Romanos 6.6

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EL CAMINO DEL GUERRERO 3: RELACIONES HUMANAS

Texto: Romanos 12:14-18

Idea central: El camino del guerrero se caracteriza porque nuestras relaciones no se definen en función de mí mismo, sino en función de hacer el bien a los demás. Esta realidad nace en el corazón y se expresa en cómo considero a los demás, en cómo me considero a mí mismo, cómo respondo cuando soy maltratado, y cómo cultivo mis relaciones.

Lecciones particulares: Vivir de una manera que no avergüence a nuestro Padre es una lucha constante, es el camino del guerrero. ¿Cómo puedo reflejar el carácter de Dios en mi trato con los que me rodean?

—  Habrá momentos en que serás maltratado. Muestra el carácter de Dios empezando desde el corazón: aunque seas herido, desea y ora por el bien de quien te hirió, no su mal (v.14).

—  No vivas enfocado en ti mismo y tus sentimientos. Más bien, muestra el carácter de Dios siendo sensible a los sentimientos de los demás… Cuando alguien esté contento, alégrate con él; cuando alguien esté triste, acompáñale en su tristeza (v.15).

—  Muestra el carácter de Dios al vivir en armonía con los que te rodean, sin contiendas (v.16a). Esto solamente es posible cuando cultivas la humildad, en carácter y pensamiento. Para ello…

—  Corrige la importancia que le das a tus sentimientos y persona: no eres la última Coca-Cola del desierto (v.16b).

—  Corrige la importancia que le das a tus pensamientos y opiniones: no eres el Budha del momento, el que sabe cómo deben hacerse las cosas y que no necesita consejo (v.16c).

—  Más bien, busca la compañía de los humildes y comparte con ellos en sus labores (v.16b), aprendiendo de la forma en que ellos piensan de sí mismos.

—  No le hagas el mal a nadie, ni siquiera en esos momentos en que te sientas más justificado

–por ejemplo, cuando trates con alguien que te haya maltratado (v.17a). Más bien, muestra el carácter de Dios al hacerle el bien a todos, incluyendo a aquellos que te hayan maltratado (v.17b).

—  Muestra el carácter de Dios al tratar de tener buenas relaciones con todos (v.18b). Habrá momentos en que no será posible (ejemplo: cuando el otro, de plano, no quiera; o cuando estar en buenas relaciones implique hacer lo malo); sin embargo, que no sea por tu falta de disposición: ¡haz todo cuanto esté en tu mano! (v.18a).

 

No malinterpretes estos versos: Dios no exige que seas un menso cobarde, alguien que no se levanta contra la injusticia. Nota el ritmo que fluye en cada una de estas directrices: tu trato con los demás no está definido en función de qué te beneficia más a ti, tus sentimientos y tus opiniones; de hecho, idealmente, ¡eso ni siquiera es una consideración! Más bien, lo que define cómo deseas, hablas, actúas y respondes en tus relaciones, es cómo hacerle el mayor bien a los que te rodean. Y esto, en ocasiones, implicará levantarte en armas para defender el bien.

Preguntas de introspección: ¿Qué define tu vida, la comodidad en tus viejos hábitos o la lucha por ser hijo de Dios? (Efesios 5:1,2) ¿Cómo puedes preparar tu corazón de manera que tu reacción natural no sea desearle el mal a quien te hiera, sino desearle el bien?

¿Quién te ha herido y a quiénes te es difícil perdonar? ¿En qué formas prácticas, específicas, puedes orar a Dios por su bien, en lugar de desearles mal? ¿Cómo puedes cultivar sensibilidad al estado de ánimo ajeno? ¿Qué implicaciones tiene esto para cuánto hablas, cuánto escuchas, cuánto observas…? ¿Qué implicaciones tiene para tus acciones cuando te das cuenta del estado de ánimo ajeno (especialmente si no encaja con el tuyo)?

¿Cuál es el rol del Espíritu en cambiar tu visión de ti mismo? ¿Cuál es tu rol? ¿En qué formas prácticas puedes llevar a cabo tu parte en este tema de cultivar la humildad?
¿Cómo puedes crear un vínculo entre “desearle el bien a quien te hirió” y, efectivamente, hacerle el bien a quien te hirió? ¿Cómo puedes prepararte, de modo que no reacciones de acuerdo a tu vieja naturaleza, sino de acuerdo a la nueva? ¿Cómo se verían las últimas tres veces que reaccionaste pagando con mal si hubieras reaccionado pagando con bien?

¿Qué puedes hacer para tener buenas relaciones, estar en paz, con esas dos o tres personas con las que no te llevas? Sinceramente hablando, ¿es culpa de ellos solamente? ¿Has hecho todo en tu mano para estar en paz con ellos?

Historia sugerida: Historia de David y su relación con Saúl (1 Samuel 18:1-16; 19:8-10; 24:1-7).

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