Apuntes a Jueces, 11:29-40

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El elemento común es la victoria sobre Amón, adonde apunta la narración desde un principio, pero el asunto del voto hecho en los versos 30-31 inicia una secuencia que para nada termina en victoria. De hecho eclipsa el clímax esperado al subordinarlo a un nuevo clímax que termina en v.34-37 cuando Jefté cumple su voto y ofrece su hija en holocausto. 

Este evento, descrito con mayores detalles que la batalla misma, es el foco principal y el clímax real.

A.

Jefté lleno del Espíritu

conduce a

victoria sobre Amón

B.

El voto de Jefté +

victoria sobre Amón

conduce a

cumplimiento del voto

v29 Y el Espíritu del SEÑOR vino sobre Jefté, y pasó por Galaad y Manasés; luego pasó por Mizpa de Galaad, y de Mizpa de Galaad fue adonde estaban los hijos de Amón.

Hasta ahora Jehová no ha aparecido a Jefté ni le ha hablado directamente; de hecho no hay indicación de la aprobación de Jehová. Jefté fue llamado por hombres, colocado en posición de líder por hombres, y lo que sabemos de Dios es que “Jehová se ha exasperado con la miseria de Israel” (10:16). Su silencio y aparente inactividad es de temer, dada la velocidad con que antes acudió a salvar en situaciones similares.

Ahora todo cambia.

La expresión es la misma en relación a Otoniel (3:10), a Gedeón (6:34), y no permite dudas sobre la elección de Jefté por Jehová para liberar a Israel. Implica que la actividad siguiente es consecuencia del Espíritu sobre Jefté: cruzó… atravesó… fue a… Galaad. Manasés, Mizpa de Galaad (el pueblo donde nació), culminando donde los amonitas (el lugar donde habían acampado). Tal parece que el propósito del tour es mostrarse como líder y a la vez reclutar refuerzos.

v.30-31 Y Jefté hizo un voto al SEÑOR, y dijo: Si en verdad entregas en mis manos a los hijos de Amón, sucederá que cualquiera que salga de las puertas de mi casa a recibirme cuando yo vuelva en paz de los hijos de Amón, será del SEÑOR, o lo ofreceré como holocausto

HOLOCAUSTO. (Del lat. holocaustum, y este del gr. ὁλόκαυστος).

1. Gran matanza de seres humanos. 2. Acto de abnegación total que se lleva a cabo por amor. 3. Entre los israelitas especialmente, sacrificio en que se quemaba toda la víctima.

¿Se acuerdan del vellón de Gedeón? (6:36-40). Igual que el primero, Jefté busca seguridad de que Dios le dará victoria. Resulta extraña la inseguridad luego de su aparente demostración pública de confianza. El voto nos lleva al interior de la psiquis de este hombre, nos enseña un hombre perseguido por su pasado.

v.30 si en verdad entregas en mis manos a los amonitas
v.31 sucederá que cualquiera que salga de las puertas de mi casa a recibirme cuando yo vuelva victorioso será de Jehová y lo ofreceré como holocausto

Públicamente argumenta la inocencia de Israel (v.27) y expresa confianza en el favor del juicio de Dios; privadamente recuerda su propia inocencia y derechos rotos por aquellos que debían protegerlo. Su profunda angustia se revela: “si en verdad entregas…”  (¿Me rechazará Jehová, también?).

Recuerden que perderá todo -posición dentro del clan y tribu-, hasta su vida, si la batalla resulta desfavorable. Si pierde la guerra, reiniciará el ciclo de rechazo otra vez.

La ironía es que nosotras sabemos que el temor de Jefté al rechazo es un fantasma. El Espíritu del Señor vino sobre él: el divino Juez ya dictó sentencia. Pero esta información la tenemos nosotras. Jefté no ha leído el periódico, no se ha percatado del fondo. No ha recibido instrucciones directas, ninguna visita especial, ninguna palabra profética. Desde el punto de vista de Jefté, Jehová no se ha comprometido. Jefté se ha convertido en instrumento de Dios sin que Jefté se dé cuenta de ello. Observamos, con ventaja que él no tiene, cómo toma medidas extremas para asegurar la ayuda divina, algo que sabemos ya le ha sido concedida.

