Juan 10:2-5

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Mas el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es. A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las saca. Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. Mas al extraño no seguirán, sino huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.

¿Qué distingue a un creyente de un no creyente? El Señor Jesús señaló que sus ovejas lo conocen, escuchan su voz y lo siguen. Son aquellas por las que murió para salvarlas, y cuando las llamó, respondieron con fe y arrepentimiento, recibiéndolo como su Señor y Pastor.

Pero escuchar la llamada de Cristo a la salvación es solo el comienzo de una vida de fe mientras Él dirige nuestros pasos. El Señor dijo a los que creían en Él: “…Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos” (Juan 8.31). Es esencial que reconozcamos su voz y rechacemos todo lo que la contradiga.

La voz de Dios se escucha a través de las Sagradas Escrituras. Por eso es vital dedicar tiempo a escucharlo a través de su Palabra. A medida que llenamos nuestra mente con las verdades bíblicas, el Espíritu las utiliza para enseñarnos, reprendernos, corregirnos e instruirnos en justicia, «Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.» (2 Timoteo 3:16-17)

Cualquier cosa que usted escuche, compárela siempre con las Sagradas Escrituras para que pueda diferenciar entre la verdad de Dios y la lógica o las filosofías humanas. A medida que se familiarice con la voz de Cristo, prepárese para dejar de lado algunas de sus ideas preconcebidas, y así alinear su pensamiento con la Palabra de Dios.

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Mateo 6:33

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Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

¿Cuál es la prioridad de su vida, aquello alrededor de lo cual gira todo lo demás? Cristo nos dice que el reino y la justicia de Dios deben ser nuestro mayor objetivo. Esto no se logra mediante la pasividad; Mateo 6.33 usa la palabra “buscar”, que implica actividad y perseverancia. El reino de Dios debe ser buscado cada día, momento tras momento.

La vida en este mundo transcurre en medio de dos reinos opuestos que están en constante conflicto: uno bajo el control de Satanás, y el otro bajo el reinado de Dios. Buscar el reino del Padre celestial es someterse a su soberanía en todos los aspectos de nuestra vida. Lo más importante es la obediencia. Buscar la justicia de Dios significa cooperar con su proceso de transformarnos a la imagen de Cristo. Una parte integral de este proceso es la renovación de nuestra mente con las Sagradas Escrituras. La Palabra de Dios mantiene la perspectiva y las instrucciones del Padre celestial frescas en nuestro pensamiento.

Tome un momento para evaluar quién o qué domina sus pensamientos y afectos: ¿En qué invierte su tiempo y su dinero? ¿Qué deseos gobiernan sus decisiones? Hacer que Cristo sea la máxima prioridad requiere sumisión a Dios, obediencia a su Palabra y confianza en sus caminos. Él promete suplir todo lo que usted necesite para alcanzar ese objetivo, «Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.» (Filipenses 4:19).

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Un campesino dominicano

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Del campo un dominicano

que pasó a vender andullos,

en dos borriquitos suyos

a no sé qué pueblo haitiano,

así me contó: ¡Critiano

ni Dio comprende esa gente!

Caicule que laguaidiente

allá le dicen tafiá,

a lo jalitao llengá

y penchó ai pan caliente.

*

Los frijole colorao

puá rus lo llaman allá,

a la brujería guangá

y a lo sombrero chapao.

Malfini é guaraguao

lo guandule puá congó.

Bonyé le dicen a Dio,

a lo brujo lugarú

y a lo jefe dei judú

le dicen papá Bocó.

*

Lo memo la macarela,

la titulan macrilló

lo molondrone gombó

y difé a la candela.

A la paila o casuela

le dicen allá shodié;

a lo sapato sulié

puesón al peje o pecao

y en siendo el arró graniao

le dicen duri grené.

*

Yo andube toitico Haití

y no encontré un condenao

que dijera bacalao

sino todo la murí.

Al arró llaman durí,

a la cebolla loñón,

a lo cochino cochón.

Lo fideo vermichel

a la sal le dicen sel

y creviche al camarón.

*

En siendo peje salao

le dicen puesón salé

como banan bucané

llaman ai plátano asao.

Pero siendo sancochao

le dicen banan bulli,

a la ñica saloprí

a lo sajice pimán,

lo mamone chachimán

y a lo niño anfán pití.

*

Al agua le dicen gló,

al queso llaman fromalle,

unae una calle

y finí que se acabó;

allí nadie dice fó

como nosotros jaquí,

cuando viene a la nari

ei bajo de algún parrá!

el haitiano dice allá

a la peté qui santi!

*

Un sanchocho e ebullón,

ñon eguille es una aguja

como ei casabe de bruja

ello lo llaman llonllón.

A lo caibone charbon,

ai quitasoi, paresol,

guanábana, corosol,

ñon chandel e juna vela;

y a la maidita viruela

le dicen pití verol.

