Adolescentes.2

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Tedd Tripp es Senior Pastor of Grace Fellowship Church in Hazleton, Pennsylvania. Este artículo apareció en Journal of Biblical Counseling, Volume 23 Number 3, Summer 2005. Por su relevancia publicaremos algunos extractos como una pequeña serie. El artículo completo lo encontrarán en la dirección de la página web. ¡Gracias!
© 2005, 2010 – The Christian Counseling and Educational Foundation.
http://www.ccef.org/communicate-teens

Metas Paternas para los Años de Adolescencia
¿Qué deseamos conseguir en esos años de la adolescencia de nuestros hijos? ¿Cómo “atravesarlos”? Anhelamos que nuestros jóvenes adopten el evangelio de Cristo como su fuente primaria de fe. Anhelamos que permanezcan en la verdad y la abracen de tal manera que si incluso uno de sus padres abandonara la fe, ellos continúen siendo fieles.
Para ello, necesitamos cultivar su interacción con la Palabra de Dios.

A menudo utilizamos nuestras propias palabras cuando debiéramos usar las palabras de la Escritura. La Escritura dice que “la Palabra de Dios nunca retornará vacía, sino que hará lo que yo [Jehová] quiero, y será prosperada en aquello para que la envié” (Isaías 55:11).
Mis discursos podrán perderse en mis hijos, pero el Espíritu de Dios obra a través de Su Palabra.

Imagina llegar una tarde a tu casa y encontrar que tus hijos ven un programa basura en el televisor. Si te pones a debatir con ellos sobre si debieran ver un programa así, ten por seguro que perderás. Su primer argumento será “Papá, ¡oímos cosas peores en la escuela! Si no quieres que escuchemos esta clase de palabras, sácanos de allí!”.
Pero tú puedes llevarlos a las Escrituras. Decir, por ejemplo “yo sé que escuchan cosas peores en la calle o en la escuela, pero, ¿cómo ustedes responden a ello?” y luego leerles las palabras de Pablo a los Efesios.

Entre ustedes, padres, no debe existir ni siquiera la más mínima sospecha de inmoralidad sexual o de alguna clase de impureza o envidia, porque esto es impropio al pueblo santo de Dios; tampoco existir palabras obscenas, lenguaje tonto o burlón, palabras que están absolutamente fuera de lugar, sino que su hablar sea con acciones de gracias.
Pueden estar seguros en esto. Ninguna gente inmoral o impura o envidiosa -tales personas son idólatras- tiene herencia en el reino de Dios en Cristo.
No permitas que nadie te engañe con palabras vacías, pues esto acarrea la ira de Dios a causa de la desobediencia. Por tanto, no seas compañero de tales personas. Una vez estuvimos en tinieblas, pero ahora somos luz en el Señor. Vive como hijo de luz (pues el fruto de ser iluminado consiste en toda bondad, justicia y verdad) y procura el agrado de Dios. No tengas nada que ver con las infructuosas obras de las tinieblas, más bien enfréntalas. Porque es vergonzoso incluso mencionar lo que tales desobedientes hacen en secreto (Efesios 5:3-12).

¿Qué significa tomar en serio este pasaje?
¡Efesios 5 aniquila el 90% de los programas de televisión! Puedes decirle a tus hijos que “yo no escribí el libro, por favor no argumenten conmigo. Es la Palabra de Dios. Es la manera como Dios considera con qué nos entretenemos. Vivamos como Dios dice. ¿Quieres lo crudo o lo que es bueno?

O imagina a tu hija adolescente hablando con palabras irrespetuosas, nada amables, a sus hermanitas pequeñas. Si tú le hablas con igual lenguaje o tono irrespetuoso, terminarás creando animosidad. Pero podemos decir “hablemos de lo que acabas de decir y cómo lo dijiste, busquemos en Santiago 3.”
¿Quién es sabio y entendido entre ustedes? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre. Pero si tienen celos amargos y contención en el corazón, no te jactes, ni mientas contra la verdad; porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica. Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa (Santiago 3:13-16).
El pasaje critica formas irrespetuosas de hablar. Te ayuda a evitar argumentos calientes con tu adolescente porque es un reto para ambos. Y luego te ofrece esperanza: “pero El da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.” (Santiago 4:6)

La Palabra de Dios dice: “piensa en tu forma de hablar, ¿reflejas sabiduría de lo alto? [pacífico, gentil, sumiso, lleno de misericordia y buenos frutos, imparcial, sincero]. ¿O es sabiduría terrenal, llena de envidia, ambición egoísta, desorden, y toda práctica diabólica? Jesús es misericordioso. Pidamos ayuda.”
Ayuda a tus hijos adolescentes a evaluar su lenguaje en el colador de la Palabra de Dios. Enseña a tus hijos a buscar ayuda de Dios. En cada área, pastorea y cultiva la interacción de tus hijos con la Palabra de Dios.

Pastorea tus adolescentes en períodos de duda
Son tiempos de lucha con preguntas de fe. Es cierto para todos, incluso aquellos adolescentes criados en hogares cristianos. De niñitos creerán todo lo que les enseñes sobre Jesús, Sus milagros, y más. Lo creen porque Mamá y Papá dicen que es verdad. Pero al ir creciendo descubren que “allá afuera” hay otras personas inteligentes que no creen lo mismo que Papi o Mami cree.
Empiezan luchas con la pregunta “¿Creo estas cosas porque es lo que me han enseñado o porque en verdad las creo por mí mismo?” Madurez en la fe deriva de enfrentar preguntas de madurez.

Pastorea tus hijos a través de esos inevitables tiempos de duda.

No hagas retos: “¿Cómo es posible que cuestiones la existencia de Dios después de todo lo que te hemos enseñado?”
Más bien inquiere “¿Qué preguntas tienes? Hablemos de ellas. Tu Mamá y yo no somos cristianos porque desenchufamos el cerebro. Creemos que nuestra fe es razonable. Tendrás problemas para entender o darle sentido a la vida si no crees lo que te hemos enseñado. También tuvimos que aprender esto.”
Ayúdales a pensar estas cosas.
Como en cualquier otra carrera, uno corre al lado del otro hasta que está seguro que el otro corredor tiene el bastón de relevo firme en sus manos, entonces lo deja ir.

Pastorea tus hijos con palabras agradables. Las palabras suaves promueven instrucción. Proverbios 16 dice que “las palabras suaves son como miel, dulces al cuerpo y saludables para el alma.” Esta clase de palabras nutren, tienen sabor, construyen.
Es frecuente que los padres sientan que sus hijos se distancian de ellos, de modo que elevan la voz o el tono en lenguaje destructivo. Necesitamos volver atrás y retomar el camino. Necesitamos emplear palabras agradables, dulces al cuerpo y saludables para el alma. Necesitamos desarrollar relaciones conducentes a mutualidad como adultos delante de Dios. Esto es crucial.
¡Estamos criando hijos para que sean adultos como nosotros!

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