Apuntes a Génesis II

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TEMA VII. PROBLEMA DOBLE. Génesis 29-33 (ahora 29:1-30)

La providencia divina se convierte en el medio de disciplina para transformar el carácter de Jacob (Proverbios 3:12 porque el Señor a quien ama reprende, como un padre al hijo en quien se deleita).
La tipología de la escena es muy clásica: (1) el héroe o su representante sale a un país lejano, de sus antecesores; (2) llega a un pozo; (3) una joven, prima del novio, se acerca a sacar agua del pozo; (4) el héroe o la prima sacan agua del pozo; (5) la joven regresa a su casa y reporta suceso a un hermano o a su padre; (6) el héroe es llevado a la casa de la joven; (7) posterior, arreglos matrimoniales entre ambos.
La similitud de la escena con el siervo de Abraham subraya la benevolencia de la providencia divina pero el contraste es obvio entre el siervo prudente que oraba y este patriarca; de hecho más bien parece que Jacob tropieza con la buena fortuna de encontrar esposa, sin percatarse para nada de la presencia de Dios (otra vez).

El escritor no explica las razones del por qué Isaac enviara su hijo a buscar esposa con las manos vacías. Lo bendijo pero literalmente no le dio dinero ni camellos ni joyas, nada. Así que Jacob no tiene dote qué ofrecer sino su propia persona.

El capítulo 29 consta de tres partes: la escena con los pastores (v.1-8), la escena con Raquel (v.9-12) y la escena con Labán (v.13-14a). Jacob viaja a Harán buscando esposa; providencialmente la encuentra en el pozo de agua, como el siervo de Abraham.

29 1Entonces Jacob siguió su camino, y fue a la tierra de los hijos del oriente.
¿Arameos en la parte norte del Eufrates? Es posible. Pero el énfasis en “hijos del oriente” sobre todo en Génesis denota contexto de juicio (4:16), vanidad (11:2; 13:11) o alejamiento, separación (25:6). Para Jacob, la paz retornó cuando regresó al occidente. Ahora se dirige a un sitio desconocido, y de peligro.

2Y miró, y vio un pozo en el campo, y he aquí, tres rebaños de ovejas estaban echados allí junto a él, porque de aquel pozo daban de beber a los rebaños, y la piedra sobre la boca del pozo era grande. 3Cuando todos los rebaños se juntaban allí, entonces rodaban la piedra de la boca del pozo y daban de beber a las ovejas, y volvían a poner la piedra en su lugar sobre la boca del pozo.
Generalmente eran las cisternas las que se tapaban con piedras grandes y pesadas. Se requerían 2-3 hombres para remover tales piedras. En la historia, la piedra del pozo se convierte en el medio de Jacob encontrarse con Raquel.

4Y Jacob dijo a los pastores: Hermanos míos, ¿de dónde sois? Y ellos dijeron: Somos de Harán. 5Entonces les dijo: ¿Conocéis a Labán, hijo de Nacor? Y ellos respondieron: Lo conocemos. 6Y él les dijo: ¿Se encuentra bien? Y dijeron: Está bien; mira, su hija Raquel viene con las ovejas.
He aquí ejemplo del cumplimiento por parte de Dios de una promesa recién hecha “Yo estaré contigo” pues parece que Jacob encuentra este pozo por casualidad, no sabe dónde está; pero no es ninguna coincidencia que llega al lugar preciso donde encuentra la gente apropiada y la muchacha correcta (aunque quizás no el tiempo adecuado):

7Y él dijo: He aquí, aún es pleno día, no es tiempo de recoger el ganado. Dad de beber a las ovejas, e id a apacentarlas. 8Pero ellos dijeron: No podemos, hasta que se junten todos los rebaños y quiten la piedra de la boca del pozo; entonces daremos de beber a las ovejas.
Vean la providencia: no parece ser el momento apropiado. Pero el argumento de los pastores es inexcusable, evaden responsabilidad. Observen que Jacob no muestra interés en Raquel, su interés aparente son las ovejas; ¿subterfugio para alejar los pastores y quedarse a solas con la joven?

