Apuntes a Jueces, 19:1-30

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Depravación del pueblo de Israel

Nos ayudará ver el esquema general antes de disecar las características.

Inicio de la historia

v.1-2

Hospitalidad en Belén

v.3-9

Pasando por Jebús

v.10-13

Dureza de Guibeá

v.14-15

Compasión del montañés

v.16-21

La resurrección de Sodoma

v.22-26

La indiferencia del levita

v.27-28

La individualidad de la ofensa

v.29-30

19:1 En aquellos días, cuando no había rey en Israel, había un levita que residía en la parte más remota de la región montañosa de Efraín, el cual tomó para sí una concubina de Belén de Judá.

Si bien este levita vivía en la región más lejana, había adquirido concubina en Belén, por tanto había viajado, quizás buscando trabajo como el primer levita. La impresión que nos da es una pareja viviendo en un panorama rural.

Sin embargo hay pistas que nos hacen dudar de la idílica escena: si es una pareja, se supone que ella es la esposa (como en Acsa y Otoniel, Débora y Lapidot, Jael y Heber, Manoa y la madre de Sansón, etc.). Pero no, el texto señala que era una concubina, que mínimo significa status inferior al de esposa.

El inicio de la relación sugiere que este levita adquirió la mujer, ella es propiedad de él, no su compañera. Observen que no tenemos nombres de los personajes, el escritor quiere que veamos cuán extendido se haya el mal. La Ley decía matrimonio “un hombre y una mujer” este levita anda mal. La concubina era una especie de esposa de segunda clase, recibía casa y comida y si tenía hijos, podrían criarse si la esposa real consentía. 

concubinato. (Del lat. concubinātus). 1. Relación marital de un hombre con una mujer sin estar casados.

v.2 Pero su concubina cometió adulterio contra él, y ella se fue de su lado, a la casa de su padre en Belén de Judá, y estuvo allí por espacio de cuatro meses.

Saben, en el original aparece la frase “se enojó [con él]”, en la Septuaginta aparece “ella lo abandonó.” La traducción como “adulterio” se refiere a la conducta adoptada por ella, es decir no un adulterio literal [la ley israelita no permitía el divorcio, de modo que al abandonarlo automáticamente se catalogaba como adúltera]. Y ahora la historia toma sentido para nosotros. La mujer abandona al levita y va directo a la casa de su padre; escapa de una situación intolerable, es un mero objeto sexual, no una esposa. Ah, he ahí por qué viene a hablar cariñosamente…

v.3 Su marido se levantó y fue tras ella para hablarle cariñosamente y hacerla volver, llevando consigo a su criado y un par de asnos. Y ella lo llevó dentro de la casa de su padre, y cuando el padre de la joven lo vio, se alegró de conocerlo.

La intención del hombre luce honorable. Quiere persuadirla a volver porque ella fue provocada a irse [huyó porque es un hombre abusador, ¿qué harías si fueras una esclava sexual? lo que cualquier mujer en una situación abusiva: huir], observen que el hombre no demanda el regreso, o que el padre la entregue sin más. Y la manera como fue recibido indica que la mujer se alegró de verlo, al punto de entrarlo a la casa.

Una situación compleja, él llega mansito, el padre lo recibe como príncipe [ella lo conoce, pero incluso ella ha olvidado el maltrato].

v.4 Y su suegro, el padre de la joven, lo retuvo, y se quedó con él tres días. Y comieron, bebieron y se alojaron allí. 

5Y al cuarto día se levantaron muy de mañana y él se preparó para irse; y el padre de la joven dijo a su yerno: Aliméntate con un bocado de pan y después os podéis ir. 6Se sentaron, pues, los dos y comieron y bebieron juntos; y el padre de la joven dijo al hombre: Te ruego que te dignes pasar la noche, y que se alegre tu corazón. 

7El hombre se levantó para irse, pero su suegro insistió, de modo que pasó allí la noche otra vez. 8Y al quinto día se levantó muy de mañana para irse, y el padre de la joven dijo: Aliméntate, te ruego, y espera hasta la tarde; y los dos comieron.

¡Cuánta hospitalidad! El padre está muy a sus anchas con el levita, ahora su yerno -reconocimiento y aprobación formal. Tal parece que quiere construir una relación sólida con él y asegurar el éxito de su hija a largo plazo. Sin embargo, ¿quién come y bebe? la acción no involucra a la mujer para nada. ¿En qué momento le habló cariñosamente según la intención que tenía?

En v.6 y 7 es evidente que la mujer está totalmente al margen. Ausente o ignorada.

¿Por qué el énfasis del padre del alegrar el corazón del levita? Hay una contradicción porque la hija ni siquiera está contemplada. Tal parece que es el padre quien busca relacionarse estrechamente con el levita, porque esto aumentaría su valor social en la localidad (lo mismo que hicieron Micaía y los danitas). 

