Apuntes a Santiago. 4:11-12

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TEMA 9. FE GENUINA Y SUMISION. 4:11-12

Ahora entramos a tres tipos de conducta mundana. Nada fácil.
Calumnia, presunción hacia el futuro, amor a las riquezas.

4:16 Pero ahora os jactáis en vuestra arrogancia; toda jactancia semejante es mala.
El verso es la zapata de lo que encontramos, esta idea de arrogancia, arrogancia de calumniar a otro ser humano, arrogancia de creerse en control del futuro, arrogancia de almacenar riquezas como si fuera amo del universo y proveedor de todo cuanto pueda necesitar.
arrogante
Del ant. part. act. de arrogar; lat. arrŏgans, -antis.
Altanero, soberbio.
Exageración o disposición de exagerar las propias palabras o importancia, con altanería.
Exceso de estimación propia.

Arrogancia: actitud de superioridad manifestada en presuntuosos reclamos y presunciones. Se supone que hemos de caminar en humildad (v.10), miren ahora la imagen de lo que no es caminar en humildad (v.11).

11Hermanos, no habléis mal los unos de los otros. El que habla mal de un hermano o juzga a su hermano, habla mal de la ley y juzga a la ley; pero si tú juzgas a la ley, no eres cumplidor de la ley, sino juez de ella.
12Sólo hay un dador de la ley y juez, que es poderoso para salvar y para destruir; pero tú, ¿quién eres que juzgas a tu prójimo?

Los versos denotan un solo argumento sobre la pecaminosidad del discurso crítico. “Hablar mal” (katalalia; katalaleo “hablar en contra”) de otros es una manifestación de orgullo que Dios resiste (4:6), la cual hemos de evitar humillándonos delante del Señor (4:10).
calumnia
Del lat. calumnia.
1. Acusación falsa, hecha maliciosamente para causar daño.
2. Imputación de un delito hecha a sabiendas de su falsedad.

“Hablar mal” a menudo se añade a “celos” (2 Corintios 12:20; 1 Pedro 2:1); egoísmo (2 Corintios 12:20); contiendas y orgullo, esto es, una manifestación de poseer una doble mente. Calumniar es una de las experiencias más dolorosas que podamos sufrir porque es prácticamente imposible recuperarse de algo así. Cuando alguien ha hecho “tiritas” nuestro carácter, uno ni siquiera puede dar su versión de la historia, los demás podrán oírnos pero solo creerán cuando vean la verdad de nuestras palabras vivida en nuestra vida. O sea que debemos dar paso al tiempo y ser perseverantes en carácter.
(Levítico 19:16 “No andarás de calumniador entre tu pueblo; no harás nada contra la vida de tu prójimo; yo soy el SEÑOR”).

En realidad la calumnia engloba varias clases de discurso malsano:
(1) cuestionamiento de la autoridad legítima, como cuando el pueblo de Israel habló “contra Dios y contra Moisés” (Números 21:5);
(2) hablar falsedad en lo secreto (Salmo 101:5 Destruiré al que en secreto calumnia a su prójimo; no toleraré al de ojos altaneros y de corazón arrogante);
(3) levantar acusaciones equivocadas (1 Pedro 2:12; 3:16).

Sabemos reconocer la calumnia, no es que alguien empieza gritando algo por ahí en contra de uno, no; el inicio es sutil porque el/la persona que calumnia primero busca una audiencia dispuesta.
Entre niños es bastante fácil discernir entre verdad y ficción; con adultos no es así. Si encontramos una persona calumniadora o si nosotras mismas luchamos contra este pecado, tú misma concederás que hay un caminito para la calumnia:
(a) ¿audiencia disponible?; la persona calumniadora sabe esperar hasta encontrar alguien que sea incapaz o que no pueda corroborar la versión de la historia…
(b) te cuentan sobre la suegra -a quien nunca llegarás a conocer; o de Fulanita de Tal “bueno, tú sabes como es ella…” comentarios suaves sobre el carácter de Fulanita que poco a poco van profundizando hasta llegar a “injusta, abusiva, ha hecho esto y aquello, etc.”

Tenemos la tendencia a colorear -darle color- a nuestras interpretaciones de hechos porque buscamos aliados. Quien calumnia buscará audiencia dispuesta y procurará que solo se escuche una campana, la suya.
Amada, estudia tu propia conducta. Guarda tu corazón y guarda tu persona, evita colocarte en aquella posición vulnerable donde radica la tentación de calumniar a otra, porque es muy fácil.

