Efesios 4:29

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...La que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.

Si permite que Cristo guarde sus labios, todo lo que diga beneficiará a otras personas. Estimular y fortalecer espiritualmente a los demás. ¿Es eso lo que ocurre cuando habla con ellas? ¿Se van edificadas en Jesucristo? Madres, cuando están con sus hijos durante todo el día, ¿los edifican las palabras de usted? Padres, cuando saca a pasear a sus hijos, o está con ellos, ¿sus conversaciones son edificantes y estimulantes?

El versículo de hoy también indica que debemos dar a los demás la “necesaria” edificación, lo que significa que nuestras palabras satisfagan la necesidad. Cuando yo era niño, cada vez que le decía a mi mamá “¿Sabes lo que hizo fulano?”, ella me respondía: “¿Es necesario saberlo?” A menudo lo que yo quería decir era interesante, pero sin duda no era necesario.

Por último, nuestras palabras deben “dar gracia a los oyentes”. ¿Bendicen sus palabras a quienes las oyen? ¿Hay gracia en lo que usted dice? Puede estar seguro de que, si permite que el Señor ponga guarda a su boca y deja que su Palabra more en usted, entonces sus palabras serán las palabras de gracia de Dios, y obrarán para su Gloria y bien de los que la escuchan.» 

«Pon guarda a mi boca, oh Jehová; Guarda la puerta de mis labios.»

(Salmos 141:3). 

Lee, Medita y Aplica!

Jeremías 2:12-13

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Espantaos ante esto, cielos, y estremeceos con gran horror, dice el Señor. “Dos pecados ha cometido mi pueblo: me han abandonado a mí, fuente de agua viva, y han cavado sus propias cisternas, cisternas rotas que no retienen el agua«.

¿Qué es idolatría? Es lo que hago cuando tengo sed. Es correr tras lo que la vida ofrece. La idolatría es lo que hago cuando no estoy satisfecho y me siento vacío; es la búsqueda incansable de satisfacción y plenitud. Podríamos definirlo e ilustrarlo parafraseando el Salmo 42:1-2: “Como el ciervo jadeante busca agua en el desierto, así mi alma busca algo para reponerse y saciarse. Tengo sed de algo divino, de algo celestial, y por eso me pregunto: ¿Qué es eso que, en este momento, promete darme vida? Sediento y desesperado, correré tras esto para tratar de saciar mi sed.” 

La idolatría es la respuesta del corazón cuando algo bueno que Dios creó se convierte en nuestra razón de vivir. ¿Qué? En realidad, podría ser cualquier cosa, aunque la mayoría de las veces es algo bueno. «C. Screwtape Letters de S. Lewis es un diálogo extenso entre Screwtape, un demonio mayor, y su joven sobrino de Wormwood, un tentador menor. Screwtape está dando consejos para arruinar a la gente; o, podríamos decir, haciéndolos descontentos: ‘Nunca olviden que cuando estamos tratando con cualquier placer en su forma sana, normal y satisfactoria, estamos, en cierto sentido, en el terreno del Enemigo [es decir, de Dios]. Sé que hemos ganado muchas almas a través del placer. De todos modos, es Su de él [es decir, la] invención de él de Dios, no nuestra. Hizo los placeres: toda nuestra investigación hasta ahora no nos ha permitido producir uno. Todo lo que podemos hacer es animar a los humanos a tomar los placeres que nuestro Enemigo ha producido, en momentos, formas o grados que Él ha prohibido.’” 

Para un cristiano, la idolatría es sufrir de amnesia. Es la pérdida de la memoria de Dios. Es abandonar la dulce cercanía del Padre para entregarse al “reino del descontento”. George Bernard Shaw dijo: “Hay dos tragedias en la vida. Una es perder el deseo de tu corazón. la otra es para ganarla.” Jeremías lo dijo delante de él; ninguna cisterna que encontremos “podría contener agua”. Ya sea que obtengamos lo que tanto deseamos o no, nada sino Dios puede satisfacernos. 

Jeremías lo dijo al pueblo de Israel; Jesús a la mujer samaritana: “Cualquiera que beba de esta agua, pronto volverá a tener sed. Pero los que beban del agua que yo doy nunca más tendrán sed. Se convierte en un manantial fresco y burbujeante dentro de ellos…”. (Juan 4:13-14, NTV). 

El problema no es desear algo; el problema es desear algo más de lo que deseamos a Dios; lo está reemplazando. Cuando hago esto, abandono al Único que verdaderamente puede satisfacer y le pido al reino del “descontento” que haga algo que él no puede hacer: satisfacerme.

UN AÑO DE CAMBIOS: Un devocional centrado en disfrutar a Dios. Nicolás Emilio Tranchini. Cortesía del Hno. Hans Olivares.

Apuntes a Mateo 5:6

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6Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.

