Apuntes a Jueces, 2:14 a 3:6

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El asombroso carácter de nuestro Dios

¡Cuán rico y complejo el carácter de nuestro Dios!

  1. la fidelidad de su ira

14Y se encendió la ira del SEÑOR contra Israel, y los entregó en manos de salteadores que los saquearon; y los vendió en mano de sus enemigos de alrededor, y ya no pudieron hacer frente a sus enemigos. 15Por dondequiera que iban, la mano del SEÑOR estaba contra ellos para mal, tal como el SEÑOR había dicho y como el SEÑOR les había jurado, y se angustiaron en gran manera.

El balance del verso describe la manera como se expresó la ira, así como las consecuencias que tuvo para Israel.

A. [El] los entregó en manos de salteadores

B. Quienes los saquearon

A’ y los vendió en mano de sus enemigos de alrededor

B’ y ya no pudieron hacer frente a sus enemigos

La estructura paralela nos habla de significado acumulativo. AB revela la clase de ataque a que fueron sometidos; A’B’ revela su incapacidad para resistir, pensamiento que se elabora más a fondo en el v.15
a) por dondequiera que iban

b) la mano del Señor estaba contra ellos para mal

c) tal como el Señor había dicho

d) y se angustiaron en gran manera [conclusión]

Dios únicamente estaba ejecutando lo que les había advertido. Castigo de acuerdo al crimen. Es ira fiel. No debiera sorprendernos: es el precio por ser amados. Amor exclusivo requiere celos exclusivos (Exodo 34:14 pues no adorarás a ningún otro dios, ya que el SEÑOR, cuyo nombre es Celoso, es Dios celoso). Este es el problema de tener al Dios de la Biblia como nuestro Dios. Un Dios que ama a Su pueblo es Dios celoso, y un Dios celoso es Dios intolerante. 

Hablar de “amor divino” es hablar de intolerancia (Mateo 10:37-38 El que ama al padre o a la madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama al hijo o a la hija más que a mí, no es digno de mí. Y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí). 

¿Habías oído de amor y fidelidad así alguna vez? Te olvidas de El, te perseguirá -en Su ira.

Considera ahora lo increíble de la salvación (contrastar v.14a y 16a se encendió la ira del SEÑOR):  levantó jueces para salvarlos. Si fuéramos las editoras, en el v.15 habríamos puesto que “Israel abandonó su maldad, se olvidó de Baal, y buscó al Señor”, pero la Biblia no es así. Tal parece que el v.16 se escribió para sobresalir, noten la estructura global de los v.11-23:

Apostasía, 2:11-23 (del Dios de gracia histórica)
Ira, v.14-15
(y se encendió la ira del Señor contra Israel)
Gracia, v.16
Apostasía, 2:17-19 (del Dios de gracia contemporánea)
Ira, v.20-23
(y se encendió la ira del Señor contra Israel)

16Entonces el SEÑOR levantó jueces que los libraron de la mano de los que los saqueaban.

Sin embargo, el énfasis siguiente nos dice que cada generación los israelitas se volvieron a un peor estado de corrupción, más que sus padres. Es una espiral descendente que alcanza clímax en el v.19.

17Con todo no escucharon a sus jueces, porque se prostituyeron siguiendo a otros dioses, y se postraron ante ellos. Se apartaron pronto del camino en que sus padres habían andado en obediencia a los mandamientos del SEÑOR; no hicieron como sus padres.

18Cuando el Señor les levantaba jueces, el Señor estaba con el juez y los libraba de mano de sus enemigos todos los días del juez; porque el Señor se compadecía por sus gemidos a causa de los que los oprimían y afligían.

19Pero acontecía que al morir el juez, ellos volvían atrás y se corrompían aún más que sus padres, siguiendo a otros dioses, sirviéndoles e inclinándose ante ellos; no dejaban sus costumbres ni su camino obstinado.

La sección es puro contraste, el v.16 como punto de apoyo donde gira la unidad: Quien “los entrega en manos de opresores” v.14 “los libra de la mano de sus opresores.” La “mano que está contra ellos –v.15– es la misma que misteriosamente está a su favor –v.16. 

