Apuntes a Génesis I, 10:1-11:9

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LA TABLA DE LAS NACIONES

El análisis literario muestra la introducción (v.1), Primer Acto o la Tabla de las Naciones (vv.2-32), Segundo Acto o la Torre de Babel (11:1-9).

El Primer Acto representa las naciones de una sola sangre, multiplicándose bajo la bendición divina en distintas tribus y naciones. La Tabla representa el cuidado de Dios, su preocupación por todos los pueblos, no solamente por los israelitas (observen que Israel no se menciona). El escritor presenta 70 naciones -simbólicas- según factores étnicos, geográficos, lingüísticos y políticos.

El Segundo Acto, la Torre de Babel, revela a un pueblo uniforme construyendo una torre en rebelión colectiva, titánica, contra Dios. La fuerza de su unión reside en su lenguaje común, la torre -por tanto- es el símbolo de su unidad.

Su pecado de orgullo es tripartito:
1) desobedecen el mandato divino de llenar la tierra, con su argumento de “no ser dispersados sobre la faz” (11:4);
2) maniobran “hacerse un nombre para sí mismos” buscando independencia de Dios;
3) traspasan los límites de cielo y tierra (Génesis 1:6-7).

En la introducción (toledot, estas son las generaciones…):
– los hijos de Jafet (10:2): territorios, clanes, naciones, lenguaje (v.5)
– los hijos de Cam (10:6): clanes, lenguajes, territorios, naciones (v.20)
– los hijos de Sem (10:21): clanes, lenguajes, territorios, naciones (v.31)
– y la conclusión en 10:32, toledot… después del Diluvio.

De los hijos de Jafet, 5las costas de las naciones se dividieron en sus tierras, cada uno conforme a su lengua, según sus familia, en sus naciones.
Jafet= indoeuropeo (estudios lingüísticos y arqueológicos). De aquí las naciones gentiles. Fueron los segundos que recibieron el Evangelio (Pablo: 1ro judíos, luego los gentiles).

Cam= egipcios, filisteos, heteos, gergeseos, jebuseos…etc. Levítico 18
Nimrod hijo de Cus, ganó prepotencia mediante agresiones, no por dispersión. Gran cazador, incluso delante de la estimación del Señor, fundador de Babilonia [arquetipo de la mente desobediente, mundana], Nínive, Asiria -uno de los pueblos conquistadores más crueles habidos en la Historia. Hay 4 versos en la narración, el primer tirano en la Historia [arrogante delante de la faz del Señor], pista para Babel…

Nimrod edificó ciudades, no altares al Señor.

25Y a Heber le nacieron dos hijos:el nombre de uno fue Peleg [división], porque en sus días fue repartida la tierra, y el nombre de su hermano, Joctán.

Sem = “nombre” Heber= “hebreo” Peleg= “división” Oriente Medio and Persia.
Se nos dan 70 nombres en todo el pasaje.
Los números 7 y 70 en la Tabla de las naciones representan las naciones como dependientes del Creador y bajo Su soberanía, tanto si lo reconocen como si no. La Tabla es única al Antiguo Testamento, no hay ningún documento paralelo en la Historia Antigua.

Interesante, se omite el nombre de Israel, esto subraya que Dios es Dios de los gentiles: la Tabla expresa interés en todas las naciones. Hay un mundo de individuos antes del llamado hecho a Abraham, y es precisamente este mapa de naciones que preocupan al Dios de Abraham.

También es notable que las naciones reciben tiempo y lugar producto de la soberanía de Dios. Es Dios quien asigna territorios a las naciones (Deuteronomio 32:8 Cuando el Altísimo dio a las naciones su herencia, cuando separó los hijos del hombre, fijó los límites de los pueblos según el número de los hijos de Israel.; cf Amos 9:7; Hechos 17:26 y de uno hizo todas las naciones del mundo para que habitaran sobre toda la faz de la tierra, habiendo determinado sus tiempos señalados y los límites de su habitación).

Al establecer los límites de los canaanitas, el escritor prepara el terreno para lo que Dios tomará de ellos debido a su iniquidad, para darlo a que su pueblo escogido santifique. Las 70 naciones contenderán contra los 70 hijos de Israel. En microcosmos, similar en la forma con el macrocosmos. El Señor pone aparte al microcosmos para salvar al macrocosmos.
En el corazón de la Ciudad del Hombre reside el amor a sí mismo y el aborrecimiento a Dios. Por todos los medios querrá usurpar el Trono de los cielos. Hoy, la conquista del espacio espera subyugar los cuerpos celestes mientras que la ingeniería genética tiene el potencial de clonar y formar humanos según su imaginación.