Hambre y sed constituyen necesidades físicas fundamentales. Pero ¿hambre y sed de justicia? 

Dios ha sembrado este anhelo de eternidad en nuestro corazón, luego buscamos vacaciones con paisajes de ensueño, grandes obras de arte, películas, extravagancias, rigores ascéticos. Pero el anhelo continúa en nuestro interior(Isaías 55:2-3 ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura.Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a David; Jeremías 2:12-13 Espantaos, cielos, sobre esto, y horrorizaos; desolaos en gran manera, dijo Jehová. Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua).

La idea de buscar justicia no es muy popular en nuestros días, muchos buscan “madurez espiritual, felicidad real, el poder del Espíritu” y no sé cuántas cosas más; otros van de conferencia en conferencia o de pastor en pastor buscando alguna vaga “bendición” de lo alto. Tienen hambre de experiencia espiritual, tienen sed de la consciencia divina. ¿Pero cuantos tienen hambre y sed de justicia?

Por favor no mal entiendan, lo anterior es deseable pero no básico. Para algunos, las bienaventuranzas son una especie de mapa de direcciones para alcanzar el reino de los cielos. Pero hemos aprendido que las bienaventuranzas señalan las características de alguien que ya llegó, es decir que ha entrado al reino de los cielos.

Las bienaventuranzas son más bien un espejo que muestra la realidad. Piensa, ¿por qué o para qué nos miramos en un espejo? Oh, para constatar la condición en que estamos, ver si es necesario corregir esto o aquello, pero nada más.  ¡Los espejos no ofrecen direcciones!

Ya vimos que los discípulos tenían hambre y sed de poder, autoridad, reconocimiento, estaban cansados de la tiranía romana. Pero Jesucristo señala que los ciudadanos del reino se distinguen por hambre y sed de justicia, y serán saciados. Este ciudadano está marcado por pobreza de espíritu, dolor por su pecado personal y social, se acerca a Dios en humildad y en consecuencia anhela con hambre y sed la justicia de Dios. No puede vivir sin justicia.

¿Cómo definimos justicia? ¿De qué clase de justicia se trata? 

La idea de justicia aparece con regularidad en el Sermón del Monte, se puede decir que es uno de sus temas principales:

5:6 hambre y sed de justicia

5:10 persecusión por causa de la justicia;

5:20 justicia que excede la de escribas y fariseos;

6:1 realizar actos de justicia;

6:33 ante todo, buscar el reino de Dios y su justicia, sabiendo que todo será provisto.

Como ven, la palabra “justicia” aparece cinco veces en el Sermón del Monte, es bueno repasar el contexto para obtener más claridad en la palabra “justicia”. Las referencias más cercanas son 5:10 y 5:20.

¿Qué significa en 5:10? 

Recordemos que hay 8 bienaventuranzas, el v.10 es la última y el v.11 es una expansión de la misma. La primera (v.3) y la última (v.10) terminan igual: «porque de ellos es el reino de los cielos.” (un sandwich). Ahora bien, en la estructura encontramos dos grupos de 4, donde ambos terminan con la misma referencia: “justicia”.

El primer grupo de 4 termina en el v.6.

El segundo grupo de 4 termina en el v.10

En el primer grupo, las 3 bienaventuranzas que conducen a hambre y sed de justicia son descripciones de carencia o pasividad: pobreza de espíritu (v.3), lloro de nuestra miseria (v.4), mansedumbre que acepta críticas sin caer en retaliación o en estar a la defensiva (v.5).  No son características de alguien super satisfecho. De modo que ahora el Señor hace una transición, de carencia a abundancia, al señalar que quienes tienen hambre y sed de justicia son bienaventurados.

Las siguientes 3 bienaventuranzas, luego de ser saciados, inició con los misericordiosos (v.7) ¿Por qué? Porque la persona está llena y rebosante. v.8 habla de pureza de corazón y v.9 que es alguien pacificadora (no pacífica, ojo). Ahora bien, algo muy importante a tener presente es que las primeras tres son pasivas en esencia, se refieren a la condición interna del creyente: puedo exhibir mansedumbre porque me duelo por mi condición porque reconozco quién soy delante de Dios. Una bienaventuranza lleva a la otra, cada una depende de las anteriores.

Pero ahora, 6Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados implica búsqueda, un anhelo, es pues una bienaventuranza activa.

¿Ven la estructura? El primer grupo describe al doliente, pobre, que en quietud percibe hambre y sed de justicia. El segundo grupo describe al misericordioso, puro, pacificador, de manera tal que “justicia” es aquello que nos llena de misericordia, pureza y hacedores de paz. Justicia es un patrón de vida conforme a la voluntad de Dios. No es alguien perdido en rituales religiosos o en trivialidades doctrinales.

