Daniel 6:9-11

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Firmó, pues, el rey Darío el edicto y la prohibición. Cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado, entró en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como lo solía hacer antes. Entonces se juntaron aquellos hombres, y hallaron a Daniel orando y rogando en presencia de su Dios.

Vivimos en un mundo que rehúye la perseverancia, un mundo en el cual la capacidad de seguir adelante en la adversidad es poco frecuente. Por ejemplo, si un trabajo es difícil o aburrido es muy común que las personas renuncien y busquen otro. O cuando un matrimonio se vuelve estresante e infeliz, a menudo parece más fácil darse por vencido.

Lamentablemente, esta falta de compromiso es evidente incluso entre los creyentes. A muchos no les resulta fácil mantener un tiempo de quietud con el Señor. El agotamiento, las ocupaciones y las prioridades incorrectas hacen que dejen pasar ese tiempo.

Daniel era un hombre de lealtad firme. Incluso la amenaza de muerte no interfirió con su práctica de orar tres veces al día. Sátrapas y comisionados celosos vieron esta devoción constante a Dios como una oportunidad para tenderle una trampa. Pero las palabras del rey muestran que él creía que esa sería la clave para la salvación de Daniel: «Entonces el rey mandó, y trajeron a Daniel, y le echaron en el foso de los leones. Y el rey dijo a Daniel: El Dios tuyo, a quien tú continuamente sirves, él te libre.» (Daniel 6:16).

Las descripciones de Daniel que leemos en la Biblia son impresionantes: influyó en naciones y líderes poderosos. Pero ¿ha considerado que Dios utilizó a Daniel gracias a su inquebrantable obediencia y adoración? Si usted se compromete con Dios, imagínese lo que Dios hará por medio de su vida.

Lee, Medita y Aplica!

Apuntes a Mateo 5:9 (parte 2)

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Ahora bien, ¿cómo se hace la paz?

¿Paz? en la Escritura la palabra es usada de dos maneras: 

  1. describe una condición interna del individuo [estado tranquilo del alma que está segura de su salvación por medio de Cristo y por tanto no teme nada que pueda venir de parte de Dios, y al mismo tiempo está contenta con su porción terrenal]. (Juan 14:27 La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo) lo opuesto a un corazón ansioso, temeroso; paz de alguien que canta con convicción “estoy bien con mi Dios.” 
  2. describir una condición de armonía y unidad entre dos personas o grupos de personas. Ejemplo: dos naciones. Mateo 10:34-35 Cristo contrapone la palabra paz con lo opuesto a ella, no paz, sino espada, porque la simiente de Dios es contraria a la del Enemigo. Cristo trae paz al corazón del hombre, de sus discípulos, porque he venido a traer tensión entre padres e hijos, vecinos, etc. ¿Será que el cristiano vive metido en problemas? No, sino un pacificador es alguien que se encuentra activamente involucrado en remover aquellos factores que producen enemistad o animosidad entre dos personas o grupos de personas. 

¿Quién es un pacificador? Alguien reconciliado con Dios. Remueve todo aquello que alimente fuegos y contiendas! No le echa más leña al fuego! (Hebreos 13:20, Isaias 9:6, Colosenses 1:19-21 por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz. Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado, Romanos 5:1).

Amadas, la paz que Dios nos provee en el evangelio no es meramente vertical, también es horizontal -con los hombres. (Efesios 6:15 y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz). 

¿Cómo éramos antes? (Tito 3:3 Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros) Ay! Vivimos en un mundo de lobos, ¿raíz? el egoísmo y egocentrismo natural del hombre. Todos aspiramos a ser el sol del universo y que el resto gire a nuestro alrededor. ¿se imaginan si cada planeta fuera independiente y se rebelara contra su órbita?

Eso éramos… Pero por mera gracia de nuestro Señor hemos sido transformadas.

¿Cómo puedo saber si soy pacificadora? ¿Manifestaciones tangibles?