9Todavía estaba él hablando con ellos, cuando llegó Raquel con las ovejas de su padre, pues ella era pastora. 10Y sucedió que cuando Jacob vio a Raquel, hija de Labán, hermano de su madre, y las ovejas de Labán, hermano de su madre, Jacob subió y quitó la piedra de la boca del pozo, y dio de beber al rebaño de Labán, hermano de su madre.
WOW! En una demostración de fuerza tipo Hércules ¡hace rodar la piedra y abre el pozo!
La realidad de la presencia divina le confiere a Jacob fuerza para un acto físico brutal (como en los días de Sansón) por única vez en su vida. Ni habló, solo actuó, y no da señales de darse cuenta de la Providencia (otra vez).
Desafortunadamente Jacob actúa por el impulso de la atracción física, “vio a Raquel”, no basado en oración (contraste con el sirviente de Abraham).
Noten la insistencia del escritor en el parentesco familiar, “hermano de su madre” como evidencia de que la atribución familiar redundante implica motivación.

11Entonces Jacob besó a Raquel, y alzó su voz y lloró.
¿Se imaginan la turbación de Raquel? Ni siquiera pregunta por qué llora (Jacob tampoco explica, ¿gratitud quizás?) y de repente le plantan un beso. Esta es una de las pocas instancias del Antiguo Testamento donde un hombre besa a una mujer (Génesis 31:28; 1 Reyes 19:20; Cantares 1:2); en el AT el beso como signo de bienvenida o de bendición solía ser entre varones.
La escena nos revela a un hombre temperamental, que Dios irá modelando, transformando. Calculador, poderoso, es movido hasta las lágrimas cuando ve a su hermosa pariente pero de la cual no sabe absolutamente nada. ¿Recuerdan al sirviente desconocido que envió Abraham? ¿Cómo probó a la Rebeca joven? ¿Cómo oró y dió gracias en cada instancia?
Amadas hemos de aprender a cultivar sensibilidad espiritual, estar alertas, y no priorizar lo físico/sensual.

12Y Jacob hizo saber a Raquel que él era pariente de su padre, y que era hijo de Rebeca; y ella corrió y se lo hizo saber a su padre.
13Y sucedió que cuando Labán oyó las noticias de Jacob, hijo de su hermana, corrió a su encuentro, lo abrazó, lo besó y lo trajo a su casa. Entonces él contó a Labán todas estas cosas. 14Y le dijo Labán: Ciertamente tú eres hueso mío y carne mía. Y Jacob se quedó con él todo un mes.
15Y Labán dijo a Jacob: ¿Acaso porque eres mi pariente has de servirme de balde?
Hazme saber cuál será tu salario.
Labán es más exhuberante, si antes lo impresionaron las joyas, ahora la fuerza del hombre lo deja sin palabras. El truculento Labán percibe de inmediato el valor de Jacob.
Raquel corrió. Labán corrió. ¡Cuánto entusiasmo!
Al final del mes Labán propone que la visita de Jacob sea regularizada (¡esperó todo un mes! noten la truculencia del personaje, que también esperó hasta después de la boda para hablar de las costumbres del pueblo), de paso convirtiendo el parentesco en asunto económico. La relación tío-sobrino estará subordinada a la de empleado-patrón, donde el patrón es Labán, por supuesto. Las suaves palabras de Labán reducen al joven a un simple obrero, los siguientes 20 años desarrollan la película de un amo opresivo sobre un siervo empleado bajo palabra, ni siquiera bajo contrato, obligado a pagar una dote de matrimonio.

Uno cosecha lo que siembra (Gálatas 6:7), ley moral de la reciprocidad dada por Dios mismo. Así como Jacob engañó a su padre, ahora él mismo será engañado (y no una vez, sino varias).

16Labán tenía dos hijas; el nombre de la mayor era Lea, y el nombre de la menor, Raquel. 17Y los ojos de Lea eran delicados, pero Raquel era de bella figura y de hermoso parecer.
Mmm, a Jacob no le interesan asuntos monetarios. “Ojos delicados” es la mayor, pero sin experiencia, su mirada no tenía la chispa que los orientales asumen como belleza. De hecho su nombre más bien equivale a “vaca” mientras Raquel es “ternera.” Nombres de una ganadero, pero este padre literalmente las trata así, como elementos para comerciar y negociar.

18Y Jacob se había enamorado de Raquel, y dijo: Te serviré siete años por Raquel, tu hija menor.
Vaya, amor a primera vista. Noten que el verso no dice que fuera recíproco. El vino en busca de esposa y el Señor en su bondad le concedió una mujer particular, algo mucho mejor que el dinero.
¿Por qué siete años? No sabemos. Lo evidente es que no tiene prisa en volver a casa.