Así como los principales quisieron seducirlo, ahora él intenta hacer lo mismo con Dios. Jefté es el suplicante, pero en sus palabras vemos toda la sagacidad a la que nos ha acostumbrado. Quiere prevalecer sobre Jehová [te pido… ¡y no me digas que no!]… El voto es muy específico en la oferta al ofrecer un holocausto, pero más circunspecto al nominar la víctima. De hecho solo menciona los medios para identificar la víctima, lo cual introduce un elemento dramático inmediato, ¿qué o quién? El lenguaje es ambiguo, pero aplicable a un ser humano, no a un animal. La gravedad misma de la situación implica que se trata de un holocausto humano. El voto coloca en riesgo a todos los ocupantes de la casa de Jefté, pero observen que ofrecerá solo aquello a lo cual sea forzado: igual que los ancianos de Galaad, no ofrecerá cabeza si puede ser líder, es decir, tira los dados y apuesta. El voto no es impulsivo, está fríamente calculado, hecho con sagacidad, muy de acuerdo con el carácter del hombre.

v.32 Y Jefté cruzó adonde estaban los hijos de Amón para pelear contra ellos; y el SEÑOR los entregó en su mano. 33Y los hirió con una gran matanza desde Aroer hasta la entrada de Minit, veinte ciudades, hasta Abel- keramim. Y los hijos de Amón fueron sometidos delante de los hijos de Israel

La manera como empieza el verso resume las palabras del v.19, o sea que el voto es una interrupción en el progreso de la batalla: habría ganado de todos modos! Miren la escueta nota: y el Señor los entregó en su mano y los hirió

¡El voto era irrelevante! Jefté hubiera vuelto victorioso de todos modos, lo cual, tristemente, crea la condición para que este hombre deba cumplir lo que prometió. Observen que no hay detalles de la batalla, el escritor comprime el texto porque quiere nuestra atención en el voto que hizo Jefté. Como si el escritor quisiera sorber la victoria en tristeza, preocupado por lo que viene.

VOTO. (Del lat. votum).

1. Expresión pública o secreta de una preferencia ante una opción. 2. Gesto, papeleta u otro objeto con que se expresa tal preferencia. 3. Parecer o dictamen explicado en una congregación o junta en orden a una decisión. 4. Ruego o deprecación con que se pide a Dios una gracia.5. Juramento o execración en demostración de ira.6. Ofrenda dedicada a Dios o a un santo por un beneficio recibido.

¿Es malo hacer votos? No. El problema es hacerlo con ligereza y no cumplir. (Hechos 18:18 Y Pablo, después de quedarse muchos días más, se despidió de los hermanos y se embarcó hacia Siria, y con él iban Priscila y Aquila. Y en Cencrea se hizo cortar el cabello, porque tenía hecho un voto). 

v.34 Cuando Jefté llegó a su casa en Mizpa, he aquí, su hija salió a recibirlo con panderos y con danzas. Era ella su única hija; fuera de ella no tenía hijo ni hija.

La narración explota en ironías: vemos la escena a través de los ojos del propio Jefté. Su única hija, preciosa, sale a recibirlo ( eco del voto) con panderos y danza (como Miriam y sus amigas luego del cruce del Mar Rojo en Exodo 15:20). Feliz porque su padre regresa victorioso, pero contrario a Miriam y contrario a quienes recibieron a David (1 Samuel 18:6-7), ella sale sola, y es esta figura solitaria lo que aumenta el énfasis terrible: solo ella, porque fuera de ella no tenía hijo ni hija. Las palabras subrayan la soledad de la niña (solo ella será sacrificada) y la agonía del padre (no tiene a nadie más), su seguridad personal ha sido sacudida.

v.35 Y cuando la vio, él rasgó sus ropas y dijo: ¡Ay, hija mía! Me has abatido y estás entre los que me afligen; porque he dado mi palabra al SEÑOR, y no me puedo retractar36Entonces ella le dijo:Padre mío, has dado tu palabra al SEÑOR; haz conmigo conforme a lo que has dicho, ya que el SEÑOR te ha vengado de tus enemigos, los hijos de Amón.

Jefté había puesto en riesgo a su hija, pero había esperado evitar lo que ahora debe confrontar. Ahora frente a ella se da cuenta de su verdadero valor como hija, y, sin embargo, leemos que es su propio predicamento lo que más le molesta!

¡Ay hija mía! me has abatido y estás entre los que me afligen

Tú eres (te has convertido en) la causa de mi calamidad

No ofrece consuelo, solo acusación. ¡Oh la autoabsorción! El amor egoísta. Hace referencia al voto de modo indirecto, señalando su significancia: he dado mi palabra al Señor, no me puedo echar atrás. Parte admisión de responsabilidad (he abierto mi boca) y parte negación de la responsabilidad (no me puedo retractar). El problema es hechura suya 100% y hemos de ser prudentes, esto es, no atribuir a Jefté un cierto complejo de piedad que refleje más lo que nosotras queremos pensar que lo que el texto dice.