Ahora bien, Santiago va más allá cuando da la razón de la prohibición: la crítica de un creyente implica enjuiciarlo al colocarnos por encima de la Ley (observen que luego de Levítico 19:16 aparece la ley real en v.18); contradice el mandamiento de amar al prójimo como a uno mismo. Por tanto, dejamos de cumplir la ley cuando calumniamos y enjuiciamos unos con otros; al incumplir la ley “juzgamos.”
No importa cuán elevada u ortodoxa sea nuestra visión de la Ley de Dios, la falla en cumplirla dice a los demás que en la práctica no nos importa mucho. Vemos cómo sale a luz otra vez el entender el Cristianismo como algo cuya realidad se prueba por la medida de obediencia.

Pero hay otra razón primordial: violación al derecho único de Dios mismo (v.12). Solo Dios puede salvar o destruir (Mateo 10:28). ¡Santiago está pensando en el destino final! Como creyentes no tenemos ningún derecho a determinar así. Noten el contraste entre el hombre como juez y Dios como Juez.
Un juez humano solo tendrá conocimiento parcial de los hechos de una situación X. Igual nosotros, si somos tentadas a pasar juicio de otra persona por su conducta, no conocemos todo y tendremos motivaciones impuras la mayoría de las veces. Juzgaremos mal. Queremos misericordia para nosotros pero pedimos justicia para los demás.

Nuestras palabras tienen poder, ¿recuerdan?

¿Está Santiago prohibiendo confrontar a otros?
No. Tampoco prohibe aquí el derecho de una comunidad a excluir de su seno a quienes se encuentren en flagrante desobediencia a los estándares de la fe, ni prohibe determinar lo recto de lo incorrecto entre sus miembros (1 Corintios 5 y 6). Ahora bien, recordemos que poder ver el pecado ajeno y confrontarlo requiere uso de misericordia, de compasión, porque “la misericordia triunfa sobre el juicio” y para poder discernir con sabiduría necesitamos ser “lentas para hablar, rápidas para oír, lentas para enojarnos.” Porque solemos pasar juicio sobre otros con palabras rápidas, oídos cerrados y una fuerte dosis de ira.

El punto de Santiago es amonestación del lenguaje censurador, celoso, mediante el cual condenamos a otros como errados delante de Dios.

La clase de Juicio que Pablo condena entre los Romanos, quienes aparentemente cuestionaban la realidad de la fe de unos y otros porque tenían visiones diferentes sobre la aplicabilidad de algunas leyes rituales (Romanos 14:1-3, 3-4, 10-13).

En Santiago, se había introducido un espíritu de amargura y egoísmo (3:13-18) que daba origen a pleitos y contiendas sobre ciertas cosas de la iglesia (4:1-2). Disputas conducidas -como suele suceder- con notable ausencia de freno en el uso de la lengua (3:1-12; 4:11-12). Tal conducta no es otra cosa que evidencia de un espíritu de mundanalidad (3:15; 4:1,4). Debe ser reemplazado por “sabiduría de lo alto” manifestada en mansedumbre, razonamiento, haciendo la paz (3:17).

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La vaca estudiosa

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Había una vez una vaca
en la Quebrada de Humahuaca.
Como era muy vieja,
muy vieja,
estaba sorda de una oreja.

Y a pesar de que ya era abuela
un día quiso ir a la escuela.

Se puso unos zapatos rojos,
guantes de tul y un par de anteojos.
La vio la maestra asustada y dijo:
-Estás equivocada.
Y la vaca le respondió:
-¿Por qué no puedo estudiar yo?

La vaca, vestida de blanco,
se acomodó en el primer banco.
Los chicos tirábamos tiza
y nos moríamos de risa.

La gente se fue muy curiosa
a ver a la vaca estudiosa.
La gente llegaba en camiones,
en bicicletas y en aviones.
Y como el bochinche aumentaba
en la escuela nadie estudiaba.

La vaca, de pie en un rincón,
rumiaba sola la lección.

Un día toditos los chicos
se convirtieron en borricos.
Y en ese lugar de Humahuaca
la única sabia fue la vaca.

María Elena Walsh
Argentina (1930-2011)

El gallo habanero

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En el matinal gallinero
con el rendimiento caballero,
en torno a su hembra enreda
el arabesco de su rueda
sin cesar el gallo habanero;
cual blanco albornoz el plumón
envuelve su fiero ademán;
¡por su cresta bermellón
y el alfanje de su espolón
el gallo es un breve sultán!

Junto a la gallina coqueta,
de pronto su blanca silueta
fija en soberbia rigidez,
como el gallo de la veleta
o el caballo del ajedrez…
Echando atrás el cuello empina.
¡Y en enfático frenesí,
rasga la matinal neblina,
sobre el jardín que se ilumina
con su agudo kikiriquí!

