Proverbios 14:1-3

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[1] La mujer sabia edifica su casa; mas la necia con sus manos la derriba.

[2] El que camina en su rectitud teme a Jehová; mas el de caminos pervertidos lo menosprecia.

[3] En la boca del necio está la vara de la soberbia; mas los labios de los sabios los guardarán.

Bendito y amado Padre Celestial, cuán grandes y maravillosas  son tus obras. Eres nuestro Padre, el dueño absoluto de nuestras vidas . Y aquí estamos de nuevo con corazones agradecidos  por este nuevo despertar.  A ti y solo a ti pertenecemos, tú nos creaste, nos diste vida  y en Jesucristo  tenemos vida eterna. Que gran privilegio  es tenerte y disfrutar  de tu Santa presencia,  buscar tu consejo, tu dirección, tus misericordias  y esa paz que solo en ti podemos encontrar. No importa la situación que atravesamos,  sabemos que estas ahí,  atento y dispuesto a darnos la salida y solucionar cada cosa, solo debemos esperar paciente y confiar en tu poder y buena voluntad.

Dios nuestro, seguimos clamando por nuestras familias, nuestros hijos, nietos; ayúdanos, abre sus ojos del entendimiento.  No permitas que se pierdan, sálvalos y tráelos hasta ti. Este es nuestro mayor anhelo. Gracias porque en Jesucristo hay perdón y vida eterna.

Alabado sea tu nombre, te damos la gloria  por siempre, amén.

Salmo 103:1-2

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Bendice, alma mía, a Jehová, Y bendiga todo mi ser su santo nombre. Bendice, alma mía, a Jehová, Y no olvides ninguno de sus beneficios.

¿Está viviendo de manera reflexiva o automática? Es fácil levantarnos cada mañana, hacer nuestro trabajo, disfrutar de un poco de relajación o entretenimiento, y acostarnos cada noche sin pensar en absoluto en la participación de Dios en nuestras vidas. Pero considere los beneficios de mantener nuestros ojos y oídos espirituales abiertos a lo largo del día, para ver cómo el Señor le ha bendecido, guiado, protegido y alertado.

Ser conscientes de la presencia del Señor nos recuerda que Él siempre tiene el control y obra para lograr sus buenos propósitos. Cuando buscamos las huellas de Dios en nuestros días, descubrimos el alcance de su implicación en nuestra vida. Tal vez Él le fortaleció para una tarea o le abrió una puerta de oportunidad. Quizás dirigió sus decisiones o le ayudó a demostrar compasión a una persona difícil de tratar. Por otra parte, si nuestros oídos están atentos a las advertencias e instrucciones del Señor es menos probable que repitamos nuestros errores.

Cada noche, antes de irse a dormir, tómese un tiempo para reflexionar en cuanto a las actividades del día. Sepa que el Señor está con usted en cada instante, protegiéndole y ofreciéndole orientación. El Padre celestial quiere que entienda la vida desde la perspectiva de Él, confiando en su sabiduría y poder para enfrentar cualquier desafío.

«Yo me acosté y dormí, Y desperté, porque Jehová me sustentaba.» (Salmos 3:5).

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Romanos 12:13

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Compartiendo para las necesidades de los santos…

La sociedad dice que cada uno de nosotros tiene determinadas posesiones, pero Dios dice que no tenemos nada. Somos sencillamente administradores de aquello con lo que Dios nos ha bendecido. Y parte de esa responsabilidad administrativa es compartir los recursos personales con los hermanos necesitados.

El espíritu de compartir se vio de inmediato en la iglesia primitiva cuando los creyentes después de Pentecostés “perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones… [y] todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas” (Hechos 2:42, 44); vea también, «Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos;» (1 Timoteo 6:18). Pídale al Señor que lo ayude a demostrar ese mismo espíritu de compartir. 

Hay quienes reparten, y les es añadido más; Y hay quienes retienen más de lo que es justo, pero vienen a pobreza. El alma generosa será prosperada; Y el que saciare, él también será saciado. (Proverbios 11:24-25). 

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Proverbios 26:12-15

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[12] ¿Has visto hombre sabio en su propia opinión? Más esperanza hay del necio que de él.

[13] Dice el perezoso: El león está en el camino, el león está en las calles.

[14] Como la puerta gira sobre sus quicios, así el perezoso se vuelve en su cama.

[15] Mete el perezoso su mano en el plato; se cansa de llevarla a su boca.

Amado Padre Celestial, grande es tu bondad y tu misericordia.  Bendito y alabado seas por toda la eternidad.  He aquí , en este nuevo despertar, agradecidas  por el descanso que nos das, por abrir nuestros ojos, por estar contigo en este tiempo y poder expresar nuestra gratitud, nuestro amor y así mismo recibir tu cálido abrazo, tu protección, tu dirección y toda la fortaleza, necesaria para enfrentar cada reto que se nos presente en este día.

