Apuntes a Jueces, 11:29-40

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El elemento común es la victoria sobre Amón, adonde apunta la narración desde un principio, pero el asunto del voto hecho en los versos 30-31 inicia una secuencia que para nada termina en victoria. De hecho eclipsa el clímax esperado al subordinarlo a un nuevo clímax que termina en v.34-37 cuando Jefté cumple su voto y ofrece su hija en holocausto. 

Este evento, descrito con mayores detalles que la batalla misma, es el foco principal y el clímax real.

A.

Jefté lleno del Espíritu

conduce a

victoria sobre Amón

B.

El voto de Jefté +

victoria sobre Amón

conduce a

cumplimiento del voto

v29 Y el Espíritu del SEÑOR vino sobre Jefté, y pasó por Galaad y Manasés; luego pasó por Mizpa de Galaad, y de Mizpa de Galaad fue adonde estaban los hijos de Amón.

Hasta ahora Jehová no ha aparecido a Jefté ni le ha hablado directamente; de hecho no hay indicación de la aprobación de Jehová. Jefté fue llamado por hombres, colocado en posición de líder por hombres, y lo que sabemos de Dios es que “Jehová se ha exasperado con la miseria de Israel” (10:16). Su silencio y aparente inactividad es de temer, dada la velocidad con que antes acudió a salvar en situaciones similares.

Ahora todo cambia.

La expresión es la misma en relación a Otoniel (3:10), a Gedeón (6:34), y no permite dudas sobre la elección de Jefté por Jehová para liberar a Israel. Implica que la actividad siguiente es consecuencia del Espíritu sobre Jefté: cruzó… atravesó… fue a… Galaad. Manasés, Mizpa de Galaad (el pueblo donde nació), culminando donde los amonitas (el lugar donde habían acampado). Tal parece que el propósito del tour es mostrarse como líder y a la vez reclutar refuerzos.

v.30-31 Y Jefté hizo un voto al SEÑOR, y dijo: Si en verdad entregas en mis manos a los hijos de Amón, sucederá que cualquiera que salga de las puertas de mi casa a recibirme cuando yo vuelva en paz de los hijos de Amón, será del SEÑOR, o lo ofreceré como holocausto

HOLOCAUSTO. (Del lat. holocaustum, y este del gr. ὁλόκαυστος).

1. Gran matanza de seres humanos. 2. Acto de abnegación total que se lleva a cabo por amor. 3. Entre los israelitas especialmente, sacrificio en que se quemaba toda la víctima.

¿Se acuerdan del vellón de Gedeón? (6:36-40). Igual que el primero, Jefté busca seguridad de que Dios le dará victoria. Resulta extraña la inseguridad luego de su aparente demostración pública de confianza. El voto nos lleva al interior de la psiquis de este hombre, nos enseña un hombre perseguido por su pasado.

v.30 si en verdad entregas en mis manos a los amonitas
v.31 sucederá que cualquiera que salga de las puertas de mi casa a recibirme cuando yo vuelva victorioso será de Jehová y lo ofreceré como holocausto

Públicamente argumenta la inocencia de Israel (v.27) y expresa confianza en el favor del juicio de Dios; privadamente recuerda su propia inocencia y derechos rotos por aquellos que debían protegerlo. Su profunda angustia se revela: “si en verdad entregas…”  (¿Me rechazará Jehová, también?).

Recuerden que perderá todo -posición dentro del clan y tribu-, hasta su vida, si la batalla resulta desfavorable. Si pierde la guerra, reiniciará el ciclo de rechazo otra vez.