La Torre de Babel (11:1-9)
La narración podemos dividirla así:
1) planes iniciales en la llanura de Sinar (vv.1-2), en el patio de Nimrod, en pocas palabras
2) la palabra humana de construir una ciudad y una torre (vv.3-4), autodeterminación plena,
3) la palabra divina para de-construir al confundir lenguaje de los hombres (vv.5-7)
4) escenario final: dispersión de naciones (vv.8-10)

Ciudad= seguridad propia, autosuficiencia. Ziggurat, una pirámide en escalera para ascender a los cielos. (Isaías 14 Lucifer en lo mismo!). Un ladrillo a la vez, así construimos nuestras propias paredes de ciudades, un paso a la vez, deliberado. Las torres se construyen en medio de ciudades, piensa. ¿Cuál es tu área -tu ciudad- donde te sientes autosuficiente, todo bajo control? ahí harás tu torre, ladrillo a ladrillo (apariencia física, tu horario, tu trabajo o incluso un ministerio donde tienes control).

Es decir que tenemos dos diálogos, el primero humano y el segundo divino. El punto central es el v.5, cuando Dios desciende. ¿Acaso no sabe? Pero siempre investiga y luego llega a una conclusión.

Querer edificar una torre representa el clímax de la Humanidad: Adán y Eva transgreden los límites de la sabiduría humana y buscan ser como Dios; luego los hijos de Dios transgreden los límites del matrimonio; ahora estos Babelitas buscan significado y fama queriendo ingresar en la morada de Dios, en la esfera divina. Dios mismo llega a la conclusión de que “nada de lo que se propongan hacer les será imposible.” (vv.6-7).
El Señor cumple lo que manda: los dispersa exactamente como había dicho que hicieran. Babel= “confusión”, los dispersa para que aislados busquen dependencia en El!
Para que hagamos nombre para El, no para nosotras mismas.

Ahora bien, los constructores son descendientes espirituales del linaje de Caín, no de Set:

Linaje de Caín

Constructores de Babel

similitud

4:16

11:2

ambos migran hacia el este

4:17

11:4

ambos construyen una ciudad como refugio, pero sin Dios

4:19-24

11:3-4

ambos son orgullosos manufactureros

4:12-13

11:8

ambos son juzgados y forzados a emigrar

4:17-24

Cap.10

y, con todo, ambos se propagan bajo la bendición divina

En el NT vemos un acto de redención en Pentecostés, el lenguaje restaurado para que todos entiendan el Evangelio.

Observen el plural de la frase “venid, hagamos.” Gracias a Cristo podemos hablar con Dios el mismo lenguaje de salvación, nuestros pecados limpios como la nieve gracias a Su obra redentora. No nos permite andar errantes, construyendo ladrillos para edificar torres humanas. El es nuestra fortaleza (Salmo 91).

Si reflexionamos, vemos un patrón de pecado creciente correspondido por gracia salvadora de Dios.

Adán

Caín

Noé

Babel

regla

comer de todo árbol excepto el árbol del bien y el mal

gracia común: bien y mal, asumida en la conciencia (4:7)

gracia común: asumida en la conciencia

dispersión y llenar la tierra

rebelión

escogió comer del árbol prohibido; deseo ilícito de autonomía

tokenismo y fratricidio

toda imaginación del corazón de continuo el mal

Rechazo a obedecer; unidad, autodeterminación por seguridad

juicio

Muerte espiritual: pérdida de relación con Dios y con el otro; fuera del jardín

expulsión de la tierra, nómada,

migrante

el diluvio

confusión del lenguaje; inicio de naciones tiránicas

mitigación

La promesa de una simiente que traería salvación y conquistaría la Serpiente

Marca sobre Caín que le protege y permite vivir muchos años

Noé y la creación en el arca, esperanza de Dios y la humanidad

Llamado a Abraham, nación que traerá salvación a todos

Por una parte, las genealogías segmentadas de la Tabla de las Naciones presentan la interconexión que existe entre los pueblos. Todos son descendientes de Adán y Noé, todos bajo la bendición de la fertilidad y multiplicarse, todos tienen la dignidad de ser portadores de la imagen de Dios y de subyugar la tierra.
Toda esta unidad original alcanzará expresión final cuando no habrá más guerra (Isaías 2:4b No alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra; Miqueas 4:3).

