S, H, y C espirituales

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 Alégrense todos los que en Ti se refugian; para siempre canten con júbilo, porque Tú los proteges; regocíjense en ti los que aman Tu nombre.

Porque tú, oh Señor, bendices al justo, como con un escudo lo rodeas de tu favor.

Salmo 5:11-12

Apuntes a Génesis. 34:1-31

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TEMA VIII. MAS HISTORIAS DE MELLIZOS (Génesis 34-36)

Hay un tema recurrente en la historia de Jacob: perseguir cosas buenas pero de manera equivocada; está bien querer tener hijos, anhelar el amor de tu esposo, pero es un error que esos deseos que conviertan en la motivación principal.
Vimos la lucha de Jacob con Dios y con el hombre, el cambio de nombre a Israel, la confrontación final con Esaú y cómo Dios cumple sus promesas.
Pero Jacob se quedó en Siquem [Tell Balatah, cerca del Siquem moderno -Nablus; localizada en el corazón de la Tierra Prometida, paso estratégico entre el Monte Gerizim al sur y el Monte Ebal al norte], compra una parcela de tierra, levanta un altar siguiendo la tradición de sus padres y colorín colorado esta historia ha terminado. Pero no.
El escritor de Génesis incluye la historia de Dina, historia donde Jacob evidencia otra vez total falta de liderazgo: silencio, pasividad, disfuncionalidad.
A pesar del orgullo judío, la historia de Dina ha permanecido en el recuento de Génesis, una historia muy contraria a lo que sería el perfil de un Patriarca nacional.

Pensemos en ello. (2 Tim 3:16 Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, equipado para toda buena obra). ¿Qué hay en esta historia para equiparnos a toda buena obra?

34 1Y salió Dina, la hija de Lea, a quien ésta había dado a luz a Jacob, a visitar a las hijas de la tierra. 2Y cuando la vio Siquem, hijo de Hamor heveo, príncipe de la tierra, se la llevó y se acostó con ella y la violó. 3Y él se prendó de Dina, hija de Jacob, y amó a la joven y le habló tiernamente [al corazón de la joven]. 4Entonces Siquem habló a su padre Hamor, diciendo: Consígueme a esta muchacha por mujer.
Dina, identificada en primer lugar como hija de Lea, sale a visitar otras casas, de modo que no estaba confinada entre cuatro paredes sino que gozaba de cierta libertad al igual que Rebeca salía a buscar agua al pozo o Raquel pastoreaba ovejas.
Dina era la séptima hija entre hermanos varones, una adolescente si tomamos en cuenta el tiempo vivido en Harán, en Sucot, y ahora en Siquem.

¿Qué hace una adolescente de 14-15 años hoy en día? Ir de compras, visitar amigas, vestir para que la vean… la conducta típica de una jovencita, pero una mujer en “edad de merecer” no habría salido sin protección a ninguna parte en un entorno rural. Raquel y Rebeca se hallan en un contexto muy distinto a Dina, sin chaperones en medio de canaanitas.
Nacida en una familia grande, varones todos. Sin embargo Jacob no ha tomado las previsiones de lugar, buscar distancia de canaanitas y aconsejar a su familia al respecto. Era su responsabilidad. Instrucción sobre los canaanitas y sus modos de vida, rechazados por Abraham, Isaac y Rebeca.

Dina sale a visitar las hijas de Siquem sola, sin protección alguna. Negligencia.
¿Quién era su madre? Lea, la esposa aborrecida, para colmo.

Siquem, hijo de Hamor… es obvio que se trata del favorito, la ciudad lleva su nombre. Hamor es el líder de la comunidad. Su hijo no tiene restricción alguna: ve la joven, se la lleva, la viola… (vió la fruta, tomó y comió, la misma historia de siempre). Humilla a Dina pero después se le ocurre (bastante tarde) que ¡wow, es fantástica!

Habló a su padre…consígueme… ¿notan la forma? Muy a la Sansón: ven una joven extranjera, comentan y demandan al padre que obtengan la mujer. El tono de un hijo acostumbrado a tener lo que quiera. Es rico, poderoso, y si lo desea, lo tiene. Punto.
No hay palabras de disculpa o arrepentimiento o intento de reparación del daño causado.