  1. quietud interna, como resultado de saber que han sido reconciliados con Dios. Espíritu quieto y reposado que le permite mantener una actitud calmada en medio de los problemas que se puedan presentar. Salmo 27:3 Saben que Dios los defiende y no se afanan en defenderse a sí mismos. 
  2. no pierde a Dios de vista, no responde con amargura o agresividad; pero hay diferencias: el creyente percibe en su interior la gracia que lo mueve a actuar con mansedumbre, el cristianos lucha porque prevalezca esta tendencia de gracia (el incrédulo se gloría de su belicosidad -yo no soy fácil), si es vencido por el pecado, el cristiano experimenta pesar, y en arrepentimiento pide perdón a Dios y a todos los que ha ofendido. 
  3. cuidado al hablar y al escuchar. Recuerden la estrecha conexión entre pleitos y lengua. (Santiago 3:6 Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno)la rueda de la creación vendría a ser el ciclo completo de la vida de una persona, desde la cuna hasta la tumba. Hemos de vigilar siempre ese pequeño miembro, lleno de veneno mortal como medio de expresión de la abundancia del corazón. 

¿Cómo ser pacificadoras, en lo práctico? 

Piensa en tus relaciones clave, ¿cómo ser una hija que aparte la ofensas? ¿Cómo ser hermana, amiga, madre?

  1. cuida de propagar sin necesidad los defectos, errores y pecados ajenos. Pocas cosas son tan mortíferas como el chisme, y pocas cosas son tan efectivas también para crear problemas. (Prov 16:28 El hombre perverso levanta contienda, y el chismoso aparta a los mejores amigos) Póngalo en femenino: la chismosa es una perversa y viceversa; sus palabras procuran levantar contienda, al punto de enemistar a los mejores amigos. Evita escuchar reportes negativos de otros. ¿Que es un chisme? Un chisme es un comentario negativo de otra persona, dicho a quien no se debe decir. (Prov 11:13 El que anda en chismes descubre el secreto; mas el de espíritu fiel lo guarda todo; 20:19 El que anda en chismes descubre el secreto; no te entremetas, pues, con el suelto de lengua) Y tan chismoso es el que habla como el que escucha. El pacificador amonesta primero al chismoso y luego exhorta a que resuelva con la persona en cuestión. ¿y si el otro no responde? da un tiempo prudente a que resuelva, y si no es así, decirle al tercero que el segundo tiene un problema con él (consejo pastoral en ocasiones). 
  2. cuida de lo que hables en sentido general, en especial en medio de un conflicto. (Colosenses 4:6, 3-4 Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno; orando también al mismo tiempo por nosotros, para que el Señor nos abra puerta para la palabra, a fin de dar a conocer el misterio de Cristo, por el cual también estoy preso, para que lo manifieste como debo hablar) contenido y forma al hablar en todo momento. ¿Manto de gracia? lenguaje resultado de la obra de la gracia de Dios en el corazón. No abusivo, no vengativo, siguiendo el ejemplo de Cristo quien al ser injuriado nunca respondió con maldición; lenguaje veraz y lleno de amor Efesios 4:15. Sin sacrificar el amor por la verdad, ni la verdad por el amor.
  3. no ser insípidos, desabridas al hablar. El hablar cristiano no corrompe al oyente sino que edifica, preserva igual que la sal. (Efesios 4:29 Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes
  4. ¿hablaste demás? Si nuestras palabras no fueron vehículo de la gracia de Dios, entonces hablamos demás. Palabra sazonada con sal estimula a pensar, no es pérdida de tiempo, no es lenguaje que repugna o cae mal, sino que atrae y tiene canto espiritual.
  5. Hablar con gracia, sazonado con sal, en lo ordinario, nos será de práctica para hacerlo en medio de conflictos. Tiende a pacificar, reconciliar, no a enchinchar. El pacificador mide sus palabra porque sabe cómo responder a cada uno. No usa palabras hirientes, irónicas, se esfuerza para que el otro comprenda lo dicho y evitar malos entendidos. (Salmo 141:3 Pon guarda a mi boca, oh Jehová; guarda la puerta de mis labios; Prov 10:32 Los labios del justo saben hablar lo que agrada; mas la boca de los impíos habla perversidades; 16:23-24 El corazón del sabio hace prudente su boca, y añade gracia a sus labios. Panal de miel son los dichos suaves; suavidad al alma y medicina para los huesos);  guarda a sus labios (¿es sabio lo que voy a decir, edifica?), hablar lo que agrada, suavidad para el alma y medicina a los huesos, pero el rencilloso… Prov 18:6 Los labios del necio traen contienda; y su boca los azotes llama; 12:18 Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada; mas la lengua de los sabios es medicina) es verdad que hay momentos para amonestar, reprender, la misma voz de Dios como una espada (Hebreos 4:12) pero Dios hiere para arrepentimiento, no para enchinchar. 
  6. El Espíritu Santo trae la palabra de Dios para traer cordura: no tengo justificación alguna.

