Romanos 4.9

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TÚ PECAS… PERO NO ERES PECADOR

Texto: Romanos 7:14-25

Idea central: Aún cuando los efectos de la ley muestran que hay pecado en nosotros, este pecado no nos define, no es quien somos. Lo que nos define es nuestro amor por Dios y deseo de servirle.

Lecciones particulares: Nota: Me inclino por la línea de pensamiento de que Pablo está haciendo referencia a su experiencia en Cristo en estos versículos y no a su previa lucha con el pecado como fariseo. Este no es el momento para argumentarlo, así que baste con decir que todo esto sucede a la luz de Romanos 7:4,22, y que las ideas a inicios de Romanos 8, que parecen sugerir que la carne es pasada, adquieren significado a la luz de la exhortación de Romanos 8:12,13. Entiendo que esto tiene implicaciones prácticas importantes para nuestra lucha contra el pecado.

Si la ley es espiritual… ¿Qué implicación tiene eso acerca de mí?

—  Si la ley es espiritual y el resultado es maldad, no podemos cerrar nuestros ojos a la realidad: nosotros, cristianos, continuamos bajo la influencia del pecado (v.14).

—  La influencia del pecado se revela en nuestras acciones sin sentido: en el día a día no vivimos de acuerdo a lo que amamos, la voluntad de Dios, sino que hacemos precisamente lo que odiamos, el pecado (vv.15,19).

—  Sin embargo, es precisamente esta tensión lo que revela nuestra verdadera naturaleza: el hecho de que seamos capaces de reconocer y detestar nuestras malas acciones muestra que estamos de acuerdo con la ley de Dios (v.16).

—  Nuestro pecado, aunque está presente en nosotros, no nos define, no es quien realmente somos. Mora en nosotros, sí; nos lleva a hacer lo malo, sí; pero no es quien somos (vv.17,20).

—  Lo que define quién somos es qué amamos o, más bien, a Quién amamos servir (vv.19,22,25).

Preguntas de introspección:

¿Aceptas el hecho de que no eres perfecto? ¿Cómo afecta esto la manera en que te evalúas? ¿Eres consciente de que tú, también, te equivocas, pecas, hieres…? ¿Eres consciente de que te engañas y que solo encontrarás decepción si te consideras infalible? ¿Cómo afecta esto la manera en que evalúas a otros cristianos y tus expectativas para las cosas de la vida diaria? ¿Con qué vara los mides y juzgas?

¿Tratas el pecado de manera casual, diciéndote a ti mismo “Nadie es perfecto” o “Dios nos ama y entiende, Él no espera perfección”? ¿Qué te revela acerca de tu verdadera naturaleza
los sentimientos que tienes sobre tus malas acciones, palabras o pensamientos? ¿Puedes, honestamente, decir que te duele mentir, insultar, chismear, ser orgulloso, pensar primero en ti mismo, etc.? ¿Has buscado el rostro de Dios en arrepentimiento si no es así? ¿Qué plan de acción tienes para volver a despertar cuando notes que tu corazón se ha enfriado? ¿Qué plan de acción tienes para cultivar tu amor por Dios y sus caminos?

Historia sugerida: Historia de Lot, quien parecía sodomita (Génesis 13:12,13; 14:12; 19:1-8), pero cuya naturaleza estaba definida por su corazón (2 Pedro 2:7,8).

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