Si recordamos, Cristo habla a un grupo de personas versadas en las escrituras del AT. En el AT, “justicia” es sinónimo de “salvación.”

Isaías 32:17Y el efecto de la justicia será paz; y la labor de la justicia, reposo y seguridad para siempreeternidad
Isaías 46:12-13Oídme, duros de corazón, que estáis lejos de la justicia: Haré que se acerque mi justicia; no se alejará, y mi salvación no se detendrá. Y pondré salvación en Sion, y mi gloria en Israel.paralelismo entre justicia y salvación
Isaías 51:5-6Cercana está mi justicia, ha salido mi salvación, y mis brazos juzgarán a los pueblos; a mí me esperan los de la costa, y en mi brazo ponen su esperanza. Alzad a los cielos vuestros ojos, y mirad abajo a la tierra; porque los cielos serán deshechos como humo, y la tierra se envejecerá como ropa de vestir, y de la misma manera perecerán sus moradores; pero mi salvación será para siempre, mi justicia no perecerá.mi justicia [mi salvación] no perecerá
Isaías 56:1Así dijo Jehová: Guardad derecho, y haced justicia; porque cercana está mi salvación para venir, y mi justicia para manifestarse.paralelismo entre justicia y salvación

Esto fue lo que entendieron quienes escuchaban las palabras del Señor en lo alto de la montaña. Pero ahora,

¿Qué significa en 5:20?

(si vuestra justicia no fuere mayor que la de escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos).

El contexto demanda que entendamos plenamente el significado de “ser saciados con justicia.” El Señor concede a tal persona hambrienta y sedienta los deseos de su corazón pero al mismo tiempo aumenta ese mismo deseo de hambre y justicia (Juan 4:14 mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna; 6:35 Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás). Una paradoja que refiere el mismo Pablo cuando dice “yo sé en quién he creído… (2 Timoteo 1:12) quiero saber más! Filipenses 3:10).

El resto del capítulo ofrece 6 ejemplos de cómo nuestra justicia debe sobrepasar la de escribas y fariseos (los escrupulosos guardianes de la ley):

v.21-26, no matar y aún más, no guardar rencores sino procurar la paz;

v.27-30 no cometer adulterio, aún más, no codiciar las personas;

v.31-32 no condonar el divorcio solo por la provisión legal del AT, sino aún más, preservar nuestros compromisos;

v.33-37 no solo mantener nuestros pactos sino aún más, ser la clase de personas que no necesita hacer juramentos;

v.38-42 no sacar ojo x ojo, sino aún más, colocar la otra mejilla y devolver bien siempre

v.43-48 no solo amar a nuestra vecina sino aún más, amar a nuestro enemigo y orar por quienes nos persiguen.

Misericordia, pureza de corazón, hacedores de paz: todo ello implicado en la palabra “justicia”.

Vivir conforme a la voluntad de Dios.

En esencia, ser justos es pureza absoluta de carácter, es traer todo el hombre interior a conformidad con la mente y voluntad de Cristo. Va de la mano con la palabra santidad. Cuando la escritura señala que Dios es santo significa que no hay pecado en él, no hay oscuridad; ¿anhelamos ser así? (1 Corintios 1:30 Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención). Hambre y sed de justicia es hambre y sed por Cristo mismo.

¿Perfección? Cuando lleguemos al cielo, correcto. Pero mientras tanto que nuestro anhelo sea ser conformados cada vez más a imagen de Cristo aquí en la tierra; ser santos en todo lo posible al ser hechos salvas. Hay un ciclo de crecimiento sencillo de entender si recordamos que la justicia del texto se refiere a vivir conforme a la voluntad de Dios, no a mera obediencia de reglas.

Y aquí entra de nuevo la famosa voluntad de Dios: ser salvos, llenos de su Espíritu, santos, sumisos, sufridos (sí), obedientes de corazón (acto de adoración).

Naturalmente habrá persecución (2 Timoteo 3:12 Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución). El costo de adoptar el carácter de Cristo es identificarse con el sufrimiento de Cristo.

¿Anhelamos este carácter sin que importe el costo? 

¿Se dan cuenta que quienes carecen son los bienaventurados en el reino de los cielos?

Carecen de recursos espirituales, carecen de comodidad, carecen de agenda propia, carecen de justicia… y son llamados ¡bienaventurados!

En el Antiguo Testamento, la justicia se asocia al pacto de Dios. Dios es fiel al pacto. Dios siempre hará lo que deba hacer, es decir cumplir sus promesas. Por ello es que asociamos la palabra “justicia” a juicio o a salvación; sin embargo nos quedamos cortas, pues pensamos solo en condenación. Pero Dios no limita su justicia: (Isaías 32:17 Y el efecto de la justicia será paz; y la labor de la justicia, reposo y seguridad para siempre). Nos dice y luego explica su significado.