He aquí uno de los milagros fundamentales de la Escritura: el mismo Dios que nos coloca de cara al suelo es Quien -sin razón alguna- también nos levanta. 

Hemos dicho ‘sin razón alguna.’ Pero sí hay razón, la profundidad de Su misericordia, otra sorpresa. 

Es evidente la apostasía persistente de Israel, pero Jehová levanta jueces y los utiliza para salvar a Israel de sus enemigos. ¿Por qué? 

v.18b …porque el SEÑOR se compadecía por sus gemidos a causa de los que los oprimían y afligían. Gemidos que implican miseria más que arrepentimiento y que, sin embargo, mueven el corazón de Dios [los gemidos despertaron Su compasión; no fue el arrepentimiento de ellos por el pecado sino Su arrepentimiento por el lloro y sufrimiento que Le impulsó a ayudarlos].

¿Podemos verlo?

Dios se conmueve al ver Su pueblo -incluso Su pecaminoso pueblo- gimiendo.

Ver el corazón de Dios en Jueces 2:18 nos permite comprender más:

Hebreos 4:15 Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino uno que ha sido tentado en todo como nosotros, pero sin pecado.

Algo más: los gemidos del v.18 es una palabra hebrea empleada solo 3 veces en el AT (aquí y en Exodo 2:24; 6:5). Son los gemidos de Israel bajo la esclavitud egipcia, un gemido que Dios oye -y recuerda Su pacto y los libera. El uso de la palabra en Jueces debiera llevarnos de inmediato a Exodo, es como si el texto dijera “Vean! Jehová es el mismo en 1,100 AC como en 1,400 AC! [fechas aproximadas]” Sus misericordias nunca terminan.

2. Su paciencia.

Y Jehová sigue sorprendiéndonos cuando analizamos la longitud de Su paciencia en 2:20-23 y 3:1-4. Y se encendió la ira del SEÑOR contra Israel, y dijo:Por cuanto esta nación ha quebrantado el pacto que ordené a sus padres, y no ha escuchado mi voz, tampoco yo volveré a expulsar de delante de ellos a ninguna de las naciones que Josué dejó cuando murió, para probar por medio de ellas a Israel, a ver si guardan o no el camino del SEÑOR, y andan en él como lo hicieron sus padres. Así pues, el SEÑOR permitió que aquellas naciones se quedaran allí, sin expulsarlas enseguida, y no las entregó en manos de Josué.

Y estas son las naciones que el SEÑOR dejó para probar con ellas a Israel, es decir, a los que no habían experimentado ninguna de las guerras de Canaán (esto fue sólo para que las generaciones de los hijos de Israel conocieran la guerra, aquellos que antes no la habían experimentado): los cinco príncipes de los filisteos, todos los cananeos, los sidonios y los heveos que habitaban en el monte Líbano, desde el monte de Baal- hermón hasta Lebo- hamat. Y eran para probar a Israel, para ver si obedecían los mandamientos que el SEÑOR había ordenado a sus padres por medio de Moisés.

Si Israel no escuchaba a los jueces que los libertaban (2:16-17); si, al morir el juez, persistía Israel en su pasión por otros dioses (2:19); y, si a la luz de todo esto, se encendía la ira de Jehová contra estos transgresores del pacto (2:20), cualquiera esperaría el fin de Israel.

Sin embargo, Dios los coloca bajo juicio disciplinario para probarlos (noten los versos, 3 veces): extiende la oportunidad para mostrar si el camino de Jehová todavía les importa (2:22). 

Empaquetado en cinco versículos (v.14-18) encontramos la descripción de Dios como inescrutable. Solo existe una respuesta apropiada a un Dios así: caer de rodillas como el profeta Miqueas y exclamar ¿Qué Dios como Tú?! 

Miqueas 7:18 ¿Qué Dios hay como tú, que perdona la iniquidad y pasa por alto la rebeldía del remanente de su heredad? No persistirá en su ira para siempre, porque se complace en la misericordia.

La progresiva esclavitud de nuestro pecado.

El texto nos advierte: Jehová levantaría jueces para salvar a Israel, sin embargo Israel “se prostituyó tras otros dioses” (2:17-19). ¿Quieres descubrir la verdadera naturaleza de la gente? Observa cuando no hay nada externo que les restrinja. Un salón de clases, por ejemplo, basta que el maestro se ausente para que se levanten las clonas de Caín. 