5Y Jacob oyó que Siquem había deshonrado a su hija Dina, pero sus hijos estaban con el ganado en el campo, y Jacob guardó silencio hasta que ellos llegaran.
6Entonces Hamor, padre de Siquem, salió a donde Jacob para hablar con él.
7Y los hijos de Jacob regresaron del campo al oírlo.
Y aquellos hombres se entristecieron y se irritaron en gran manera porque Siquem había cometido una infamia en Israel acostándose con la hija de Jacob, pues tal cosa no debe hacerse.

¡Qué!? Jacob se entera de lo que ha pasado y se queda callado, sentado en su mecedora como si nada. El escritor de Génesis censura la pasividad de Jacob y contrasta con la reacción que tuvieron los hijos al punto de introducir una nota de indignación (recuerden que es Moisés quien escribe): TAL cosa no debe hacerse. Sintamos el horror de enterarnos de algo así.

Algo de “gravedad extrema” significa una expresión general sobre algo que produce ruptura de relaciones existentes, ya sea entre tribus, intrafamiliar, en asuntos de negocios, en matrimonio, o con Dios. Siquem ha cometido lo que no debe hacerse. Ha destruído y deshonrado la santidad de una familia, además ha retado la conciencia moral de una nación.

Quienes cometen actos morales viles contra la realidad y/o convicciones profundas de una comunidad, deben ser castigados para proteger el fundamento de la comunidad (Deuteronomio 22:21; Josué 7:15; Jueces 19:23-24; 20:6,10; 2 Samuel 13:12; Jeremías 29:23). Tales atrocidades nunca deben ser toleradas o dejadas impunes.

David se enfureció cuando se enteró de Amnón y Tamar (2 Samuel 13:20-21) pero equivocadamente no corrigió el asunto. Fue Absalón quien, igual a los hijos de Jacob, tuvo razón al llenarse de ira mas pecó en su violencia y odio (2 Samuel 13:22).

¿Es que Jacob no vió la importancia del hecho? ¿Cómo se enteraron los hijos? Observen que el escritor resalta la tristeza de los hijos pero no menciona las emociones de Jacob; es obvio que tampoco hizo intento de comunicarse con ellos pues esperó hasta que regresaran.
Hamor viene a entrevistarse con Jacob, pero los hijos rápidamente se hacen cargo de la situación pues el padre termina negociando con ellos.

8Pero Hamor habló con ellos, diciendo: El alma de mi hijo Siquem anhela a vuestra hija; os ruego que se la deis por mujer. 9Enlazaos con nosotros en matrimonios; dadnos vuestras hijas y tomad las nuestras para vosotros. 10Así moraréis con nosotros, y la tierra estará a vuestra disposición. Habitad y comerciad y adquirid propiedades en ella.

Tengo dinero y poder y propiedades. Olvidemos este asunto, borrón y cuenta nueva. La proposición de este hombre es precisamente lo que Abraham e Isaac trataron de evitar. Años más tarde la propia Ley prohibió este tipo de uniones (Deuteronomio 7:3). Para el pueblo de Israel una perversión, para Hamor una oportunidad de cooperación comercial [¡provisión de necesidades básicas! qué tentador!) considerando que las palabras de su hijo son sinceras y honorables!
Observen que no hay palabras de Dina por ninguna parte, la víctima se ha vuelto invisible.

11Dijo también Siquem al padre y a los hermanos de ella: Si hallo gracia ante vuestros ojos, os daré lo que me digáis. 12Pedidme cuanta dote y presentes queráis y os daré conforme a lo que me digáis, pero dadme a la joven por mujer.

Habla el favorito como si nada hubiera pasado. Para dote, la suma de dinero era variable. Tiempo después, en el caso de violación la ley señalaba 50 siclos de plata al padre de la joven (Deuteronomio 22:28-29) y sin posibilidad de divorcio.