La ironía es que nosotras sabemos que el temor de Jefté al rechazo es un fantasma. El Espíritu del Señor vino sobre él: el divino Juez ya dictó sentencia. Pero esta información la tenemos nosotras. Jefté no ha leído el periódico, no se ha percatado del fondo. No ha recibido instrucciones directas, ninguna visita especial, ninguna palabra profética. Desde el punto de vista de Jefté, Jehová no se ha comprometido. Jefté se ha convertido en instrumento de Dios sin que Jefté se dé cuenta de ello. Observamos, con ventaja que él no tiene, cómo toma medidas extremas para asegurar la ayuda divina, algo que sabemos ya le ha sido concedida.

Así como los principales quisieron seducirlo, ahora él intenta hacer lo mismo con Dios. Jefté es el suplicante, pero en sus palabras vemos toda la sagacidad a la que nos ha acostumbrado. Quiere prevalecer sobre Jehová [te pido… ¡y no me digas que no!]… El voto es muy específico en la oferta al ofrecer un holocausto, pero más circunspecto al nominar la víctima. De hecho solo menciona los medios para identificar la víctima, lo cual introduce un elemento dramático inmediato, ¿qué o quién? El lenguaje es ambiguo, pero aplicable a un ser humano, no a un animal. La gravedad misma de la situación implica que se trata de un holocausto humano. El voto coloca en riesgo a todos los ocupantes de la casa de Jefté, pero observen que ofrecerá solo aquello a lo cual sea forzado: igual que los ancianos de Galaad, no ofrecerá cabeza si puede ser líder, es decir, tira los dados y apuesta. El voto no es impulsivo, está fríamente calculado, hecho con sagacidad, muy de acuerdo con el carácter del hombre.

v.32 Y Jefté cruzó adonde estaban los hijos de Amón para pelear contra ellos; y el SEÑOR los entregó en su mano. 33Y los hirió con una gran matanza desde Aroer hasta la entrada de Minit, veinte ciudades, hasta Abel- keramim. Y los hijos de Amón fueron sometidos delante de los hijos de Israel

La manera como empieza el verso resume las palabras del v.19, o sea que el voto es una interrupción en el progreso de la batalla: habría ganado de todos modos! Miren la escueta nota: y el Señor los entregó en su mano y los hirió

¡El voto era irrelevante! Jefté hubiera vuelto victorioso de todos modos, lo cual, tristemente, crea la condición para que este hombre deba cumplir lo que prometió. Observen que no hay detalles de la batalla, el escritor comprime el texto porque quiere nuestra atención en el voto que hizo Jefté. Como si el escritor quisiera sorber la victoria en tristeza, preocupado por lo que viene.

VOTO. (Del lat. votum).

1. Expresión pública o secreta de una preferencia ante una opción. 2. Gesto, papeleta u otro objeto con que se expresa tal preferencia. 3. Parecer o dictamen explicado en una congregación o junta en orden a una decisión. 4. Ruego o deprecación con que se pide a Dios una gracia.5. Juramento o execración en demostración de ira.6. Ofrenda dedicada a Dios o a un santo por un beneficio recibido.

¿Es malo hacer votos? No. El problema es hacerlo con ligereza y no cumplir. (Hechos 18:18 Y Pablo, después de quedarse muchos días más, se despidió de los hermanos y se embarcó hacia Siria, y con él iban Priscila y Aquila. Y en Cencrea se hizo cortar el cabello, porque tenía hecho un voto). 

v.34 Cuando Jefté llegó a su casa en Mizpa, he aquí, su hija salió a recibirlo con panderos y con danzas. Era ella su única hija; fuera de ella no tenía hijo ni hija.

