Romanos 4.3

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UNA NUEVA IDENTIDAD LLEVA A UNA NUEVA VIDA

Texto: Romanos 6:12-14

Idea central: Podemos elegir no hacerle caso al pecado porque tenemos una relación viva con Dios que nos da todo lo que necesitamos y que seguirá fuerte sin importar qué hagamos.

Lecciones particulares: Si nuestra realidad interna es que hemos muerto al pecado y vivimos para Dios (v.11)…

  • Esa misma realidad también aplica a nuestro cuerpo físico: si Dios reina en nuestra alma, ¡nuestro cuerpo no puede estar gobernado por el pecado! (v.12a)
  • Sabemos quién reina en nosotros viendo a quién obedecemos. Si Dios realmente reina en nosotros, ¡no obedezcamos los malos deseos del pecado! (v.12b)

    Pero, ¿realmente podemos evitarlo? ¿No somos víctimas del pecado y sus malos deseos con que nos asedia?

  • Aunque en un sentido muy real somos víctimas del pecado y sus consecuencias, no perdamos de vista que tenemos un rol activo: ¡Dios nos llama a impedir que el pecado reine (v.12a) y a elegir a quién le ofrecemos nuestro cuerpo (v.13)!
  • Por tanto, vistámonos de coraje y neguémonos a ofrecer nuestro cuerpo para llevar a cabo la iniquidad que el pecado propone, sus malos deseos (v.13a).
  • Además, vistámonos de honor y activamente entreguémonos completamente a Dios, como quienes pueden relacionarse con Él (v.13b), y pongamos a su disposición nuestro cuerpo para hacer visible su justicia, sus buenos deseos (v.13c).

— Asegúrate no solo de protegerte contra los malos deseos del pecado, sino también de prepararte para servir los buenos deseos de Dios. La posibilidad de un punto medio, en el que no hacer ni mal ni bien, dejó de existir en el momento en que tú empezaste a existir.

¿Puedo realmente tomar esta decisión? ¿Puedo, realmente, optar por no pecar? ¿Puedo elegir servir a Dios?

— ¡Sí! Si estás en Cristo, el pecado no tiene cómo obligarte a obedecer sus malos deseos (v.14a).

¿Cómo puedo estar seguro de esto?

— El pecado no tiene poder, sino que toma poder de la ley moral de Dios (cf. Romanos 7:7-11).
— Cuando moriste con Cristo, dejaste de estar bajo el poder de la ley (v.14b): ya no vives bajo un sistema que te paga en base a tus méritos y en el que tu motivación a hacer lo bueno es, puramente, cumplir con lo que te toca.
— En cambio, al morir con Cristo, empezaste a vivir bajo la gracia (v.14b), recibiendo bendiciones de Dios independientemente de tus méritos, simplemente porque Dios te amó tanto que quiso dártelas.

Preguntas de introspección:

¿Cuál es la realidad de tu vida para Dios? ¿Es, realmente, Dios el Dueño y Señor de tu vida? ¿Permites que la realidad interna de tu conversión fluya hacia afuera y tenga efecto en las decisiones, palabras y acciones con las que manejas tu cuerpo? ¿Eres consciente del rol activo que juegas en este proceso? ¿Has buscado formas para evitar ofrecer tu cuerpo al pecado (cambiar hábitos, estilo de vida, compañeros…)? ¿Has buscado formas para activamente ofrecer tu cuerpo a Dios? ¿Has meditado en los efectos que tiene tu relación con Dios sobre tu relación con el pecado? ¿Por qué obedeces a Dios, por mandamiento solamente o porque estás en una relación con Él y le amas? ¿Eres consciente de que Él te ama en gracia, aunque falles, incluso si no lo mereces?

Historia sugerida: Analogía del árbol bueno y el árbol malo (Mateo 7:13-23).

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