Salmo 34:1-4

Estándar

Bendeciré a Jehová en todo tiempo; Su alabanza estará de continuo en mi boca. En Jehová se gloriará mi alma; Lo oirán los mansos, y se alegrarán. Engrandeced a Jehová conmigo, Y exaltemos a una su nombre. Busqué a Jehová, y él me oyó, Y me libró de todos mis temores.

El salmo nos llama a exaltar y magnificar continuamente al Señor, sin importar la situación. A medida que miramos a Dios por medio de su Palabra, nuestra comprensión de Él se hace mayor, como si estuviéramos mirando a través de una lupa. Vemos las maravillas de su naturaleza y sus obras con mayor claridad, y no podemos evitar alabarlo.

Para comprender este concepto de magnificar al Señor, considere cómo respondió Pablo al ser encarcelado en Roma, «Quiero que sepáis, hermanos, que las cosas que me han sucedido, han redundado más bien para el progreso del evangelio, de tal manera que mis prisiones se han hecho patentes en Cristo en todo el pretorio, y a todos los demás. Y la mayoría de los hermanos, cobrando ánimo en el Señor con mis prisiones, se atreven mucho más a hablar la palabra sin temor.«(Filipenses 1:12-14). En lugar de quejarse de la situación, la aceptó con gracia, sabiendo que ese era el camino de Dios para él. A pesar de eso, siguió alabando y exaltando a Cristo. Aunque Pablo no podía predicar ni fundar iglesias como antes, el Señor le dio una nueva manera de servir: el ministerio en la cárcel y la correspondencia escrita que finalmente terminó siendo el Nuevo Testamento.

Lo que sea que esté sucediendo en su vida —bueno o malo, a largo o corto plazo— usted tiene la oportunidad de glorificar al Señor por medio de ello. Esto no solo le ayuda a conocerlo mejor, sino que también anima a otros a que vean su testimonio. Cuando un creyente pasa por las pruebas serenamente y alaba al Señor, otros creyentes son edificados, e incluso los no creyentes lo notan.

Lee, Medita y Aplica!

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