Si analizamos, nos daremos cuenta que sentir hambre o sed es una necesidad consciente, pero es también desagradable si no podemos satisfacerla [nadie disfruta pasar hambre]. Por otro lado es una sensación útil, nos recuerda la subsistencia del cuerpo. Y por último es una sensación muy real, nada imaginaria.

Así que tener hambre y sed de justicia tiene muchas caras.

  1. anhelo de relación correcta con Dios, y por tanto ser justos delante de él;
  2. anhelo de vivir en este mundo rectamente delante de él
  3. anhelo de ver relaciones justas restauradas en la vida de otros

¿Conocemos este anhelo de ser cada vez más parecidas a Cristo?

(Romanos 7:14 ¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? 2 Corintios 5:4 Porque asimismo los que estamos en este tabernáculo gemimos con angustia; porque no quisiéramos ser desnudados, sino revestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida) ¡Gemimos!

La justicia que buscamos posee tres dimensiones (nuestra correcta relación como debiera ser):

  1. primeramente es provista por JC mismo (2 Corintios 5:21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él);
  2. recibir a Cristo como nuestro Salvador, es decir, verle como Salvador que nos libra del poder del pecado y de su influencia; no solo perdona sino que además obra en nosotros el querer como el hacer en correcta relación con Dios ( Romanos 5:21 para que así como el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por [a través] la justicia para vida eterna mediante Jesucristo, Señor nuestro). No es posible tomar el regalo de Cristo (perdón) pero negar sus demandas (vida justa). Es lo que D. Bonhoeffer denominó “gracia barata”: un Salvador que nos deja tal cual estábamos, no es posible

Esta distinción es clave, luego algunos hablan de “cristianos carnales” y de “cristianos espirituales.” (citan 1 Corintios 3:1-4 De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía,porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?Porque diciendo el uno: Yo ciertamente soy de Pablo; y el otro: Yo soy de Apolos, ¿no sois carnales?). Sin embargo, el punto de Pablo es que quienes no muestran una práctica de justicia se comportan como gente que no son cristianas, no que muestren un “cristianismo inferior.” Tales personas son un manojo de contradicciones.

3) la tercera dimensión es que anhelamos ver la justicia de Dios establecida en todas partes. Vivir en integridad moral y vivir en relaciones justas. Evangelismo y misiones (reformas sociales) son temas que van juntos. Cada parte es una aplicación de nuestro anhelo que prevalezca la justicia en el mundo de Dios (Mateo 6:10 Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra). 

Carácter tiene hambre y sed de justicia. (Juan 7:37-39a En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo). ¡Ríos de agua viva! El consuelo del ES una vez creemos y somos salvas: fe y arrepentimiento son la clave. Creer lo que Dios dice de sí mismo y sobre nosotras. Por tanto, quien confía en Cristo muestra las características del ciudadano del reino de los cielos. Saciadas desde el instante mismo que tenemos hambre y sed de justicia y acudimos a Cristo, igual que el publicano, una y otra vez. Es un proceso continuo de santificación progresiva hasta ser completado (1 Juan 3:2 Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es). Una paradoja, pues al ser saciadas, tenemos más hambre y sed de Cristo mismo.

Los discípulos han empezado a comprender que este reino de los cielos, como su rey, son completamente diferentes a los reinos terrenales que conocen. Este es un reino donde el primero será último, y los últimos, primeros.

Queridas, ¡cuidémonos de las necesidades que el ambiente o el mundo nos crea, se multiplicarán las insatisfacciones!  El tema no es que falte esto o aquello, sino que deseamos lo que no debemos o no necesitamos. ¿Será que el pasto parece más verde del otro lado porque tu foco central no es la justicia sino el perseguir otras cosas? Pensemos por un momento en la dedicación que nos lleva a planificar la dieta de cada día, qué comer o qué beber…  que nuestra oración sea perseverar en santidad, propia, en relaciones con todos y en el mundo.

Más que otra cosa, la justicia implica pureza de carácter y relaciones correctas -entre nosotros y Dios, entre unos y otros, y en el mundo en general. Nuestra hambre y sed de justicia es producto de necesidad personal, proviene de un corazón quebrantado, y por ello esta bienaventuranza va de la mano con aquella que nos dirige a la calidad del cuidado cristiano que distingue al verdadero creyente.

¿Cuál es el fruto del carácter? Misericordia.

Colosenses 1:13-14

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Porque Él nos rescató del dominio de las tinieblas, y nos trasladó al reino de Su amado Hijo, en quien tenemos redención, el perdón de los pecados.

Este pasaje habla de dos reinos. Un primer reino donde reinan las tinieblas y un segundo reino donde reina el Hijo amado. ¿Qué imagen te viene a la mente cuando piensas en el reino de las tinieblas? ¿Un lago de fuego? ¿Satanás y sus secuaces? ¿Una imagen de demonios en una dimensión paralela? Siento decepcionarte, pero quizás ninguna de estas imágenes sea apropiada para representar este reino. De hecho, es verdad. 

