Romanos 12:13

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Compartiendo para las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad.

Los verdaderos discípulos de Cristo no solo han de satisfacer las necesidades de los creyentes y los incrédulos con los que se encuentran, sino también buscar oportunidades de ayudar a quienes no conocen. Esa es la definición bíblica de hospitalidad. (Hebreos 13:2) nos dice: “No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles”.

Aprenda a considerar cualquier oportunidad de brindar hospitalidad como un feliz privilegio, no como una carga, «Hospedaos los unos a los otros sin murmuraciones.» (1 Pedro 4:9)

Sin duda Gayo tenía esa actitud correcta en su hospitalidad con los maestros que pasaban por su ciudad, ya que el apóstol Juan lo elogió: “Amado, fielmente te conduces cuando prestas algún servicio a los hermanos, especialmente a los desconocidos, los cuales han dado ante la iglesia testimonio de tu amor; y harás bien en encaminarlos como es digno de su servicio a Dios, para que continúen su viaje” (3 Juan 5-6).

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Romanos 7:22-24

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Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. ¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?

La palabra cautivo evoca algunas imágenes muy específicas. Por lo general, incluye a una persona con grilletes o a alguien que es arrojado a una oscura prisión. Pero la verdad es que todos somos cautivos de una cosa u otra. Puede ser algo tan obvio como las drogas, los vicios, las mentiras, la idolatría, el engaño, el resentimiento, el adulterio, la fornicación, la lujuria o la pornografía, que hacen mucho daño y nos impiden glorificar a Dios con nuestros cuerpos y mentes, «Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca. ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.» (1 Corintios 6:18-20)

Pero hay miles de otras ataduras, muchas de ellas al parecer inofensivas, que nos alejan de la verdadera libertad que da el Señor Jesús. «…Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos;» (Lucas 4:18).

Tal vez usted sea cautivo de los elogios y sufra cada vez que se siente ignorado. O puede ser que anhele el éxito y pase mucho tiempo esforzándose tras la riqueza o el poder. Sí, incluso cosas buenas como trabajar y relacionarnos con otros pueden mantenernos esclavizados si no tenemos cuidado. Sin embargo, Cristo vino a liberar a los cautivos —a todos nosotros.

PIENSE EN ESTO:

Piense en las situaciones de su vida en las que no es libre. Esto requerirá oración y meditación. (También puede utilizar un diario de notas si le sirve de ayuda). Descubra en qué aspectos está usted siendo coartado (sujetado), y pídale a Dios que le ayude a deshacerse de esas ataduras. 

«¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia?» (Romanos 6:16).

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Dame la mano

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Dame la mano y danzaremos;

dame la mano y me amarás.

Como una sola flor seremos,

como una flor, y nada más…

El mismo verso cantaremos,

al mismo paso bailarás.

Como una espiga ondularemos,

como una espiga, y nada más.

Te llamas Rosa y yo Esperanza,

pero tu nombre olvidarás,

porque seremos una danza.

Gabriela Mistral. (Chile, 1889-1957)

Lucas 14:13-14

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Mas cuando hagas banquete, llama a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos; y serás bienaventurado; porque ellos no te pueden recompensar, pero te será recompensado en la resurrección de los justos.

Los niños no son los únicos a quienes les gusta recibir recompensas. A los adultos también. Y la Biblia hace referencia a ciertas promesas para quienes andan en los caminos de Dios. Algunas de estas bendiciones están disponibles aquí en la Tierra, como la satisfacción, el gozo y el favor; otras serán otorgadas en el cielo. Como creyentes, estamos revestidos de justicia mediante la sangre del Señor Jesucristo y, por tanto, nunca debemos temer el juicio de Dios, «Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.»(Romanos 8:1).

Para ayudarnos a entender estos beneficios, la Biblia describe cuatro coronas. La primera, llamada incorruptible, se da a quienes desean obedecer a Dios. La segunda, la corona de la vida, se concede a los creyentes que se mantienen firmes, soportando las pruebas sin rendirse ni perder el ánimo. La tercera, la corona de justicia, se otorga a quienes anhelan la llegada de Cristo y tienen vidas piadosas a causa de Él. La cuarta es la corona de gloria a quienes comparten la Palabra de Dios con los demás. Y como nos dice la Biblia, seremos llenos de un temor reverente por la gloria de Cristo.

El cielo nos ofrece el gozo de la comunión eterna con el Señor; sin embargo, no tenemos que esperar para disfrutar de su presencia: el Espíritu Santo vive en quienes han puesto su fe en Cristo. ¿No desea usted poner su fe en el Salvador y aceptar el maravilloso regalo de Dios?

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Filipenses 4:7

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Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

El verso de hoy promete calma o tranquilidad interior al creyente que confía en Dios bajo cualquier circunstancia, que ora con actitud agradecida. 

