Tres fantasmas femeninos. 3 y final

Estándar

Cada objetivo fantasmal es arruinar la capacidad de hombres y mujeres de ministrarse unos a otros.

Es posible que usted no siempre perciba el vuelo de estos aparecidos, pero las mujeres con las que se relaciona detectarán el movimiento.

3. La Infantil

Este fantasma gana terreno cuando las mujeres son vistas intelectual o emocionalmente como más débiles que los hombres.

¿Cómo darse cuenta si este fantasma le persigue? Considere si usted adopta alguna de las siguientes conductas al interactuar con mujeres, en especial si son jóvenes:

– les habla en términos más simples que los usados con hombres de la misma edad.

– su tono de voz adopta el “modo pastoral” al dirigirse a ella.

– al responderle, usted tiende a enfocar las emociones más que a los pensamientos

– al reunirse, siente que tiene más sabiduría para ofrecerle y poca ganancia a cambio; usted toma muy pocas notas, o ninguna.

– menosprecia su desacuerdo porque “probablemente ella no capta toda la imagen.”

– se siente obligado a sonreír beatíficamente y poner “cara de atención” durante su interacción con ella.

– la dirige a recursos menos académicos que los recomendados a un hombre.

                            -o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Los tres fantasmas revisados no solo persiguen a los hombres. También persiguen a las mujeres, moldean nuestra selección de palabras, tono de voz, vestimenta, actitud.

Cuando el miedo gobierna las interacciones, ambos géneros derivamos a un juego de roles que corroe nuestra capacidad de interactuar como iguales.

En una iglesia sin fantasmas, donde el amor ha echado fuera el temor, la mujer será vista (y se verán a sí mismas) como aliadas, no como antagonistas, como hermanas y no como seductoras, como co-laboradoras y no como niñas.

Seguro, Jesús modeló esta iglesia para nosotros. Estudia el caso de Martha y María de Betania. Estudia el caso de la mujer seductora arrepentida y su frasco de alabastro. Estudia el caso de la mujer cuya fe infantil le sanó del flujo de sangre. ¿Le aconsejarías al Señor a equivocarse del lado de la precaución con estas mujeres?

Nuestro Señor respondió sin temor, aun cuando cada una de ellas llenaba un claro estereotipo. Si de modo consistente erramos en nombre de la precaución, no es ninguna sorpresa que nos equivoquemos también consistentemente.

¿Usurpan autoridad algunas mujeres? Sí. ¿Seducen otras? Sí. ¿Carecen algunas de madurez emocional o intelectual? Sí.

Pero debemos movernos de un paradigma de sospecha a uno de confianza, cambiar las etiquetas de usurpadora, seductora e infantil por las de aliada, hermana, colaboradora. Solo entonces hombres y mujeres podremos compartir el privilegio y la carga de ministrar como se supone.

Jen Wilkin. 3 Female ghosts that haunt the church. [The Gospel Coalition].

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