Noten el contraste. Por un lado la familia de Jacob, extranjeros, nómadas, gitanos, versus Hamor y su hijo, ricos, de suaves modales, educados, con clase, poderosos. Ambos vienen y tratan el asunto como cosa ligera, suavizan el pecado: hagamos un trato, saquemos provecho.
¡Cuánto cuidado debiéramos tener!
Como mujeres somos muy dadas a seguir a gentes así, gentes de poder, dinero, palabras suaves…y si analizamos, Cristo no fue crucificado por los publicanos o las rameras. Fue crucificado por gente como Hamor y Siquem.

13Pero los hijos de Jacob respondieron a Siquem y a su padre Hamor, y les hablaron con engaño porque Siquem había deshonrado a su hermana Dina.

El discurso de Hamor resalta cuán bueno sería para ambas familias establecer lazos matrimoniales [comerciales].
El discurso de Siquem resalta el asunto financiero: saldrían de pobres, pero su interés primario es quedarse con Dina haciendo una oferta que los otros no puedan resistir.
Observen que al inicio Siquem habla de “una muchacha” pero ahora le añade dignidad hablando de “una joven.”

Los hijos de Jacob se parecen a Absalón, pero aquí recurren a una estratagema mientras que Absalón planificó su venganza durante dos años.
Para los hijos de Jacob, la propuesta de Hamor es inadmisible.
Dina no es más la hija de Lea, sino “la hermana.” ¿Por qué este cambio? Porque son los hijos, sus hermanos, no Jacob el padre, quienes intervienen para remediar la situación.
Jacob sigue a un lado, en silencio, dejando que las cosas se desarrollen por sí mismas.

14Y les dijeron: No podemos hacer tal cosa, dar nuestra hermana a un hombre no circuncidado, pues para nosotros eso es una deshonra.
15Sólo con esta condición os complaceremos: si os hacéis como nosotros, circuncidándose cada uno de vuestros varones; 16entonces sí os daremos nuestras hijas, y tomaremos vuestras hijas para nosotros, y moraremos con vosotros y seremos un solo pueblo.
17Pero si no nos escucháis, y no os circuncidáis, entonces tomaremos a nuestra hija y nos iremos.

Los hermanos vacían de todo significado piadoso a la señal del pacto, obrando de modo sacrílego y reprensible; el discurso está cargado de ironía: la parte del cuerpo que Siquem utilizó en su pasión violenta será la misma fuente para su propio castigo.
sacrilegio
Del lat. sacrilegium.
1. Lesión o profanación de cosa, persona o lugar sagrados.

Es probable que Simeón y Leví fueran los responsables del plan, porque fueron ellos los ejecutores finales. No hay indicación de que Jacob hubiera asentido, o hubiera sido consultado, o hubiera dicho algo o tuviera alguna opinión. Está reducido al silencio, indiferencia y pasividad completas.

Es posible que la propuesta de circuncidarse tenga más que ver como rito de iniciación al matrimonio y a la vida comunitaria de una tribu. El texto no señala que los canaanitas vayan a ser convertidos en israelitas.
Interesante, las palabras de los hermanos son dichas desde una posición de fuerza: “no podemos” sin embargo ocultan la razón de la deshonra: la violación de su hermana. Solo más tarde en la narración nos enteraremos que ¡Dina está secuestrada en la casa de Siquem! No se le ha permitido regresar a su casa.
Los hermanos están furiosos: Siquem la tomó a la fuerza, nosotros haremos lo mismo.

18Y sus palabras parecieron razonables a Hamor y a Siquem, hijo de Hamor.
19El joven, pues, no tardó en hacerlo porque estaba enamorado de la hija de Jacob.
Y él era el más respetado de toda la casa de su padre.

¿Enamorado? Vaya vaya, Siquem ahora con intenciones románticas. Se circuncida.

20Entonces Hamor y su hijo Siquem vinieron a la puerta de su ciudad, y hablaron a los hombres de la ciudad, diciendo:
21Estos hombres están en paz con nosotros; dejadles, pues, morar en la tierra y comerciar en ella, porque ved, la tierra es bastante amplia para ellos. Tomemos para nosotros a sus hijas por mujeres y démosles nuestras hijas. 22Mas sólo con esta condición consentirán ellos en morar con nosotros para que seamos un solo pueblo: que se circuncide todo varón entre nosotros, como ellos están circuncidados.
23¿No serán nuestros su ganado y sus propiedades y todos sus animales? Consintamos sólo en esto, y morarán con nosotros.

