Con estrépito de músicas vengo

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Con estrépito de músicas vengo,

con cornetas y tambores.

Mis marchas no suenan solo para los victoriosos,

sino para los derrotados y los muertos también.

Todos dicen: es glorioso ganar una batalla.

Pues yo digo que es tan glorioso perderla.

*

¡Las batallas se pierden con el mismo espíritu que se ganan!

¡Hurra por los muertos!

*

Dejadme soplar en las trompas, recio y alegre, por ellos.

¡Hurra por los que cayeron,

por los barcos que se hundieron en la mar,

y por los que perecieron ahogados!

¡Hurra por los generales que perdieron el combate y por todos los héroes vencidos!

*

Los infinitos héroes desconocidos valen tanto

como los héroes más grandes de la Historia.

Walt Whitman. USA (1819-1849) 

Salmo 66:18-20

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Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, El Señor no me habría escuchado. Mas ciertamente me escuchó Dios; Atendió a la voz de mi súplica. Bendito sea Dios, Que no echó de sí mi oración, ni de mí su misericordia.

Nuestras oraciones revelan lo que llena nuestro corazón. David lo entendió muy bien. Después de ser confrontado por Natán con respecto a su pecado, David suplicó ser limpiado y recibir un corazón limpio, «Esconde tu rostro de mis pecados,Y borra todas mis maldades. Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio,Y renueva un espíritu recto dentro de mí.» (Salmos 51:9-10).

Si permitimos que el pecado sin confesar sea parte de nuestra vida, Dios no escuchará nuestras oraciones, pues el pecado crea una barrera entre nosotros y Él. El Señor ha prometido perdonar la transgresión una vez que admitamos que nuestra acción fue incorrecta, y nos apartemos de ella, «Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.» (1 Juan 1:9). Pero si solo confesamos nuestro pecado de la boca para afuera, y nos negamos a dejar la conducta impía, no nos hemos arrepentido de verdad.

Puesto que no siempre podemos discernir lo que se esconde en nuestro corazón, es prudente orar como lo hizo David en el Salmo 139.23, 24: “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno”.

La oración es el vínculo de comunicación entre nosotros y nuestro amoroso Padre celestial. No permitamos que nada se interponga en nuestra relación con Él y obstaculice nuestras oraciones. Por el contrario, debemos confesar y apartarnos de todo pecado, para poder acudir a Él con un corazón puro.» 

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Romanos 12:16

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Unánimes entre vosotros; no altivos, sino asociándoos con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión.

Cristianos presumidos y egoístas son una seria contradicción. Si hemos de seguir a Cristo, hemos de someternos a la voluntad de Dios como presenta en su Palabra. Cualquier confianza que usted tenga en sí mismo, en su propia sabiduría o en sus talentos naturales ha de subordinarse a los mandatos del Señor.

De ninguna manera ser presumido, ni en ningún sentido considerarse mejor que los demás. Más bien, Dios quiere que usted acepte y abrace a cada miembro del cuerpo de Cristo: «Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.»(Filipenses 2:3-4).

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Una araña paciente y silenciosa

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Una araña paciente y silenciosa

vi en el pequeño promontorio en que sola se hallaba,

vi cómo para explorar el vasto espacio vacío circundante,

lanzaba, uno tras otro, filamentos,

filamentos, filamentos de sí misma.

*

Y tú, alma mía, allí donde te encuentras,

circundada, apartada,

en inmensurables océanos de espacio,

meditando, aventurando, arrojando,

buscando sin cesar las esferas para conectarlas,

hasta que se tienda el puente que precisas,

hasta que el ancla dúctil quede asida,

hasta la telaraña que tú emites

prensa en algún sitio, oh alma mía.

Walt Whitman. USA (1819-1849) 

Santiago 3:17-18

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Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía. Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz.

El mundo dice conocer el camino hacia una vida exitosa y gratificante: ambición, educación, riqueza, reconocimiento público, poder e influencia. Pero la sabiduría humana es una necedad a los ojos de Dios, «Porque la sabiduría de este mundo es insensatez para con Dios; pues escrito está: El prende a los sabios en la astucia de ellos.» (1 Corintios 3:19). Aunque puede parecer arriesgado dejar de lado nuestro propio razonamiento, los beneficios de seguir la sabiduría de Dios son grandes.

