Apuntes a Jueces, 10:1-15

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Un par de jueces menores

Algunos comentaristas señalan a Tola y Jair como jueces menores, en contraste con Débora, Ehud, Gedeón, porque el escritor gastó menos tinta, ocuparon menor espacio, pero no porque su importancia fuera poca. De hecho hay muy poca diferencia en la función de jueces mayores y menores.

10:1 Después de la muerte de Abimelec se levantó, para salvar a Israel, Tola, hijo de Puá, hijo de Dodo, varón de Isacar; y habitó en Samir, en la región montañosa de Efraín.

2Y juzgó a Israel veintitrés años. Y murió y fue sepultado en Samir.

El contraste es obvio: Tola no “salvó” a Israel igual que Abimelec. Israel requiere salvación, pero no se describe acción militar, nos dice que Tola vivía en Samir, presidió desde ahí durante 23 años [muy parecido a Débora quien “vivió/presidió” bajo su palmera en el monte Efraín], murió y fue sepultado. Narración muy parecida a Débora.

¿Qué sabemos de Tola? 

No mucho: su pedigree (hijo de Puá, hijo de Dodo), su tribu (Isacar), su residencia ( Samir), su duración como juez (23 años), su entierro (en Samir). Ahora bien, el v.1 cuidadosamente nos dice que se levantó después de Abimelec, para salvar a Israel (una pista de la bondad divina).

Tal parece que la actividad de Tola fue salvar a Israel del desastre de Abimelec y proveyó estabilidad, salvó de la desintegración. Típico del Señor. No agobia para siempre, unge nuestra cabeza con aceite luego de atravesar valles de sombra de muerte, nos prepara mesa incluso delante de nuestros enemigos. Jehová es Dios que no permite a los Abimelec de este mundo tener la última palabra.

v.3 Y tras él se levantó Jair galaadita, y juzgó a Israel veintidós años. 4Este tuvo treinta hijos que cabalgaban en treinta asnos, y tenían treinta ciudades en la tierra de Galaad que se llaman Havot- jair hasta hoy. 5Y murió Jair, y fue sepultado en Camón.

Luego aparece Jair, gobierna 22 años y tiene 30 ciudades en Galaad, al este del Jordán. Si en tiempos de Tola notamos la bondad del Señor, en la imagen de Jair vemos la tendencia del ser humano.

Hay que hilar fino aquí.

El texto solo muestra la imagen de los 30 hijos en 30 asnos, y lo amplio de su influencia. No significa que haya algo malo. La teología israelita enseña que tener muchos hijos es regalo del Señor como un medio de protección del enemigo (Salmo 127:3-5 He aquí, don del SEÑOR son los hijos; y recompensa es el fruto del vientre. Como flechas en la mano del guerrero, así son los hijos tenidos en la juventud. Bienaventurado el hombre que de ellos tiene llena su aljaba; no serán avergonzados cuando hablen con sus enemigos en la puerta). 

Sin embargo, los 30 hijos de Jair (y quien sabe cuántas hijas tendría) implica que tuvo numerosas esposas. El texto no dice más. Pero si recordamos los 70 hijos de Gedeón, el escritor explica el por qué: tuvo muchas mujeres (8:30), una circunstancia que dio pie al fiasco de Abimelec (Deut 17:17).

La fertilidad de Gedeón fue señal de su “reinado” a pesar de su negativa verbal (8:22-23).

Es posible que la mención de Jair y sus hijos sea muestra del éxito de su administración pacífica, tan pacífica que nos advierte sobre la falta de preparación de los galaaditas para el desastre que está a punto de caerles encima, a punto tal que ofrecen hacer caudillo al hombre que luche por ellos (11:8). 

Bondad y severidad de Dios

v.6 Los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante los ojos del SEÑOR, sirvieron a los baales, a Astarot, a los dioses de Aram, a los dioses de Sidón, a los dioses de Moab, a los dioses de los hijos de Amón y a los dioses de los filisteos; abandonaron, pues, al SEÑOR y no le sirvieron.