José Juan Tablada
México (1871-1945)

Apuntes a Santiago. 4:1-10

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TEMA 8. FE GENUINA Y SABIDURIA. 4:1-10

El inicio del capitulo 4 no introduce un nuevo tema, más bien es un giro dentro de la discusión del mismo tema. Ya vimos que el interés de Santiago ha sido más el fruto de la sabiduría que trae orden y paz dentro de la iglesia que el punto mismo de la sabiduría.
El contexto importa.
Vimos que la sabiduría de este mundo es sabiduría que utiliza hechos para hacer decisiones que me promuevan a mí, que traigan gloria a mi persona. Hacen incluso buenas decisiones, pero es sabiduría mundana porque su fin primordial es elevarse a sí mismos.
En contraste, la sabiduría de Dios utiliza hechos y toma decisiones buscando el agrado de Dios, la honra de Dios. El objetivo es mostrar la gloria de nuestro Padre y como resultado encontramos paz, es uno de los lugares más seguros donde estar, y aprendemos a vivir dentro de los confines de la gracia de Dios.

Si la sabiduría divina cosecha paz (3:18), luego entonces la sabiduría del mundo cosechará guerra e injusticia (4:1).

4:1 ¿De dónde vienen las guerras y los conflictos entre vosotros? ¿No vienen de vuestras pasiones [hedone: deseos, placeres] que combaten en vuestros miembros?

De entrada no se refiere a pleitos entre cualquiera. ¿Recuerdan cómo escribía antes? “Amados hermanos” Ahora es amonestación directa “entre vosotros” el cuerpo de creyentes. Si entre nosotros mismos -gente con la misma mente y el mismo espíritu- no somos capaces de llevarnos bien, ¿cómo entonces ayudaríamos a los otros a reconciliación con Dios?
Las disputas suelen estar acompañadas de palabras ásperas, críticas y calumnias (guerras y conflictos), mal uso de la lengua que justamente castiga el pasaje (3:1-12; 4:11-12; 5:9). Spinoza: “muchas veces me he preguntado cómo es posible que personas profesantes como cristianas -amor, gozo, paz, dominio propio, misericordia a todos los hombres- muestren tal grado de animosidad y exhiban a diario tanto odio en lugar de las virtudes que profesan, que esto se convierte en el criterio de su fe.”

Luego hay batallas que debemos librar, pero incluso éstas deben librarse sin sacrificar principios y virtudes cristianas. Santiago no señala cuáles guerras o conflictos, permite sugerir que su mayor preocupación era más con el espíritu egoísta y la amargura de los conflictos que con los derechos o errores de los diferentes puntos de vista.

¿Cuál es la fuente?
¿No es de vuestras pasiones [hedone: deseos, placeres] que combaten en vuestros miembros?
En la pasión existe una tendencia malévola, la más compleja de todas las emociones. Hay en el alma jactancia, codicia, sed de honor, rivalidad, malicia. En el cuerpo hay glotonería, regodearse en solitario, un comer indiscriminado. Santiago añadiría celos y ambición egoísta (ya lo vimos antes) a la imagen militar con que abre el tema: “batalla” “guerras y conflictos” “en vuestros miembros” las partes del cuerpo individual o las partes del Cuerpo que es la iglesia (1 Pedro 2:11).
placer
1. Goce o disfrute físico o espiritual producido por la realización o la percepción de algo que gusta o se considera bueno.
2. Diversión, entretenimiento.
3. Voluntad, consentimiento, beneplácito.
pasión
Del lat. passio, -ōnis, y este calco del gr. πάθος páthos.
1. Perturbación o afecto desordenado del ánimo.
6. Inclinación o preferencia muy vivas de alguien a otra persona.
7. Apetito de algo o afición vehemente a ello.
hedonismo
Del gr. ἡδονή hēdonḗ ‘placer2’ e -ismo.
1. Teoría que establece el placer como fin y fundamento de la vida.
2. Actitud vital basada en la búsqueda de placer.