La sabiduría divina podría definirse como ver la vida desde la perspectiva del Señor y confiar en su poder; para que así seamos capaces de mantenernos firmes en la fe y elegir sus caminos. Si vamos a someternos a las dificultades que Dios permite, es esencial que tengamos su perspectiva, «Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.» (Santiago 1:2-4).

La sabiduría es necesaria, sobre todo, a la hora de relacionarnos con otras personas. Si actuamos con celos y egoísmo, entonces estamos procediendo con sabiduría mundana, y los resultados serán desorden, animosidad y conflictos, «Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad; porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica.» (Santiago 3:14-15). En cambio, la sabiduría de Dios es pura, pacífica, amable, condescendiente, llena de misericordia y sin hipocresía (Santiago 3:17-18). Cuando nuestras acciones reflejan estas cualidades, cosechamos justicia y paz en nuestras relaciones.

¿Qué revelan sus interacciones con los demás en cuanto a su fuente de sabiduría? ¿Se está pareciendo más a Cristo o está siguiendo los caminos mundanos?

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Mateo 6:19-21

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No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el moho destruyen, y donde ladrones entran y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el moho destruyen, y donde ladrones no entran ni hurtan, porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.

Piense en algún tiempo en el que le apasionaba la búsqueda de un trabajo, un proyecto o incluso una relación. Una vez que alcanzó el objetivo, ¿fue tal cual lo que había imaginado? ¿O perdió su brillo con el tiempo, convirtiéndose en un problema?

Eso es lo que sucede cuando nuestro enfoque está en lo temporal en vez de lo eterno. Es la razón por la que Pablo escribió: “Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra (Colosenses 3.1, 2).

Podemos vivir en el mundo, pero, como cristianos, nunca podremos pertenecer a él. Sin embargo, cuando nuestra perspectiva está bien ordenada, somos libres para experimentar con alegría lo bueno que ofrece este mundo. Al mismo tiempo, debemos tener cuidado de no dejar que ellas ocupen el lugar de Dios en nuestra vida; eso requiere confiar en el Espíritu Santo para que nos ayude a establecer prioridades. Hagamos a Dios la siguiente petición;

«Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno.» (Salmo 139:23-24)

PIENSE EN ESTO:

¿Está usted aferrándose a algo con demasiada fuerza? ¿Cómo puede ceder el control y mantener sus intereses en la perspectiva correcta?

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Manifesto: the mad farmer liberation front

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Love the quick profit, the annual raise,

    vacation with pay. Want more

    of everything ready-made. Be afraid

    to know your neighbors and to die.

    And you will have a window in your head.

    Not even your future will be a mystery

    any more. Your mind will be punched in a card

    and shut away in a little drawer.

    When they want you to buy something

    they will call you. When they want you

    to die for profit they will let you know.

*

    So, friends, every day do something

    that won’t compute. Love the Lord.

    Love the world. Work for nothing.

    Take all that you have and be poor.

    Love someone who does not deserve it.

    Denounce the government and embrace

    the flag. Hope to live in that free

    republic for which it stands.

    Give your approval to all you cannot

    understand. Praise ignorance, for what man

    has not encountered he has not destroyed.

*

    Ask the questions that have no answers.

    Invest in the millennium. Plant sequoias.

    Say that your main crop is the forest

    that you did not plant,

    that you will not live to harvest.

    Say that the leaves are harvested

    when they have rotted into the mold.

    Call that profit. Prophesy such returns.

*

    Put your faith in the two inches of humus

    that will build under the trees

    every thousand years.

    Listen to carrion – put your ear

    close, and hear the faint chattering

    of the songs that are to come.

    Expect the end of the world. Laugh.

    Laughter is immeasurable. Be joyful

    though you have considered all the facts.

    So long as women do not go cheap

    for power, please women more than men.

    Ask yourself: Will this satisfy

    a woman satisfied to bear a child?