Al quinto día es evidente que la hospitalidad es pura farsa, el padre no halla cómo retener al levita.  Ella se ha vuelto invisible. Sin embargo es la razón para estar ahí.

v.9 Cuando el hombre se levantó para irse con su concubina y su criado, su suegro, el padre de la joven, le dijo: He aquí, ya ha declinado el día; te ruego que pases la noche. Mira, el día llega a su fin; pasa la noche aquí para que se alegre tu corazón. Y mañana os levantaréis temprano para vuestro viaje y te irás a tu casa. 10Pero el hombre no quiso pasar la noche, así que se levantó y partió, y fue hasta un lugar frente a Jebús, es decir, Jerusalén. Y estaban con él un par de asnos aparejados; también con él estaba su concubina.

La insistencia en “alegrar el corazón” del levita nos cuenta la verdadera razón de la hospitalidad, el hombre está desesperado por retener al levita, y observen que no sabemos si finalmente habló con la mujer, si ella acepta volver voluntaria o involuntariamente… el punto es que al partir (v.10) no se menciona la concubina porque sencillamente no tenía más valor que el criado.

O sea que no tenemos evidencia de reconciliación.

Otra cosa más: la palabra hebrea que el padre utiliza para despedir al levita es “vete a tu tienda”, con contraste con la palabra para “casa” empleada al principio. Nota sutil para recordarle que allá en Efraín no tendrá la comida ni la comodidad que ha disfrutado en la semana, ¿por qué mejor no se queda? Y quizás sea una pista también del por qué huyó la concubina: extrañaría la comodidad de “la casa de su padre.”

v.11 Cuando estaban cerca de Jebús, el día casi había declinado; y el criado dijo a su señor: Te ruego que vengas, nos desviemos, y entremos en esta ciudad de los jebuseos y pasemos la noche en ella. 12Pero su señor le dijo: No nos desviaremos para entrar en la ciudad de extranjeros que no son de los hijos de Israel, sino que iremos hasta Guibeá. 13Y dijo a su criado: Ven, acerquémonos a uno de estos lugares; y pasaremos la noche en Guibeá o en Ramá. 14Así que pasaron de largo y siguieron su camino, y el sol se puso sobre ellos cerca de Guibeá que pertenece a Benjamín.

Uno solo podría encontrar alojamiento más fácil que tres, sin embargo la naturaleza de la ciudad se interpone. Jebús ya había sido causa de conflicto entre Israel y la población nativa (1:8, 21) y, como su nombre indica, al momento es propiedad de los jebusitas.

El levita no está convencido de encontrar buen recibimiento e insiste en llegar hasta Guibeá, unos 4 km más al norte. Ahora su bien, su razonamiento es algo así como “¿pasar la noche entre paganos?” nunca.

Ramá está 5 km más allá de Guibeá, pero el ocaso decidió Guibeá.

Si el levita hubiera escuchado al criado…

Si hubiera salido temprano de Belén..

Una serie de momentos aparentemente inconexos, incluso el tiempo del ocaso, conspiran contra ellos. ¿Suerte o providencia?

v.15 Y se desviaron allí para entrar y alojarse en Guibeá. Cuando entraron, se sentaron en la plaza de la ciudad porque nadie los llevó a su casa para pasar la noche.

Nadie los dio alojamiento. Contraste total con la hospitalidad que recibió en Belén.

v.16 Entonces, he aquí, un anciano venía de su trabajo del campo al anochecer. Y el hombre era de la región montañosa de Efraín y se alojaba en Guibeá, pero los hombres del lugar eran benjamitas. 17Y alzó sus ojos y vio al viajero en la plaza de la ciudad; y el anciano dijo: ¿A dónde vas y de dónde vienes? 

18Y él le dijo: Estamos pasando de Belén de Judá a la parte más remota de la región montañosa de Efraín, pues soy de allí. Fui hasta Belén de Judá, y ahora voy a mi casa, pero no hay quien me reciba en su casa. 

19Sin embargo, tenemos paja y forraje para nuestros asnos, y también pan y vino para mí, para tu sierva y para el joven que está con tu siervo; no nos falta nada. 

20Y el anciano dijo: Paz sea contigo. Permíteme suplir todas tus necesidades; pero no pases la noche en la plaza 21Y lo llevó a su casa y dio forraje a los asnos; y ellos se lavaron los pies, comieron y bebieron.

La diferencia significativa entre este hombre y los locales se halla en la conducta.

En lugar de ignorar al viajero en la plaza, habla, inquiere, son afines (ambos son de la misma región y ambos son extranjeros). Observen que el levita se anticipa al posible obstáculo de recursos y señala su auto suficiencia, no necesitamos nada excepto alojamiento. Su tono es apropiado, se refiere a sí mismo como “tu siervo.” Están a merced de la misericordia del anciano y el levita lo reconoce.

El anciano se conduce como el buen samaritano: hospitalario, servicial, su única preocupación es que el levita no pase la noche en la plaza.

v.22 Mientras ellos se alegraban, he aquí, los hombres de la ciudad, hombres perversos, rodearon la casa; y golpeando la puerta, hablaron al dueño de la casa, al anciano, diciendo:Saca al hombre que entró en tu casa para que tengamos relaciones con él. 

