A wish for my children

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On this doorstep I stand,

year after year

and watch you going

and think: may you not

skin your knees; may you

not catch your fingers

in car doors.

May

your hearts not break.

May tide and weather

wait for your coming.

and may you grow strong

to break

all webs of my weaving.

Evangeline Paterson. Ireland (1928-2000)

S,H,C espirituales

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El Señor es mi pastor, nada me faltará. En lugares de verdes pastos me hace descansar; junto a aguas de reposo de conduce. El restaura mi alma; me guía por senderos de justicia por amor de su nombre.

Aunque ande por el valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo; tu vara y tu cayado me infunden aliento. Tú preparas mesa delante de mí en presencia de mis enemigos; has ungido mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.

Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa del Señor moraré por largos días.

Salmo 23:1-6

Mar en fuga

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Cómo escapar, cómo escapar de esta sombra que solo se nombra en la oscuridad y echar a andar, esposado a la penumbra que no se deslumbra por la claridad.

Cómo salir, cómo salir de esta duda que todo lo anuda por contradicción, sin elegir una cara de la luna, pues no está en ninguna la contestación.

Como mar en fuga, entre río y nube, como mar en fuga que desciende y sube huyendo siempre de sí misma, pero siempre, pero siempre la misma mar en fuga.

Cómo olvidar, cómo olvidar la memoria que empuja a su historia a la soledad, sin recordar cada noche, cada día de la biografía que va haciendo edad.

Cómo partir, cómo partir del destrozo que queda del gozo por la destrucción, sin impedir el milagro del latido que aún sueña, dormido, en el corazón.

Luis Eduardo Aute. Filipinas (1943- )

Apuntes a 1ra Pedro 2:1-5

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Como creyentes, Dios nos ha dado todos los recursos de gracia para seguir creciendo espiritualmente, y no hay atajos en esta carrera de la fe. Pedro mira hacia atrás, al momento de haber nacido de nuevo, y retrata la imagen de poner el vestido de los vicios fuera de nuestras vidas. Sin embargo, no se trata de los viejos vicios del paganismo, sino de vicios destructores de comunidades, ¡a menudo tolerados en las mismas iglesias!

Piensen en particular cuando están bajo presión, esa tendencia a murmurar y dividir que debilita aún más la comunidad. Luego creemos haber mejorado…

2 1Por tanto, desechando toda malicia y todo engaño, e hipocresías, envidias y toda difamación, 

Vean la raya. Desechando… no ¾, no ⅔, TODA. Hemos de asegurar que el Espíritu Santo obre en nosotras. Que nuestra santificación ocurra en ascenso y progresivamente. ¿Por qué? Porque El es Santo. 

Y si quito algo, debo reemplazar ese algo. No basta quitar la ropa sucia contaminada, debo restituir con lo que es bueno, justo, amable, de buen nombre, de buena voluntad, genuino, generoso, digno de alabanza. Tratando a otros como a mí me gusta que me traten.

¿Quitar qué Pedro? Obstáculos, pecados que tienen que ver con el amor fraternal. Afectarán nuestro afecto por la Palabra. 

  1. Malicia. En contexto, “mala voluntad; hostilidad; hacer daño” esto es, “la fuerza que destruye comunión” y es contraria a una comunidad cristiana. Por lo general asociada a murmuración, amargura y envidia (1 Corintios 5:8; Efesios 4:31;  Colosenses 3:8; Tito 3:3; Santiago 1:21). El término revela el problema de corazón que se mostrará en las conductas que el pasaje mencionará.

malicia

Del lat. malitia.

1. Intención solapada, de ordinario maligna o picante, con que se dice o se hace algo.

2. maldad (‖ cualidad de malo).

3. Inclinación a lo malo y contrario a la virtud.

4. Interpretación siniestra y maliciosa, propensión a pensar mal.

5. Cualidad por la que algo se hace perjudicial y maligno.

6. Penetración, sutileza, sagacidad.

7. Sospecha o recelo.

8. Palabra satírica, sentencia picante y ofensiva.

  1. Engaño e hipocresía. Hablar o actuar con motivaciones ulteriores, es decir, sin honestidad; sacar ventaja de otros con astucia. Es un vicio de fondo, producto de un mal corazón (Marcos 7:22; Romanos 1:29). Cualquier pretensión o decepción delante de Dios o del hombre, o cualquier inconsistencia entre doctrina y práctica.
  2. Envidia. Actitud interna detrás de hipocresías y engaños. Si uno tiene la mente de Cristo y busca el bien para otros (Filipenses 2:1-5), la envidia es una contradicción [es decir que no existe tal cosa llamada «envidia santa»]. A menudo la envidia se expresa en calumnia (difamación), a menudo enmascarada como “preocupación por el problema de Fulanita” “peticiones de oración” etc. Pablo incluye este tipo de actividad en una lista de vicios (2 Corintios 12:20) y Santiago escribe que el tal es usurpador de las funciones de Dios (Santiago 4:11).

Pedro corta de raíz cualquier práctica que no sea hablar la verdad en amor unos con otros, en la confianza de que no existan motivaciones o acciones ulteriores u ocultas y de que no se diga nada en ausencia de nadie.  