    Will this disturb the sleep

    of a woman near to giving birth?

*

Go with your love to the fields.

    Lie down in the shade. Rest your head

    in her lap. Swear allegiance

    to what is nighest your thoughts.

    As soon as the generals and the politicos

    can predict the motions of your mind,

    lose it. Leave it as a sign

    to mark the false trail, the way

    you didn’t go. Be like the fox

    who makes more tracks than necessary,

    some in the wrong direction.

    Practice resurrection.

Wendell Berry. USA (1934- )

Proverbios 3:13-15

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Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría, Y que obtiene la inteligencia; Porque su ganancia es mejor que la ganancia de la plata, Y sus frutos más que el oro fino. Más preciosa es que las piedras preciosas; Y todo lo que puedes desear, no se puede comparar a ella.

¿Qué prefiere? ¿Riquezas o sabiduría? Dios considera la sabiduría mucho más valiosa que las riquezas, y el pasaje de hoy dice que todo lo que podamos desear no se puede comparar a ella (Proverbios 3.15). La razón por la que es tan valiosa, es porque este pasaje se refiere a la sabiduría de Dios, no a la nuestra.

Dios creó la sabiduría, así que la mejor manera de obtenerla es conociéndolo a Él: su carácter, sus obras, sus caminos y su perspectiva. Cuando hacemos que la búsqueda de nuestra vida sea conocerlo a través de su Palabra, descubriremos las bendiciones que acompañan la sabiduría.

La principal bendición es conocer mejor a Dios. Al verlo en su Palabra, comenzaremos a entender su perspectiva y a reconocer cómo está obrando en nuestra existencia. Entonces, nuestra reacción ante las circunstancias de la vida estará alineada con su punto de vista. Dios ve todo con exactitud y sabe con precisión lo que se necesita para cumplir su voluntad en nuestra vida y para conformarnos a la imagen de su Hijo.

Todas las demás bendiciones de la sabiduría fluyen del conocimiento de Dios. ¿Por qué razón? Porque cuando nuestra confianza está en el Señor, en vez de nuestro propio entendimiento, podemos avanzar con seguridad y valentía sin dar tumbos a causa del pecado.

«El temor de Jehová es el principio de la sabiduría,Y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia.»(Proverbios 9:10).

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Hebreos 13:17

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Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso.

Si usted asiste a la iglesia (y como creyente pertenecer a una de sana doctrina), entonces Dios le ha dado un pastor para que cuide su alma, consagrado al predicar la Palabra, al enseñarle y al exhortarle en justicia, incluso cuando no tenga deseos de escuchar. Él se interesará por su bienestar espiritual y necesita saber que usted también se interesa por él.

Muchos creyentes descuidan animar al pastor porque olvidan que también es miembro del Cuerpo de Cristo. Puede ser triste y desalentador sacrificarse por la congregación sin sentirse apreciado por ella.

El pasaje de hoy dice que debemos obedecer y someternos a nuestros pastores para que puedan hacer su trabajo con fidelidad y alegría, no quejándose. Pablo dijo que los ancianos [pastores] que gobiernan bien y trabajan duro en la predicación y la enseñanza son dignos de doble honor, «Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar.» (1 Timoteo 5:17).

¿Cuándo fue la última vez que usted le expresó agradecimiento a su pastor? Esta semana, busque maneras de demostrarle su amor. Y, sobre todo, ore por él. No dé por sentado que no necesita intercesión, sino todo lo contrario. Todo pastor necesita saber que su congregación lo valora.

«El que es enseñado en la palabra, haga partícipe de toda cosa buena al que lo instruye.» (Gálatas 6:6).

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The peace of wild things

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When despair for the world grows in me

and I wake in the night at the least sound

in fear of what my life and my children’s lives may be,

I go and lie down where the wood drake

rests in his beauty on the water, and the great heron feeds.

I come into the peace of wild things

who do not tax their lives with forethought

of grief. I come into the presence of still water.

And I feel above me the day-blind stars

waiting with their light. For a time

I rest in the grace of the world, and am free.

Wendell Berry. USA (1934- )