Negociación completa (v.23). Y convencen a todos los hombres de la ciudad con la esperanza de ganancias sin fin…

24Y escucharon a Hamor y a su hijo Siquem todos los que salían por la puerta de la ciudad, y fue circuncidado todo varón: todos los que salían por la puerta de la ciudad.

La ciudad entera llena de avaricia. Hay dos ciclos de engaño: (a) los hijos de Jacob contra Hamor y Siquem, (b) Hamor y Siquem contra los hombres de la ciudad.
El acuerdo con los israelitas ha sido verbal, noten que la primera oferta fue dejar que la familia de Jacob se estableciera, comerciara y adquiriera propiedades; oferta triple. A los siquemitas, Hamor & Co., les dicen “que se establezcan y comercien” es decir una oferta doble. Al final solo hablan de “establecerse.”

25Pero sucedió que al tercer día, cuando estaban con más dolor, dos hijos de Jacob, Simeón y Leví, hermanos de Dina, tomaron cada uno su espada y entraron en la ciudad, que estaba desprevenida, y mataron a todo varón. 26Y mataron a Hamor y a su hijo Siquem a filo de espada, y tomaron a Dina de la casa de Siquem, y salieron.

La violencia del macabro plan elaborado por los hermanos, con Simeón y Leví a la cabeza (hermanos de padre y madre de Dina). Su deseo de castigo es justo, su forma de hacerlo es completamente pecaminosa. Por esta razón perdieron liderazgo (49:6) y tierras en Israel (49:7; Mateo 26:52).

27Después los hijos de Jacob vinieron sobre los muertos y saquearon la ciudad, porque ellos habían deshonrado a su hermana. 28Y se llevaron sus ovejas, sus vacas y sus asnos, y lo que había en la ciudad y lo que había en el campo; 29y se llevaron cautivos a todos sus pequeños y a sus mujeres, y saquearon todos sus bienes y todo lo que había en las casas.

¿Justicia? No. Venganza. Justicia es cuando el castigo va de acuerdo con el crimen. Aquí fue ley del talión: así como los siquemitas intentaron apropiarse la casa de Jacob, los de Jacob se apropian de todo lo siquemita. Siquem y su padre nunca fueron honestos, es verdad, pero la conducta israelita es de venganza total.

30Entonces Jacob dijo a Simeón y a Leví: Me habéis traído dificultades, haciéndome odioso entre los habitantes del país, entre los cananeos y los ferezeos; y como mis hombres son pocos, ellos se juntarán contra mí y me atacarán, y seré destruido yo y mi casa.
31Pero ellos dijeron: ¿Había de tratar él a nuestra hermana como a una ramera?

Jacob reprende la imprudencia de sus hijos, ellos le reprenden su falta de indignación moral. Sus hijos justifican la carnicería.
Simeón y Leví traicionaron el acuerdo que habían negociado con los canaanitas, pero el reproche de Jacob se debe al temor que tiene ahora por su familia, su preocupación es de carácter táctico, no ético.
He aquí la ironía de ver como Jacob ventila su disgusto sobre los hijos que no han honrado su palabra, algo que él mismo realizó en más de una ocasión. ¿Por qué reprochar su abandono de compromiso mientras que a él si le es permisible?
Noten los pronombres: “me…me…me…”
Los dos hijos tienen la última palabra. El silencio de Jacob legitima una conducta éticamente reprobable. Observen cómo enfatizan a Dina como “nuestra hermana” pero no reconocen su complicidad en los hechos.

