El discípulo

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Tu lenguaje, Señor, es muy sencillo,

mas no así el de tus discípulos

que hablan en tu nombre.

Yo comprendo la voz de tus alas

y el silencio de tus árboles.

Comprendo la escritura de tus estrellas

con que nos explicas el cielo.

Comprendo la líquida redacción de tus ríos

y el idioma soñador del humo,

en donde se evaporan los sueños de los hombres.

Yo entiendo, Señor, tu mundo,

que la luz nos describe cada día con su tenue voz.

Y beso en la luz la orilla de tu manto.

El viento pasa enumerando tus flores y tus piedras.

Y yo, de rodillas,

te toco en la piedra y en la flor.

A veces pego mi oído al corazón de la noche

para oír el eco de tu corazón.

Tu lenguaje es sencillo,

mas no así el de tus discípulos que hablan en tu nombre.

Pero yo te comprendo, Señor.

Rabindranath Tagore, India (1861-1941)

Apuntes a Hebreos 9:15-28

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Para un judío, escuchar que el sacrificio de Cristo era la revelación final de Dios mismo y que los sacrificios y rituales del antiguo pacto correspondían a rudimentos, prácticas y actitudes que se habían convertido en obstáculos entre ellos y Dios, era inmenso. 

Pero Cristo podía remover la contaminación de la conciencia, de tal manera que hombres y mujeres, liberados de esclavitud interna, ahora pudieran adorar a Dios en espíritu y en verdad, es decir, alcanzar la perfección en la adoración que el antiguo ceremonial era incapaz de lograr.

 15Y por eso Él es el mediador de un nuevo pacto, a fin de que habiendo tenido lugar una muerte para la redención de las transgresiones que se cometieron bajo el primer pacto, los que han sido llamados reciban la promesa de la herencia eterna. 16Porque donde hay un testamento, necesario es que ocurra la muerte del testador. 17Pues un testamento es válido solo en caso de muerte, puesto que no se pone en vigor mientras vive el testador. 18Por tanto, ni aun el primer pacto se inauguró sin sangre. 19Porque cuando Moisés terminó de promulgar todos los mandamientos a todo el pueblo, conforme a la ley, tomó la sangre de los becerros y de los machos cabríos, con agua, lana escarlata e hisopo, y roció el libro mismo y a todo el pueblo, 20diciendo: Esta es la sangre del pacto que Dios os ordenó. 21Y de la misma manera roció con sangre tanto el tabernáculo como todos los utensilios del ministerio. 

22Y según la ley, casi todo es purificado con sangre, y sin derramamiento de sangre no hay perdón.

¿Nuevo pacto? Lo que Dios prometió en Jeremías 31:31 (Pondré mis leyes en la mente de ellos, y las escribiré sobre sus corazones.Y yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo… Pues tendré misericordia de sus iniquidades, y nunca más me acordaré de sus pecados.) Explica cómo Dios trata con el pecado, nos purifica y perdona, escribe Su ley en nuestros corazones para que amemos Su voluntad y sigamos Sus caminos. La sangre de Cristo, derramada en su sacrificio es la base de nuestra justificación, con la cual nos compró para santificación.

¿Es decir que ahora podemos hacer lo que queramos? No.

Ha purificado nuestras conciencias de obras muertas para que sirvamos al Dios viviente. Para que seamos celosos de buenas obras, dispuestos a hacer buenas obras como resultado de una conciencia purificada.

En Exodo 24:3 leemos cuando “Moisés vino y contó al pueblo todas las palabras de Jehová, y todas las leyes; y todo el pueblo respondió a una voz y dijo: haremos todas las palabras que Jehová ha dicho.” Luego de ofrecer holocaustos y becerros como sacrificios de paz, Moisés tomó la mitad de la sangre y la puso en tazones, y esparció la otra mitad de la sangre sobre el altar.

Después, (v.8) “tomó la sangre y roció sobre el pueblo, y dijo: he aquí la sangre del pacto que Jehová ha hecho con vosotros sobre todas cosas.” 

Sangre rociada por todas partes. Jane Wilkin nos hace pensar en esto. “¿De qué estaban hechas las ropas del sacerdote? Lino. ¿Y el Tabernáculo? 

¿Han intentado quitar manchas de sangre alguna vez?

Dios diseña un modelo que enseña una parábola donde cosas de enorme valor terrenal continuamente eran rociadas, manchadas, con sangre, el hedor sería difícil de erradicar. Y miles de regulaciones de exactamente cómo había qué hacerlo. ¿Y saben donde nunca caería esa sangre? En el interior de las personas.

