Tributad a Jehová, oh hijos de los poderosos, dad a Jehová la gloria y el poder.
Dad a Jehová la gloria debida a su nombre; adorad a Jehová en la hermosura de la santidad.
Salmo 29:1-2
Tributad a Jehová, oh hijos de los poderosos, dad a Jehová la gloria y el poder.
Dad a Jehová la gloria debida a su nombre; adorad a Jehová en la hermosura de la santidad.
Salmo 29:1-2
Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo.
Salmo 27:4
Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.
Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.
Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días.
Salmo 23:1-6
Tal como soy, de pecador, sin más confianza que tu amor, ya que me llamas, acudí; Cordero de Dios, heme aquí.
Tal como soy, buscando paz en mi desgracia y mal tenaz, conflicto grande siento en mí; Cordero de Dios, heme aquí.
Tal como soy, me acogerás; perdón, alivio, me darás; pues tu promesa ya creí; Cordero de Dios, heme aquí.
Tal como soy, to compasión vencido ha toda oposición, ya pertenezco solo a Ti; Cordero de Dios, heme aquí.
Carlota Elliot.
(les ruego ir a YouTube como solicita el video)
Jehová habló a Moisés, diciendo: Habla a Aarón y a sus hijos, y diles, así bendeciréis a los hijos de Israel, diciéndoles:
Jehová te bendiga, y te guarde.
Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia.
Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz.
Y pondrán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré.
Números 6:2422-27
Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría, al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén.
Judas 1:24-25