En vida del juez, Israel tolera justicia externa; muere el juez, todo el mundo a la idolatría. Ni siquiera la bondad o la gentileza de Dios (2:16, 18) mueve a los israelitas al arrepentimiento o a la fidelidad. No se apartan y al parecer tampoco pueden apartarse de la esclavitud al pecado (v.19); la garra los tiene en su poder, tienen a Baal en la sangre.

Luego nos resulta difícil entender este concepto de esclavitud al pecado (un tema clave en todo el libro, a propósito), comprender el poder del pecado. Hay un misterio aquí.

2:19 Pero acontecía que al morir el juez, ellos volvían atrás y se corrompían aún más que sus padres, siguiendo a otros dioses, sirviéndoles e inclinándose ante ellos; no dejaban sus costumbres ni su camino obstinado.

¿Por qué?

Un misterio. Jueces nos enseña la trágica tiranía del pecado. Pecar no es una acción simple que haces o no haces (omisión o comisión), que eliges hacer o no hacer. Pecar es un poder que te aprisiona en su garra. 

Es precisamente lo que Pablo enseña cuando dice que todos estamos bajo pecado (Romanos 3:9 ¿Entonces qué? ¿Somos nosotros mejores que ellos? De ninguna manera; porque ya hemos denunciado que tanto judíos como griegos están todos bajo pecado -es decir, bajo su poder). 

Y si no entendemos bien esto, nunca veremos la salvación sino como una simple broma religiosa, en lugar de verla como un acto de santa violencia mediante la cual Cristo arranca a Su pueblo de los garfios del príncipe de las tinieblas (1 Juan 3:8 El que practica el pecado es del diablo, porque el diablo ha pecado desde el principio. El Hijo de Dios se manifestó con este propósito:para destruir las obras del diablo). La existencia de perversidad no nos debe cegar a la pureza.

En Jueces, Israel es cautivo del pecado. Observen que Dios habla de “este pueblo” (2:20) y no de “mi pueblo.” Israel se parece más a las naciones paganas que al pueblo de Dios. 

v.20 Y se encendió la ira del SEÑOR contra Israel, y dijo: Por cuanto esta nación ha quebrantado el pacto que ordené a sus padres, y no ha escuchado mi voz, tampoco yo volveré a expulsar de delante de ellos a ninguna de las naciones que Josué dejó cuando murió

Observa que no hay nada aquí de la pregunta inicial “¿Qué es esto que habéis hecho”? (v.2). 

El v.20 es claro anuncio de juicio:

a) la acusación, v.20b no ha escuchado mi voz

b) el castigo, v.21-23 tampoco yo volveré a expulsar de delante de ellos a ninguna de las naciones que Josué dejó cuando murió, para probar por medio de ellas a Israel, a ver si guardan o no el camino del SEÑOR, y andan en él como lo hicieron sus padres. Así pues, el Señor permitió que aquellas naciones se quedaran allí, sin expulsarlas enseguida, y no las entregó en manos de Josué.

El resumen siguiente nos muestra la cruda y total realidad: Israel vive entre los paganos, se casan con ellos y sirven a sus dioses.

 3:1-6 Y estas son las naciones… los hijos de Israel habitaron entre los cananeos, los heteos, los amorreos, los ferezeos, los heveos y los jebuseos; tomaron para sí a sus hijas por mujeres, y dieron sus propias hijas a los hijos de ellos, y sirvieron a sus dioses. La completa degeneración de una generación completa.

De “pueblo que sirve a Dios” (2:7) llegamos a “sirvieron otros dioses” (3:6).

Quizás ahora entendamos mejor la Navidad, cuando el ángel dice: Mateo 1:21 Y dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque El salvará a su pueblo de sus pecados. 

Podremos llamarnos pueblo de Dios y sin embargo ser prisioneros del pecado. Religiosas que somos, seguiremos siendo “hijas de ira” como el resto (Efesios 2:3), sin esperanza igual que los demás (Efesios 2:12), a menos que Dios realmente sea rico en misericordia (Efesios 2:4).

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