De ahí el mandato:

2desead como niños recién nacidos, la leche pura de la palabra, para que por ella crezcáis para salvación,

¡Sorpresa! En lugar de un catálogo de virtudes (como en Gálatas 5), Pedro habla de dependencia en Dios. Posiblemente el imperativo central de toda la carta de Pedro sea este: desead como niños recién nacidos la leche espiritual no adulterada de la Palabra. Ahora bien, este deseo se refiere a todo creyente, no solo a recién nacidos, todo creyente ha de continuar con este deseo apremiante de estudiar, leer, meditar, rumiar, la Palabra de Dios (Salmo 19:10; 119:16,20,47,72,97,131,162).

El objetivo del crecimiento es salvación, en el sentido de la recompensa que vendrá cuando la revelación de Jesucristo. ¿Por qué? Porque nacer es el inicio de un proceso que culmina en la madurez (Romanos 5:9; 13:11; 1 Corintios 1:18).

La leche pura de la Palabra tiene los anticuerpos para luchar contra los virus que atacan la vida espiritual. ¿Cómo funcionan? en la misma medida en que saboreemos la bondad de Dios en la Biblia, así seremos capaces de luchar contra esos pecados que arruinan la capacidad de desear la Escritura, ¡funciona al derecho y al revés!

Observen que no se trata de “experiencias místicas” inolvidables que nos vuelven diferentes de un día para otro. Pedro nos presenta un proceso gradual, en desarrollo, gracias a la obra del Espíritu Santo en nosotros a través de la Palabra de Dios.

3si es que habéis probado la benignidad del Señor. 

 

Observen la reflexión de Pedro para aceptar este alimento: puesto que habéis gustado que el Señor es bueno (Salmo 34:8). Experimentado la calidad de su bondad (Mateo 11:30; Efesios 4:32), su delicia (Lucas 5:39), su bienestar (Lucas 6:35; Romanos 2:4). Tanto en la creación como en la redención. ¿Dónde nos enteramos de todo esto? En la Palabra de Dios, leche pura que alimenta, leche pura que deleita, leche pura que nutre, nos hace conocer mejor a Cristo y su evangelio, nos apropia las promesas de Cristo (2 Corintios 1:20).

La metáfora cambia. Pedro se mueve de lo nutricional a lo que proporciona seguridad y honor. Comienza a hablar de “piedras vivas”, “piedras angulares”, “corona o loseta” y la “piedra de tropiezo.” Piensen en cuán personal sería este lenguaje para Pedro.

metáfora

Del lat. metaphŏra, y este del gr. μεταφορά metaphorá.

1. Traslación del sentido recto de una voz a otro figurado, en virtud de una comparación tácita, como en las perlas del rocío, la primavera de la vida o refrenar las pasiones.

4Y viniendo a El como a una piedra viva, desechada por los hombres, pero escogida y preciosa delante de Dios,

El verso introduce y designa a Cristo no como un monumento o un principio muerto, sino como el Unico viviente, resucitado y, por tanto, Dador de la Vida.

El término “rechazada o desechada” por los constructores cita el Salmo 118:22 (la piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser la piedra principal del ángulo), imagen con que la audiencia de Pedro fácilmente se identificaría, ellos mismos sintiéndose rechazados. 

Pero esta valoración humana no le importa a Dios, quien además de aprobar al Señor como la piedra, lo señala como “preciosa, escogida”, clara alusión a Isaías 28:16 (por tanto, así dice el Señor Dios: he aquí, pongo por fundamento en Sion una piedra, una piedra probada, angular, preciosa, fundamental, bien colocada. El que crea en ella no sería perturbado).

5también vosotros, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.

Como resultado de venir a Cristo, la piedra viva, ahora nosotros somos parte de la casa donde El es la piedra angular. Puesto que Cristo es la piedra angular, nosotros disfrutamos de sus beneficios, una nueva identidad y un propósito definido.

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La higuera

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Porque es áspera y fea, porque todas sus ramas son grises, yo le tengo piedad a la higuera.

En mi quinta hay cien árboles bellos, ciruelos redondos, limoneros rectos y naranjos de brotes lustrosos.

En las primaveras, todos ellos se cubren de flores en torno a la higuera.

Y la pobre parece tan triste con sus gajos torcidos que nunca de apretados capullos se viste…

Por eso, cada vez que yo paso a su lado, digo, procurando hacer dulce y alegre mi acento: “Es la higuera el más bello de los árboles todos del huerto.”

Si ella escucha, si comprende el idioma en que hablo, ¡qué dulzura tan honda hará nido en su alma sensible de árbol!

Y tal vez, a la noche, cuando el viento abanique su copa, embriagada de gozo le cuente:

¡Hoy a mí me dijeron hermosa!

Juana de Ibarbourou. Uruguay (1892-1979)

Melancolía

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La sutil hilandera teje su encaje oscuro

con ansiedad extraña, con paciencia amorosa.

¡Qué prodigio si fuera hecho de lino puro

y fuera, en vez de negra, la araña, color rosa!

 

En un rincón del huerto amoroso y sombrío

la velluda hilandera teje su tela leve.

En ella sus diamantes suspenderá el rocío

y la amarán la luna, el alba, el sol, la nieve.

 

Amiga araña: hilo cual tú mi velo de oro

y en medio del silencio mis joyas elaboro.

Nos une, pues, la angustia de un idéntico afán.

 

Mas pagan tu desvelo la luna y el rocío.

¡Dios sabe, amiga araña, qué hallaré por el mío!

¡Dios sabe, amiga araña, qué premio me darán!

 

Juana de Ibarbourou. Uruguay (1892-1979)