¿Cómo puedo saber si soy pacificadora? ¿Ven el reto ahora? Tenemos una doble lengua. Porque nuestras palabras tienen poder (Proverbios 18:21 Muerte y vida están en poder de la lengua, y los que la aman comerán su fruto) (¿notan la doble lengua aquí?). Un verso escalofriante y al mismo tiempo de esperanza porque si la muerte y la vida están en la lengua luego entonces quizás pueda yo escoger palabras de vida y comer ese fruto. Nuestras palabras tienen poder, un doble poder: el poder de crear y el poder de destruir.

Chisme. Chisme y calumnia destruye el carácter. No hay vía más rápida. La gente cree las cosas que digamos de otros. ¿Por qué lo hacemos? Porque nuestros corazones no siguen la ley real, porque no elevamos al otro por encima de nosotros sino que nos elevamos a nosotros mismos.

Crítica. Crítica destruye relaciones. Destruye la confianza de otros, si creciste con padres criticones sabes exactamente lo que estoy diciendo.

Sarcasmo. Sarcasmo destruye confianza. El otro nunca sabe que terreno pisa, si lo que tú dices va en serio o es broma. Si escarbas un poco, te darás cuenta que la persona sarcástica en lo secreto se cree más lista que los demás, que su humor es un poco más sutil, etc. Las personas se sienten inseguras a su alrededor, porque no saben si habla en serio o no. No es difícil ser sarcástica, es mucho más difícil aprender gentileza.

Elevar la voz destruye comunicación. 

¿Se dan cuenta que cualquiera de estas cosas me eleva por encima de otros o pone a los demás en situaciones débiles? ¿Los pone en desventaja de modo que yo tenga ascendencia? En conflicto directo con la ley real.

Pero hay buenas noticias. Nuestras palabras también tienen poder para crear.

Honestidad. Hablar con honestidad crea confianza. Di lo que tengas que decir de manera no amenazadora. Desarrolla un lugar seguro: podrás dar cualquier opinión y será escuchada, sin retribuciones ni amenazas de unos contra otros. Aprende a escuchar, especialmente a personas de opiniones contrarias; nos moldea, nos conforma cuando oímos cómo razonan otros; bríndales un lugar seguro para hablar y decir lo que piensan, date oportunidad de escuchar, de ser lenta para hablar y no airarte.

Perdonar. Hablar de perdón crea sanidad. ¡Cuánto poder tienen nuestras palabras! Poder decir a otra persona que una está equivocada tiene poder. Y cuán difícil es admitir esas palabras. Y cuán fácil es hablar aquellas otras palabras que debilitan y rompen relaciones!

Alentar. Hablar de estímulo crea confianza. ¿Conoces a alguien que siempre tiene palabras de aliento? Tales personas son un ejemplo maravilloso, don del cielo. Una rareza, reconocemos que son verdaderas y nos atraviesan con su don.

