…respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. La mujer le dijo: Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla.
Cualquier persona puede experimentar sentimientos de vacío, sea cual sea su edad, estado civil o nivel socioeconómico. Y en una era de redes sociales, el vacío se está volviendo más frecuente que nunca. A pesar de que nos conectamos con un mayor número de personas, la vida puede parecer más sin sentido de lo que era antes.
La mujer samaritana en el pozo simboliza a millones de personas a lo largo de la historia que han hecho todo lo posible por satisfacer un anhelo de amor y realización. Pero la sensación de vacío no puede ser satisfecha hasta que la persona venga a Cristo. Fuimos creados para honrarlo y glorificarlo, y ninguna otra búsqueda puede darnos un sentido de placer y propósito a largo plazo.
Cuando el Señor Jesucristo le ofreció a la mujer samaritana el “agua viva” que saciaría su sed para siempre, no es de extrañar que ella la quisiera (Juan 4.15). La salvación que Cristo ofrece incluye más que la eliminación de la culpa. También recibimos las riquezas de su amor y un propósito que llega hasta la eternidad.
Si usted ha recibido a Cristo como su Salvador, nunca más tendrá que sentirse vacío. Su amor sobrepasa todo entendimiento, y a medida que crezca en el conocimiento de su inmensidad, será “…lleno de toda la plenitud de Dios” (Efesios 3.19).»
Lee, Medita y Aplica!
Anónimo