Brevitas et Claritas: Santiago 1:2-3

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Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.

Nunca dude que las pruebas lograrán algo positivo. Están destinadas a producir “paciencia” o, mejor traducido, “resistencia” o “perseverancia”. Con cada prueba forjamos la tenacidad de espíritu que resiste bajo presión mientras esperamos con paciencia que Dios quite la prueba a su debido tiempo y entonces nos recompensa. Eso nos fortalece a medida que obtenemos más resistencia.

Dios nos edifica de la misma manera que un corredor va desarrollando poco a poco la capacidad de correr largas distancias. Comienza por lo más insignificante y va aumentando hasta la capacidad máxima. Dios permite mayores pruebas en nuestra vida a fin de aumentar nuestra resistencia para un mayor servicio y gozo, ya que cuanto más difícil la batalla, tanto más grata la victoria. Cuando usted sale de una prueba difícil, puede regocijarse por la liberación que Dios le ha dado. Eso prueba que se puede confiar en Él, y eso fortalece su fe.

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At the funeral of a young people

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When blooming youth is snatched away

by death’s resistless hand,

our hearts the mournful tribute pay

which pity must demand.

While pity prompts the rising sigh,

o may this truth, impress’d

with awful power,

-“I too must die”

sink deep in every breast.

Let this vain world engage no more;

behold the gaping tomb!

It bids us seize the present hour,

tomorrow death may come.

The voice of this alarming scene,

may every heart obey;

nor be the heavenly warning vain,

which calls to watch and pray.

Oh, let us fly -to Jesus fly,

whose powerful arm can save;

then shall our hopes ascend on high,

and triumph o’er the grave.

Great God!

Thy sovereign grace impart,

with cleansing, healing power;

this only can prepare the heart

for death’s surprising hour.

Ann Steele. England (1717-1778)

Brevitas et Claritas: Proverbios 6:6-8

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Ve a la hormiga, oh perezoso, Mira sus caminos, y sé sabio; la cual no teniendo capitán, ni gobernador, ni señor, prepara en el verano su comida, y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento. 

A veces es difícil ver el pecado en nuestra propia vida, sobre todo si es algo que no parece malo.

Ese es el problema de la pereza: parece una debilidad aceptable en lugar de un pecado. A quienes son perezosos le es difícil ver lo que están haciendo mal, y sienten que las críticas son injustas, «En su propia opinión el perezoso es más sabio que siete que sepan aconsejar.» (Proverbios 26:16).

¿Quiere determinar si está siendo perezoso? Considere las siguientes características:

•Pone excusas para no hacer una tarea.

•Evita ocuparse de algo que le desagrada, aunque sea su responsabilidad.

•No considera las consecuencias de su falta de acción.

•Necesita presión externa para realizar las tareas.

Perezoso, ¿hasta cuándo has de dormir? ¿Cuándo te levantarás de tu sueño? Un poco de sueño, un poco de dormitar, y cruzar por un poco las manos para reposo; así vendrá tu necesidad como caminante, y tu pobreza como hombre armado. (Proverbios 6:9-11).

Las consecuencias de la pereza son serias. En el lugar de trabajo, existe la posibilidad de recibir críticas frecuentes, ser puesto a prueba o incluso ser despedido. En el hogar, la acumulación de frustración puede dar lugar a palabras hirientes, y los hijos pueden copiar los hábitos indeseables de sus padres y sufrir por ello.

«…vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne(Romanos 13:14).

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Noche serena

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(fragmento)

Cuando contemplo el cielo

de innumerables luces adornado,

y miro hacia el suelo,

de noche rodeado,

en sueño y en olvido sepultado,

el amor y la pena

despiertan en mi pecho un ansia ardiente;

despiden larga vena

los ojos hechos fuente,

Loarte, y digo al fin con voz doliente:

-Morada de grandeza,

templo de claridad y de hermosura:

mi alma que a tu alteza

nació, ¿qué desventura

la tiene en esta cárcel, baja, oscura?