Satanás es el “príncipe de este mundo” (Juan 14:30, NVI), pero ¿sabes cuál sería una mejor imagen para ilustrar lo que es la “tiniebla”? Una playa de arena blanca rodeada de palmeras, el último teléfono inteligente, el logotipo de Netflix o tal vez un gran cartel rojo que dice «Oferta». ¿No estás de acuerdo conmigo? Piensa por un momento en la misma palabra “oscuridad”. ¿Por qué crees que Pablo define este reino con esa palabra (y no con otra) en la carta a los Corintios? La razón es que los que viven bajo esta regla se caracterizan por su incapacidad para ver. 

La imagen se puede comparar con la de una persona que se encuentra en una carretera, conduciendo a través de una densa niebla que le impide ver el camino. La “tiniebla” empaña, oscurece, desorienta o, en términos bíblicos, produce ceguera (2 Corintios 4:3-5). ¿Qué es lo que no puedo ver cuando estoy bajo este reino? Dos grandes realidades. 

Primero, no puedo ver el engaño del pecado. No veo que unas vacaciones en la playa, el último artilugio tecnológico o ver una serie de moda sea incapaz de llenar mi corazón y dejarme satisfecho. La esencia del reino de las tinieblas es el engaño de la mente. Cuando alguien vive en este reino, es seducido a elegir un camino que promete satisfacer todas sus esperanzas, pero en cambio ofrece segundos de placer y finalmente lo deja con un profundo vacío y un corazón adicto. 

Aunque naturalmente hay excepciones, vivir en “tinieblas” no es estar poseído por un demonio, es estar poseído por el mundo. El reino de las tinieblas es el reino de vivir por el dinero, de percibir el éxito personal como tu objetivo final en la vida, de buscar desesperadamente la aprobación de los demás, de administrar tu tiempo de la manera más cómoda posible, de glorificar tu independencia, de no tener “apegos”, de estar emocionalmente desapegado de quienes te rodean; es el reino de vivir atrapado en una vida virtual irreal en el mundo ficticio de las redes sociales y cosas de naturaleza similar. 

En definitiva, es vivir dominado por los mismos valores engañosos de quien vive sin Cristo; es decir, sin verdadero significado ni valor, y de manera completamente egocéntrica y empobrecida (Efesios 2:1-3). 

Segundo, ¿sabes por qué se llama el reino de las “tinieblas”? Porque me impide ver el valor del Hijo. El reino de las tinieblas apaga, desdibuja u oscurece el atractivo del OTRO reino, el del Hijo Amado (2 Corintios 4:4). ¿Puedes verlo ahora? La “tinieblas” es todo lo que oscurece la belleza de Jesús; es cualquier cosa que eclipsa su valor; eso enturbia su atractivo. 

¿Sabes que? Es bastante común definir el pecado como “hacer algo malo”, pero el pecado es algo mucho más profundo que eso. “Cualquier cosa que debilite tu razón, perjudique la ternura de tu conciencia, oscurezca tu sentido de Dios, te quite el gusto (gusto) por las cosas espirituales… esa cosa es pecado para ti, por inocente que parezca en sí misma.” ¿Qué es la idolatría? Vivir para el reino equivocado. 

Ora y medita a lo largo del día: 

¿Qué nubla mi afecto por Cristo hoy? ¿Qué apaga mi deseo de vivir cerca de él? ¿Qué reino gobierna sobre mí?

UN AÑO DE CAMBIOS: Un devocional centrado en disfrutar a Dios. Nicolás Emilio Tranchini. Cortesía del Hno. Hans Olivares.

Romanos 13:10

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El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor.

La clave para obedecer la ley de Dios es el amor. Cuando amamos a los demás, automáticamente obedecemos la ley. Usted no cometerá adulterio si ama a alguien. Es porque el amor no corrompe a otros ni roba su pureza. Solamente la lujuria y el egoísmo hacen eso.

Si usted ama a alguien, su amor hace inservible el mandamiento de no matar. No necesito que se me recuerde que no mate a las personas si las amo. Cuando usted ama a alguien, tampoco le robará. Por lo tanto, no necesita que se le diga que no robe. Ni codiciará lo que es de otro cuando lo ama.

«Porque: No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.» (Romanos 13:9).

El amor no substituye la ley; cumple la ley. Mediante el amor, usted puede cumplir el amor de Dios.

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Efesios 4:29

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Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca…

El poder de las palabras es doble: construir o destruir. El consejo del apóstol Pablo hoy es que; «ninguna palabra corrupta salga de nuestras bocas». Las palabras no son otra cosa sino la expresión de tus sentimientos, si éstos han sido heridos por las circunstancias, lo más probable es que tus palabras expresen la condición de tu corazón herido. «…Porque de la abundancia del corazón habla la boca.» (Mateo 12:34).

