Mimos

Estándar

Respira. Serás madre toda tu vida.

Enséñale las cosas importantes, las de verdad:

a saltar en los charcos, a observar los bichitos, a dar

besitos de mariposa y abrazos muy fuertes.

(No olvides esos abrazos

y no los niegues nunca).

Puede que dentro de unos años, los abrazos

que añores sean los que no le diste.

Dile cuánto le quieres siempre que lo pienses.

Déjale imaginar.

Imagina con él. Imagina con ella.

Déjale llorar. Llora con ellos.

Las paredes se pueden volver a pintar,

los objetos se rompen y se reemplazan de continuo

(los gritos de mamá duelen para siempre).

Puedes fregar los platos más tarde: mientras tú limpias ellos crecen.

No necesitan tantos juguetes: trabaja menos y quiere más.

Y, sobre todo, respira.

Serás madre toda tu vida.

El sólo será niño una vez.

-Anónimo-

PD: si cambias madre por abuela (o abuelo)…

1 Pedro 1:22

Estándar

Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido (1 Pedro 1:22).

Los cristianos tenemos la gran responsabilidad de amar a los demás, pero ¿cómo hacerlo? Comprendiendo nuestro recurso.

El amor está a nuestro alcance, es culpa nuestra si no aprovechamos el recurso necesario. En sumisión al Espíritu aprender a amar. Purificar mente y corazón confesando nuestro pecado y comprender la urgencia de atraer a otros a Cristo mediante nuestro amor. Tenemos que tomar una decisión consciente de amar a los demás, tener comunión con otros creyentes, pensar en los demás y no en nosotros mismos. Y considerar el efecto de amar a otros. El amor que se da inevitablemente regresa.

Cuando Dios nos salvó, nos hizo nuevas criaturas con la capacidad de cumplir la deuda del amor. La fuente del amor es inagotable porque es Dios mismo. Usted tiene el privilegio de representar a Dios en el mundo amando a los demás como Él los amó y recibir amor a cambio.

«No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley.» (Romanos 13:8).

Lee. Medita. Aplica.

Anónimo

B et C, 1 Corintios 15:33

Estándar

No erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres. 1 Corintios 15:33

La influencia de los demás es una vía por la cual podemos ser ayudados u obstaculizados en nuestra búsqueda de santidad. Si nos asociamos con personas que no comparten nuestros estándares, podríamos sentirnos tentados a comprometer nuestras convicciones. Por el contrario, cuando la mente, voluntad, emociones y conciencia, están guiados y enfocados correctamente por la Palabra de Dios, podemos detectar los obstáculos que entorpecen el crecimiento y señalar los ajustes por hacer. 

«El que anda con sabios, sabio será; Mas el que se junta con necios será quebrantado.» (Proverbios 13:20)

¿Qué tipo de personas tiene como amigos?

¿Qué tipo de conversaciones tiene?

¿Qué tipo de pensamientos llenan su mente? ¿Está usted siendo influenciado por amigos, la televisión o redes sociales más que por la Palabra de Dios? 

«Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.» (Mateo 6:21)

Lee. Medita. Aplica.

Alma, bendice al Señor

Estándar

Alma, bendice al Señor, Rey potente de gloria;

de sus mercedes esté viva en ti la memoria.

¡Oh despertad, arpa y salterio!

Entonad himnos de honor y victoria.

Alma, bendice al Señor que a los orbes gobierna

y te conduce paciente con mano paterna.

Te perdonó, de todo mal te libró

porque Su gracia es eterna.

Alma, bendice al Señor, de tu vida la fuente

que te creó, y en salud te sostiene clemente;

tu defensor en todo trance y dolor,

Su diestra es omnipotente.

Alma, bendice al Señor y su amor infinito.

Con todo el pueblo de Dios su alabanza repito:

Dios, mi salud, de todo bien plenitud,

¡seas por siempre bendito!

Joachim Leander. Alemania (1650-1680)

Brevitas et Claritas, Santiago 4:4-5

Estándar

¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios. ¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente?Santiago 4:4-5.

Al leer el Antiguo Testamento, no entendemos por qué la gente se inclinaba ante ídolos que ellos mismos habían fabricado. Pero nosotros cometemos un error parecido, dando demasiado valor a cosas como el dinero, las relaciones, la apariencia física y el poder. Si bien no son malas en sí mismas, estas cosas se convierten en objetos de adoración al priorizarlas por encima de Dios.

Hay dos razones por las que el Señor no permite que la devoción de sus hijos se desequilibre. Primero, Él merece la gloria, y segundo, nos ama y quiere lo mejor para nosotros. Alabar a Dios por encima de todo es, en realidad, lo mejor para nosotros. Por tanto, cuando nuestro corazón no pertenece únicamente a Cristo, Él nos disciplina. Puede significar que los problemas nos recuerden quién es el Dios único. Las dificultades no nos agradan, pero podemos sentirnos alentados porque el Padre celestial nos ayuda a crecer mediante ellas, conforme a su voluntad.

Esta semana, fíjese en qué invierte su tiempo y dinero, y en lo que domina sus pensamientos. Pida al Señor que le indique todo lo que se ha convertido en un ídolo en su vida, todo aquello que divide su corazón. Confiese cualquier afecto malsano al Señor, y pida ayuda para hacer de Él el objeto de su devoción.

Lee. Medita. Aplica.

¡Aleluya! Alma mía, canta salmos a tu Dios

Estándar

¡Aleluya! Alma mía, canta salmos a tu Dios.

He de darle, mientras viva, alabanzas con mi voz.

No confiéis en meros hombres, ni los reyes durarán;

todos mueren, y sus planes, pues, también perecerán.

Es dichoso él cuya ayuda es el Dios de Israel,

en Jehová su Dios espera, bienaventurado aquel.

Dios creó el universo, para siempre es Su verdad,

cuidará a los agraviados, hace obras de bondad.

Da comida a los hambrientos; al cautivo librará,

El levanta a los caídos, a los ciegos vista da.

Guardará a los extranjeros, viudas, huérfanos también;

Dios trastorna a los impíos mas al justo da sostén.

¡Aleluya! Alma mía, canta salmos a tu Dios.

Quiero darle, mientras viva, alabanzas conmigo voz.

Soberano sobre todo, reina siempre el Dios de Sion,

El merece de su pueblo alabanza y bendición.

The Psalter 1912