Apuntes a Jueces, 8:4-21

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Persecución en Transjordania; sucesos de Sucot y Peniel.

Sucot significa “refugios”, el pueblo donde al parecer Jacob levantó refugios (Génesis 33:17) cuando regresaba a Canaán. En Josué 13:27 aparece en la lista de pueblos de Gad. De modo que Gedeón sigue en tierra israelita, donde esperaría ser recibido, pero qué va.

Peniel (la cara de Dios) está a 5.5 km más al este, el sitio donde Jacob se encontró con Dios (Génesis 32:22-32). 

v.4-5 Gedeón y los trescientos hombres que iban con él llegaron al Jordán y lo cruzaron, cansados, mas continuando la persecución. Y dijo a los hombres de Sucot: Os ruego que deis pan a la gente que me sigue, porque están cansados, y estoy persiguiendo a Zeba y a Zalmuna, reyes de Madián

v.8-9 De allí subió a Peniel, y les habló de la misma manera; y los hombres de Peniel le respondieron tal como los de Sucot le habían contestado. Y habló también a los hombres de Peniel, diciendo: Cuando yo vuelva sano y salvo, derribaré esta torre.

Analicemos el caso. Los de Sucot no tienen nada personal contra Gedeón, lo que piden es comprensible: trae evidencia de tu victoria y te apoyamos (v.6 Y los jefes de Sucot dijeron: ¿Están ya las manos de Zeba y Zalmuna en tu poder, para que demos pan a tu ejército?). Sin embargo esto enciende la ira de Gedeón (v.7 Y Gedeón respondió: Muy bien, cuando el SEÑOR haya entregado en mi mano a Zeba y a Zalmuna, trillaré vuestras carnes con espinos del desierto y con abrojos). En ambos casos utiliza un lenguaje violento por primera vez. En la primera fase de su carrera vimos un hombre introvertido que gradualmente se convierte en guerrero. 

Ahora vemos otra transformación que no presagia nada bueno: la promesa de violencia contra israelitas.

Cierto, ante la promesa de victoria segura, tanto el orgullo de Efraín, como el temor de Sucot y Peniel lucen ambos como lo que son: una estupidez y una equivocación. Anhelo de reconocimiento y/o seguridad destruyen la cohesión que necesita Israel.

Y aquí hay algo para todos.

Algunas veces el pueblo de Dios nos produce gran decepción. No permitas que el pueblo de Dios te desilusione, al menos prepárate. Y cuida que no sea tu pasión por reconocimiento (Marcos 10:35-45 Jacobo y Juan) o tu búsqueda de seguridad (1 Timoteo 6:17; 2 Tim 4:16) lo que perturbe la paz y robe la energía de tu iglesia.

Cambio de escenario: Carcor se encontraba aprox unos 100 km al este del Mar Muerto, en el corazón de territorio madianita. Para ir allí, Gedeón y sus hombres tuvieron que viajar como 130 km por el camino de los beduinos (v.11).

v.8-12 Ahora bien, Zeba y Zalmuna estaban en Carcor, y sus ejércitos con ellos, unos quince mil hombres, los que habían quedado de todo el ejército de los hijos del oriente; porque los que habían caído eran ciento veinte mil hombres que sacaban espada. Y subió Gedeón por el camino de los que habitaban en tiendas al este de Noba y Jogbeha, y atacó el campamento cuando el campamento estaba desprevenido. Cuando Zeba y Zalmuna huyeron, los persiguió; capturó a los dos reyes de Madián, Zeba y Zalmuna y llenó de terror a todo el ejército.

Observen que ahora Gedeón no espera señal: ataca por sorpresa y captura ambos reyes. El campamento estaba desprevenido, indefenso (una cucharada de su misma sopa). Parece lo mismo que antes, lucha, persecución, captura. Pero hay dos diferencias significativas: no hay referencia a Jehová por ninguna parte y los dos reyes son capturados por Gedeón mismo (v.12) (el hombre se ha crecido a sus propios ojos…).

Ahora regresa a cumplir lo que prometió en Sucot y Peniel, con toda frialdad.

v.13-17 Después Gedeón, hijo de Joás, volvió de la batalla por la subida a Heres. Y capturó a un joven de Sucot y lo interrogó. Entonces el joven le dio por escrito los nombres de los príncipes de Sucot y de sus ancianos, setenta y siete hombres. Y fue a los hombres de Sucot y dijo:He aquí a Zeba y a Zalmuna, acerca de los cuales me injuriasteis, diciendo:”¿Están ya las manos de Zeba y Zalmuna en tu mano para que demos pan a tus hombres que están fatigados?” Entonces tomó a los ancianos de la ciudad, y espinos del desierto y abrojos, y con ellos castigó a los hombres de Sucot. Derribó la torre de Peniel y mató a los hombres de la ciudad.