¿Tiene ahora sentido para ti la enseñanza del Nuevo Testamento donde se habla de la imagen de sangre que nos limpia internamente, no solo en lo externo? Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados (Mateo 26:27-28).”

¿Eres heredera? ¿Eres parte del testamento divino? ¿Quién o quiénes reciben herencia? …los que han sido llamados… ¿Llamados por quién? Llamados por Dios. El Señor de los ejércitos no obra al azar, escribió su testamento y lo llevó a ejecución mediante el sacrificio de Cristo, para que los llamados en el pasado y los llamados en el futuro reciban la promesa de vida eterna!

Porque de él y por él y para él son todas las cosas, a él sea la gloria por siempre y siempre. 

23Por tanto, fue necesario que las representaciones de las cosas en los cielos fueran purificadas de esta manera, pero las cosas celestiales mismas, con mejores sacrificios que estos. 

Ya vimos que el tabernáculo, los vasos y demás cosas eran “copias” de una realidad mayor. Al ser meras copias habían de ser purificadas, limpiadas, ceremonialmente con la sangre de los animales sacrificados, tal como Dios había ordenado. Pero luego dice que tales sacrificios son inadecuados para limpiar lo que importa: las cosas celestiales mismas.

24Porque Cristo no entró en un lugar santo hecho por manos, una representación del verdadero, sino en el cielo mismo, para presentarse ahora en la presencia de Dios por nosotros, 25y no para ofrecerse a sí mismo muchas veces, como el sumo sacerdote entra al Lugar Santísimo cada año con sangre ajena. 

¡Cristo frente a Dios, purificándonos! ¿Tienes idea de la hermosura de un texto así? Porque no vino a llamar justos, sino a pecadores al arrepentimiento (Lucas 5:32).

26De otra manera le hubiera sido necesario sufrir muchas veces desde la fundación del mundo; pero ahora, una sola vez en la consumación de los siglos, se ha manifestado para destruir el pecado por el sacrificio de sí mismo. 

Una sola vez. Cristo realiza un solo sacrificio, suficiente para purificar a todo pecador que escucha el llamado de entrar en comunión con el Dios de los cielos. En un solo acto, el sacrificio de Sí mismo, la consumación de la historia, Cristo destruye el pecado. Todos los pecados de quienes creemos, somos llamados, son destruidos. Cancelados, nulos, cubiertos.

Este es el evangelio de la gloria de Cristo, es cual es la imagen de Dios (2 Corintios 4:4). 

27Y así como está decretado que los hombres mueran una sola vez, y después de esto, el juicio, 28así también Cristo, habiendo sido ofrecido una vez para llevar los pecados de muchos, aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvación de los que ansiosamente le esperan.

¡Pueden olvidar todo el tema de la reencarnación! …los hombres mueran una sola vez… pero la muerte no es el final de la existencia (vaya paradoja).  Y después de esto, el juicio, significa lo que encontraremos después: un Dios santo y todopoderoso que nos llama a cuentas. ¿Vivimos para él? ¿Le adoramos y seguimos sus caminos?

La muerte de un hijo o hija de Dios no significa ira contra ellos. Cristo satisface las demandas de la ley y nos libra de condenación, la muerte se convierte en puerta de entrada a salvación. Esto es, a la aplicación de la salvación que fue comprada por Cristo mismo en la cruz.

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Cuando nuestros ojos se encontraron

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Cuando nuestros ojos se encontraron a través del seto,

pensé que iba a decirle alguna cosa;

pero ella se fue.

Y la palabra que tenía para decirle se mece día y noche,

como una barca, sobre la ola de cada hora.

Parece que navega en las nubes de otoño, en un ansia sin fin;

que florece en flores de anochecer,

y busca en la puesta del sol su momento perdido.

Chispeaba la palabra, como las luciérnagas,

en mi corazón,

buscando su sentido en el crepúsculo de la desesperanza;

la palabra que yo tenía que decirle.

Rabindranath Tagore. India (1861-1941)

Bienvenida

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Se me ocurre que vas a llegar distinta

no exactamente más linda

ni más fuerte

ni más dócil

ni más cauta

tan solo que vas a llegar distinta

como si esta temporada de no verme

te hubiera sorprendido a vos también

quizá porque sabes

cómo te pienso y te enumero

después de todo la nostalgia existe

aunque no lloremos

en los andenes fantasmales

ni sobre las almohadas de candor

ni bajo el cielo opaco

yo nostalgio

tú nostalgias

y cómo me revienta que él nostalgie

tu rostro es la vanguardia

tal vez llega primero

porque lo pinto en las paredes 

con trazos invisibles y seguros

no olvides que tu rostro

me mira como pueblo

sonríe y rabia y canta

como pueblo

y eso te da una lumbre inapagable

ahora no tengo dudas

vas a llegar distinta y

con señales

con nuevas

con hondura

con franqueza

sé que voy a quererte

sin preguntas

sé que vas a quererme

sin respuestas.