*

Ai aceite llaman huil,

aguacate sabocá,

y a la piña ananá

como porcanel, cajuil;

allá perejil, persil,

el melao allí siró,

mo mameye, abricó,

la yuca llaman mañoc,

a lo gallo viejo coc,

y al sapo llaman grapó.

*

Lo que aquí llaman letrina

por allá e cae brulé,

como si dijera uté

la casa quemada en ruina,

donde allí la chamuchina

o gente de poca nota,

entre allí y se ñengota

en un brulé o aposento,

y se despachan al momento

dejando allí su pelota.

*

Conque saque uté la cuenta

siño Juan Antoño Elí,

y dígame si en Haití

cualquiera no se revienta;

en eso de compra y benta

yo le pueo asegurai,

que si no sabe coitai

de esa gente ei lenguaraje

ni la toitilla dei biaje

uté no la pue sacai.

Jata otro día, con su licencia.

Juan Goico Alix. República Dominicana (1833 – 1918)

Nota: el campesino de la región del Cibao en República Dominicana suele acortar las palabras, hablar introduciendo la «i» y eliminar la «s» al hablar, de ahí lo jocoso de este poema. En Haití el lenguaje es el creole, de influencia francesa.

Santiago 1:10

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..pPero el que es rico, en su humillación; porque él pasará como la flor de la hierba.

Los cristianos que no tienen que pasar por las pruebas de la vida relacionadas con la pobreza pueden regocijarse en su “humillación”, como señala el verso de hoy. Cuando las pruebas que sufren los ayudan a comprender que sus posesiones no pueden dar la verdadera felicidad ni el contentamiento, entenderán que dependen de las verdaderas riquezas de la gracia de Dios. El cristiano rico puede regocijarse cuando sabe que las bendiciones materiales son solo temporales y que las riquezas espirituales son eternas.

Las pruebas humillan a todos los creyentes al mismo nivel de dependencia de Dios. El dinero no saca a las personas de sus problemas, aunque pudiera resolver algunos problemitas económicos. Cuando se pierde a una hija, a un hijo, a una esposa o a un esposo, no importa cuánto dinero se tenga. Ninguna cantidad va a sacarlo a uno de semejante prueba.

Seamos pobres o ricos, sufrimos pruebas para que nos ayuden a reconocer humildemente que nuestros recursos están en Dios.

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Romanos 12:9

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…Aborreced lo malo, seguid lo bueno.

Como siervo de Jesucristo, Dios quiere que usted se comprometa con todo lo bueno, con todo lo que sea justo y digno. Esa tarea requiere el uso de discernimiento. Con la ayuda de Dios y su Palabra, usted debe evaluar todo con cuidado y decidir qué debe rechazar y qué debe seguir, «Examinadlo todo; retened lo bueno. Absteneos de toda especie de mal.» (1 Tesalonicenses 5:21-22).

A medida que se aparta de las cosas del mundo, (entiéndase el sistema anti-Dios, anti-valores, los cuáles penetran por: “…los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida…“ (1 Juan 2:16), y en cambio se llena y satura de las Escrituras, lo que es bueno irá sustituyendo lo que es malo. Entonces usted hará realidad el mensaje de Pablo a los creyentes de Roma: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Romano 12:2)

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Con Quevedo, en primavera

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Todo ha florecido en estos campos, 

manzanos, azules titubeantes, malezas amarillas,

y entre la hierba verde viven las amapolas.

*

El cielo inextinguible,

el aire nuevo de cada día,

el tácito fulgor,

regalo de una extensa primavera.

*

Solo no hay primavera en mi recinto.

Enfermedades, besos desquiciados,

como yedras de iglesia se pegaron

a las ventanas negras de mi vida

y el solo amor no basta,

ni el salvaje y extenso aroma 

de la primavera.

*

Y para ti ¿qué son en este ahora la luz desenfrenada,

el desarrollo floral de la evidencia,

el canto verde de las verdes hojas, 

la presencia del cielo con su copa de frescura?

*

Primavera exterior, no me atormentes,

Desatando en mis brazos vino y nieve,

corola y ramo roto de pesares,

dame por hoy el sueño de las hojas nocturnas,

la noche en que se encuentran los muertos,

los metales, las raíces,

y tantas primaveras extinguidas

que despiertan en cada primavera.

Pablo Neruda. Chile (1904-1973)

Salmo 121:1-5

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¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra. No dará tu pie al resbaladero, Ni se dormirá el que te guarda. He aquí, no se adormecerá ni dormirá El que guarda a Israel. Jehová es tu guardador; Jehová es tu sombra a tu mano derecha.

El pasaje de hoy es uno de los salmos que cantaban los judíos mientras viajaban a Jerusalén para celebrar las fiestas del Señor. Aunque había muchos peligros en el camino, entendían que la ayuda no vendría de nadie más que del Señor.

