Lo inefable

Estándar

Yo muero extrañamente. No me mata la Vida,

no me mata la Muerte, no me mata el Amor;

muero de un pensamiento mudo como una herida,

¿no habéis sentido nunca el extraño dolor

 

de un pensamiento inmenso que se arraiga en la vida

devorando alma y carne, y no alcanza a dar flor?

¿Nunca llevasteis dentro una estrella dormida

que os abrasaba enteros y no daba un fulgor?

 

¡Cumbre de los Martirios! Llevar eternamente,

desgarradora y árida, la trágica simiente

clavada en las entrañas como un diente feroz!

 

Pero arrancarla un día en una flor que abriera

milagrosa, inviolable! Ah, más grande no fuera

tener entre las manos la cabeza de Dios!

Delmira Agustini. Uruguay (1886-1914)

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