¿Existe algun remedio para este mal? Sí, el remedio se llama nuestro Señor Jesucristo. El vino para sanarnos; puedes depositar sobre El tus ansiedades, tristezas y aflicciones. El colocará su ungüento sanador en las llagas más profundas de tu corazón, calmará tus dolores y dará vida a tu espíritu, «echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.» (1 Pedro 5:7). Entonces, la fuente de tu corazón será un manantial de agua pura y tus palabras un instrumento de edificación para todos. 

«El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas. Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.» (Mateo 12:35-37).

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1 Corintios 9:16-17

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Hay la historia de un misionero anciano que volvía a su país desde África. Iba en el mismo barco en el que viajaba el Presidente Teddy Roosevelt, que había estado en África de cacería. Cuando atracó el barco en Nueva York, las multitudes saludaban al presidente, pero el anciano misionero y su esposa bajaron del barco sin que nadie los notara.

“Eso no parece justo”, le dijo el misionero a su esposa en un tono más bien amargado. “Entregamos nuestra vida en África a fin de ganar almas para Cristo, y cuando llegamos a nuestro país, no hay recompensa alguna ni nadie va a recibirnos. El presidente mató algunos animales y recibe la bienvenida de un rey”. Mientras oraban antes de acostarse, el misionero sintió que el Señor le estaba diciendo: “¿Sabes por qué no has recibido todavía tu recompensa? Porque no estás en el cielo”.

Eso es lo que Pablo tenía en mente en su servicio espiritual. No quería recibir aclamación superficial o temporal. Estuvo dispuesto a esperar hasta llegar al cielo, su hogar definitivo, para recibir lo que Dios le había prometido. ¿Está usted dispuesto a esperar?

«Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía. Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca.»(Santiago 5:7-8)

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Apuntes a Mateo 5:5

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5“Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.

Los mansos. Ummm…

¿En qué consiste ser manso, mansa? 

Solemos ver esa característica como una debilidad. Tomas Watson escribe que se trata de la “gracia que nos capacita por el Espíritu Santo para moderar nuestras pasiones.” Constituye una fortaleza de carácter, poder bajo control. Alguien que sabe dominarse y se somete voluntariamente bajo el gobierno de otro. Voluntariamente coloca las necesidades ajenas por encima de las propias, hace a un lado su agenda y su voluntad. 

Ahora bien, no se trata de cobardía, tampoco es indolencia (insensibilidad, que no se afecta o conmueve). Y tampoco confundir con “buena educación.”

Mansedumbre es parte del fruto del Espíritu. Observen que en las bienaventuranzas hay una progresión: alguien con pobreza de espíritu se lamentará de su pecado y lo expresará siendo mansa. No se trata de algo aprendido, ni es natural. Ser mansas es el producto de un nuevo entendimiento, una visión adecuada de lo que somos delante de Dios (Mateo 7:26-30 …Respondiendo él, dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos. Y ella dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos.Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora).

Somos llamadas a ser mansas delante de Dios y delante de los hombres.

Mansedumbre hacia otros significa que somos enseñables, que sobrellevamos insultos, ofensas y malos tratos (Mateo 11:29 llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas). Porque recordamos quiénes somos delante de Dios, y porque sabemos que no se devuelve mal por mal.

La mansedumbre hace el bien incluso a quienes lo aborrecen (Mateo 5:43-48 Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles? Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.) Pero además, porque entendemos que hemos pecado contra el Dios santo, ¡no tenemos derechos! Este concepto es difícil de aceptar, pues somos ciudadanas de los cielos porque somos hijas de Dios a causa del evangelio, ¿no es así?

Es decir que una persona mansa no se victimiza, no cae en la autocompasión o autoconmiseración [compasión que se tiene del mal de alguien]. 

¿Acaso no tengo derecho a ser libre, gozar la vida, acumular cosas, perseguir la felicidad?

Mmm, ¿perseguir felicidad? La felicidad suele estar ligada a las circunstancias, que cambian a cada momento.  Muy diferente al contentamiento, el cual se encuentra ligado a Dios, y Dios no cambia.

¿Se dan cuenta que tener derechos nos hace sentir bien?

Luchamos contra el tema de mansedumbre porque lo sentimos extraño a nuestra naturaleza, sin embargo, hay una realidad presente: los mansos heredarán la tierra en tiempo futuro, pero ahora, quien niega sus derechos hereda la tierra ahora. ¿Por qué? ¡Porque es la única persona con real contentamiento! 