Amadas, el pecado es impetuoso, la gracia es delicada y gentil. ¿Qué hace un pacificador? Se esfuerza en refrenar el ímpetu de primeros pensamientos y pasar los segundos por el filtro de las verdades bíblicas. Romanos 12:21 vence con el bien el mal; 

El pacificador no responde al necio, no se deja arrastrar a lo mismo. (Prov 10:19 En las muchas palabras no falta pecado, mas el que refrena sus labios es prudente; 3:3 Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; átalas a tu cuello, escríbelas en la tabla de tu corazón; 20:15 Hay oro y multitud de piedras preciosas; mas los labios prudentes son joya preciosa.) Joya escasa y preciosa. Un corazón puro hablará cosas puras, porque de la abundancia del corazón habla la boca, (y pensará cosas puras). (Santiago 1:26 Si alguno se cree religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino que engaña su corazón, la religión del tal es vana) y no refrena su lengua… tus labios son el departamento de publicidad de tu corazón. 

Un último punto:

cuidado con las subjetividades del corazón. Se esfuerzan por no guiarse por subjetividades del corazón. ¿Subjetividades? Todos aquellos factores internos que solo pueden ser conocidos por el individuo que los posee, los cuales constituyen la base de sus acciones y conductas. Pensamientos privados, intuiciones, impresiones, sentimientos, emociones… factores internos. Contrastan con los factores objetivos los cuales pueden ser definidos, evaluados, por otros. ¿Un factor objetivo? Hace calor, por ejemplo. 

El subjetivo termina fabricando en su interior la información que no tiene y forma prejuicio, de tal modo que empieza a examinar detalles de otros que ni siquiera saben que están en la mesa de picoteo. El expediente irá creciendo, cada vez más grueso. 

El pacificador procura confirmar objetivamente sus sospechas. También tiene sentimientos, impresiones, intuiciones, pero no se deja dominar por ellos, sabe que no son factores infalibles y de hecho sabe que la escritura prohíbe dejarse guiar por tales factores, Juan 7:24… no juzguéis según las apariencias. 1 Samuel 16:6 Samuel y Eliab, al verlo. 

Una persona subjetiva no es pacificadora, imposible. Ojo: las escrituras no prohíben hacer juicio sobre actuaciones ajenas, ¿cómo podríamos amonestar entonces? Aun en tal caso, cuidarse de no realizar conjeturas apresuradas. 1Corintios 4:5 seamos objetivos, no querer ver lo que está fuera de nuestro alcance. Isaías 11:2-3 visión profética del Mesías, y hemos de imitarle!

Las palabras tienen poder para crear y poder para destruir. Oh Dios, bendito seas porque a medida que te conocemos Tú cambias nuestro hablar más y más en palabras de vida, palabras que edifiquen y den fruto (Colosenses 4:5-6 Andad sabiamente para con los de afuera, aprovechando bien el tiempo. Que vuestra conversación sea siempre con gracia, sazonada como con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada persona).

¿la recompensa de la bienaventuranza?

Ser reconocidas por Dios mismo como hijas de Dios. Y por todos alrededor. Cristo, el primero de muchos hermanos, el príncipe de paz, nos hace co-herederos de su gracia. Seremos llamadas hijas de Dios.

¿Cómo te conocen tus compañeros, hermanos, colegas, profesores, etc.? ¿Cuál es el retrato mental que otros tienen de ti?

Ni sensible, susceptible, o estar a la defensiva (M.Lloyd Jones). 

¿Cómo reaccionas cuando las cosas no salen como tú quieres? 

Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. Filipenses 4:5-7

Salmo 37:7

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Guarda silencio ante Jehová, y espera en él. No te alteres…

¿Alguna vez ha escuchado la frase “Dios dice: Ayúdate que yo te ayudaré?”. Esta suena responsable y admirable, y la mayoría de los cristianos creen que se encuentra en la Biblia, pero no lo está. Con demasiada frecuencia, ya sea que expresemos esa creencia o no, actuamos como si el Todopoderoso necesitara nuestra ayuda.