Esa paz que “sobrepasa todo entendimiento”, se refiere a su origen divino. Trasciende el intelecto, el análisis y la agudeza de los seres humanos. Ningún consejero humano puede dársela porque es un don de Dios.

El verdadero reto de la vida cristiana no es eliminar toda circunstancia desagradable de su vida, sino confiar en el Infinito, Santo, Soberano y Poderoso Dios en medio de toda situación y circunstancias.

Jesús dijo: “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33). Así que comience a vivir en el plano celestial, reconozca que vive en un mundo caído, y entregue toda su carga para que Dios haga su obra perfecta. Y Él le dará su paz cuando se entregue confiado en sus manos. 

«Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra. Jehová de los ejércitos está con nosotros; Nuestro refugio es el Dios de Jacob.» (Salmos 46:10-11).

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La buena vida del gato

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La vida que pasa el gato

cualquiera la envidiaría:

de día la pasa durmiendo 

y de noche correría.

*

Cuando un gato se enamora,

para entrar en relaciones

empieza a cantar canciones

de la noche, a toda hora.

Y así que le canta y llora

a su novia largo rato,

entra sin pagar barato

en relación amorosa;

conque miren si es dichosa

la vida que pasa el gato.

*

Cuando son gatos ladrones

de pollos y de gallinas,

con esas comidas finas

no piensan en los ratones:

y así viven, como dones

de alta categoría.

Y como no hay policía

ni juez que les de mal trato,

la suerte que tiene el gato

cualquiera la envidiaría.

*

Un gato muy consentido

duerme tranquilo y risueño

en la cama de su dueño

como un niñito querido.

Rompe todo y hace ruido

sin andar nada temiendo.

Y cuando no está corriendo

o con algo retozando,

y en rincones escarbando,

el día lo pasa durmiendo.

*

El trabajo nada más

del gato es arar la tierra,

porque en ella es que entierra

lo que bota por atrás,

pues no se olvida jamás

de enterrar su bobería.

Pero lo que es en el día,

cuando no está comiendo,

así lo pasa durmiendo,

y de noche, en correría.

Juan Goico Alix. República Dominicana (1833 – 1918)

Juan 10:2-5

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Mas el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es. A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las saca. Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. Mas al extraño no seguirán, sino huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.

¿Qué distingue a un creyente de un no creyente? El Señor Jesús señaló que sus ovejas lo conocen, escuchan su voz y lo siguen. Son aquellas por las que murió para salvarlas, y cuando las llamó, respondieron con fe y arrepentimiento, recibiéndolo como su Señor y Pastor.

Pero escuchar la llamada de Cristo a la salvación es solo el comienzo de una vida de fe mientras Él dirige nuestros pasos. El Señor dijo a los que creían en Él: “…Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos” (Juan 8.31). Es esencial que reconozcamos su voz y rechacemos todo lo que la contradiga.

La voz de Dios se escucha a través de las Sagradas Escrituras. Por eso es vital dedicar tiempo a escucharlo a través de su Palabra. A medida que llenamos nuestra mente con las verdades bíblicas, el Espíritu las utiliza para enseñarnos, reprendernos, corregirnos e instruirnos en justicia, «Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.» (2 Timoteo 3:16-17)

Cualquier cosa que usted escuche, compárela siempre con las Sagradas Escrituras para que pueda diferenciar entre la verdad de Dios y la lógica o las filosofías humanas. A medida que se familiarice con la voz de Cristo, prepárese para dejar de lado algunas de sus ideas preconcebidas, y así alinear su pensamiento con la Palabra de Dios.

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Mateo 6:33

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Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

¿Cuál es la prioridad de su vida, aquello alrededor de lo cual gira todo lo demás? Cristo nos dice que el reino y la justicia de Dios deben ser nuestro mayor objetivo. Esto no se logra mediante la pasividad; Mateo 6.33 usa la palabra “buscar”, que implica actividad y perseverancia. El reino de Dios debe ser buscado cada día, momento tras momento.

La vida en este mundo transcurre en medio de dos reinos opuestos que están en constante conflicto: uno bajo el control de Satanás, y el otro bajo el reinado de Dios. Buscar el reino del Padre celestial es someterse a su soberanía en todos los aspectos de nuestra vida. Lo más importante es la obediencia. Buscar la justicia de Dios significa cooperar con su proceso de transformarnos a la imagen de Cristo. Una parte integral de este proceso es la renovación de nuestra mente con las Sagradas Escrituras. La Palabra de Dios mantiene la perspectiva y las instrucciones del Padre celestial frescas en nuestro pensamiento.