***

¿Quién es el que esto mira,

y precia la bajeza de la tierra,

y no gime y suspira

por romper lo que encierra

el alma, y de estos bienes la destierra?

Aquí vive el contento,

aquí reina la paz; aquí, asentado

en rico y alto asiento

está el Amor sagrado,

de glorias y deleites rodeado.

Inmensa hermosura

aquí se muestra toda, y resplandece

clarísima luz pura

que jamás anochece:

eterna primavera aquí florece.

¡Oh, campos verdaderos!

¡Oh, prados con verdad frescos y amenos!

¡Riquísimos mineros!

¡Oh, deleitosos senos!

¡Repuestos valles, de mil bienes llenos!

Fray Luis de Leon. España (1527-1591)

Brevitas et Claritas: Santiago 1:6-7

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El que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. 

Quien duda y no cree que Dios puede dar sabiduría es como el mar ondulante e intranquilo, que se mueve de un lado a otro con sus interminables olas, que no mantiene calma. No tiene sentido alguno que tal persona suponga que recibirá algo del Señor.

Cuando se enfrenta a una prueba, un incrédulo que dice conocer a Cristo dudará de Dios, se enojará con Él y finalmente se apartará de la iglesia. Un cristiano espiritualmente inmaduro pudiera reaccionar de igual manera, porque reacciona emocionalmente ante sus circunstancias difíciles y no entiende plenamente a Dios. En medio de una prueba, no tendrá una actitud gozosa, una mente comprensiva, una voluntad dócil ni un corazón creyente. Parecerá incapaz de buscar la sabiduría de Dios y no estará dispuesto a aprovecharse de los recursos que Él ha provisto, sin conocer la solución de que puede disponer mediante la fiel y constante oración al Señor.

«Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.» (Santiago 1:5).

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Lejana arquitectura

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Vejez, llévate todo: cutis terso

donde viajaron manos persuasivas,

ojos radiantes, lámparas votivas

que iluminaron noches de universo.

Llévate aquel andar que como en verso

mis firmes piernas eran decisivas.

Yo buscaba las cosas sustantivas

quizá muy lejos de un afán perverso.

Llévate de la avispa mi cintura,

dimensión increíble, lozanía,

llévate de mis senos la blancura

y el negro de mi pelo en armonía.

Lévate mi lejana arquitectura.

¡Pero déjame entera mi alegría!

Griselda Alvarez Ponce de León. México (1913-2009)

Brevitas et Claritas: 1 Timoteo 1:19

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Manteniendo la fe y buena conciencia… 1 Timoteo 1:19

«Haga lo que le dicte la conciencia” es una expresión muy conocida, pero no siempre un buen consejo. Porque su brújula moral será tan confiable como los principios que haya aprendido. Será confiable si usted atesora las instrucciones bíblicas. Pero usar las ideologías de la llamada cultura popular para programar su conciencia le llevará al fracaso moral.

Nuestro Padre celestial nos ha dado la conciencia como un regalo destinado a ser una herramienta del Espíritu Santo, nuestra única Guía verdadera. Como tal, está diseñada para evitar deslizamientos o andar a la deriva. Las siguientes afirmaciones, ¿son parte de su vida?

• Jesucristo es mi Señor y Salvador.

• La Biblia es la base de mi conducta.

• Tengo el firme deseo de obedecer a Dios.

• Tomo mis decisiones en oración.

• Mi conciencia me alerta cuando pienso tomar una dirección incorrecta.

• Me siento culpable al desobedecer.

• Soy movido al arrepentimiento de mi pecado.

¿Cómo cultivar una brújula interna confiable? Lea, estudie y aplique la Palabra de Dios de tal modo que sus principios sustituyan cualquier programación falsa o corrupta. Luego, con la guía del Espíritu Santo, su conciencia despierta le alertará y protegerá. Pida a Dios que la convierta en una herramienta efectiva para guiarle a lo que es aprobado por Él. 

Lee. Medita. Aplica.