A propósito, no hay ni una sola palabra de Dina en todo el episodio. Previo se negó la etimología de su nombre [al parecer ‘justicia’ o ‘el que los jueces’ (30:21), ahora ni siquiera habla.
Nadie, ni Jacob ni los hermanos parecen darse cuenta de la enorme infidelidad de ellos hacia Dios. ¿Y nosotros? ¿Quién subirá al monte de Jehová?
Salmo 15:1-5

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S, H y C espirituales

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 ¡Cuán bienaventurado es el hombre que no anda en el consejo de los impíos, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la silla de los escarnecedores, sino que en la ley del Señor está su deleite, y en su ley medita de día y de noche!

Apuntes a Santiago. 2:14-26

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TEMA 6. FE GENUINA Y ACCIONES. 2:14-26

14¿De qué sirve, hermanos míos, si alguno dice que tiene fe, pero no tiene obras? ¿Acaso puede esa fe salvarle?
15Si un hermano o una hermana no tienen ropa y carecen del sustento diario, 16y uno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais lo necesario para su cuerpo, ¿de qué sirve?

Santiago continúa el tema de que ser hacedores/fe conduce a hacer/obras. Aparentemente Santiago contradice a Pablo (Efesios 2:8-9). Sin embargo tal dicotomía entre fe y obras es inexistente.
Tanto Pablo como Santiago están de acuerdo que la base de la salvación es por sola gracia mediante la fe, donde las obras no son la base sino el necesario resultado de (Efesios 2:10).

dicotomía
Del gr. διχοτομία dichotomía.
1. División en dos partes.
2. Práctica condenada por la recta deontología, que consiste en el pago de una comisión por el médico consultante, operador o especialista, al médico de cabecera que le ha recomendado un cliente.
3. Bifurcación de un tallo o de una rama.
4. Método de clasificación que consiste en dividir en dos un concepto sucesivamente.

17Así también la fe por sí misma, si no tiene obras, está muerta.

El pasaje contiene la prueba que une a todas lo demás que hemos venido estudiando: la prueba de las obras, o de la conducta justa que obedece la Palabra de Dios y manifiesta naturaleza piadosa (cf. 1:22-25); ya ha declarado que la salvación es regalo de Dios (1:17-18), y ahora muestra que hay una clase de fe que es aparente, una fe que no salva (cf. Mateo 3:7,8; 5:16; 7:21; 13:18-23 [parábola del sembrador]; Juan 8:30, 31; 15:6).
Las dos preguntas del pasaje (¿de qué sirve?) establecen la agenda para el resto del capítulo, de lo general a lo particular.

Santiago introduce cuatro ilustraciones para que observemos el contraste entre fe muerta, inútil, falsa, y fe genuina, activa.

si alguno de ustedes… la frase gobierna la interpretación del pasaje. Noten lo que Santiago no dice: no dice que esta persona tenga fe, sino que él/ella dicen que tienen fe.
El pasaje inicia describiendo la condición desesperada de un miembro de la comunidad: no tiene ropa ni comida del diario vivir, es un mendigo en pocas palabras. Y viene este otro, ve la necesidad, y en lugar de pre-ocuparse y llenarse de compasión, solo proporciona palabras muy piadositas.
Hechos 2:44-47 relata que como resultado de la fe en Jesucristo, fueron transformados de tal modo que a nadie le hacía falta nada, porque la verdadera fe produce esta clase de compasión y amor hacia las personas (1 Juan 3:17-18).
Sabemos esto. Nos disgusta la gente que habla y promete y luego no hace nada; nos disgusta estar entre gente así, especialmente cuando somos la parte que recibiría.

Es verdad que no estamos supuestas a llenar cada necesidad, pero la prueba es buena y válida, decir tan solo “oraré por ti” son palabras fáciles. El punto no es la forma, lo reprensible es que se trata de una cobertura funcional a la falta de obrar.
Amadas, lo que hacemos revela quiénes somos. Lo que hagamos revela nuestro corazón, revela nuestra fe. Falla en proveer para una necesidad obvia hace daño a quien necesita y levanta serias dudas sobre el estado espiritual de quien no hace nada para aliviar la necesidad (Mateo 25:42-43, las ovejas y las cabras).
El punto teológico es fundamental: palabras inútiles idénticas a quien dice tener fe pero no tiene obras. Fe sin obras es inútil, inactiva, inerte (nekros, cf. Romanos 7:8; Hebreos 6:1).