El texto muestra un juego de palabras en hebreo, quien una vez trillaba trigo (6:11) ahora trilla los líderes de Sucot… con espinos y abrojos… quien una vez derribara el altar de Baal (6:25), ahora derriba la torre en Peniel.

Solo Abimelec sobrepasa la brutalidad de Gedeón en castigar israelitas que han incurrido en su desagrado. Es el inicio de una guerra civil que irá ampliándose a medida que la narración continúa. ¿Dónde quedó el temeroso que se puso a jugar con el vellón?

Miren la precisión: captura un joven de la ciudad, obtiene los nombres de todos los príncipes y ancianos (77!) y los castiga: su libra de carne, ni una onza más pero tampoco una menos. La severa lección de un hombre severo.

En Peniel, la frase es corta pero escalofriante: mató a los hombres de la ciudad.

v.18-21 Después dijo a Zeba y a Zalmuna:¿Qué clase de hombres eran los que matasteis en Tabor? Y ellos respondieron: Eran como tú, cada uno parecía hijo de rey. 19Y él dijo: Eran mis hermanos, hijos de mi madre. Vive el SEÑOR, que si los hubierais dejado con vida, yo no os quitaría la vida. 20Y dijo a Jeter su primogénito: Levántate y mátalos. Pero el joven no sacó la espada porque tenía temor, pues todavía era muchacho. 21Entonces Zeba y Zalmuna dijeron: Levántate tú y cae sobre nosotros; porque como es el hombre, así es su fortaleza. Y se levantó Gedeón y mató a Zeba y a Zalmuna, y tomó los adornos de media luna que sus camellos llevaban al cuello.

¡Qué difícil es terminar bien! La escalada de violencia sigue. El v.18 revela lo que sucede cuando un hombre que ahora tiene poder absoluto lo utiliza para empatársela a sangre fría, no se trata de muertes en el fragor de la batalla.

Vemos ahora la razón oculta de haber perseguido estos reyes 130 km desierto adentro: los de Efraín le trajeron las cabezas equivocadas! La pregunta del v.18 es mera retórica, 

RETORICA (Del lat. rhetorĭca, y este del gr. ῥητορική).

1. Arte de bien decir, de dar al lenguaje escrito o hablado eficacia bastante para deleitar, persuadir o conmover. 2. Teoría de la composición literaria y de la expresión hablada.

Gedeón sabía (y los reyes también) dónde estaban sus hermanos muertos y enterrados, y la irónica y orgullosa respuesta lo confirma, oh eran como tú, parecían hijos de rey… (botín de guerra, pues). Es claro que no se intimidan delante de Gedeón. Lo que tenemos en frente es el ritual intercambio de insultos antes de un duelo. Ambas partes llenas de orgullo y sin retroceder ni un paso. La única manera de terminar esto es que uno mate al otro, y Gedeón es quien tiene la espada.

Interesante, este verso provee la primera pista sobre Gedeón como rey. La transformación a los ojos de sí mismo y de los demás.

19Y él dijo: Eran mis hermanos, hijos de mi madre. Vive el SEÑOR, que si los hubierais dejado con vida, yo no os quitaría la vida

Gedeón profiere un juramento y nombra al Señor, pero Jehová no ha tenido participación (ni lo envió, ni lo comisionó, ni le aseguró victoria como antes). Gedeón intenta justificar su acción, pero lo que acaba de pasar en Sucot y en Peniel nos indica que aquí no hay piedad. Desde que cruzó el Jordán Gedeón se ha vuelto ley para sí mismo. Introduce a Jefté -su primogénito- una nota sobre posible dinastía, quien al rehusar el encargo nos revela al antiguo Gedeón: temeroso, muy joven (6:15); el mismo razonamiento que tuvo Gedeón. Gedeón ha cambiado.

20Y dijo a Jeter su primogénito: Levántate y mátalos. Pero el joven no sacó la espada porque tenía temor, pues todavía era muchacho.

21Entonces Zeba y Zalmuna dijeron: Levántate tú y cae sobre nosotros; porque como es el hombre, así es su fortaleza. Y se levantó Gedeón y mató a Zeba y a Zalmuna, y tomó los adornos de media luna que sus camellos llevaban al cuello.

Los reyes se muestran desafiantes y burlones hasta lo último: la fuerza es la medida de un hombre. Si eres hombre, mátanos. Gedeón lo hace.

Conduce una venganza personal contra Zeba y Zalmuna, no se trata de un acto de justicia como agente de Jehová que cumple la ley al respecto. En caso de asesinato, la ley israelita daba al pariente varón más próximo el derecho y la obligación de matar al asesino (Número 35:12-28; Deut 19:4-6, 11-13); sin embargo, para prevención de abusos a inocentes se encontraban las ciudades de refugio donde alguien acusado falsamente podía encontrar albergue y ser oído por los ancianos. Aquí no hay nada de eso, los hechos de Sucot y Peniel hablan en contra de Gedeón.

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