Es otra cosa con su hija, cuando habla, se hace eco de las palabras de su padre: Padre mío, has dado tu palabra al SEÑOR. Y observen que no hay recriminación, sino más bien un darse cuenta del alcance de su significado, un hacer la paz, un componerse a sí misma para una respuesta digna.

v.37-40 Y ella dijo a su padre: Que se haga esto por mí; déjame sola por dos meses, para que vaya yo a los montes y llore por mi virginidad, yo y mis compañeras. Y él dijo:Ve, y la dejó ir por dos meses; y ella se fue con sus compañeras, y lloró su virginidad por los montes. Al cabo de los dos meses ella regresó a su padre, que hizo con ella conforme al voto que había hecho; y ella no tuvo relaciones con ningún hombre. Y se hizo costumbre en Israel, que de año en año las hijas de Israel fueran cuatro días en el año a conmemorar a la hija de Jefté galaadita.

SUMISION. (Del lat. submissĭo, -ōnis).

1. Sometimiento de alguien a otra u otras personas. 2. Sometimiento del juicio de alguien al de otra persona. 3. Acatamiento, subordinación manifiesta con palabras o acciones. 4. Acto por el cual alguien se somete a otra jurisdicción, renunciando o perdiendo su domicilio y fuero.

¿Por qué tanto hablar de la sumisión? Nos incomoda, lo percibimos negativamente. Suena como si la mujer fuera menos que el hombre. ¿Acaso una mujer no puede ejercer su don? ¿Ni siquiera puede abrir la boca?

La verdad es que cualquiera se incomoda con semejante clase de sumisión. Yo también. Y en sinceridad, al escuchar la definición no nos sentimos particularmente inclinadas a ello. Pero el asunto no es idea mía sino de Dios, por tanto es preferible que estudie lo que enseña Su Palabra y frenar el rechazo pasivo o activo del asunto, por lo general secundario a pobre o equivocado entendimiento.

1 Crónicas 11:10  Estos son los jefes de los valientes que tenía David, quienes le dieron fuerte apoyo en su reino, junto con todo Israel, para hacerlo rey, conforme a la palabra del SEÑOR concerniente a Israel. 

Leamos bien. Primero que todo, el reconocimiento de la autoridad dada por Dios. Reconocerla, aceptarla, luego dar apoyo completo y hacer todo cuanto esté a su alcance para hacerlo -no hacerse- rey.

Creyentes -hombres y mujeres- reconocemos la autoridad de Cristo. Oramos “sea hecha Tu voluntad.” Hacemos esfuerzos honestos de cooperar con lo que El hace, de enderezar lo torcido de nuestras vidas de acuerdo a Su deseo. Una mujer creyente, en sumisión a Dios, reconoce la autoridad divinamente asignada a su esposo (no, él no se la ganó, recuerda que la tiene por ‘dedazo’) y decide otorgar fuerte apoyo a ayudarlo, fortalecerlo en lo que se supone debe hacer, ser lo que se supone debe ser -su cabeza. 

Esta mujer no intenta salirse con la suya. Más bien es facilitadora del trabajo de él. Busca contribuir al propósito de él, en lugar de dedicarse a planificar cómo logrará los suyos. Si esto se oye sospechoso, algo así como tradicionalista… ok, aplica el filtro de la Escritura: Efesios 5:22 Las mujeres estén sometidas a sus propios maridos como al Señor.

¿Cuándo dejarás de estarte quejando?*

La hija de Jefté se sometió. Luego de llorar dos meses su virginidad, volvió y en sumisión total se entregó. Y no hubo palabra del cielo que detuviera la mano de Jefté.

¿Debiera haber quebrantado Jefté su voto?

En el AT los votos son tomados muy seriamente. La regla general es que son voluntarios, pero una vez pronunciados han de ser cumplidos (Números 30:2 Si un hombre hace un voto al SEÑOR, o hace un juramento para imponerse una obligación, no faltará a su palabra; hará conforme a todo lo que salga de su boca Hebreos 3]). Incluso un voto hecho a la ligera debía cumplirse, a menos que fuese exonerado por alguien que tuviera la autoridad para hacerlo, en un tiempo específico (un padre, un esposo, por ejemplo. Números 30:3-16).