Porque mi fe está anclada en el carácter de Dios, no en mis circunstancias. Mientras el resto del mundo anda persiguiendo felicidad, la mujer mansa está en paz, contenta cualquiera sea su situación (Salmo 37:16 Mejor es lo poco del justo, que las riquezas de muchos pecadores.; Proverbios 15:16 Mejor es lo poco con el temor de Jehová, que el gran tesoro donde hay turbación).

Tener carácter es negarse a uno mismo. Es ser sumisas a la voluntad de Dios (Salmo 39:9 Enmudecí, no abrí mi boca, porque tú lo hiciste) y a las necesidades de otros. Ser mansas es ser flexibles a las enseñanzas de la Escritura, una mujer que procura conformar su mente a la mente de Dios (Santiago 1:21 Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas).

Está dispuesta a perdonar y a pedir perdón cuando el caso lo requiere. 

Perdón real, no un simulacro, o sea no volver a tocar el tema ni de chiste, rechazar incluso la tentación de re-pensar el asunto. El perdón que otorga es total y es constante (Salmo 103:1-5; Santiago 3:2 …Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, este es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo).

Nuevamente la progresión, características del carácter: 

Carácter confiesa necesidad. Forma profunda de arrepentimiento.

Carácter es dolerse del pecado propio.

Ahora agregamos carácter es negarse a una misma. El producto de un nuevo entendimiento: al conocer a Cristo y su salvación, nos vaciamos de nosotras mismas, vemos nuestra pobreza espiritual y lloramos por lo terrible de nuestro pecado, de donde se desprende que amemos la voluntad de nuestro Dios. 

¿Ven por qué Mateo presenta el reino de los cielos como quien encuentra una perla de gran precio? 

La mansedumbre es una joya que completa nuestra vestimenta real (Colosenses 3:12 Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia), un verdadero adorno que atrae a los demás. Considera la tranquilidad de un espíritu afable y apacible, de gran estima delante de Dios! 

Mateo 11:29 llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. 

¿Como aprender mansedumbre?

Meditando a menudo en la persona de Cristo y aprender de ello (Mateo 11:28-30 …Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga). (Jeremias 6:16 Así dijo Jehová: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma. Mas dijeron: No andaremos). 

¿Por qué algunos son mansos mientras que otros no? Sencillamente porque los unos están más cerca de Cristo (Filipenses 2:5 haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo), continuamente transformados. Dice Sugel Michelén que meditar es el aparato digestivo del alma.

Orando a diario que el Espíritu Santo nos supla de la gracia necesaria para controlar nuestras pasiones.

Considerando a menudo quiénes somos delante de Dios. La raíz de la mansedumbre empieza en la pobreza de espíritu.

Cultivando contentamiento cristiano. Ser mansas y estar contentas son gracias paralelas (Filipenses4:11 No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación). El árbol de la mansedumbre crece en el terreno del contentamiento.

Ponte en guardia ante las primeras manifestaciones de ira (un pequeño fuego en la cocina). Aplica de inmediato principios escriturales (Efesios 4:26 Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo. Proverbios 17:14 El que comienza la discordia es como quien suelta las aguas;Deja, pues, la contienda, antes que se enrede).

En adversidad u oposición, que sean pocas tus palabras. Prudencia es pensar antes de hablar (Proverbios 10:19 en las muchas palabras no falta pecado, mas el que refrena sus labios es prudente. Amós 5:13 por tanto, el prudente en el mal tiempo calla, porque el tiempo es malo).

¡Es obvio que lo vital es contar con un corazón regenerado para aplicar tales principios!

El proceso no termina aquí, pues se repite en nuestra santificación: hacer lo que es justo.

Romanos 5:8

Estándar

Pero Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.

Dios es el único que ofrece amor incondicional. Ninguna otra persona en la tierra puede dar amor libremente, es decir, un amor que no es una respuesta a lo que percibe, sino que funciona independientemente del objeto al que otorga su amor. 

Piénsalo por un momento, ¿cuál es la “elección de amor” menos egoísta que has hecho (o harás) en tu vida? Si lo piensas un poco, notarás que es el mismo para todos: elegir con quién te quieres casar. No hay otra decisión de amar que exija más “libertad” para elegir que ésta. Sin embargo, ni siquiera el acto de elegir a quién amar fue (o será) hecho enteramente por amor desenfrenado. ¿Por qué? Porque al elegir seguías esclavizado por tus deseos. Porque al tomar tu decisión lo hiciste en base a lo que percibiste. Porque cuando elegiste a la persona, lo hiciste a la luz de lo que tenía para ofrecer. 

¿Quién en su sano juicio elige pasar el resto de su vida con una persona que considera poco atractiva, orgullosa, egoísta, caprichosa, terca, infiel y egocéntrica? ¡Nadie! Tú y yo elegimos a la persona con la que queríamos casarnos a la luz de lo que podía ofrecer. Tú y yo elegimos a nuestro cónyuge filtrando nuestra decisión en base a aquellas cualidades que consideramos valiosas (belleza, carácter, madurez espiritual, etc.).

