Romanos 3.9

Estándar

JAQUE MATE INESPERADO

Texto: Romanos 5:18-21

Idea central: Dios restauró nuestro honor, nos justificó, cuando nuestras transgresiones fueron más evidentes, por la obediencia de Otro, y así mostró la abundancia de su gracia, la cual fundamentó en su justicia.

Lecciones particulares:

— Todos, incluso antes de pecar por primera vez, ya hemos perdido nuestro honor delante de Dios: somos hijos de una ascendencia que falló y fue condenada, maldita (vv.18a,19a).

— De manera similar, nuestro honor no es restaurado por lo que hagamos, sino por la obediencia de Otro (vv.18b,19b).

—  Dios no nos dio mandamientos para que intentáramos recobrar nuestro honor (para que nos justificáramos) por nuestra cuenta, sino para que fuera evidente lo corrupto (cf. Ro. 3:5-8; 7:13) y numeroso (cf. Ro. 7:8) de nuestra maldad (v.20a).

—  En esto, sin embargo, Él no buscaba una oportunidad para sobreabundar en castigo, sino para voluntariamente hacer aún mayor su gracia en presencia de todavía más transgresión (v.20b).

—  Dios prefirió responder con mayor gracia en lugar de mayor castigo para que reinara la gracia y no el pecado (v.21). Responder con mayor castigo (i.e. muerte) no sería el reinado de la justicia de Dios, sino el del pecado, pues solo éste obtendría el fin que deseaba.

—  La gracia de Dios no obró en contra o a pesar de su justicia, sino de la mano con ella. De hecho, por medio de Jesús, se hizo justicia; y por medio de esta justicia es que pudo existir la gracia (v.21). Precisamente lo que el pecado buscaba usar contra nosotros –la justicia divina– fue el arma que Dios usó para restaurarnos.

Preguntas de introspección: 

¿Eres consciente de tu estado natural frente a Dios (deshonrado, mancillado, maldito)? ¿Es valiosa para ti la hazaña de tu Campeón? ¿Te esfuerzas en comparar tus acciones con la ley de Dios, con el fin de comprender mejor tu propia maldad? ¿Le das el lugar apropiado a los mandamientos de Dios, sabiendo que Él nunca tuvo intenciones de que los usaras para redimirte? ¿Has detenido tu corazón para apreciar, adorar y bendecir el carácter y amor de Dios, quien no se regocija en castigarte, incluso cuando te lo mereces? ¿Te has detenido a apreciar la inmensa sabiduría de Dios, quien utilizó su justicia como medio para hacer abundar su gracia para contigo? ¿Cuál es tu respuesta frente a esta obra de Dios –amor, agradecimiento, asombro, adoración, indiferencia?

Historia sugerida: 

  • Adaptación al contexto de la audiencia de la parábola del fariseo y del publicano (Lucas 18:9-14), acompañada de la interrogante: “¿Para qué Dios puso tantas cosas por hacer si a fin de cuentas uno no se salva por hacerlas?”.

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