Este verso es terrible. Antes, leíamos que el pueblo hizo lo malo, punto. En esta ocasión, el verso hace énfasis repetitivo: sirvieron a, sirvieron a, sirvieron a… una pila de apostasía. Infidelidad hasta el tope. 

¿La respuesta del Señor? 

v.7 Y se encendió la ira del SEÑOR contra Israel, y los entregó en manos de los filisteos y en manos de los hijos de Amón. 8Y ellos afligieron y quebrantaron a los hijos de Israel ese año; por dieciocho años oprimieron a todos los hijos de Israel que estaban al otro lado del Jordán, en Galaad, en la tierra de los amorreos9Y los hijos de Amón cruzaron el Jordán para pelear también contra Judá, contra Benjamín y contra la casa de Efraín, y se angustió Israel en gran manera.

Severa retribución, doble opresión -por filisteos y por amonitas- por pueblos que aplastan, oprimen, a Israel, hasta la desesperación, que hasta incluyen una especie de confesión:

10Entonces los hijos de Israel clamaron al SEÑOR, diciendo: Hemos pecado contra ti, porque ciertamente hemos abandonado a nuestro Dios y servido a los baales.

Pongamos atención a la respuesta directa del Señor:

v.11 Y el SEÑOR respondió a los hijos de Israel:¿No os libré yo de los egipcios, de los amorreos, de los hijos de Amón y de los filisteos?  12Cuando los sidonios, los amalecitas y los maonitas os oprimían, clamasteis a mí, y yo os libré de sus manos. 

13Mas vosotros me habéis dejado y habéis servido a otros dioses; por tanto, no os libraré más.  14Id y clamad a los dioses que habéis escogido; que ellos os libren en el tiempo de vuestra aflicción. 

¡Es evidente que el Señor está harto de las supuestas confesiones israelitas!

v.15 Y los hijos de Israel respondieron al SEÑOR: Hemos pecado, haz con nosotros como bien te parezca; sólo te rogamos que nos libres en este día.

Ay amadas, como si Dios fuese una gran máquina tragamonedas celestial, le pones unas cuantas fichas de arrepentimiento y ya, la máquina escupe liberación. Teología de la religión “refugio contra bombas” -solo hay que conocer unas cuantas reglas. Jehová es un gran Dios, si lo necesitas y lo usas.

Israel asume que es cuestión de ir y clamar cada vez que las cosas se ponen feas.

Pero Dios dice que así no es. El destruye toda falsa imagen que construimos sobre El. 

13Mas vosotros me habéis dejado y habéis servido a otros dioses… no os libraré más.

¡No vengas a Mí con tus actos de arrepentimiento! El pecado de Israel no es un círculo sino una espiral que cada vez va más abajo, que si persiste colocará a Israel más allá de la ayuda del Señor. Israel debe despertar. Jehová les dice que están a punto de ser abandonados.

¿Tan acostumbrada estás a la misericordia que ya ni la notas?

Naturalmente, como somos del Nuevo Testamento luego nos refugiamos en que “oh sí, pero tal amenaza ya no aplica hoy, desde la muerte y resurrección del Señor, ahora vivimos bajo la gracia…”

Simón de Samaria era un cristiano neotestamentario; creyó y fue bautizado y amaba la compañía de Felipe el evangelista (Hechos 8:13 Y aun Simón mismo creyó; y después de bautizarse, continuó con Felipe, y estaba atónito al ver las señales y los grandes milagros que se hacían).  Simón también creía que la religión era diversión y negocio, especialmente negocio, hizo su propio estudio de mercado sobre el Espíritu Santo (Hechos 8:18-19), que mereció la reprensión de Pedro (8:20-21,23 Entonces Pedro le dijo:Que tu plata perezca contigo, porque pensaste que podías obtener el don de Dios con dinero. No tienes parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios. Por tanto, arrepiéntete de esta tu maldad, y ruega al Señor que si es posible se te perdone el intento de tu corazón. Porque veo que estás en hiel de amargura y en cadena de iniquidad). 

DISCERNIR. (Del lat. discernĕre).

1. Distinguir algo de otra cosa, señalando la diferencia que hay entre ellas. Comúnmente se refiere a operaciones del ánimo. 2. Conceder u otorgar un cargo, distinción u honor.

