Efesios 4:24

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Vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.

Cuando usted se entregó a Cristo, reconoció que era pecador y decidió abandonar su pecado y las cosas malvadas de este mundo. Pero Satanás hará brillar al mundo y su pecado delante de usted para tentarlo a que regrese a él. Pablo nos advierte que no volvamos al mundo, sino que más bien nos vistamos de la justicia y santidad de la verdad.

Eso no es algo que se hace una sola vez; es algo que se hace cada día. Una manera de hacerlo se describe en 2 Timoteo 3:16, que dice: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia”.

Si quiere vivir rectamente, lea, medite y aplique la Palabra de Dios. Lo ayudará a enfrentarse a los vestigios del mundo todavía presentes en su vida.

«No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.» (1 Juan 2:15-17).

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Mateo 5:14-16

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Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud,sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.

El apóstol Pablo observó al mundo pagano y llegó a la conclusión de que su manera egoísta e inútil de pensar entenebrece el entendimiento y endurece el corazón. Eso, a su vez, lleva a la insensibilidad al pecado y a la conducta sin pudor, que entonces lleva a la obscenidad desvergonzada. 

«Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido.» (Romanos 1:21).

Y no es en realidad muy diferente en la actualidad.

Los creyentes ni siquiera hemos de tener el mínimo interés en alguna de las malvadas características de los incrédulos. Debemos ser una luz sobre un monte, separados del mal que nos rodea. Debemos ser diferentes. No puede esconderse una ciudad sobre un monte. Debemos levantarnos como sal y luz. Pero si somos corrompidos por el sistema, nos volvemos inservibles.

Nuestro bendito Señor Jesucristo nos compró a costa de su propia vida. Nos dio una nueva naturaleza que es santa, sin mancha y santificada para siempre. Solo nos pide que vivamos conforme a lo que nos ha dado abandonando nuestra vieja manera de vivir y adoptando la nueva.

«Vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.» (Efesios 4:24).

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Oración de hoy

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Proverbios 3:1-4

[1] Hijo mío, no te olvides de mi ley, y tu corazón guarde mis mandamientos;

[2] Porque largura de días y años de vida y paz te aumentarán.

[3] Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; átalas a tu cuello, Escríbelas en la tabla de tu corazón;

[4] Y hallarás gracia y buena opinión ante los ojos de Dios y de los hombres.

Bendito y Santo Dios, alabanzas, honor y gloria a Ti, que eres el gran Yo Soy, el Rey del universo.  Dueño y Señor de nuestras vidas, quien sustenta todas las cosas por cuanto tu  voluntad y propósitos prevalecerán siempre.  He aquí Señor estamos nuevamente buscando tu rostro,  postradas con humildad y gran gozo, sabiendo que  estás ahí presente, atento a nuestras súplicas,  a nuestras necesidades, nos acercamos con toda confianza anti ti. Oh Padre Nuestro, nunca te apartes , abrázanos y cubre con tu manto divino, apártanos de caminos tenebrosos, que tu luz siempre nos guíe. Abre nuestros ojos del entendimiento y ayúdanos en este caminar a ser sabias, bondadosas, a no dejarnos influenciar por las cosas placenteras que nos presenta el mundo. Ayúdanos a discernir qué es lo bueno, qué es lo que te agrada y honrarte en todo. Que nunca se aparten de nosotras la misericordia y tu verdad. Como cada día, también suplicamos por nuestras familias, no las desampares, guarda su corazón, ayúdalas a encontrar Tú camino. ¡Sálvalas!. Oramos también por los necesitados, los que están enfermos, los encarcelados, obra en sus corazones, rescátalos del mal, trae paz y consuelo. Te lo suplicamos en el nombre de tu hijo Jesucristo,  el que vive y reina  por todos los siglos y un día volverá, Amén.

Josefina Genao.

2 Samuel 11:2-3

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Y sucedió un día, al caer la tarde, que se levantó David de su lecho y se paseaba sobre el terrado de la casa real; y vio desde el terrado a una mujer que se estaba bañando, la cual era muy hermosa. Envió David a preguntar por aquella mujer… 

Las tentaciones pueden llegar en cualquier momento, pero son más peligrosas en los períodos de debilidad, porque es entonces cuando somos más propensos a ceder. La Biblia está llena de historias de hombres y mujeres que pecaron contra el Señor en momentos de vulnerabilidad. Estas historias reales nos han sido dadas para que podamos aprender de los errores de otros, «Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros… (1 Corintios 10:11).

Aunque las tentaciones se presentan en diversas formas, ellas siguen un patrón similar. El pecado de David es un buen ejemplo. Su ojo miró, su mente deseó y su voluntad actuó. La resistencia es difícil en el mejor de los casos, pero es aún más difícil durante los períodos de ira, vacío, ociosidad o aislamiento, y ese fue el caso de David, que debería haber estado en la batalla en vez de estar en Jerusalén, «…Pero David se quedó en Jerusalén.» (2 Samuel 11:1). A fin de cuentas, no importa cuál sea la causa de nuestra vulnerabilidad, cada persona es responsable de sus propias acciones.