Pero si alguien pronunciaba sin querer voto para hacer un mal, al darse cuenta de su error debía confesarlo y traer un animal apropiado como ofrenda por el pecado, y el sacerdote haría la ofrenda a nombre de la persona buscando el perdón (Levítico 5:4-6 O si alguien, sin pensar, jura con sus labios hacer mal o hacer bien, en cualquier asunto que el hombre hable sin pensar con juramento, sin darse cuenta, y luego llega a saberlo, será culpable de cualquiera de estas cosas. Así será que cuando llegue a ser culpable de cualquiera de estas cosas, confesará aquello en que ha pecado. Traerá también al SEÑOR su ofrenda por la culpa, por el pecado que ha cometido, una hembra del rebaño, una cordera o una cabra como ofrenda por el pecado. Y el sacerdote le hará expiación por su pecado).

Jefté se equivocó al pronunciar el voto. No solo era innecesario (Dios le daría la victoria de todos modos), sino que en sí mismo era manipulación, es decir, negación de la supuesta confianza en Jehová que había manifestado públicamente. Todavía más, puesto que el sacrificio infantil era un rito pagano condenado en la ley mosaica (Levítico 18:21; 20:2-5), hacerlo -aún en cumplimiento de un voto- sería una abominación (Jeremías 32:35) y por tanto incurrir en el juicio de Dios.

No hay duda que Jefté se equivocó. Y peor todavía el haber sacrificado a su hija.

Su intención, sin embargo, era asegurar la ayuda de Jehová. Jefté sabía la historia de Israel, creía en Jehová como Juez Supremo, y fue capaz de confiar en El (su mejor momento). Pero también fue capaz de hacer compromisos teológicos (sincretismo), dudar (su peor momento) y querer asegurar con métodos paganos el favor de Jehová.

No debiera sorprendernos, en vista del confuso estado de la religión israelita en el período de los Jueces y del carácter mixto de Gedeón, el juez anterior.

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*What do you mean by submission. [Elizabeth Elliot, Keep a quiet heart, pp.85]

 

 

 

 

x

Espiral

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Como el clavel sobre su vara, 

como el clavel, es el cohete:

es un clavel que se dispara.

 

Como el cohete el torbellino:

sube hasta el cielo y se desgrana,

canto de pájaro en un pino.

 

Como el clavel y como el viento

el caracol es un cohete:

petrificado movimiento.

 

Y la espiral en cada cosa

su vibración difunde en giros:

el movimiento no reposa.

 

Octavio Paz. México (1914-1998)

Retórica

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Cantan los pájaros, cantan

sin saber lo que cantan:

todo su entendimiento es su garganta.

 

La forma que se ajusta al movimiento

no es prisión sino piel del pensamiento.

 

La claridad del cristal transparente

no es claridad para mí suficiente:

el agua clara es el agua corriente.

 

Octavio Paz. México (1914-1998)

Apuntes a Jueces, 11:4-28

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v.4 Después de cierto tiempo sucedió que los hijos de Amón pelearon contra Israel.

Periódico: ¡llegaron los amonitas! (otra vez). Ya vimos la ineficacia de los capitanes, ahora la situación es crítica, así que los principales de la ciudad toman el caso en sus manos:

v.5 Y cuando los hijos de Amón pelearon contra Israel, los ancianos de Galaad fueron a traer a Jefté de la tierra de Tob.

El escritor escoge muy bien las palabras: fueron a traer… y van al punto de inmediato:

v.6 Y dijeron a Jefté:Ven y sé nuestro jefe para que peleemos contra los hijos de Amón.

“Toma comando de los hombres y ve haz la guerra” ¿Y es fácil? ¿Habrán creído que el hombre saltaría de contento ante tamaña responsabilidad como si nada? 

v.7 Entonces Jefté dijo a los ancianos de Galaad:¿No me odiasteis y me echasteis de la casa de mi padre? ¿Por qué, pues, habéis venido a mí ahora cuando estáis en apuros?

Je, Jefté no es ninguna papita. Rechaza airado y les recuerda agriamente lo que pasó. Desesperados, los principales proponen nuevos términos, más humilditos esta vez:

v.8 Y los ancianos de Galaad dijeron a Jefté: Por esta causa hemos vuelto a ti: para que vengas con nosotros y pelees contra los hijos de Amón y seas jefe sobre todos los habitantes de Galaad.

Noten el cambio: primero fue “comandante para que luches”, ahora es “guerrea y serás líder de todos los habitantes de Galaad” (incluyéndose ellos), implica permanencia: jefe de la tribu. Había sido la propuesta de los militares en 10:18, los principales quisieron pasarse de listos y asegurar por menos los servicios de Jefté, ahora se dan cuenta de su profunda equivocación, de modo que Jefté revisa la oferta y se atreve a negociar:

v.9 Y Jefté dijo a los ancianos de Galaad:Si me hacéis volver para pelear contra los hijos de Amón y el SEÑOR me los entrega, ¿seré yo vuestro jefe?