23Entonces el hombre, el dueño de la casa, salió a ellos y les dijo: No, hermanos míos, no os portéis tan vilmente; puesto que este hombre ha entrado en mi casa, no cometáis esta infamia. 24Aquí está mi hija virgen y la concubina de él. Permitidme que las saque para que abuséis de ellas y hagáis con ellas lo que queráis, pero no cometáis semejante infamia contra este hombre. 25Pero los hombres no quisieron escucharle, así que el levita tomó a su concubina y la trajo a ellos. Y ellos la ultrajaron y abusaron de ella toda la noche hasta la mañana; entonces la dejaron libre al amanecer.

En el original, la traducción “hombres perversos” en realidad es “hombres de belial” juicio solemne contra la sociedad de la ciudad. La palabra ocurre 27 veces en el Antiguo Testamento, siempre en referencia a un carácter malo. Término descriptivo de la clase de gente que componía la sociedad civil de la ciudad. No hay nada subjetivo en lo que quieren: violar al hombre.

Es aparente la ironía de la decisión del levita de viajar hasta Guibeá. Habiendo desechado la hospitalidad de paganos y confiado en israelitas, ahora se encuentra en medio de otra Sodoma, donde el atacado es él (Génesis 19:4-9). 

El anciano responde valerosamente, pone en riesgo su propia vida al intentar razonar con los hombres de la ciudad. Apela llamándolos “hermanos”, sin éxito, ofrece entonces una alternativa terrible. Amadas, es una realidad cultural, por favor entiendan esto: un hombre vale más que una mujer.

¿Es permisible? No.

¿Es aceptable? No. 

Es un ejemplo para que veamos lo que sucede cuando todo el mundo hace lo que bien le parece a sus propios ojos. El ciclo de abuso comienza otra vez: auto-preservación del levita, tú eres mi propiedad, y la trajo a ellos.

Por segunda vez en Jueces (11:39) una hija virgen es sacrificada por causa del sentido moral pervertido de un padre, y más adelante veremos cómo muchas otras jóvenes caen víctimas de abuso similar (21:19-22).

La confusión mental ética del anciano se refleja en los términos morales que utiliza: “no cometáis esta infamia… hagan con las mujeres lo que quieran [lo que sea bueno a sus ojos].”

v.26 Cuando amanecía, la mujer vino y cayó a la entrada de la casa del hombre donde estaba su señor hasta que se hizo de día. 27Al levantarse su señor por la mañana, abrió las puertas de la casa y salió para seguir su camino, y he aquí que su concubina estaba tendida a la entrada de la casa, con sus manos en el umbral. 

28Y él le dijo: Levántate y vámonos; pero ella no respondió. Entonces la recogió, y colocándola sobre el asno, el hombre se levantó y se fue a su casa.

La implicación es escalofriante: luego de sacar a la concubina y ver que ya no estaba amenazado, ¡el levita se fue a su cama! y se levanta temprano ¿para ir a buscarla?¿abrió la puerta para ir a encontrarla? No, se levanta sin ningún remordimiento por lo que ha hecho. Prácticamente tropieza con el cuerpo. ¿Estaba viva todavía? 

Observen que al principio de la historia el escritor se refería al levita como el esposo. En esta escena final, se refiere como “señor y el hombre.” Carencia de afecto. Como hemos sospechado, la relación ha sido de gobierno y poder, ella es “su” propiedad, nada más, y ¡ni siquiera se molesta en averigüar si está viva! La monta en el asno porque viva o muerta le es útil.

En el primer episodio se comprometió la hospitalidad por la ceguera moral del huésped.

En el segundo episodio otra institución israelita sale comprometida por razones más siniestras: un hombre abusador que manipula deliberadamente para sus propios fines.

El levita hace un llamado a asamblea. Han ocurrido otras asambleas (1:1-2; 2:1-5; 3:9,15; 4:3; 6:6-1010:17-18). Típicamente ocurren en tiempos de crisis y mucho depende de lo que suceda en ellas. Son parte vital de la vida de Israel como confederación de tribus en el período de Jueces. Pero esta asamblea particular terminará en una farsa debido al personaje siniestro que la invoca.

v.29 Cuando entró en su casa tomó un cuchillo, y tomando a su concubina, la cortó en doce pedazos, miembro por miembro, y la envió por todo el territorio de Israel. 30Y todos los que lo veían, decían: Nada como esto jamás ha sucedido ni se ha visto desde el día en que los hijos de Israel subieron de la tierra de Egipto hasta el día de hoy. Consideradlo, tomad consejo y hablad.

¿Qué es lo que nunca se ha visto? ¿El corte de la concubina? ¿Lo que sucedió con ella?

Con toda calma el levita procede a violar el último reducto de persona que pudiera haber tenido esta pobre mujer: le niega la dignidad de un entierro. Hay un horror especial en la escena porque no sabemos si estaba muerta o simplemente inconsciente (5:27 Sisara cayó muerto; 19:26 la concubina cayó) ¿Quién la mató? 

Es evidente que al levita no le importa la respuesta; ella no tiene más utilidad para él como mujer.

Cada quien hace lo que bien le parece” produce una sociedad donde ambos sexos pierden humanidad, pero la mujer es quien más pierde.

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