Colosenses 3:1-3

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Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.

La fe en Cristo es más que hacer “cosas cristianas” como asistir a la iglesia, ofrendar, orar y leer la Biblia de vez en cuando. La conversión genuina se evidencia por el anhelo de conocer mejor a Dios y de una manera más personal. Uno de los principios básicos del cristianismo es que cuanto más sabemos del Señor, más queremos aprender de Él.

Una mente fijada en las cosas de este mundo desaprovechará la senda que satisface espiritualmente. Sin embargo, buscar al Señor no implica abandonar todos nuestros planes ni nuestros sueños. Solo significa que sometemos en oración nuestras esperanzas a Su voluntad. A medida que nos esforzamos por conocer a Dios, nuestros deseos cambian para reflejar los suyos.

¿Cómo buscamos a Dios? Comenzamos por estudiar su Palabra y confiar en que el Espíritu Santo abrirá nuestra mente para comprenderla. Entonces, a medida que el Señor nos revela más de sí mismo a través de las Sagradas Escrituras, anhelaremos cada vez más su presencia.

Si su enfoque está puesto en las cosas de este mundo, sus deseos se inclinarán en esa dirección. Pero si dirige su atención a la Palabra de Dios, su deseo por Él se volverá más fuerte que todos los demás anhelos.»

Lee, Medita y Aplica!

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