En realidad, esta afirmación es contraria a lo que nos dice la Biblia: «Estad quietos, y conoced que yo soy Dios…» (Salmos 46:10). «Jehová de los ejércitos está con nosotros; Nuestro refugio es el Dios de Jacob.» (Salmos 46:11) El Padre sabe que no podemos ayudarnos a nosotros mismos. Esa es la razón por la que envió a su Hijo a morir por nosotros, ya que estábamos indefensos del todo para mejorar nuestra condición pecaminosa, «Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.» (Romanos 5:8).

La voluntad del Señor para nosotros incluye su llamado fundamental a la quietud. Cuando nos quedamos quietos en su presencia, nos volvemos más fáciles de enseñar, pues así podemos discernir su Espíritu mejor.

¿Está demasiado ocupado para escuchar a Dios? Recuerde que Él puede lograr mucho más a través de un espíritu rendido, que nosotros en veinticuatro horas de actividad frenética, incluso cuando nuestros esfuerzos estén destinados a contribuir al bien del reino de Dios. Reconozca su dependencia del Señor, y descanse. Lo que descubrirá en la quietud es a un Salvador que promete ser el único al que necesitamos. 

«…Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.» (Juan 6:68)

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Santiago 1:22-25

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Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era. Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.

La diferencia entre escuchar y hacer parece obvia y, sin embargo, muchas personas no reconocen la diferencia, o el hecho de que ambas deberían estar más relacionadas. Por ejemplo, la relación entre padres e hijos. Los padres dan instrucciones y esperan que sus hijos las cumplan. Sin embargo, todos sabemos que esas instrucciones a menudo no se escuchan o se ignoran.

Piense en cómo se aplica esto a lo que nuestro Padre celestial nos dice. Él nos ha dado su Palabra no solo para que la escuchemos, sino también para que la obedezcamos. No obstante, ¿con qué frecuencia escuchamos sus instrucciones o advertencias, pero no hacemos lo que dice la Biblia? En algunos casos, se trata de que no nos importa lo suficiente como para obedecer; en otras ocasiones, nuestros propios intereses nos alejan de los mandamientos de Dios y nos llevan a nuestros propios deseos.

¿Se limita usted a oír la Palabra, o también hace lo que ella dice? El peligro es que, al no aplicar las palabras de sabiduría de Dios, podemos caer fácilmente en toda clase de búsquedas insensatas. «Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino…» (Isaías 53:6) este texto advierte que nuestra tendencia natural es volvernos a nuestro propio camino y extraviarnos como ovejas perdidas. Por eso es esencial escuchar y obedecer a nuestro Buen Pastor cuando nos guía con su Palabra.

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Apuntes a Mateo 5:9 (parte 1)

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9Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

Carácter exhibe el fruto de reconciliación.

¿Qué esperaban los discípulos? ¡Bien aventurados los que hacen guerra a nuestros enemigos! Una vez más nuestro Señor desbarata las expectativas de quienes estaban ahí y llama bienaventurados a los pacificadores. Observen que no habla de pacifistas, porque hay una gran diferencia. El 30 de Enero se celebra el Día Internacional de la Paz, en conmemoración por la muerte de Mahatma Gandhi, pero ese mismo día hubo toda clase de guerras y contiendas.

PACIFISMO: conjunto de doctrinas encaminadas a mantener la paz entre las naciones (Wikipedia). ¿Medios? la no violencia activa, la diplomacia, la desobediencia civil, el boicot, la objeción de conciencia, las campañas de divulgación y la educación por la paz.

PACIFICADOR: del latín pacificator -oris; que pacifica, restablece la paz alterada en un país, o que reconcilia a los que están enemistados.

En el primer caso, un pacifista o alguien que mantiene la paz, es alguien que evita conflictos al mantener todo lo más suave posible. En el segundo caso es alguien que activamente busca reconciliar una parte con otra.