Tome un momento para evaluar quién o qué domina sus pensamientos y afectos: ¿En qué invierte su tiempo y su dinero? ¿Qué deseos gobiernan sus decisiones? Hacer que Cristo sea la máxima prioridad requiere sumisión a Dios, obediencia a su Palabra y confianza en sus caminos. Él promete suplir todo lo que usted necesite para alcanzar ese objetivo, «Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.» (Filipenses 4:19).

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Un campesino dominicano

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Del campo un dominicano

que pasó a vender andullos,

en dos borriquitos suyos

a no sé qué pueblo haitiano,

así me contó: ¡Critiano

ni Dio comprende esa gente!

Caicule que laguaidiente

allá le dicen tafiá,

a lo jalitao llengá

y penchó ai pan caliente.

*

Los frijole colorao

puá rus lo llaman allá,

a la brujería guangá

y a lo sombrero chapao.

Malfini é guaraguao

lo guandule puá congó.

Bonyé le dicen a Dio,

a lo brujo lugarú

y a lo jefe dei judú

le dicen papá Bocó.

*

Lo memo la macarela,

la titulan macrilló

lo molondrone gombó

y difé a la candela.

A la paila o casuela

le dicen allá shodié;

a lo sapato sulié

puesón al peje o pecao

y en siendo el arró graniao

le dicen duri grené.

*

Yo andube toitico Haití

y no encontré un condenao

que dijera bacalao

sino todo la murí.

Al arró llaman durí,

a la cebolla loñón,

a lo cochino cochón.

Lo fideo vermichel

a la sal le dicen sel

y creviche al camarón.

*

En siendo peje salao

le dicen puesón salé

como banan bucané

llaman ai plátano asao.

Pero siendo sancochao

le dicen banan bulli,

a la ñica saloprí

a lo sajice pimán,

lo mamone chachimán

y a lo niño anfán pití.

*

Al agua le dicen gló,

al queso llaman fromalle,

unae una calle

y finí que se acabó;

allí nadie dice fó

como nosotros jaquí,

cuando viene a la nari

ei bajo de algún parrá!

el haitiano dice allá

a la peté qui santi!

*

Un sanchocho e ebullón,

ñon eguille es una aguja

como ei casabe de bruja

ello lo llaman llonllón.

A lo caibone charbon,

ai quitasoi, paresol,

guanábana, corosol,

ñon chandel e juna vela;

y a la maidita viruela

le dicen pití verol.

*

Ai aceite llaman huil,

aguacate sabocá,

y a la piña ananá

como porcanel, cajuil;

allá perejil, persil,

el melao allí siró,

mo mameye, abricó,

la yuca llaman mañoc,

a lo gallo viejo coc,

y al sapo llaman grapó.

*

Lo que aquí llaman letrina

por allá e cae brulé,

como si dijera uté

la casa quemada en ruina,

donde allí la chamuchina

o gente de poca nota,

entre allí y se ñengota

en un brulé o aposento,

y se despachan al momento

dejando allí su pelota.

*

Conque saque uté la cuenta

siño Juan Antoño Elí,

y dígame si en Haití

cualquiera no se revienta;

en eso de compra y benta

yo le pueo asegurai,

que si no sabe coitai

de esa gente ei lenguaraje

ni la toitilla dei biaje

uté no la pue sacai.

Jata otro día, con su licencia.

Juan Goico Alix. República Dominicana (1833 – 1918)

Nota: el campesino de la región del Cibao en República Dominicana suele acortar las palabras, hablar introduciendo la «i» y eliminar la «s» al hablar, de ahí lo jocoso de este poema. En Haití el lenguaje es el creole, de influencia francesa.

Santiago 1:10

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..pPero el que es rico, en su humillación; porque él pasará como la flor de la hierba.

Los cristianos que no tienen que pasar por las pruebas de la vida relacionadas con la pobreza pueden regocijarse en su “humillación”, como señala el verso de hoy. Cuando las pruebas que sufren los ayudan a comprender que sus posesiones no pueden dar la verdadera felicidad ni el contentamiento, entenderán que dependen de las verdaderas riquezas de la gracia de Dios. El cristiano rico puede regocijarse cuando sabe que las bendiciones materiales son solo temporales y que las riquezas espirituales son eternas.

Las pruebas humillan a todos los creyentes al mismo nivel de dependencia de Dios. El dinero no saca a las personas de sus problemas, aunque pudiera resolver algunos problemitas económicos. Cuando se pierde a una hija, a un hijo, a una esposa o a un esposo, no importa cuánto dinero se tenga. Ninguna cantidad va a sacarlo a uno de semejante prueba.

Seamos pobres o ricos, sufrimos pruebas para que nos ayuden a reconocer humildemente que nuestros recursos están en Dios.

Lee. Medita. Aplica.