¿Notan los pronombres personales? “¿no me odiasteis…?” “¿seré yo…jefe?” Jefté: lo que hay aquí es una transferencia de poder de ustedes hacia mí. Punto. No es un tonto, sabe que su situación depende de su victoria y noten que el Señor no aparece en los versos pero ahora el mismo Jefté invoca el nombre de Jehová, Jefté eleva la victoria al estatus de “tengo el sello divino” o sea que acentúa su autoridad frente a los principales.

El Señor entra al escenario pero de modo oblicuo, como si fuera una carta de juego en las negociaciones y hasta los ancianos lo citan, pero no han consultado ni buscado guía del Señor en todo esto. Acceden al hombre en todo.

v.10 Y los ancianos de Galaad dijeron a Jefté:El SEÑOR es testigo entre nosotros; ciertamente haremos como has dicho.

Satisfecho, Jefté regresa a Mizpa donde es recibido con tal entusiasmo que el pueblo lo hace cabeza y líder ahí mismo.

v.11 Jefté fue con los ancianos de Galaad, y el pueblo le hizo cabeza y jefe sobre ellos; y Jefté habló todas sus palabras delante del SEÑOR en Mizpa.

La historia de salvación 

El pasaje bien pudiera llamarse así, pues una gran parte del mismo consiste en Jefté ensayando (v.15-27) cómo otorgó Jehová las tierras al este del Jordán a Israel.

En los dos episodios anteriores hemos visto la importancia del diálogo, ahora, el tercer diálogo llena todo el episodio pero tiene lugar a la distancia, por intermedio de mensajeros. Formalidad y distancia como espejo de la lejanía (en término de relaciones) entre los dos bandos. Jefté habla por Israel, su adversario lo hace por Amón. 

El diálogo contiene dos historias, en principio es el intercambio de mensajes y mensajeros entre Jefté y los de Amón [no sabemos el nombre de sus jefes] que conduce al desenlace del v.28 (Pero el rey de los hijos de Amón no hizo caso al mensaje que Jefté le envió). Al mismo tiempo nos narra acerca del éxodo de Israel, la salida de Egipto y su llegada al territorio que ahora se disputan Israel y amonitas. Del análisis retrospectivo emergen dos versiones irreconciliables entre sí y que conducen al mismo fin.

El pasaje narrado contiene una disputa que más adentro es una mezcla de diplomacia y litigación.

LITIGAR. (Del lat. litigāre). 1. Pleitear, disputar en juicio sobre algo. 2. Altercar, contender.

Lo que empieza como un intercambio diplomático termina como causa frente a un juez. Jefté, el acusado, termina como el querellante, su adversario como el acusado y Jehová como Juez de la corte de Apelación.

¿Por qué atacan los amonitas?

v.13 Y el rey de los hijos de Amón dijo a los mensajeros de Jefté: Porque Israel tomó mi tierra, cuando subieron de Egipto, desde el Arnón hasta el Jaboc y el Jordán; por tanto devuélvela ahora en paz.

v.12 Y envió Jefté mensajeros al rey de los hijos de Amón, diciendo:¿Qué hay entre tú y yo, que has venido a mí para pelear contra mi tierra?

Al enviar una misión diplomática Jefté comienza el ejercicio de su nueva autoridad como cabeza y líder de los galaaditas, y observen que sigue el precedente que tuvo Moisés con los gobernantes de la misma zona (Números 21:21 Entonces Israel envió mensajeros a Sehón, rey de los amorreos, diciendo: déjame pasar por tu tierra…; Deut 2:26 Entonces envié mensajeros desde el desierto de Cademot a Sehón, rey de Hesbón, con palabras de paz…). ¿Está Jefté buscando la paz? mmm, recuerden que los galaaditas lo fueron a buscar para que peleara. Tal parece que su intención es más bien ganar una plataforma moral estableciendo la justicia de su causa. Su tono no es conciliador. Habla de su tierra, esto es, Galaad, y reta a su oponente a justificar la invasión. Observen también que al reconocer al otro como rey y hablarle de tú a tú, significa “yo también.” Tampoco menciona el nombre del otro. 

CONCILIAR. (Del lat. conciliāre). 1. Componer y ajustar los ánimos de quienes estaban opuestos entre sí. 2. Conformar dos o más proposiciones o doctrinas al parecer contrarias. 3. Granjear o ganar los ánimos y la benevolencia, o, alguna vez, el odio y aborrecimiento. 