En momentos de debilidad, no se deje llevar por el hambre, el enojo, la soledad o el cansancio. Lo más importante es que fije su atención en el Señor y obtenga fuerzas de Él por medio de la oración. Utilice la Palabra de Dios para proteger su mente, y el Señor le dará la victoria sobre la tentación.

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2 Corintios 12:7-9

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Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera; respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí. Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.

Uno de los beneficios de la adversidad es que desafía nuestro orgullo. El apóstol Pablo experimentó este tipo de intervención a través de lo que llamó “un aguijón en [la] carne”, el Señor lo usó para perfeccionar su efectividad como siervo de Cristo.

Por lo general, no nos damos cuenta de lo que está en juego cuando permitimos que el orgullo eche raíces en nuestra vida, pero afecta la manera en que Dios interactúa con nosotros, ya que Él “…resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes” (Santiago 4.6). El orgullo impide que alcancemos lo que el Padre celestial quiere hacer en y por medio de nosotros. Incluso si el mundo lo ve como exitoso, un ministerio motivado y ejercido por nuestro mero esfuerzo carece de valor a los ojos del Señor.

¿Puede ver lo mucho que estaba en juego para Pablo y para los creyentes? El Señor usó al apóstol para establecer iglesias y escribir epístolas que se convertirían en una parte importante de nuestro Nuevo Testamento. Cuando entendió la razón de su “aguijón”, el apóstol Pablo respondió con confianza y gratitud por la sabia y amorosa protección del Señor.

Tal vez pueda darse cuenta por qué la adversidad también es beneficiosa para usted. A cada uno de nosotros se nos han dado áreas de influencia. Humíllese hoy para que Dios pueda usarle en gran medida.

«Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.» (1 Pedro 5:6-7).

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Oración de hoy

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Salmo 23:1-3

[1] Jehová es mi pastor; nada me faltará.

[2] En lugares de delicados pastos me hará descansar;Junto a aguas de reposo me pastoreará.

[3] Confortará mi alma;Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.

Amado Padre celestial,  Rey del universo, llena está toda la tierra y los cielos de tu presencia.  Tú eres el gran creador de todas las cosas existentes.  Bendito y Alabado sea tu Santo nombre. De nuevo ante ti con corazones humillados, agradecidos, con la mirada hacia los cielos buscando  tu dirección, tu protección y todo lo que podemos encontrar en Ti. Solo Tu llenas nuestras  vidas, solo en ti hay esperanza, solo en ti esta la fuente de la sabiduría. Conforta  y háznos descansar en tu reposo. De mañana te buscamos con ansias, saciados de tu verdad fortalece nuestra mente y corazón.  No nos dejes caer en tentaciones, apártanos de todo mal . Ayúdanos a hacer el bien, a ver con tus ojos, hablar tu palabra,  a ser luz y sal  donde quiera que estemos. Líbranos de las asechanzas del enemigo , guárdanos bajo tus alas protectoras. Ten piedad de todos tus hijos amados. Te presentamos a nuestras familias,  cuidalas, apartadas de todo mal camino, perdona sus pecados. Rescátalos, que no se pierdan. Escucha nuestras  súplicas y ten piedad de nosotros, en el nombre de Cristo Jesús te oramos, amén.

Josefina Genao

Salmo 62:5-7

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Alma mía, en Dios solamente reposa, Porque de él es mi esperanza. El solamente es mi roca y mi salvación. Es mi refugio, no resbalaré. En Dios está mi salvación y mi gloria; En Dios está mi roca fuerte, y mi refugio.

En un mundo agitado, ¿dónde se puede encontrar estabilidad? No podemos contar con los líderes políticos, las instituciones financieras, los proveedores de salud o cualquier otra institución humana para mantenernos seguros y protegidos. Solo hay un fundamento seguro, y ese es el Señor, nuestro Dios.

David, quien escribió el salmo de hoy, enfrentó muchos peligros y pruebas a lo largo de su vida. Pero sabía que con Dios como su fortaleza, no sería sacudido seriamente por los acontecimientos terrenales; lo cual también es cierto para cualquiera que conozca a Jesucristo como Señor y Salvador. Él se caracteriza por el amor, la justicia y la fidelidad en sus interacciones con nosotros. Podemos tener una gran confianza porque nuestro Dios es autoexistente e inmutable. Él sabe todas las cosas, tiene todo el poder y está presente en todas partes. 

¿Está su fe basada en estas verdades? ¿Cree de corazón que puede confiar en Dios cuando se trata de usted? ¿Puede confiar en que Él le ama durante los momentos difíciles, cuando todavía está esperando que las oraciones sean respondidas? ¿Acepta que la manera en que le dirige se basa en su conocimiento y amor ilimitados por usted, incluso cuando no entiende o no le agrada lo que haya decidido para usted? Esto es lo que constituye un fundamento sólido de fe.

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