Pero por otra parte, la Torre de Babel muestra la necesidad de división. Los babelitas emplean su tecnología para encontrar significado existencial y los medios para transgredir los límites de Dios. A menos que el Señor intervenga y los divida al confundir su lenguaje, nada les impedirá salirse con la suya en su orgullo y autonomía. Quieren penetrar lo estrictamente divino y divinizarse a sí mismos.
Al ser divididos en naciones, rebeldes a la sumisión de límites impuestos por el Creador y expresados en la conciencia y en los 10 Mandamientos, transgreden los límites de cada cual y matan, roban, destruyen unos a otros. La caracterización de Nimrod como un rebelde contra Dios y un tirano sobre la gente muestra la conexión entre transgredir los cielos y los límites terrenales. Sus ciudades replican a Babel en su rebelión contra Dios en el eje vertical, y su tiranía en el eje horizontal.

Sociedad apartada de Dios es totalmente inestable.

En cada historia se expresa la regla de Dios bien sea por mandato directo o a través del regalo de gracia común que permite a cada persona discernir entre el bien y el mal. Es sobre esta base que el narrador del Libro contrasta la justicia de Noé con la maldad de su generación. Hasta con Caín se asume conciencia del bien y el mal (4:7).

Sin embargo, en su necedad la humanidad batalla contra los límites impuestos por Dios. La rebelión crece en cada historia, simbolizado en la desintegración de la ética y en la violencia que aumenta. Adán y Eva buscaron autonomía para decidir entre bien y mal. Comenzaron una raíz de autodeterminación, una espiral en declinación manifestada en sus descendientes: quién establecerá su propio derecho a escoger, aun a costa de asesinar a sus hermanos.
Eventualmente cada imaginación es de continuo el mal, y el hombre intenta alcanzar los cielos construyendo una torre contra el mandato de Dios de llenar la tierra.

Su maldad atrae juicio. La separación de Dios conduce a mayor separación entre ellos hasta que son dispersados en naciones separadas y con lenguas diversas. El hermano contra el hermano se convierte en nación contra nación, una turbulencia que continúa todavía (la última Guerra Mundial dejó 50 millones de muertes). Son evidentes las consecuencias del pecado: Dios perdonó a David la muerte de Urías y el adulterio de Betsabé, pero el esposo muerto no revivió y tampoco restauró la pureza de la mujer.

Pero la gracia de Dios no permite que su pueblo se destruya a sí mismo. Plantó una semilla de esperanza desde el Jardín del Edén. Alguien que derrotaría al Mal. De las naciones, Dios llamaría a una nación para que fuese Su pueblo especial y trajese salvación a todas las naciones. La genealogía estudiada presenta la gracia de Dios en preservar un bendito descendiente de Sem, pero la reducción de la longevidad de vida patriarcal evidencia la consecuencia devastadora del Diluvio sobre la humanidad. Noé vivió 950 años, el último de los antediluvianos; Nacor, el último de los postdiluvianos citados en esta genealogía vivió solo 148 años (11:24-25).

Abraham representa la respuesta de Dios a la histórica falta de la humanidad en Babel. La semilla de Sem preserva el linaje de bendición y con Abraham inicia una nación que bendecirá a las naciones.

Construir una ciudad no desagrada al Señor. Lo que Dios censura es el orgullo humano y la supuesta seguridad que la gente le agrega a sus ciudades (Génesis 4:12-14,17).
Abraham estuvo contento cualquiera fuera su situación, viviendo en tiendas pero con Dios (Deuteronomio 26:5 Y responderás y dirás delante del SEÑOR tu Dios:”Mi padre fue un arameo errante y descendió a Egipto y residió allí, siendo pocos en número; pero allí llegó a ser una nación grande, fuerte y numerosa) o buscando una ciudad con cimientos “porque esperaba la ciudad que tiene cimientos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.” (Hebreos 11:10).

Unidad no es asunto de reingeniería; es asunto del Espíritu Santo.

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