2Codiciáis y no tenéis, por eso cometéis homicidio. Sois envidiosos y no podéis obtener, por eso combatís y hacéis guerra.
Ok, Santiago utiliza hipérbole (exageración de una circunstancia, relato o noticia) cuando dice homicidio. Pero todas reconoceremos que hay un tipo de asesinato que ocurre siempre que entramos en conflicto con otra persona: comenzamos el asesinato de su carácter sacando a la luz toda clase de razones de por qué nosotras tenemos la razón y el otro no.
Matamos relaciones.
1 Juan 2:9 El que dice que está en la luz, y aborrece a su hermano, está aún en tinieblas…3:15 Todo el que aborrece a su hermano es homicida…
Celos, ambición egoísta, aborrecimiento. El primer homicidio de la historia bíblica fue de un hermano contra su hermano, y las palabras precisas del Señor, ¿recuerdan? (Génesis 4:7 Si haces bien, ¿no serás aceptado? Y si no haces bien, el pecado yace a la puerta y te codicia, pero tú debes dominarlo). Hay un sendero, una progresión, inicia en los pensamientos y deseos y eventualmente termina en acciones.
No nos engañemos, somos capaces de los pecados más atroces.

¿Cuál suele ser la respuesta si le preguntamos a uno de nuestros hijos qué pasó?
La respuesta universal es “Fulanito tal cosa…” Vaya si Santiago nos conoce, introduce este lenguaje militar y lo agrega a nuestras pasiones. Celos amargos y ambición egoísta, pasiones iniciales y finales, por eso no tienen, por que piden para su propio provecho no piden lo que debieran -¡sabiduría! porque creen que no la necesitan- o porque piden con mala motivación -para lucir mejor que el otro, por ejemplo.

Con penetrante visión, Santiago nos ofrece un análisis poderoso de los conflictos humanos. Argumentos verbales, violencia en privado o conflictos nacionales -la causa de todo podemos encontrarla en aquellos deseos equívocos de querer más de lo que ya tenemos, de ser envidiosos y codiciar lo que otros tienen, ya sea su posición o sus posesiones.
Observen el quiasma:
A Guerras y conflictos (v.1a)
B vienen de vuestras pasiones (v.1b)
B’ Deseos frustrados (v.2a) que conducen a
A’ guerras y conflictos (v.2b)

De modo que el final del v.2 vendría siendo el principio del v.3:
No tenéis, porque no pedís.3Pedís y no recibís, porque pedís con malos propósitos, para gastarlo en vuestros placeres [pasiones].
¿Qué es lo que Santiago quiere que pidamos?
El contexto lo dice: sabiduría. La clase de sabiduría que permita ganar reconocimiento como líderes de la comunidad, por tanto es sabiduría divina.
Santiago ha amonestado al montón que quieren ser maestros, al montón que se creen “sabios y entendidos”, es decir a los que quieren gobernar pero no tienen la clase correcta de sabiduría para hacerlo. ¿Recuerdan el estímulo de 1:5? “si alguno le falta…pida a Dios.” De modo que Santiago atribuye la falta de poder y prestigio de esta gente al hecho de que han fallado en hacer lo que debieran hacer: pedir a Dios.
No tienen porque no piden.
¿Es decir que si pedimos lo que que queramos Dios nos lo dará? No. Santiago no dice eso. Lo que señala es uno de los factores pecaminosos clave que entra en juego cuando nos colocamos en situaciones de codicia, el factor de autoconfianza. No pedimos porque creemos que no lo necesitamos. Nosotros haremos lo necesario para que suceda, y empezamos a elaborar la agenda y no pedimos porque si Dios se mete en ello…¡tendríamos qué examinar nuestro propio pecado! Lo más probable es que el Espíritu Santo nos de convicción de pecado.

Miren ahora el énfasis: piden y no reciben porque piden mal. He aquí el segundo factor pecaminoso clave: la autobúsqueda. Si pedimos, lo hacemos para nuestra gloria; motivaciones equivocadas. Y vaya si somos sutiles.
Es muy fácil discernir cuando alguien hace una petición equivocada con la motivación equivocada: “Oh Señor auméntame el sueldo para ir de vacaciones a Punta Cana…”
Pero cuando alguien ora por ciertos dones, como hijos -por ejemplo- para que otros puedan ver mi crianza y me pidan consejo…
Amadas, cuidemos nuestro corazón.

(Mateo 7:7 Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá) La promesa que Jesús tiene en mente se refiere al pedir cuyo foco y motivo lo constituye el nombre de Dios, el reino de Dios y la voluntad de Dios (Mateo 6:9-10 Vosotros, pues, orad de esta manera:”Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.” Venga tu reino. Hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo); no se trata de pedir aquello cuyo propósito sea la indulgencia en los placeres (hedonai) que están en guerra con nuestra alma.

“Dios nos regala dones y nos otorga el gozo de ellos: pero el gozo que contribuya a algo más allá de esto no es el gozo que El otorga en respuesta a la oración; peticiones que no tengan mejores fines a la vista no son oraciones.”

4¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad hacia Dios? Por tanto, el que quiere ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.

En medio de la exhortación sobre el uso de la lengua, la envidia, la división, Santiago hace un apasionado llamado a sus lectores para que abandonen sus caminos mundanos y se sometan a sí mismos -de todo corazón, una vez más- a su Dios de gracia pero celoso. Santiago recoge todos los puntos específicos que ha tocado en la carta en una sola demanda. Aquí encontramos el corazón de la carta de Santiago.

Israel era la novia de Dios en el AT, presentada como adúltera una y otra vez, desde que sus sandalias pisaron por primera vez la arena del desierto (Jeremías 3:20; Isaías 57:3; Ezequiel 16:38; 23:45). Santiago literalmente dice “¡no seas como ellos!” “no ames a Egipto.” Amistad con el mundo significa adulterio espiritual.

En el mundo antiguo, ser amigo implicaba “compartir todas las cosas, unidad física y espiritual.” Vean por qué la insistencia de Santiago: “cualquiera que sea amigo del mundo es enemigo de Dios.” Enemistad, a la luz del AT, es franca hostilidad de Dios hacia el creyente así como del creyente hacia Dios. Al empezar el verso pareciera como si Santiago nos presentará un problema de relaciones entre el pueblo pero de súbito gira y dice “tu problema no es relaciones con otros, tu problema es de infidelidad con Dios.” Tu problema es de relaciones con tu Padre celestial porque no valoras a la gente como El lo hace. Menosprecias a los demás y te elevas y eso no es de Dios. Eso es tener amistad con el mundo. Amistad con el mundo es enemistad con Dios.

Pero nuestra doble mente nos hace creer que podemos hacerlo. Imposible, porque no podemos servir a dos señores. (Romanos 6:16).
¿Eres amiga del mundo o amiga de Dios?
Saca tu calendario, tu agenda, examina en qué gastas tu tiempo…
Somos llamadas a ser amigas de Dios. ¿Te das cuenta?
Amistad con el mundo es lo mismo que odiar a Dios. Ni siquiera hemos de mantener relaciones distantes políticamente correctas con el mundo, porque es lo mismo que aborrecer a Dios.

¿Estaremos exagerando?
En clases anteriores hemos discutido la presencia de dos caminos:
(1) Uno -el camino ancho- donde los deseos se tornan tentaciones que al ejecutarse son pecado y terminan en muerte;
(2) Otro -el camino angosto- donde la fe probada en tribulaciones produce perseverancia que se torna en madurez.

1 Juan 2:15 No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.
16Porque todo lo que hay en el mundo, la pasión de la carne, la pasión de los ojos y la arrogancia de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.
17Y el mundo pasa, y también sus pasiones, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

¿Observaste los tres? La pasión de la carne o cómo me siento; los deseos de los ojos o cómo me veo, cómo lucen las cosas; la arrogancia de la vida o el acumular cosas, la apariencia de vida.
¿Mundanalidad? Cómo me siento, cómo me veo, cuánto tengo (x3).
Esto es exactamente el corazón de la filosofía mundana. Lo que cualquier persona mundana busca. Lo que cualquier publicidad te vende. ¿Vanidades, Cosmopolitan, QuéSéYoCuál revista? Cómo me siento, cómo me veo, cuánto tengo.

¿Cómo nos afecta esta influencia?
Piensa en tu esposo, tus hijos, tus padres, tus amistades, tu apariencia…
De tu ESPOSO: Si es importante cómo me siento, cómo me veo, cuánto tengo, luego entonces pondré ciertas presiones sobre mi esposo. ¿Qué clase de marido quiero?
De tus HIJOS: Por supuesto, que mis hijos me quieran, por tanto seré permisiva; o al revés, controladora total (solo mami sabe todas las cosas). ¿Qué me hace lucir mejor como madre? Etc. ¿Alguna ves han pasado vergüenza en público por causa de alguno de sus hijos? ¿Alguna vez te haz “pescado” pensando en cuando ellos crezcan y trabajen y que tú puedas irte de vacaciones largas? ¿O te puedas comprar aquel traje soñado?
De tus PADRES: Los extremos se tocan, ¿recuerdan? Buscar su aprobación o evitar visitarlos… ¿Por qué son necesarios los testamentos? ¿Has visto lo que sucede cuando muere alguien que tiene muchas posesiones?
O peor, padres que no dejan nada, el resentimiento que producen. Algunos incluso hasta hay que hacerse cargo de ellos…
De tus AMISTADES: Buscaré amigas que confirmen mis gustos y elecciones y preferencias porque eso me hace sentir bien. No quiero a nadie que me ande interrogando.
De tu APARIENCIA: ¿Lucir mejor comparado con quién?