Mario Benedetti. Uruguay (1920-2009)

Apuntes a Hebreos 9:1-14

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Resulta imposible exagerar la importancia de los sucedido en el año 70 de nuestra era en Jerusalén. Desde Abraham, Dios había obrado al llamar, preservar, juzgar, perdonar y bendecir a la nación de Israel. Había establecido un elaborado sistema de sacrificios, sacerdocio, fiestas y rituales, que definían a Israel entre las naciones, que permitía el conocimiento de Dios mismo y que apuntaban hacia un futuro promisorio.

Pero he aquí que los cristianos proclaman que el Mesías vino, Jesús de Nazareth. La gran masa de israelitas rechazó esto, lo cual resultó en la crucifixión del Señor y la persecusión de los primeros cristianos. La nueva fe resultaba completamente radical pues implicaba la destrucción del viejo sistema. Y precisamente esto fue lo que sucedió en el año 70 cuando Tito, hijo de Vespasiano el emperador romano, destruyó la ciudad de Jerusalén. Significó el fin del judaísmo como se conocía, el fin de sacrificios, el fin del sacerdocio, el fin de la adoración centrada en Jerusalén y el Templo. Y todo a causa de Israel no haber conocido el tiempo de su visitación (Lucas 19:43-44): el testimonio divino sobre la venida de Cristo, el reemplazo de sombras por realidad.

En su misericordia, Dios promete no acordarse más de nuestros pecados porque la base del nuevo pacto fue la muerte de Cristo en la cruz. ¿De qué otra manera escribiría Dios su ley en nuestros corazones?

Hemos revisado cómo el sacerdocio de Cristo es mejor que el sacerdocio de Aarón. El autor de Hebreos continúa expandiendo nuestra visión con el Tabernáculo y con la idea del sacrificio de Cristo como uno mejor.

1Ahora bien, aun el primer pacto tenía ordenanzas de culto y el santuario terrenal. 2Porque había un tabernáculo preparado en la parte anterior, en el cual estaban el candelabro, la mesa y los panes consagrados [de la proposición]; este se llama el Lugar Santo. 3Y detrás del segundo velo había un tabernáculo llamado el Lugar Santísimo, 4el cual tenía el altar de oro del incienso y el arca del pacto cubierta toda de oro, en la cual había una urna de oro que contenía el maná y la vara de Aarón que retoñó y las tablas del pacto; 5y sobre ella estaban los querubines de gloria que daban sombra al propiciatorio [sillín de la misericordia]; pero de estas cosas no se puede hablar ahora en detalle. 

Caramba, ¿por qué no hablar en detalle? Recordemos que el autor escribe para una audiencia conocedora, versada, en cada una de estas cosas. Luego no entendemos por ignorancia, o porque es algo extraño a nuestra cultura o costumbres y tendemos a ignorar el asunto, o a pensar  en alguna interpretación “supraespiritual” o a pensar “no es irrelevante»; Dios gobierna la Historia y se revela a Sí mismo, por tanto estudiemos el asunto y seamos parte. 

¿Cuál es nuestro pensar?

El autor trae a la memoria asuntos familiares: existía un santuario terrenal, el santuario o tabernáculo tenía una parte externa (el Lugar Santo) donde se hallaba una lámpara, una mesa y los 12 panes. Detrás se hallaba el Lugar Santísimo que contenía el altar, el arca y reliquias sagradas, y sobre el arca y altar estaban los querubines. El sacerdote entraba y salía del Lugar Santo diariamente, reemplazaba los panes y ofrecía incienso dos veces al día, mañana y noche.

En el Día de la Expiación, una vez al año, el Sumo Sacerdote tomaba incienso del altar del incienso y entraba al Lugar Santísimo, moviéndose alrededor de manera que el Lugar Santísimo se llenara del humo proveniente del incienso. ¿Por qué hacía esto? Para protegerse de la gloria de Dios que habitaba entre los querubines que estaban sobre el propiciatorio (el sillín de la misericordia). Porque ningún hombre podía ver a Dios y continuar con vida.