 ¿Puedes verlo? La elección no se hizo libremente; fue hecha “en esclavitud” a tus ambiciones. Fuiste incapaz de escapar de ti mismo, de tus esperanzas, de tus pasiones, de tus anhelos más profundos; en fin, fuiste incapaz de acabar con tu amor egoísta. 

Ahora, medita en esta verdad: ¡Dios no es así! Como alguien dijo una vez, él es “completamente otro”; él es “totalmente distinto”; él es el polo opuesto a mí. En una palabra, es santo. (Es decir, “apartado”.) Después de todo, ¿qué significa ser santo sino ser diferente de TODOS LOS DEMÁS? El amor incondicional de Dios se basa eternamente en dos grandes pilares; por un lado, se basa en su carácter inmutable y, por otro lado, se basa en su obra inmutable: la cruz. 

El pasaje que consideramos hoy hace una declaración que verifica y confirma el concepto: cuando Dios busca derramar su amor “único”, no se acerca a personas “únicas.” Va tras los «pecadores», los «enfermos», los «pobres de espíritu» y los «leprosos». Más aún, como dice Romanos 5:10, se acerca a los “enemigos”; es decir, va tras aquellos a quienes tú y yo nunca buscaríamos amar. 

De hecho, ¡nuestros enemigos son personas a las que nunca podríamos amar! ¡Ese es el punto! Dios tiene una habilidad que a nosotros nos falta. ¡Él es libre para amar porque puede amar según su propio carácter! 

Ahora vuelve a leer Romanos 5:8. ¿Cómo se “demuestra” (muestra) que el amor de Dios es “distinto”, “santo” e “inigualable”? “Pero Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” ¿Viste eso? La evidencia de que el amor de Dios es distinto de todos los demás tipos de amor es que Cristo no murió por personas atractivas, buenas o espirituales; ¡La evidencia de que el amor de Dios es distinto es que Él, en su plena libertad, decidió morir por aquellos que no lo merecían! ¡Por sus enemigos! ¡Por los pecadores! Ese amor, el amor “santo” y “distinto” de Dios, es el único amor en el universo que es capaz de darse sin tener en cuenta las virtudes del otro.

 ¿Por qué? Porque no es la persona que recibe amor la que es virtuosa, sino el carácter de la Persona que lo da. 

Orar y meditar a lo largo del día: 

La cruz es la máxima expresión de un amor distinto y diferente de todos los demás, es la entrega voluntaria del “mayor tesoro del universo” (Cristo) por el menos merecedor de tal acto. (a mí). 

UN AÑO DE CAMBIOS: Un devocional centrado en disfrutar a Dios. Nicolás Emilio Tranchini. Cortesía del Hno. Hans Olivares.

Jueces 14:3

Estándar

Y su padre y su madre le dijeron: ¿No hay mujer entre las hijas de tus hermanos, ni en todo nuestro pueblo, para que vayas tú a tomar mujer de los filisteos incircuncisos? Y Sansón respondió a su padre: Tómame ésta por mujer, porque ella me agrada. 

El libro de los Jueces habla de un hombre llamado Sansón, tan fuerte que podía matar a un león con sus manos, «Y el Espíritu de Jehová vino sobre Sansón, quien despedazó al león como quien despedaza un cabrito, sin tener nada en su mano…» (Jueces 14:6). Tenía una fuerza física como ningún otro ser humano. Pero esto no pudo compensar su debilidad interior.

Todos tenemos puntos débiles. Dios quiere que estos defectos del carácter nos muestren lo dependientes que somos de Él. Cuando los manejamos bien, nos llevan a tener una relación más profunda con el Señor, pero cuando no, hacen estragos en nuestra vida.

La debilidad de Sansón era su incontrolable sensualidad. Aunque había sido criado en un hogar consagrado al Señor y tenía un claro llamamiento, cedió a sus deseos y violó la verdad que conocía muy bien. 

Antes de morir, Sansón lo perdió todo: sus fuerzas, su vista y su dignidad. El hombre que una vez lideró poderosamente a su nación, se convirtió en un esclavo de sus enemigos, «Mas los filisteos le echaron mano, y le sacaron los ojos, y le llevaron a Gaza; y le ataron con cadenas para que moliese en la cárcel.  (Jueces 16:21).

¿Cuál es su debilidad? ¿Es la sensualidad, la inseguridad, el temor, la codicia, el chisme, el orgullo u otros males? Los defectos de personalidad pueden servir para bien o para mal, dependiendo de nuestra reacción. La propensión al pecado puede arruinar su vida —como pasó con Sansón— o llevarle a una total dependencia de Dios. El resultado dependerá de usted.

«Vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne.»  (Romanos 13:14).

Lee, Medita y Aplica!