¿Se pregunta usted qué peligros le acechan en el futuro? Solo Dios sabe lo que encontraremos, y nos asegura que, como Él es nuestro guardador, no tenemos nada que temer. El Señor nunca duerme y siempre está atento a nuestros clamores de ayuda, incluso cuando no podamos sentir su presencia.

Nuestro amoroso Padre celestial nos cuida físicamente mientras guía y guarda nuestro camino, pero su prioridad es siempre nuestro bienestar espiritual. Él vela nuestros pasos y nos proporciona todo lo que necesitamos para no pecar. El Espíritu Santo de Dios nos dirige y capacita, y su Palabra ilumina nuestro camino para que no resbalemos. Es más, Él ha proporcionado un medio de escape para cada tentación, para que podamos soportarla y permanecer fieles, «No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.» (1 Corintios 10:13).

Los cristianos somos transeúntes que pasamos por esta Tierra para llegar a nuestro hogar celestial. ¡Qué consuelo es saber que el Señor guardará nuestros pasos “…desde ahora y para siempre” (Salmo 121.8).

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Salmo 17:6-8

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Yo te he invocado, por cuanto tú me oirás, oh Dios; inclina a mí tu oído, escucha mi palabra. Muestra tus maravillosas misericordias, tú que salvas a los que se refugian a tu diestra, de los que se levantan contra ellos. Guárdame como a la niña de tus ojos; escóndeme bajo la sombra de tus alas,

Todos pasamos por problemas. Ya sea una crisis económica o de salud, o algún trauma, todos pasaremos por dificultades en algún momento. Como creyentes, nuestro primer impulso debería ser orar, y la manera como lo hacemos es importante.

Nuestras conversaciones con Dios se centran a menudo en problemas; sin embargo, muchos hombres y mujeres del Antiguo Testamento no se dedicaban a presentarle al Señor una lista de dificultades, sino que acompañaban sus peticiones con adoración. Por ejemplo, en el pasaje de hoy David alaba a Dios por su protección, incluso cuando implora refugio. Saldremos de nuestro tiempo de oración con vigor y confianza si, en vez de concentrarnos en nuestra dificultad, reconocemos la capacidad de Dios para manejar lo que se nos presente.

Otra manera de afrontar los retos es invitando a otros a apoyarnos en oración. Esto requiere valentía, en especial para quienes son reservados. Pero puede ser una experiencia fortalecedora y alentadora escuchar a otra persona interceder por nosotros. Además, Dios puede proporcionar una solución a través de uno de nuestros compañeros de oración.

Nuestro Padre celestial siempre está dispuesto a ayudarnos. Podemos estar seguros de que Él nos mostrará cómo enfrentar nuestras dificultades, ya sea a través de otra persona, de su Palabra o de su voz en nuestro corazón. 

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La primavera

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El pájaro ha venido a dar la luz:

de cada trino suyo nace el agua.

Y entre agua y luz que el aire desarrollan

ya está la primavera inaugurada,

ya sabe la semilla que ha crecido,

la raíz se retrata en la corola,

se abren por fin los párpados del polen.

Todo lo hizo un pájaro sencillo

desde una rama verde.

Pablo Neruda. Chile (1904-1973)

1 Corintios 6:19-20

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¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.

Tendemos a separar nuestra vida espiritual de nuestra vida física, pero eso no es lo que Dios dispuso. Aquel que creó a cada uno de nosotros le da un gran valor a nuestro ser físico, «Porque tú formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre.» (Salmos 139:13). El cuerpo humano es una obra maestra que nuestro Creador ha confiado a nuestro cuidado. Y como con cualquier otro recurso, espera que seamos administradores prudentes.

La primera carta de Pablo a los corintios aborda algunos de los aspectos negativos por los que era conocida su ciudad. La gente de la iglesia había estado participando en prácticas repugnantes, entre ellas la inmoralidad sexual y la gula, «De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación, y tal fornicación cual ni aun se nombra entre los gentiles; tanto que alguno tiene la mujer de su padre.» (1 Corintios 5:1 1), «Porque al comer, cada uno se adelanta a tomar su propia cena; y uno tiene hambre, y otro se embriaga.» (1 Corintios 11:21). Consideraban que este comportamiento estaba separado de su vida espiritual, como si pudieran hacer lo que quisieran con sus cuerpos y aún así ser considerados “buenos cristianos”.

Pero el cuerpo y el espíritu son uno. En 1 Corintios 6.19, Pablo pregunta: “¿Ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros?”. El apóstol nos recuerda que el Espíritu Santo de Dios ha venido a morar en cada creyente. Si ha recibido a Jesucristo como Señor y Salvador, entonces su Espíritu vive en usted, y su cuerpo se ha convertido en un testimonio andante. ¿Qué dice su ser físico acerca de su caminar con Cristo?

«No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias; ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia.» (Romanos 6:12-13).

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