Otra vez: Santiago no contrasta fe y obras como si fueran opciones alternas para acercarse a Dios; lo que hace es contrastar una fe inherentemente defectuosa porque no obra, con una fe que es genuina porque resulta en acción.

18 Pero alguno dirá: Tú tienes fe y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin las obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras [uno tiene fe, otro tiene obras].

¿A quién se refiere Santiago? Tú, alguien que definitivamente no es un aliado (v.20). Esta es la primera ilustración.
Otra vez: Santiago no contrasta fe y obras como si fueran opciones alternas para acercarse a Dios; lo que hace es contrastar una fe inherentemente defectuosa porque no obra, con una fe que es genuina porque resulta en acción.

diatriba
Del fr. diatribe, y este del gr. διατριβή diatribḗ ‘debate’.
1. f. Discurso o escrito acre y violento contra alguien o algo.

Emplea un recurso de argumentación muy usado en el mundo antiguo conocido como la diatriba. El recurso utiliza citas frecuentes de un interlocutor imaginario para ir contestando y avanzando el argumento propio.
Presenta un reto: “prueba esto… yo te mostraré mi fe por lo que hago” y esta palabra “mostrar” es importante más adelante.

19Tú crees que Dios es uno. Haces bien; también los demonios creen, y tiemblan.
Segunda ilustración, hace referencia a la creencia en un solo Dios. La Shema, la confesión que todo judío haría a diario, las primeras dos palabras de una sección de la Torah, el título abreviado como Shema de la oración que sería la pieza central de los servicios matutino y vespertino de oración judíos:
Deuteronomio 6:4 Escucha, oh Israel, el SEÑOR es nuestro Dios, el SEÑOR uno es.
Shema Yisrael (o Sh’ma Yisrael; Hebrew: שְׁמַע יִשְׂרָאֵל; “Escucha, [Oh] Israel”).

Los demonios creen esto, y lo aborrecen. Conocen esto y lo aborrecen. Es decir que el puro conocimiento no sirve de nada. Hasta los demonios creen, y tiemblan. ¿Quieres saber por qué tiemblan? De puro miedo. Porque reconocen la santidad de Dios, Su justicia, y tiemblan de miedo (al menos exhiben reacción a su “fe”!)
¿Proclamas que Dios es uno? ¡Bien! “Es importante poseer buena teología, pero de nada nos sirve a menos que la buena teología nos posea a nosotros” (Mitton, citado por Douglas J Moo en The Letter of James). Que nuestra teología no se convierta en simple ejercicio verbal.
C.S Lewis: advertencia a nuevos creyentes al entrar a ministrar, temor a que el contacto frecuente con las “cosas sagradas” se convierta en rutina.

20Pero, ¿estás dispuesto a admitir, oh hombre vano, que la fe sin obras es estéril?
Continúa la diatriba, ahora más enfocada al punto principal: que la fe sin obras es fe muerta. Nos ofrece ejemplos para ilustrarlo:

21¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre cuando ofreció a Isaac su hijo sobre el altar? 22Ya ves que la fe actuaba juntamente con sus obras, y como resultado de las obras, la fe fue perfeccionada; 23y se cumplió la Escritura que dice: Y ABRAHAM CREYO A DIOS Y LE FUE CONTADO POR JUSTICIA, y fue llamado amigo de Dios.

Abraham el patriarca, figura prominente en la historia de Israel. Y por buenas razones. Recibió condición de justo por su fe, es el estandarte que ondea sobre su cabeza. Observen la nota: la fe actuaba juntamente con sus obras porque, en la carne, la ofrenda no tendría sentido; Abraham obedece y luego actúa. He aquí la imagen de fe genuina, activa.
Abraham fue declarado como justo en Génesis 15, antes del pacto de la circuncisión, antes del nacimiento de Isaac, antes del sacrificio de Isaac. Es decir que sus obras no le aseguraron justicia, creyó en Dios y esto le fue contado por justicia.

