2 Corintios 4:17-18

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Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas. 2 Corintios 4:17-18

La adversidad puede agotarnos, sobre todo cuando se prolonga. A veces pareciera como si nos estuviéramos moviendo de un problema a otro. ¿Qué hacer cuando pareciera que Dios no responde nuestras oraciones?

Un rasgo notable del apóstol Pablo era su determinación a permanecer fiel a Cristo en medio de la adversidad. Muchos cristianos se quedan atascados en las dificultades de la vida porque no entienden lo que Dios está haciendo.

Nuestra manera de reaccionar ante las dificultades revela tanto nuestro carácter como nuestro conocimiento de Dios. Es fácil decir: “Confío en el Señor” cuando la vida es buena, pero a menos que reconozcamos que también es soberano, incluso en la adversidad, nuestra alabanza pronto se convertirá en quejas y autocompasión. 

Servimos a un Dios digno de nuestra fe y confianza. Cada prueba es una oportunidad para que la luz de Cristo brille a través de nosotros. También es uno de los medios que Dios usa para madurar nuestra fe, conformarnos a la semejanza de su Hijo y cumplir su plan especial para nuestra vida. 

Lee. Medita. Aplica.

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