En pocas palabras, el primer movimiento de Jefté es poner al otro a la defensiva y claramente establecer que los galaaditas no aceptarán más como válido ser subyugados por los amonitas. Israel tiene ahora un hombre de acero. La mejor defensa es el ataque: Jefté.

Los amonitas se defienden e introducen un argumento histórico (v.13): devuelven la pelota de tú a tú y definen el territorio en disputa: entre el río Arnón al sur y el Jaboc al norte. Ahora bien, la misma precisión entreabre la puerta a la posible negociación: los amonitas admiten tácitamente haber provocado la crisis al haber cruzado el Jordán en 10:9 (Y los hijos de Amón cruzaron el Jordán para pelear también contra Judá, contra Benjamín y contra la casa de Efraín, y se angustió Israel en gran manera). La implicación del borde occidental del territorio definida por el rey de Amón es el río Jordán, donde desembocan los otros dos ríos. Entre líneas, los amonitas quieren ver si la oferta diplomática es real, si retornan el territorio en disputa y al no establecer el límite oriental pues quizá haya lugar para ambos, moderar las demandas y todos felices. Pero Jefté no es ningún tonto, como vimos antes.

v.14 Pero Jefté volvió a enviar mensajeros al rey de los hijos de Amón, 15que le dijeron: Así dice Jefté: “Israel no tomó la tierra de Moab, ni la tierra de los hijos de Amón.

Miren cómo empieza la nota: Así digo yo… ejemplo del lenguaje que usa el embajador de una potencia superior a una inferior. Una forma de lenguaje imperial, de intimidación (2 Reyes 18:28-29  El Rabsaces se puso en pie, gritó a gran voz en la lengua de Judá, y dijo:Escuchad la palabra del gran rey, el rey de Asiria.  Así dice el rey: “Que no os engañe Ezequías, porque él no os podrá librar de mi mano).

Si Amón escala el conflicto de Amón vs. Galaad a Amón vs. Israel, ‘no problema’ dice Jefté. Su ambición y confianza se revelan en el lenguaje que utiliza.

¿Por qué introduce a Moab?

Aparenta ser el primer indicio de adónde quiere llegar, quizás también debido a la referencia al río Arnón, el borde norteño del territorio moabita tradicional (Números 21:13 De allí partieron y acamparon al otro lado del Arnón, que está en el desierto y que sale del territorio de los amorreos, pues el Arnón es la frontera de Moab, entre Moab y los amorreos). 

El punto general es que Israel no tomó ninguna tierra equivocadamente.

v.16-18 Porque cuando subieron de Egipto, e Israel pasó por el desierto hasta el mar Rojo y llegó a Cades, Israel envió mensajeros al rey de Edom, diciendo:” Permítenos, te rogamos, pasar por tu tierra ‘, pero el rey de Edom no les escuchó. También enviaron mensajeros al rey de Moab pero él no consintió, así que Israel permaneció en Cades. “Luego atravesaron el desierto y rodearon la tierra de Edom y de Moab, llegaron al lado oriental de la tierra de Moab y acamparon al otro lado del Arnón; pero no entraron en el territorio de Moab, porque el Arnón era la frontera de Moab.

“Mira, aclaremos esto.” Israel pidió permiso. Se lo negaron. No hubo venganza sino que Israel rodeó Edom y Moab. Cades se encontraba en la franja norte de la península del Sinaí, el sitio donde casi entran a la Tierra Prometida (Deut 1:19), regresaron al desierto por 40 años hasta que volvieron a Cades (Números 13:1-20:1); la mayor parte de la generación del éxodo quedó atrás. Jefté brinca este período y habla a partir de Cades (la segunda ocasión) y el intento de alcanzar la Tierra, en esta ocasión desde el este, entre los ríos Arnón y Jaboc, al norte del Mar Muerto.

Edom se localiza al sur del Mar Muerto y Moab al este, de modo que la ruta más corta atraviesa ambas tribus. Ahora bien, los edomitas eran descendientes de Esaú, hermano mayor de Jacob (Génesis 35:27-36:19) mientras que los moabitas descendían de Lot, el sobrino de Abraham (Génesis 11:31; 19:36-37), era razonable esperar que estarían dispuestos a dejar pasar al pueblo de Israel. Pero no fue así, de modo que Israel tuvo que rodear Edom y Moab (Deut 2:2-23) para evitar conflictos. 