La narración explota en ironías: vemos la escena a través de los ojos del propio Jefté. Su única hija, preciosa, sale a recibirlo ( eco del voto) con panderos y danza (como Miriam y sus amigas luego del cruce del Mar Rojo en Exodo 15:20). Feliz porque su padre regresa victorioso, pero contrario a Miriam y contrario a quienes recibieron a David (1 Samuel 18:6-7), ella sale sola, y es esta figura solitaria lo que aumenta el énfasis terrible: solo ella, porque fuera de ella no tenía hijo ni hija. Las palabras subrayan la soledad de la niña (solo ella será sacrificada) y la agonía del padre (no tiene a nadie más), su seguridad personal ha sido sacudida.

v.35 Y cuando la vio, él rasgó sus ropas y dijo: ¡Ay, hija mía! Me has abatido y estás entre los que me afligen; porque he dado mi palabra al SEÑOR, y no me puedo retractar36Entonces ella le dijo:Padre mío, has dado tu palabra al SEÑOR; haz conmigo conforme a lo que has dicho, ya que el SEÑOR te ha vengado de tus enemigos, los hijos de Amón.

Jefté había puesto en riesgo a su hija, pero había esperado evitar lo que ahora debe confrontar. Ahora frente a ella se da cuenta de su verdadero valor como hija, y, sin embargo, leemos que es su propio predicamento lo que más le molesta!

¡Ay hija mía! me has abatido y estás entre los que me afligen

Tú eres (te has convertido en) la causa de mi calamidad

No ofrece consuelo, solo acusación. ¡Oh la autoabsorción! El amor egoísta. Hace referencia al voto de modo indirecto, señalando su significancia: he dado mi palabra al Señor, no me puedo echar atrás. Parte admisión de responsabilidad (he abierto mi boca) y parte negación de la responsabilidad (no me puedo retractar). El problema es hechura suya 100% y hemos de ser prudentes, esto es, no atribuir a Jefté un cierto complejo de piedad que refleje más lo que nosotras queremos pensar que lo que el texto dice.

Es otra cosa con su hija, cuando habla, se hace eco de las palabras de su padre: Padre mío, has dado tu palabra al SEÑOR. Y observen que no hay recriminación, sino más bien un darse cuenta del alcance de su significado, un hacer la paz, un componerse a sí misma para una respuesta digna.

v.37-40 Y ella dijo a su padre: Que se haga esto por mí; déjame sola por dos meses, para que vaya yo a los montes y llore por mi virginidad, yo y mis compañeras. Y él dijo:Ve, y la dejó ir por dos meses; y ella se fue con sus compañeras, y lloró su virginidad por los montes. Al cabo de los dos meses ella regresó a su padre, que hizo con ella conforme al voto que había hecho; y ella no tuvo relaciones con ningún hombre. Y se hizo costumbre en Israel, que de año en año las hijas de Israel fueran cuatro días en el año a conmemorar a la hija de Jefté galaadita.

SUMISION. (Del lat. submissĭo, -ōnis).

1. Sometimiento de alguien a otra u otras personas. 2. Sometimiento del juicio de alguien al de otra persona. 3. Acatamiento, subordinación manifiesta con palabras o acciones. 4. Acto por el cual alguien se somete a otra jurisdicción, renunciando o perdiendo su domicilio y fuero.

¿Por qué tanto hablar de la sumisión? Nos incomoda, lo percibimos negativamente. Suena como si la mujer fuera menos que el hombre. ¿Acaso una mujer no puede ejercer su don? ¿Ni siquiera puede abrir la boca?

La verdad es que cualquiera se incomoda con semejante clase de sumisión. Yo también. Y en sinceridad, al escuchar la definición no nos sentimos particularmente inclinadas a ello. Pero el asunto no es idea mía sino de Dios, por tanto es preferible que estudie lo que enseña Su Palabra y frenar el rechazo pasivo o activo del asunto, por lo general secundario a pobre o equivocado entendimiento.

1 Crónicas 11:10  Estos son los jefes de los valientes que tenía David, quienes le dieron fuerte apoyo en su reino, junto con todo Israel, para hacerlo rey, conforme a la palabra del SEÑOR concerniente a Israel. 

Leamos bien. Primero que todo, el reconocimiento de la autoridad dada por Dios. Reconocerla, aceptarla, luego dar apoyo completo y hacer todo cuanto esté a su alcance para hacerlo -no hacerse- rey.