Es la misma idea de Santiago en el capítulo 1, cuando dice que la perseverancia es completada, llevada a madurez; en Abraham produce actos de obediencia conducentes a la madurez plena, como un músculo ejercitado cada vez más fuerte, así las obras de fe se ejercitan mostrando relación, amistad, con Dios.

¿Se han dado cuenta que la Biblia no habla de Dios como el amigo de Abraham, sino Abraham como amigo de Dios?

24Vosotros veis que el hombre es justificado por las obras y no sólo por la fe.

Pablo y Santiago utilizan la misma palabra “justificado” pero de manera diferente.
Pablo la utiliza en sentido legal, como declaración de justicia delante de Dios. Fuera de Cristo somos incapaces de obtener justicia alguna; nacidos en iniquidad somos objeto de la ira divina, ese es precisamente el significado de la cruz de Cristo. El absorbió la copa de ira, pagó la pena y sufrió el castigo merecido por nosotros. No hay otra forma de ser declarados justos delante de Dios sino solo a través de la obra de Cristo. Es la cruz 100%. Justificados solo por fe en Cristo.

Santiago está de acuerdo. Utiliza la palabra como demostración de lo que se ve: nuestras obras, vida, obediencia, nos justifican en el sentido que demuestra lo que ya está ahí, fe válida y auténtica.
Efesios 2:8-10 Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no de vosotros, sino que es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para hacer buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas.

Es un regalo suplido por Dios, gratis: no algo ganado ni tampoco merecido. No el resultado de obras para que nadie se gloríe. ¿Ven el punto de Pablo? Fe y obras van juntas, fe verdadera produce obras que han sido preparadas de antemano, ineludibles porque si andamos en el Espíritu y Cristo mora en nosotras luego entonces produciremos fruto.
ineludible
1. Que no se puede eludir.

eludir
Del lat. eludĕre.
1. Evitar con astucia una dificultad o una obligación.
2. Esquivar el encuentro con alguien o con algo.
3. No tener en cuenta algo, por inadvertencia o intencionadamente.

O sea que como creyentes, importa todo lo que hagamos. Hemos sido perdonadas, todo pecado cubierto por gracia, pero luego olvidamos que somos llamadas a obediencia. Santiago pide coherencia, consistencia entre lo que hacemos y nuestra confesión de Cristo. Porque lo que hacemos revela quiénes somos, qué somos.

25Y de la misma manera, ¿no fue la ramera Rahab también justificada por las obras cuando recibió a los mensajeros y los envió por otro camino?
El último ejemplo de Santiago, nada menos que Rahab. ¡Qué contraste! Rahab, mujer, gentil, prostituta… para que no nos perdamos con la inmaculada figura del Padre de la Fe, Abraham, y vayamos a creer que este tipo de fe es un imposible.
Necesitamos a Rahab.
Su compasión fue costosa, arriesgó todo lo que tenía, hasta su vida, para esconder los espías, porque tuvo temor de Dios Todopoderoso!
Cuánta ternura en Santiago, nos presenta el ejemplo de Rahab para que veamos que no se trata de “pedigree espiritual” sino de fe que es real y se manifiesta en sus actos, sus obras de obediencia.

26Porque así como el cuerpo sin el espíritu está muerto, así también la fe sin las obras está muerta.
El resumen de Santiago: fe y obras en relación perfecta.
Examinemos nuestro corazón, preguntemos con temor y temblor, porque estamos bajo la bandera de la gracia; ¿hallaste inconsistencias? corre y confiesa delante de la cruz, que el Señor en Su misericordia nos revele fallos y negligencias y busquemos Su perdón.
(Mateo 7:24-29 la roca y la arena).

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Puentes

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Yo dibujo puentes
para que me encuentres:
un puente de tela,
con mis acuarelas;
un puente colgante,
con tiza brillante;
puentes de madera,
con lápiz de cera…

Puentes levadizos,
plateados, cobrizos.
Puentes irrompibles,
de piedra, invisibles…

Y tú, ¡quién creyera!
¡No los ves siquiera!
Hago cien, diez, uno…
¡No cruzas ninguno!

Elsa Isabel Bornemann
(Argentina, 1952-2013)