Amadas, tener amistad con el mundo es tener una mantra [pensamiento repetitivo]: sentir mejor, lucir mejor, tener más. Esta mantra dará color a como nos relacionamos con toda aquella gente con la cual somos llamadas a hacer la paz entre Dios y el hombre.
Las cosas no suceden solas. Aprendamos a tratar a los demás otorgándoles la preferencia, humillarnos y que otros suban.
Un enemigo es alguien antagonista, hostil, contrario…
enemigo, ga
Del lat. inimīcus.
1. contrario (‖ que se muestra completamente diferente).
2. Dicho de una persona o de un país: Contrarios en una guerra.
3. Persona que tiene mala voluntad a otra y le desea o hace mal.
4. Conjunto de personas o de países contrarios a otros en una guerra.
5. En el derecho antiguo, hombre que había dado muerte al padre, a la madre o a alguno de los parientes de otro dentro del cuarto grado, le había acusado de un delito grave, etc.

¡Amadas! Somos llamadas a ser enemigas del mundo.

¿Por qué el llamado tan apasionado de Santiago? No sabemos si los lectores estaban alejándose abiertamente de Dios, pero su tendencia a imitar al mundo al discriminar ricos y pobres (2:1-13), al hablar negativamente de otros (3:13-12), al demostrar celos amargos y ambición egoísta (3:13-18) y al perseguir sus propios placeres destructivos (4:1-3) son fuertes indicadores.
Santiago eleva el estandarte para que los hermanos vean lo que realmente significa su comprometida conducta. Dios no tolera rivales. Cuando un creyente se conduce mundanamente, demuestra que, hasta cierto punto, su alianza está más con el mundo que con Dios.

5¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El celosamente anhela el Espíritu que ha hecho morar en nosotros?

¿Crees que puedes ser morada del Espíritu Santo y al mismo tiempo ser amiga del mundo?
El verso explica por qué coquetear (flirtear) con el mundo es un asunto serio al recordarnos que Dios es celoso, que demanda de nosotros alianza total, sin reservas e inamovible. Dios es celoso de Su gloria, mostrada en nosotros mediante nuestra humildad.
celo
Del lat. zēlus ‘ardor, celo’, y este del gr. ζῆλος zêlos, der. de ζεῖν zeîn ‘hervir’.
1. Cuidado, diligencia, esmero que alguien pone al hacer algo.
2. Interés extremado y activo que alguien siente por una causa o por una persona.
3. Envidia del bien ajeno, o recelo de que el propio o pretendido llegue a ser alcanzado por otra persona.
4. Sospecha, inquietud y recelo de que la persona amada haya mudado o mude su cariño, poniéndolo en otra.
coquetear
De coqueto.
1. Tratar de agradar por mera vanidad con medios estudiados.
2. Procurar agradar a muchos a un tiempo.
3. En el juego amoroso, dar señales sin comprometerse.
4. Dicho de una persona: Tener una relación o implicación pasajera en un asunto en el que no se compromete del todo o finge no hacerlo.

Gracias al Señor que tenemos el siguiente verso:

6Pero El da mayor gracia. Por eso dice: DIOS RESISTE A LOS SOBERBIOS PERO DA GRACIA A LOS HUMILDES.7Por tanto, someteos a Dios. Resistid, pues, al diablo y huirá de vosotros.
Por supuesto que Dios se opone al orgulloso, ¡porque el orgulloso se opone a Dios!
¿Por qué da mayor gracia? Porque somos adúlteros y la necesitamos!
La gracia de Dios es completamente adecuada para llenar los requisitos impuestos por Su celo. Nuestro Dios es “fuego consumidor” pero también es misericordia, gracia, amor, y siempre dispuesto a suplir en abundancia todo lo que necesitemos para cumplir sus demandas de todo o nada. Agustín: “Dios da todo lo que demanda.”