Con tu ayuda y sabiduría de lo alto, sabemos  que todo es posible. Oh Señor , que bueno es saber que tenemos un Padre atento a cada situación y que de antemano tiene todo bajo su control absoluto por lo que no habrá temor ni angustia a nada que pueda hacer el hombre,  pues tú Señor estas ahí  con tu gran ejército para defendernos de cualquier ataque o situación desagradable. Tú eres nuestra esperanza y sabemos en quien hemos confiado. Ayuda y protege a los nuestros, pon un cerco a su alrededor. Sé propicio a nuestro caminar y a todo aquello con lo cual tengamos que hacer y que tú, Señor, seas el centro de todo para la honra y la gloria de tu santo nombre y de tu reino. Te oramos en el nombre de de tu hijo Jesucristo, nuestro Salvador, Amén.

Salmo 18:30-32

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En cuanto a Dios, perfecto es su camino, y acrisolada la palabra de Jehová; escudo es a todos los que en él esperan. Porque ¿quién es Dios sino sólo Jehová? ¿Y qué roca hay fuera de nuestro Dios? Dios es el que me ciñe de poder, y quien hace perfecto mi camino;

A la gente le gusta sentir que tiene el control de su tiempo, lo cual puede causar frustración cuando las cosas no salen de acuerdo a lo planeado. Sin embargo, quien desee caminar en obediencia a Dios debe cooperar con el plan que Él ha dispuesto.

Considere cómo ora. Sin darse cuenta, es posible que esté exigiendo que el Señor siga el plan que usted ha diseñado según su entendimiento humano tan limitado. No obstante, si creemos que Dios es quien dice ser, ¿cómo no nos será de provecho rendirnos a su voluntad?

A diferencia de nosotros, el Señor tiene un conocimiento total sobre nuestro mundo y de los detalles de cada vida individual, pasada, presente y futura. Él entiende cada motivo, mientras que nosotros no somos capaces de juzgar con precisión ni siquiera nuestras propias intenciones. Dios también actúa movido por el amor que siente por su pueblo y le da respuesta a cada necesidad en el momento preciso.

Someterse al plan de Dios requiere fe y valentía. Crea en la bondad de su corazón y en sus planes, y tome la decisión de esperar hasta que Él le haga avanzar. Luego, a medida que siga su plan, experimentará el gozo de ver una manifestación de su gloria maravillosa.

«¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!» (Romanos 11:33).

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Hebreos 11:24-27

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Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado, teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón. Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible.

Moisés fue un líder importante del pueblo hebreo, y muchos lo consideran un héroe del Antiguo Testamento. Fue llamado a hacer grandes cosas con la ayuda del Señor, y se encontró con la presencia del Todopoderoso de manera personal. Pero todas sus asombrosas hazañas fueron posibles solo por su fe.

El pasaje de hoy es parte de lo que se conoce como el “Salón de la fe” de la Biblia. Los mencionados en este capítulo le creyeron a Dios y demostraron su confianza con la acción obediente. Santiago 2.14 dice que toda fe genuina resulta en acción, y eso también es cierto para nosotros.

«Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle?» (Santiago 2:14)

Andar por fe no significa que estemos en un camino fácil. Puede implicar dificultades e incluso persecuciones. Pero cuando nos mantenemos fieles al Señor a pesar de todo, nuestra fe demuestra ser genuina y nos volvemos más semejantes a Cristo.

¿Está usted dispuesto a confiar en el poder de Dios en su debilidad? ¿Cree que Él le dará poder para mantenerse firme si enfrenta la adversidad? El Señor responde a la fe al capacitarnos para soportar las dificultades, demostrando su poder en nuestra debilidad, y dándonos satisfacción y gozo en medio del sufrimiento.

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Salmo 100:1-5

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[1] Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra.

[2] Servid a Jehová con alegría; venid ante su presencia con regocijo.

[3] Reconoced que Jehová es Dios; El nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos. Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado.

[4] Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza; alabadle, bendecid su nombre.

[5] Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia,y su verdad por todas las generaciones.

Padre Nuestro, Dios de gracia y de perdón,  a ti venimos llenos de gozo para recibir tu cálido abrazo, tus bendiciones y todo lo que ya has preparado para cada uno de tus hijos amados.  Gracias por este nuevo amanecer, por el descanso a nuestro cuerpo, por la paz de nuestras almas, estamos confiados  y seguros de todo el bien que viene a través de ti, Gran Señor! Bendito seas por toda la eternidad. A ti y solo a ti traemos alabanzas, todo el honor y la gloria que mereces. ¡Agradecidos porque eres nuestro Padre!

