Puentes

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Yo dibujo puentes

para que me encuentres:

un puente de tela,

con mis acuarelas;

un puente colgante,

con tiza brillante;

puentes de madera,

con lápiz de cera…

 

Puentes levadizos,

plateados, cobrizos.

Puentes irrompibles,

de piedra, invisibles…

 

Y tú, ¡quién creyera!

¡No los ves siquiera!

Hago cien, diez, uno…

¡No cruzas ninguno!

 

Elsa Isabel Bornemann, (Argentina, 1952-2013).

El caracol herido

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El caracol Colcol,

el otro día,

no sacó sus cuernos al sol

porque llovía.

 

El caracol Colcol,

cuando dormía la siesta,

rodó por una cuesta

y se rompió la testa.

(Se estrelló en la carretera).

 

Le vió un perro galgo.

-Señor caracol, ¿le pasa algo?

-¡Ay, ay, ay, de ésta no salgo!

-¿Se ha roto la cabeza?

-¡No! ¡Me he roto la casa!

 

Llévame al veterinario

que me ponga una gasa,

una gasa, una gasa.

 

-Mejor, un esparadrapo

-dijo el doctor don Sapo.

-Doctor don Sapo, usted sepa

que tengo goteras;

la lluvia cala mi casa,

que me he roto la azotea.

 

El veterinario le operó.

Le curó la concha,

le juntó los pedazos,

le puso unas tiritas

de arriba abajo.

¡Qué trabajo!

Después le escayoló

y el caracol Colcol

se convirtió

en una pelota de pimpón.

Cuando le quitaron la escayola,

el caracol sacó los cuernos y dijo:

-¡Hola!

 

Gloria Fuerte. (España, 1908-1998)

Saludo mañanero

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Cada mañana

la luz temprana

da en mi ventana.

 

La flor despierta.

La luz es cierta,

la puerta abierta.

 

Y un pajarillo

diciendo pío

bebe rocío.

 

Francisco Morales Santos. (Guatemala 1940 – )

Cómo se dibuja un niño

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Para dibujar un niño hay que hacerlo con cariño.

Pintarle mucho flequillo,

-que esté comiendo un barquillo-.

Muchas pecas en la cara, 

que se note que es un pillo;

-pillo rima con flequillo y quiere decir travieso-.

Continuemos el dibujo: redonda cara de queso.

Como es un niño de moda, bebe jarabe con soda.

Lleva pantalón vaquero con un hermoso agujero;

camiseta americana y una gorrita de pana.

Las botas de futbolista porque chutando es artista.

Se ríe continuamente, porque es muy inteligente.

Debajo del brazo un cuento, 

por eso está tan contento.

Para dibujar un niño hay que hacerlo con cariño.

Gloria Fuertes. ESPAÑA (1908 – 1998)

Nostalgia

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Hace ya diez años que recorro el mundo.

¡He vivido poco! ¡Me he cansado mucho!

Quien vive de prisa no vive de veras:

quien no echa raíces no puede dar frutos.

Ser río que corre, ser nube que pasa, sin dejar recuerdos ni rastro ninguno, es triste; y más triste para quien se siente nube en lo elevado, río en lo profundo.

Quisiera ser árbol mejor que ser ave, quisiera ser leño mejor que ser humo;

y al viaje que cansa

prefiero el terruño:

la ciudad nativa con sus campanarios, arcaicos balcones, portales vetustos y calles estrechas, como si las casas tampoco quisiesen separarse mucho.

Estoy en la orilla de un sendero abrupto.

Miro la serpiente de la carretera que en cada montaña da vueltas a un nudo; y entonces comprendo que el camino es largo, 

que el terreno es brusco,

que la cuesta es ardua, 

que el paisaje es mustio.

¡Señor! Ya me canso de viajar, ya siento nostalgia, ya ansío descansar muy junto de los míos… 

Todos rodearán mi asiento para que les diga mis penas y triunfos; y yo, a la manera del que recorriera un álbum de cromos, contaré con gusto las mil y una noches de mis aventuras y acabaré en esta frase de infortunio:

-¡He vivido poco!

¡Me he cansado mucho!

 

José Santos Chocano. Perú (1875-1934)

Los cocuyos

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Parpadeos de luces vacilantes

bordean la selva cuando muere el día,

a manera de extraña pedrería

que relumbra y se apaga por instantes.

 

En estados círculos errantes,

brotan cocuyos en la selva umbría

cual si alguien, con la fiebre de la orgía,

arrojara puñados de diamantes.

 

De día ocultos en la verde alfombra,

solo en las horas de nocturna calma

divagan a través de la espesura;

 

y a fuerza de brillar entre la sombra,

acrisolan su brillo, como el alma

que a fuerza de sufrir se hace más pura.

 

José Santos Chocano. Perú (1875-1934)

Blasón

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Soy el cantor de América autóctono y salvaje:

mi lira tiene un alma, mi canto un ideal.

Mi verso no se mece colgado de un ramaje

con un vaivén pausado de hamaca tropical…

 

Cuando me siento inca, le rindo vasallaje

al Sol, que me da el cetro de su poder real;

cuando me siento hispano y evoco el coloniaje,

parecen mis estrofas trompetas de cristal.

 

Mi fantasía viene de un abolengo moro:

los Andes son de Plata, pero el león, de oro;

y las dos castas fundo con épico fragor.

 

La sangre es española e incaico es el latido;

y de no ser poeta, quizás yo hubiera sido

un blanco aventurero o un indio emperador.

 

José Santos Chocano. Perú (1875-1934)