Ahora bien, la gracia del Señor demanda respuesta: la respuesta de la humildad. (Proverbios 3:34 Ciertamente El se burla de los burladores, pero da gracia a los afligidos; Ciertamente él escarnecerá a los escarnecedores, y a los humildes dará gracia-RV601 Pedro 5:5 Asimismo, vosotros los más jóvenes, estad sujetos a los mayores; y todos, revestíos de humildad en vuestro trato mutuo, porque DIOS RESISTE A LOS SOBERBIOS, PERO DA GRACIA A LOS HUMILDES).
El don de la gracia que sostiene es disfrutada solo por aquellos dispuestos a admitir su necesidad y aceptar el regalo. Vale la pena mencionar que en escritos griegos el orgullo (gr. hyperephania) se asociaba a celos y envidia.
Quizás Santiago quiera hacernos ver la condenación implícita de estas celosas y egoístas personas que ha criticado en 3:13-4:3

Lo que Santiago escribe a continuación es muy parecido a 1 Pedro 5:5-9. El paralelo sugiere que había un llamado general temprano al arrepentimiento en la Iglesia primitiva.
someter
Del lat. submittĕre.
1. Sujetar, humillar a una persona, una tropa o una facción.
2. Conquistar, subyugar, pacificar un pueblo, provincia
3. Subordinar el juicio, decisión o afecto propios a los de otra persona.
4. Proponer a la consideración de alguien razones, reflexiones u otras ideas.
5. Encomendar a alguien la resolución de un negocio o litigio.
6. Hacer que alguien o algo reciba o soporte cierta acción.

7Por tanto, someteos a Dios.
Resistid, pues, al diablo y huirá de vosotros.

Someterse a Dios es colocarnos bajo Su Señorío, es decir, comprometernos a obedecerle en todas las cosas. “Ponernos bajo la orden de” (hypotasso), esto es, una jerarquía de autoridad. Nos encontramos bajo la autoridad de Dios nos sometamos o no, algo en lo que nadie quiere pensar. De hecho la esencia de la incredulidad es no someterse a la ley de Dios (Romanos 8:7) ni a Su justicia (Romanos 10:3). Como creyentes queremos someternos a la autoridad divina pero luego hacemos amistad con el mundo, perdemos poco a poco el compromiso…por tanto, someteos a Dios. ¿Recuerdan el himno “Yo me rindo a El?”

Mis hijos están bajo mi autoridad quieran o no quieran. Pero el nivel de paz que hay en mi casa depende del grado de sumisión de ellos a mi autoridad.

Cuando Santiago habla de conflictos y guerras entre creyentes, está diciendo “¿Saben cómo arreglar esto?” Sométanse a Aquel bajo cuya autoridad ya están y les irá bien porque estarán viviendo esa realidad.
Resistid, pues, al diablo y huirá de vosotros. Resistir es permanecer firmes, no significa hacer una llave de Jack Veneno o poner una trampa, etc., ¡no seamos tontas!

Pensemos un poco: tal parece que la simple resistencia es suficiente para que el enemigo se aleje en busca de otro blanco. Esto debiera enseñarnos lo sencillo que es cuidarnos, y al mismo tiempo enseña la multitud de gentes que ni siquiera lo intentan. Ahora bien, la resistencia es pasiva, pero la asistencia es activa.

Resistir es permanecer firmes bajo la autoridad divina haciendo lo que es bueno, agradable y perfecto, la voluntad divina. Permaneciendo cerca de Dios.

8Acercaos a Dios, y El se acercará a vosotros.
Limpiad vuestras manos, pecadores; y vosotros de doble ánimo, purificad vuestros corazones.
9Afligíos, lamentad y llorad; que vuestra risa se torne en llanto y vuestro gozo en tristeza.

¿Está Dios alguna vez lejos? No. Nunca. Pero muchos tienen esa percepción, en especial cuando están en pecado: “Dios no sabe” “Dios no ve.” Error. Si vives en orgullo, caminas en orgullo, abrazas lo mundano, quieres parecerte a todo el mundo, entonces te dices a ti misma que Dios está lejos, quieres persuadirte de ello.
Si te acercas a El y a Su Palabra, a la comunión de creyentes, a la oración, te darás cuenta que El siempre ha estado cerca de ti todo el tiempo.

Lavar → manos → pecadores;
y purificar → corazones → doble-almas!

Santiago sigue viendo a sus lectores como creyentes, pero en necesidad de ser despertados de una conducta comprometida. Lavar las manos, un acto externo por hacer y una referencia al ceremonial del AT. Purificar los corazones, un acto interno cuando resbalamos en pecado.
Ser hacedores y al mismo tiempo cuidando la motivación de lo que hacemos.
Humillándonos delante de Dios, reconociendo lo que hemos hecho con nuestras manos y lo que hemos cometido con el corazón.
“Doble ánimo”, doble mente, captura de nuevo el motivo principal que hemos visto en toda la carta. Una fe vacilante, alguien que pretende ser amiga de Dios y amiga del mundo al mismo tiempo, un conflicto a nivel muy básico de alianza que nuestro celoso Dios simplemente no tolera. Como creyentes, vivir al final de los tiempos significa vivir en la sobreposición de dos reinos, el reino de Cristo y el reino de Satanás, la esfera del Espíritu y la esfera de la carne.
Permitir que el mundo nos aleje del compromiso absoluto de una sola mente con Dios es dividir nuestra lealtad, ser de doble mente, ser inestables en lo espiritual.