Jefté quiere mostrar -entre otras cosas- que, al enviar mensajeros al rey de Amón ha actuado como verdadero hombre de Estado en la tradición de Moisés, y que el rechazo de Amón para escuchar es tan reprensible como lo fue el de Edom y Moab. Después de todo, también los amonitas tienen raíces ancestrales con Israel (Génesis 19:38 Y en cuanto a la menor [de Lot], también ella dio a luz un hijo, y lo llamó Ben-ammi; él es el padre de los amonitas hasta hoy).

Ahora bien, resulta de particular importancia su reclamo de que Israel había acampado al otro lado del Arnón [al norte] (v.18) y no había entrado ni se había apropiado de territorio moabita. ¿Por qué Jefté habla tanto de Amón? 

v.19-20 “Y envió Israel mensajeros a Sehón, rey de los amorreos, rey de Hesbón, y le dijo Israel:” Permítenos, te rogamos, pasar por tu tierra a nuestro lugar. ‘ 20“Pero Sehón no confió en Israel para darle paso por su territorio; reunió, pues, Sehón a todo su pueblo y acampó en Jahaza, y peleó contra Israel.

El recuento histórico ha sido sumario, pero ahora se ofrece más detalle porque se alcanza la parte crucial. Jefté cuenta cómo Israel entró en posesión de la tierra que ahora reclaman los amonitas. El terreno ni siquiera era amonita: pertenecía a Sehón, rey de los amorreos, capital Hesbón.

El término amorreos es flexible, usado en general para todos los habitantes de Canaan y en particular para los habitantes de una área definida. Aquí se emplea en el término particular, Hesbón está situada casi en el medio de los ríos Arnón y Jaboc; una franja de tierra directamente en el camino de Israel, por eso enviaron mensajeros a Sehón, quien rehusó y sin declaración acampó su ejército como a 15 km al sur de Hesbón y peleó contra Israel.

Una situación diferente por completo. No se trataba de diplomacia sino de guerra. El punto no era permiso para pasar, sino el territorio mismo. Sehón se equivocó en sus cálculos.

v.21-24 “Y el SEÑOR, Dios de Israel, entregó a Sehón y a todo su pueblo en manos de Israel, y los derrotaron, e Israel tomó posesión de toda la tierra de los amorreos, los habitantes de esa región.” 22Y poseyeron todo el territorio de los amorreos desde el Arnón hasta el Jaboc, y desde el desierto hasta el Jordán. 23“Y puesto que el SEÑOR, Dios de Israel, expulsó a los amorreos de delante de su pueblo Israel, ¿has tú de poseerla?” 

24¿No posees tú lo que Quemos, tu dios, te ha dado para poseer? De modo que todo el territorio que el SEÑOR nuestro Dios ha desposeído delante de nosotros, lo poseeremos.

Noten el cambio: Jefté introduce teología por primera vez. Israel derrotó a Sehón porque Jehová, Dios de Israel, entregó a Sehón y a todo su ejército en sus manos.

En el mundo ordinario actual en que vivimos, la diplomacia suele conducirse en términos seculares. Pero en el mundo de Jefté el resultado de las batallas se entendía como divinamente determinado, indicativas de la voluntad de Dios o de los dioses sobre la materia en disputa -especialmente tierras. Este entendimiento de cómo cambian de manos tierras y territorios es un claro reflejo del AT mismo, y lo encontramos incluso en textos extra bíblicos (anales de Tutmosis III de Egipto, Senaquerib de Asiria).

En este marco de ideas el reclamo de Jefté es válido por completo y debiera esperarse que Amón reflexionara el peso del argumento.

Es interesante es que el v.24 intenta razonar con Amón de modo apropiado. Sin embargo hay dos problemas obvios aquí: 

  1. de acuerdo a multitud de textos bíblicos y extra bíblicos, el dios amonita no era Quemos, sino Moloc. Quemos era el dios de Moab. Pudiera ser que Jefté se equivocó al citar. Sin embargo, la referencia a Quemos y no a Moloc debe considerarse en el contexto de la prominencia otorgada a Moab en todo el pasaje. 
  2. la referencia a Quemos indica una bandera roja en la teología básica de Jefté. Según la tradición (Deut 2:19, 36 “Y cuando llegues frente a los hijos de Amón, no los molestes ni los provoques, porque no te daré nada de la tierra de los hijos de Amón en posesión, pues se la he dado a los hijos de Lot por heredad. 36Desde Aroer, que está a la orilla del valle del Arnón, y desde la ciudad que está en el valle, aun hasta Galaad, no hubo ciudad inaccesible para nosotros; el SEÑOR nuestro Dios nos las entregó todas”), Jehová otorgó los territorios respectivos. Jefté muestra sincretismo de corazón: en la teología jeftiana Jehová y Quemos parecen ocupar el mismo lugar. Sin embargo el v.24 es el clímax del argumento diplomático y la manera como apela al Señor como Juez en v.27 apoya que Jefté es monoteísta aún cuando sus palabras y acciones no son muy consistentes con lo que cree.