19Y Labán dijo: Mejor es dártela a ti que dársela a otro hombre; quédate conmigo.
El padre ni siquiera consulta a su hija. Observen lo ambigüo de la respuesta: no promete entregarla al cabo de los siete años, simplemente considera. ¿Fue intencional?

20Jacob, pues, sirvió siete años por Raquel, y le parecieron unos pocos días, por el amor que le tenía.
Lo clásico. No hay detalles de los siete años. Pasaron volando, según el comentario.

21Entonces Jacob dijo a Labán: Dame mi mujer, porque mi tiempo se ha cumplido para unirme a ella.
Observen que Jacob dice “mi mujer” en lugar de referirse a “tu hija.” Porque la pareja estaba comprometida aunque no unida en matrimonio (Deuteronomio 20:7; 22:23-25). Las palabras de Jacob denotan la feliz motivación de la atracción magnética cantada en el Cantar de los Cantares (cf.Proverbios 30:18-19).

22Y Labán reunió a todos los hombres del lugar, e hizo un banquete.
Labán ni pío dijo. Ignora a Jacob y organiza una fiesta monumental regada con abundantes bebidas alcohólicas (así en el original), así que Jacob no estaba muy en control de todas sus facultades la noche de sus bodas; lo cual, aunado a la oscuridad de la noche, permite que Labán ejecute su engaño con total maestría (igual que su hermana Rebeca hizo con Isaac).

23Y sucedió que al anochecer tomó a su hija Lea y se la trajo, y Jacob se llegó a ella. 24Y Labán dio su sierva Zilpa a su hija Lea como sierva. 25Cuando fue de mañana, he aquí que era Lea. Y Jacob dijo a Labán: ¿Qué es esto que me has hecho? ¿No fue por Raquel que te serví? ¿Por qué, pues, me has engañado?
La costumbre de poner velo a la novia (24:65) y de casar primero la hija mayor cubren de maravilla las malvadas intenciones de Labán. Jacob es ahora objeto de engaño.
Surgen interrogantes muy serias aquí: ¿Cómo se habrá sentido esta joven mujer, Lea, llevada a la cámara nupcial por su mismo padre? ¿Aceptó voluntariamente el hecho de ser esposa subrogada? ¿Qué pasó con su reputación? ¿Se contentó con ser utilizada como simple objeto, reducida a instrumento para un fin?
Al otorgarle su sierva Zilpa (“nariz pequeña”, madre de Gad y Aser), Labán cumple con la práctica frecuente de presentar un regalo a la novia. ¿Significa que Lea es ajena a la trama del padre?

26Y Labán respondió: No se acostumbra en nuestro lugar dar a la menor antes que a la mayor.
¿Por qué no lo hizo antes? Racionaliza después, luego de ser interrogado por Jacob. La “fuerza de las costumbre” es una expresión muy fuerte, ¡Labán se ofende y acusa a Jacob de querer violentar reglas ancestrales!

27Cumple la semana nupcial de ésta, y te daremos también la otra por el servicio que habrás de rendirme aún otros siete años. 28Así lo hizo Jacob, y cumplió la semana de ella; y él le dio a su hija Raquel por mujer. 29Y Labán dio su sierva Bilha a su hija Raquel como sierva. 30Y Jacob se llegó también a Raquel, y amó más a Raquel que a Lea; y sirvió a Labán durante otros siete años.
Tal parece que la estrategia de Labán se desarrolló en la primera noche de la fiesta. Este padre no tiene problemas con el matrimonio de dos hijas con el mismo varón; más tarde la práctica será condenada (Levítico 18:18). Jacob no hace más protestas, de modo que en el transcurso de una semana de repente se encuentra con 4 mujeres en su propia casa.
Bilha = “descuidada” madre de Dan y Neftalí.
Transcurren 14 años entre el v.20 y el v.30, aparentemente no se registra nada, pero si leemos con cuidado sobre el nacimiento de los hijos de Jacob, nos daremos cuenta que Raquel es incapaz de concebir mientras que Lea salta de gozo con cada embarazo.

En los primeros siete años de noviazgo todo fue dulzura y romance, los siguientes siete son de viento y tempestad porque Jacob amaba a Raquel, no dividía su afecto por tanto Lea era la aborrecida.
Jacob comete el mismo pecado de favoritismo que tuvieron sus padres, ellos con los hijos, Jacob con las esposas. Y si los hijos se odiaron… imaginen…
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