Te suplicamos que sigas guiando nuestros pasos, que nos des más y más de tu fortaleza, sabiduría, que nos ayudes a hacer el bien, que nuestra mirada y todo nuestro sentir estén puestos en ti y seamos obedientes a tu plan perfecto. Cuida y bendice a los nuestros.  

Señor perdona nuestras ofensas y debilidades. Sé propicio y despierta todos nuestros sentidos para que podamos poner por obra tu palabra santa, que podamos ser de bendición a otros. 

No nos dejes caer en tentaciones y líbranos de las asechanzas del enemigo. 

Gracias por estar atento a nuestras oraciones y por todo tu gran amor.  

En el nombre de Cristo te oramos, amén y amén!

1 Pedro 3:16-17

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Teniendo buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, sean avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta en Cristo. Porque mejor es que padezcáis haciendo el bien, si la voluntad de Dios así lo quiere, que haciendo el mal.

La conciencia acusa o excusa, obrando como fuente de convicción o afirmación. Una buena conciencia no acusa a un creyente de pecado porque está llevando una vida de santidad. Más bien, una buena conciencia confirma que todo anda bien, mientras que una mala conciencia indica pecado.

Un creyente debe vivir con la conciencia tranquila para que el peso de la culpa no lo abrume cuando se enfrenta a la crítica hostil. Sin embargo, si no tiene pasión por hacer el bien y servir a Cristo, conocerá el tremendo peso del merecido sentido de culpa. Una conciencia manchada no puede estar tranquila ni soportar el ataque furioso de las pruebas. Pero una conciencia tranquila lo ayudará a no estar ansioso ni atribulado durante sus pruebas. 

«Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo.» (2 Pedro 1:8).

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Lucas 23:34-35

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Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes. Y el pueblo estaba mirando; y aun los gobernantes se burlaban de él, diciendo: A otros salvó; sálvese a sí mismo, si éste es el Cristo, el escogido de Dios.

Jesús no amenazaba a pesar del increíble sufrimiento, no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca; «quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente;» (1 Pedro 2:22). Lo escupieron, le tiraron de la barba, le pusieron en la cabeza una corona de espinas y atravesaron con clavos su carne para asegurar su cuerpo a una cruz. En cualquier otra persona, semejante tratamiento injusto habría provocado sentimientos de venganza, pero no en Cristo. Él era el Hijo de Dios, Creador y Sustentador del universo, Santo e Inmaculado, con el Poder de enviar a quienes lo atormentaban al fuego eterno.

Pero Jesús nunca amenazó a sus verdugos con juicio inminente; más bien les ofreció el perdón. Cristo murió por los pecadores, incluso por quienes lo perseguían. Sabía que la gloria de la salvación podía alcanzarse solamente por la senda del sufrimiento, de modo que aceptó su sufrimiento sin amargura, sin enojo y sin espíritu de venganza. Que pueda reaccionar usted de igual modo ante su propio sufrimiento.

Porque mejor es que padezcáis haciendo el bien, si la voluntad de Dios así lo quiere, que haciendo el mal. Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu (1 Pedro 3:17-18)

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Salmo 16:1-3

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[1] Guárdame, oh Dios, porque en ti he confiado.

[2] Oh alma mía, dijiste a Jehová: Tú eres mi Señor; no hay para mí bien fuera de ti.

[3] Para los santos que están en la tierra, y para los íntegros, es toda mi complacencia

Bueno y misericordioso es nuestro Padre Celestial, su bondad no tiene límites y su amor es incomparable e incondicional. Por eso estamos de nuevo hoy, Gran Señor, acercándonos en plena confianza, buscando tu rostro, sintiendo tu presencia y ese cálido abrazo diciendo a nuestras almas: «Heme aquí, estoy contigo, nunca te dejaré, ni te desampararé. Eres mi hija amada.»

Padre, Tú eres nuestro Señor y Dios y no hay ni habrá nada fuera de ti.  

Agradecidas  por este nuevo despertar, por todo lo que has hecho y harás en la vida de cada uno de tus hijas, por tu sostén, por nuestras familias y porque Tú escuchas nuestros ruegos, nuestro clamor.  Bendícenos, porque cuando Tú bendices, bendito es sobre todos las cosas. 

Ayúdanos cada día  a caminar en total dependencia tuya, agarradas y firmes en ti, en tu palabra , en todo lo que proviene de ti.  Sigue orando a favor nuestro y de los nuestros, abre los ojos del entendimiento para que podamos escuchar tu voz de alerta frente al pecado y todo  aquello que no te agrada. Obra en nuestras familias e inquieta sus corazones para que se realice ese encuentro contigo y vengan a ti arrepentidos y en fe. Te necesitamos Señor, eres esa fuente de agua que calma nuestra sed, esa luz que alumbra nuestras sendas.

Alabado seas por siempre. ¡Sé propicio a nosotros! Amen y Amen.

(De la hermana Josefina Genao, con afecto).