v.25-26 “Ahora pues, ¿eres tú mejor que Balac, hijo de Zipor, rey de Moab? ¿Acaso luchó él con Israel, o acaso peleó contra ellos?” Mientras Israel habitaba en Hesbón y sus pueblos, y en Aroer y sus aldeas, y en todas las ciudades que están a orillas del Arnón, trescientos años, ¿por qué no las recuperaste durante ese tiempo?

Es claro que los dos territorios en disputa están a ambos lados el río Arnón: Israel al norte, Amón al sur. ¿Por qué de nuevo Moab? La clave de la prominencia dada a Moab en todo el discurso de Jefté la encontramos aquí. El foco en el Arnón como borde implica que para este tiempo los amonitas habían ocupado el territorio moabita al sur e intentaban invadir el norte de Israel también. Por eso Jefté habla al rey de Amón como sucesor de los reyes de Moab y quizás por ello la mención de Quemos.

Balac, hijo de Zipor, era el gobernante original cuando Israel en el tiempo de Moisés. Intentó destruir a los israelitas reclutando al profeta Balaam para que los maldijera, pero Dios convirtió la maldición en bendición (Números 22-24). Jefté advierte a su oponente que no olvide las lecciones de la historia. 

Los 300 años son desde la llegada de Israel y su establecimiento en la parte norte del Arnón, hasta el presente. La referencia ha sido geográfica, ahora es poblacional: dos centros principales así como sus villas satélites y pueblos. Los asociados a Hesbón, al centro y al norte; los de Aroer, al sur, a lo largo del Arnón. Ahora Amón pelea en los dos sitios. ¿Por qué no lo hizo antes? Porque no tenían razones para hacerlo. Ni ahora tampoco: no es una guerra de liberación sino pura agresión.

v.27 ”Por tanto, yo no he pecado contra ti, pero tú me estás haciendo mal al hacer guerra contra mí; que el SEÑOR, el Juez, juzgue hoy entre los hijos de Israel y los hijos de Amón.

Termina de hablar como diplomático y ahora lo hace como litigante que busca sentencia favorable, y puesto que el Juez es Jehová, las categorías son ahora morales y teológicas.

Jefté -e Israel- no han pecado contra los amonitas, son ellos quienes hacen mal.

Es lo que ha venido diciendo todo el tiempo, ahora puntualiza la claridad. Pero este resumen es para los oídos de Jehová, una apelación directa a que el resultado le sea favorable. Expresa que el asunto se resolverá primero en el cielo (la decisión del divino Juez), antes de serlo en la tierra (por las armas). Es el mejor momento de Jefté: brilla su creencia en la supremacía única de Jehová.

v.28 Pero el rey de los hijos de Amón no hizo caso al mensaje que Jefté le envió.

Jefté ha mostrado conocimiento, capacidad para negociar, capacidad de responder con mesura en tiempos de crisis en lugar de ir corriendo a una batalla y, de hecho, conseguir un par de días para sí y su ejército. Pero Israel no estaba en posición de negociar términos de paz (recordemos que los principales estaban desorganizados, etc.) y Jefté lo sabía.

Antes de continuar,

  1. la referencia a Jehová como Juez debe hacernos pensar, recordar que este libro es más que una simple colección de historias de guerra del heroico Israel. Todo es teología. Detrás de todos los jueces se halla Jehová, el Juez, cuya existencia y acciones son el determinante último de todo cuanto sucede.
  2. ¿la mejor explicación de por qué aparece el nombre de Jefté en Hebreos 11:32? En los primeros episodios vimos la procedencia del hombre y las circunstancias que lo llevaron al poder. Vimos una dureza, una ambición cuyo perfil es la de un “hombre hecho por sí mismo” cuyo carácter se ha forjado en la escuela de las pedradas, no en la escuela de la fe. Ahora vemos que hay más en Jefté. Toma su liderazgo con responsabilidad y lo ejerce con madurez y capacidad. Sobre todo, sabe que es Jehová quien gobierna el universo, no Jefté. Percibe su dependencia de Dios para la victoria que anhela y apela por ella. Esto es fe.

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