El hombre tiene un gran deseo de paz, pero somos incapaces de llevarla a cabo. ¿Por qué? Porque el problema no es el sistema, sino el corazón del hombre. (Hebreos 12:14 Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor). Como señala nuestra BV anterior, los de limpio corazón verán a Dios. He aquí el mismo concepto: Nadie puede participar sin santidad. Pero la santidad no camina sola, el verso es contundente. Incluso la sabiduría de lo alto, primeramente pura, después pacífica. Santiago 3:17 Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía. La conexión de las bienaventuranzas es perfecta.

Los puros de corazón son necesariamente pacificadores. Los puros se evidencian porque son pacificadores.  (Proverbios 27:21 El crisol es para la plata y el horno para el oro, y al hombre se le prueba por la alabanza que recibe). Refinar el proceso es quitar impurezas; observen que la cantidad de oro permanece igual, pasiva, al refinarlo. Perseverancia es una cualidad que demanda admiración. No tiene nada en común con resignación. Algunos creen que, como son incapaces de evitar circunstancias, deben resignarse a ellas. “Lo que será, será.” Resignarse es un acto pasivo; termina en derrota. Perseverar es activo; termina en triunfo. El creyente persevera en el Señor Jesús, Autor y Consumador de la Fe (Hebreos 12:2 puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, quien por el gozo puesto delante de El soportó la cruz, menospreciando la vergüenza, y se ha sentado a la diestra del trono de Dios).

¿Pacificadores?

Recuerden que la intención primaria de las bienaventuranzas no es trazar una ruta, sino aprender a vernos en el espejo. Los puros de corazón son necesariamente pacificadores. Pureza que toca el centro de nuestra personalidad; para la cultura hebrea el centro es el corazón (mente, emociones, voluntad) (Prov 4:23 Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida). 

  1. ser pacificador no es negociar verdades. Una cosa es ser amables con todos, otra cosa es ser indiferentes a sus pecados o asociarse en intimidad. Josafat y Acab (2 Crónicas 19:1-2 Josafat rey de Judá volvió en paz a su casa en Jerusalén.Y le salió al encuentro el vidente Jehú hijo de Hanani, y dijo al rey Josafat: ¿Al impío das ayuda, y amas a los que aborrecen a Jehová? Pues ha salido de la presencia de Jehová ira contra ti por esto). Ser pacificador no significa comunión íntima con cualquier persona, no es negociar lo que sea, hasta lo que no se puede, con tal de mantener la paz.
  2. no es sacrificar la verdad en aras de la paz. (Prov 23:23 Compra la verdad, y no la vendas; La sabiduría, la enseñanza y la inteligencia).
  3. no es saber que se ha hecho algo digno de reprensión y no hacer nada al respecto, por el supuesto deseo de mantener la paz.

18Y la semilla cuyo fruto es la justicia se siembra en paz por aquellos que hacen la paz.

¿Perciben la diferencia? Santiago 4:18 no dice los que mantienen la paz sino los que hacen la paz. Somos llamadas a hacer la paz entre Dios y los hombres al compartir el evangelio y entre hombres y hombres como señal de ese mismo evangelio. Reconciliación vertical y reconciliación horizontal.

¿Cuál es la diferencia entre uno y otro?

Los que mantienen la paz son como la ONU, evitan confrontaciones, conflictos, etc., a toda costa. No van a la raíz de los problemas, se quedan en la superficie. Mantienen la paz. Soluciones a corto plazo de conflictos prolongados. Es el camino de la menor resistencia. El producto de una visión centrada en mí persona.

En casa, por ejemplo, lo fácil que es apartar los niños y mandarlos a cuartos separados…mantiene la paz, se hace el silencio, pero el problema sigue ahí. Hacer la paz es mantenerlos juntos, confesar, buscar perdón y reconciliación de modo que se honre a Dios y se honren unos a otros; claro que es más difícil y toma tiempo! El producto de una visión centrada en Dios y en otros.

Mantener la paz es tener una visión corta; vivir el momento. Es algo pasivo, evitar explosión y punto.