No habla en detalle porque hay más del 50 capítulos en el Antiguo Testamento que tratan el tema del Tabernáculo y servicio en el mismo. Cualquier judío que se preciara de serlo estaría familiarizado con el tema.

6Así preparadas estas cosas, los sacerdotes entran continuamente al primer [exterior] tabernáculo para oficiar en el culto; 7pero en el segundo, solo entra el sumo sacerdote una vez al año, no sin llevar sangre, la cual ofrece por sí mismo y por los pecados del pueblo cometidos en ignorancia. 

Observen que menciona “sangre” por primera vez.

8Queriendo el Espíritu Santo dar a entender esto: que el camino al Lugar Santísimo aún no había sido revelado en tanto que el primer tabernáculo permaneciera en pie; 9lo cual es un símbolo para el tiempo presente, según el cual se presentan ofrendas y sacrificios que no pueden hacer perfecto en su conciencia al que practica ese culto, 

Y ahora desglosa el significado ofreciendo la pista de cómo relacionarnos con estas cosas aparentemente tan extrañas: el Lugar Santo, la parte externa del Tabernáculo, representaba un símbolo para el tiempo presente. Una parábola, en pocas palabras. Sacrificios y ofrendas que no afectan la conciencia…

10puesto que tienen que ver solo con comidas y bebidas, y diversas abluciones [lavamientos ceremoniales] y ordenanzas para el cuerpo [la carne], impuestas hasta el tiempo de reformar las cosas.

Reglas impuestas para el cuerpo hasta que llegue el tiempo de reformar… ¿Ven el contraste? Hay una limpieza externa [comidas, bebidas, abluciones] pero es necesario que ocurra una limpieza interna [que no ha sucedido, pues lo externo no afecta la conciencia]. Las medidas de purificación adoptadas sin duda tenían gran valor higiénico, pero cuando se les otorga valor religioso, existe el peligro de que sus practicantes sean tentados a apoyarse solo en el deber religioso.

He aquí que los problemas básicos de la vida no cambian, lo que varía son las circunstancias nada más.

Nuestras conciencias testifican la realidad de nuestro pecado. Sabemos aquello que nos separa de Dios: pecado que halla eco en una conciencia culpable. ¿Vemos la relevancia del texto? 

El viejo pacto dirigía hacia una solución, pero no resolvía el problema.

11Pero cuando Cristo apareció como Sumo Sacerdote de los bienes futuros, a través de un mayor y más perfecto tabernáculo, no hecho con manos, es decir, no de esta creación, 12y no por medio de la sangre de machos cabríos y de becerros, sino por medio de su propia sangre, entró al Lugar Santísimo una vez para siempre, habiendo obtenido redención eterna.

Mas cuando Cristo apareció -la inauguración del tiempo de reformar las cosas y el final del “tiempo presente”- como Sumo Sacerdote, entró una vez y para siempre, efectuó limpieza externa e interna, ambas:

 13Porque si la sangre de los machos cabríos y de los toros, y la ceniza de la becerra rociada sobre los que se han contaminado, santifican para la purificación de la carne, 14¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual por el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, purificará vuestra conciencia de obras muertas para servir al Dios vivo?

La única solución fue la sangre de Cristo. Sabemos que nuestra conciencia se halla contaminada, porque la evidencia concreta no es lo que entra al hombre sino lo que sale de él (Marcos 7:15-23. Actitudes como orgullo, amargura, cinismo, autocompasión, codicias, envidias, celos, apatía, miedos, etc. Obras muertas carentes de vida espiritual.

El corazón del evangelio es que Cristo vino al mundo para abrirnos camino directo hacia Dios, sin que fuésemos consumidos en nuestro pecado por causa de Su santidad (1 Pedro 3:18; Efesios 2:18). Dios magnifica su misericordia al darnos libre acceso a través de Su Hijo, a pesar de nuestro pecado, a la única realidad que puede satisfacer nuestra hambre de sed y justicia (Salmo 16:11; 42:2). 

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Otoño

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Otoño de oro molido

y de aire pasado por filtros;

violetas de mar y de tierra

deshilan sus pétalos finos.

Ensueño de plata pulida,

abeja de nueva esperanza.

Las aguas saladas me piden

un verso con forma de barca.

Otoño de vientos crinados

y el sol de la barba ligera.

Un celeste jazmín de horizontes

en la red de mi ansia se queda.

Almohada de luna en el sueño,

manzana de miel en el día,

mañana, mañana tarde la noche

vendrá vestida de lila.

Juana de Ibarbourou. Uruguay (1892-1979)