Creyentes -hombres y mujeres- reconocemos la autoridad de Cristo. Oramos “sea hecha Tu voluntad.” Hacemos esfuerzos honestos de cooperar con lo que El hace, de enderezar lo torcido de nuestras vidas de acuerdo a Su deseo. Una mujer creyente, en sumisión a Dios, reconoce la autoridad divinamente asignada a su esposo (no, él no se la ganó, recuerda que la tiene por ‘dedazo’) y decide otorgar fuerte apoyo a ayudarlo, fortalecerlo en lo que se supone debe hacer, ser lo que se supone debe ser -su cabeza. 

Esta mujer no intenta salirse con la suya. Más bien es facilitadora del trabajo de él. Busca contribuir al propósito de él, en lugar de dedicarse a planificar cómo logrará los suyos. Si esto se oye sospechoso, algo así como tradicionalista… ok, aplica el filtro de la Escritura: Efesios 5:22 Las mujeres estén sometidas a sus propios maridos como al Señor.

¿Cuándo dejarás de estarte quejando?*

La hija de Jefté se sometió. Luego de llorar dos meses su virginidad, volvió y en sumisión total se entregó. Y no hubo palabra del cielo que detuviera la mano de Jefté.

¿Debiera haber quebrantado Jefté su voto?

En el AT los votos son tomados muy seriamente. La regla general es que son voluntarios, pero una vez pronunciados han de ser cumplidos (Números 30:2 Si un hombre hace un voto al SEÑOR, o hace un juramento para imponerse una obligación, no faltará a su palabra; hará conforme a todo lo que salga de su boca Hebreos 3]). Incluso un voto hecho a la ligera debía cumplirse, a menos que fuese exonerado por alguien que tuviera la autoridad para hacerlo, en un tiempo específico (un padre, un esposo, por ejemplo. Números 30:3-16).

Pero si alguien pronunciaba sin querer voto para hacer un mal, al darse cuenta de su error debía confesarlo y traer un animal apropiado como ofrenda por el pecado, y el sacerdote haría la ofrenda a nombre de la persona buscando el perdón (Levítico 5:4-6 O si alguien, sin pensar, jura con sus labios hacer mal o hacer bien, en cualquier asunto que el hombre hable sin pensar con juramento, sin darse cuenta, y luego llega a saberlo, será culpable de cualquiera de estas cosas. Así será que cuando llegue a ser culpable de cualquiera de estas cosas, confesará aquello en que ha pecado. Traerá también al SEÑOR su ofrenda por la culpa, por el pecado que ha cometido, una hembra del rebaño, una cordera o una cabra como ofrenda por el pecado. Y el sacerdote le hará expiación por su pecado).

Jefté se equivocó al pronunciar el voto. No solo era innecesario (Dios le daría la victoria de todos modos), sino que en sí mismo era manipulación, es decir, negación de la supuesta confianza en Jehová que había manifestado públicamente. Todavía más, puesto que el sacrificio infantil era un rito pagano condenado en la ley mosaica (Levítico 18:21; 20:2-5), hacerlo -aún en cumplimiento de un voto- sería una abominación (Jeremías 32:35) y por tanto incurrir en el juicio de Dios.

No hay duda que Jefté se equivocó. Y peor todavía el haber sacrificado a su hija.

Su intención, sin embargo, era asegurar la ayuda de Jehová. Jefté sabía la historia de Israel, creía en Jehová como Juez Supremo, y fue capaz de confiar en El (su mejor momento). Pero también fue capaz de hacer compromisos teológicos (sincretismo), dudar (su peor momento) y querer asegurar con métodos paganos el favor de Jehová.

No debiera sorprendernos, en vista del confuso estado de la religión israelita en el período de los Jueces y del carácter mixto de Gedeón, el juez anterior.

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*What do you mean by submission. [Elizabeth Elliot, Keep a quiet heart, pp.85]

 

 

 

 

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