Al tocar el tema del discernir, la respuesta común es “sí, es cierto…y me preocupa mucho qué será de los niños”. Un sentimiento admirable. ¿Y los adultos? ¿Seremos inmunes a influencias adversas? ¿Cuál es el estado de nuestro discernir? ¿No debiera interesarnos desarrollar aquellos rasgos personales del carácter que mejor nos preparen en toma de decisiones?

Considera estas categorías:

¿Qué tan “rápido” debo avanzar en mi actual relación romántica? ¿Qué le digo a cierto amigo cristiano que se comporta como inmoral de modo significativo? ¿Cómo responder mejor a mi supervisor o profesor -un ogro gruñón? ¿Cuántas horas debería dedicarle a mi juego favorito en la computadora, o “textear” por el teléfono o navegar en la internet o escuchar música? ¿Qué o cuál contenido me perjudica? ¿Cómo imitar a Jesús cuando la publicidad constantemente me dice lo que debo “tener de modo absoluto” para ser? ¿Qué debiera hacerse contra el terrorismo tecnológico o el calentamiento global?

Discernir importa. Según gastemos el día es como gastamos nuestra vida. En principio, quizás no nos percatamos de la importancia de distinguir moralmente; pero con el tiempo, las elecciones basadas en esas distinciones labran el yeso de nuestras almas. 

Olvidamos que, sin el uso, el discernimiento se atrofia. 

(Hebreos 5:13-14 Porque todo el que toma sólo leche, no está acostumbrado a la palabra de justicia, porque es niño. Pero el alimento sólido es para los adultos, los cuales por la práctica tienen los sentidos ejercitados para discernir el bien y el mal). 

Distinguir entre lo bueno y lo malo es evidencia de madurez. No sucede automáticamente. Requiere entrenamiento y diligencia constante.

El peso de no ser capaz de reconocer lo que es real. Luego es imposible saber qué se generó en computadora y qué no, y para colmo, tampoco tenemos tiempo para revisar toda la experiencia. Nos llega muy rápido. Nos inunda la publicidad, ¿cómo escoger? Y los anuncios son apenas la cima. Está el correo electrónico y la internet y películas y la música, ad infinitum.

De modo que entender lo que es real se ha vuelto tan difícil que la mayor parte del tiempo simplemente lo ignoramos. Pienso que este factor alimenta nuestra pereza natural. Abdicamos la responsabilidad de discernir, reducimos las respuestas a emociones y no-aseveraciones que no evocan retos. Otras veces incluso optamos por no hacer distinciones morales, porque nos acostumbramos a no hacer distinciones sobre la realidad misma.

Si no importa si soy capaz de discernir grados de decepción en efectos mediáticos especiales (en cine, por ejemplo), ¿tendrá importancia discernir en mi propio vocabulario los puntos finos de decepción?

Ahora bien, el buen discernimiento no depende de la capacidad de colocar cada forma de realidad en nítidas cajitas apropiadas. C.S Lewis lo entendió muy bien: “no hemos de preguntar si algo es real, puesto que todo es real, más bien la pregunta es ¿un real, qué?” Las películas son reales, las páginas de internet son reales. Hasta las fantasías son reales, son actos reales de la imaginación. 

En lugar de examinar el grado de realidad natural en cada escena de cine, debiéramos examinarnos a nosotros mismos y ver si hemos abdicado la virtud del discernimiento.

Pobre discernimiento confunde sabiduría con trivialidad, o peor, con tontería. 

Isaías 5:20 ¡Ay de los que llaman al mal bien y al bien mal, que tienen las tinieblas por luz y la luz por tinieblas, que tienen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo! 

El peso de no poder decir lo que es real nos hace olvidar el trabajo de discernir. Hacer decisiones triviales nos produce la falsa sensación de ser sabios y paralizar nuestro compromiso a discernir. Y el Imaginario, la seducción de una cultura saturada de imágenes, niebla y endurece el entendimiento para efectuar el análisis necesario para discernir.

¿Qué hacer? El enfermo busca médicos.

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