Hacer la paz es tener visión a largo plazo. Es activo, busca restauración de relaciones. El sendero del discipulado. ¿Qué haces con tus hijos? ¿Eres de las que usan la TV-nana? 

Aplacar la guerra no es traer paz. Aplazar el conflicto no es solucionarlo. Un pacificador mitiga el conflicto, apaga fuegos, es mucho más que una gente pacífica o que un pacifista.

Pacificador, gr: un paz-hacedor.

(2 Corintios 5:20 Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios) embajadores…reconciliaos con Dios.

(Romanos 5:10 Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida) reconciliados Somos embajadores, evangelistas, responsables de vivir vidas y hablar palabras que conduzcan a otros a reconciliarse con Dios. La persona pacificadora:

  1. controla su lengua. (Prov 16:28 El hombre perverso levanta contienda,Y el chismoso aparta a los mejores amigos) un cristiano va apagando fuegos, verbales y digitales. Ojo con la lengua digital.
  2. abunda en amabilidad. (Filipenses 4:5 Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca
  3. paz interior. Hemos de vivir esa serenidad incomprensible, (Salmo 27:3 Aunque un ejército acampe contra mí, No temerá mi corazón;Aunque contra mí se levante guerra,Yo estaré confiado). Sé que Dios es soberano. (Números 16:4 Cuando oyó esto Moisés, se postró sobre su rostro) el motín de Coré, Moisés no levanta ningún ejército sino que se postra en tierra y ora al Señor.

CONVICCION: Idea religiosa, ética o política a la que se está fuertemente adherido. Del latín convictio, es el convencimiento que se tiene sobre algo. Persuasión consciente, como dijo la hermana Ercilia.

Salmo 145:18-19

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Cercano está Jehová a todos los que le invocan, A todos los que le invocan de veras. Cumplirá el deseo de los que le temen; Oirá asimismo el clamor de ellos, y los salvará.

Si usted pudiera tener cualquier cosa que quisiera, ¿qué sería? La respuesta revelará mucho acerca de quién es usted. El salmista escribe: “Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón” (Salmos 37.4). No hay nada malo en tener anhelos; ellos nos motivan a lograr grandes cosas. Pero no todos nuestros deseos proceden de Dios. 

Si el Señor no da una respuesta afirmativa a sus oraciones, pida que los deseos suyos sean conformes a la voluntad de Él. No haga nada por su propia cuenta tratando de lograr lo que quiere. Siempre hay un alto precio que pagar por rebelarse contra Dios. «Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.» (Santiago 4:3).

Dios cuida de nosotros generosamente, pero eso no significa que podamos esperar que nos dé todo lo que queramos. Solo cuando nuestros sueños se alinean con su plan, Él los realiza.» 

Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. (1 Juan 5:14).

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Proverbios 3:1-3

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Hijo mío, no te olvides de mi ley, Y tu corazón guarde mis mandamientos; Porque largura de días y años de vida Y paz te aumentarán. Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; Atalas a tu cuello, Escríbelas en la tabla de tu corazón;

Jesús dijo a sus discípulos: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.» (Juan 15:5).

A medida que llevemos a cabo los planes de Dios por medio del poder de su Espíritu, nuestra vida tendrá significado y sentido.

Cuando valoramos algo, pensamos en ello a menudo, lo estudiamos con regularidad y aprendemos lo más que podemos del mismo. Al estudiar la Biblia aprendemos muchas cosas importantes acerca de nuestro Dios, entre ellas su identidad, su plan y sus promesas. La meditación habitual en las Sagradas Escrituras desarrolla nuestra capacidad de pensar bíblicamente, y profundiza nuestra relación con el Señor. 

Una de las señales de que atesoramos su Palabra es un cambio de conducta; nuestras decisiones serán guiadas cada vez más por sus preceptos, y nuestras acciones reflejarán el fruto del Espíritu, «Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.» (Gálatas 5:22-23).

El cristianismo genuino y verdadero, no sólo se basa en teoría (conocimiento), más bien se refleja en la práctica, de modo que su vida es coherente con lo que dice ser. 

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