9Afligíos, lamentad y llorad; que vuestra risa se torne en llanto y vuestro gozo en tristeza.
10Humillaos en la presencia del Señor y El os exaltará.

Afligirse, lamentarse y llorar ¡de nuestro pecado! Ir a lo profundo y lamentarnos, muchos hay que admiten ser pecadores pero que nunca se han afligido por ello, porque han perdido la visión del Dios Altísimo. Tu pecado no hará mella a menos que creas que aflige a Dios. Y que esto te importe. Y muchos lo hacemos una vez y ya. Amadas, hemos de continuar siendo verbos de arrepentimiento de nuestros repetidos pecados y humillarnos y pedir a Dios por Su gracia, porque cuando veo mi adulterio en una área entonces descubriré otra.
Bienaventurados los humildes porque ellos heredarán la tierra. Los cielos y la tierra pertenecen a los humildes. La tierra, porque no hay nada que los atrape. Los cielos, porque es su lugar de felicidad y satisfacción.
La filosofía del mundo insiste en que si te sientes bien, luces bien y tienes un montón de cosas tu vida será exactamente lo que deseas, tu mejor vida ahora. Amadas, el alma está hecha para la eternidad, no para lo temporal.
Sentirse bien, lucir bien, tener mucho, no satisface aquella necesidad que solo puede ser satisfecha por el Padre en la persona de Su Hijo.

Al exhibir celos amargos, ambición egoísta, al no ser hacedores de la Palabra, al tener una doble lengua, o al tener disputas violentas unos con otros, somos culpables de esta actitud de doble mente.
Hemos de arrepentirnos tanto de esta conducta externa -lavar nuestras manos- como de la interna que produce tal conducta -purificar nuestros corazones (Números 31:23; 2 Crónicas 29:15; Isaías 66:17; Salmo 24:3-4).

La filosofía hedonista típica es “comamos y bebamos que mañana moriremos” una visión que ignora por completo la realidad del juicio de Dios. Pero incluso el creyente comprometido puede deslizarse en una actitud casual hacia el pecado, quizás presumiendo demasiado de la gracia de Dios y Su naturaleza misericordiosa.

Santiago quiere que veamos el pecado como es: ruptura seria de nuestra relación con un Padre amoroso, ruptura que si no es curada conducirá a desastre temporal y espiritual.

Pablo habla de gozo.
Pero el gozo de Pablo se refiere al gozo que proviene de darnos cuenta que nuestros pecados han sido perdonados en Cristo.
Santiago nos advierte del gozo pasajero y superficial derivado del pecado.
El verdadero gozo no será nuestro si ignoramos o toleramos pecado. Solo habrá gozo si encaramos la realidad de nuestro mal, lo traemos delante de Dios en arrepentimiento y humildad y experimentamos la obra de limpieza del Espíritu.

Humillarnos delante del Señor es el camino obvio para experimentar la gracia. Es reconocer nuestra pobreza espiritual, reconocer nuestra desesperada necesidad de la ayuda de Dios y someternos al mandato de Su voluntad en nuestras vidas.
Si intentamos auto exaltarnos apoyados en nuestra capacidad, estatus, dinero, el fracaso será inevitable y hasta condenación -Dios nos humilla.
Santiago establece este punto cuando estimula al humilde a jactarse en su exaltación y al hermano rico en su humillación (1:9-10).

¿Qué idea tenemos del cielo? ¿Cómo piensas acerca del mundo?
Nuestra idea del cielo revelará a qué nos aferramos en esta vida.
Si amistad con el mundo es enemistad a Dios, entonces amistad a Dios es enemistad al mundo. ¿Te incomoda pensar así?
¿Te das cuenta que mientras más parecida a Cristo, más diferente serás a los ojos del mundo? Saben, hemos de aprender a vivir con esa leve incomodidad, como peregrinos que somos, llegará un día en que todo será nuestro, cielos nuevos y tierra nueva, donde no seremos más extranjeras.
Busquemos santidad no importa el precio, incluso si quiere decir que los demás no están cómodos a nuestro alrededor; incluso si tenemos que elegir cosas que los demás no escogerían. Esto es un buen indicador. Significa que estás haciendo amistad con Dios y cultivando enemistad a filosofías mundanas.

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