Blessing the boats

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May the tide

that is entering even now

the lip of our understanding

carry you out

beyond the face of fear

may you kiss

the wind then turn from it

certain that it will

love your back may you

open your eyes to water

water waving forever

and may you in your innocence

sail through this to that

Lucille Clifton. Estados Unidos (1936-2010)

Apuntes a Hebreos 7:1-28

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El autor de Hebreos vuelve a esta figura, Melquisedec, para decir lo que tiene que decir y educar a su audiencia en madurez de fe y vida. Nos recuerda Génesis 14, cuando el rey Elamita Quedorlaomer y sus aliados invadieron y derrotaron las ciudades-estado del “circuito del Jordán” -Sodoma y alrededores- y tomaron gran cantidad de cautivos, entre ellos a Lot, el sobrino de Abraham.

Cuando las noticias llegaron donde Abraham, éste armó sus sirvientes, pidió ayuda a sus vecinos y persiguió a los invasores. Los alcanzó cerca de Damasco, atacó por sorpresa, derrotándolos, y recuperó cautivos y gran botín.

En su camino de regreso Abraham se encuentra con el agradecido rey de Sodoma, quien le propone quedarse con los cautivos y que Abraham conserve el botín como ganancia de guerra. Pero Abraham declina la oferta a causa de juramento hecho al Dios Altísimo, creador de cielos y tierra, porque antes de la propuesta del rey, Abraham había recibido la visita de Melquisedec.

1Porque este Melquisedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, salió al encuentro de Abraham cuando este regresaba de la matanza de los reyes, y lo bendijo. 2Abraham le entregó el diezmo de todos los despojos, cuyo nombre significa primeramente rey de justicia, y luego también rey de Salem, esto es, rey de paz, 3sin padre, sin madre, sin genealogía, no teniendo principio de días ni fin de vida, siendo hecho semejante al Hijo de Dios, permanece sacerdote a perpetuidad.

He aquí todo lo que Génesis menciona sobre Melquisedec “rey de justicia y paz.” No habla de parentela, ancestros, progenie, nacimiento, muerte, pero esto no significa que fuese una anomalía biológica o un ángel disfrazado de humano. Históricamente pertenece a una dinastía de sacerdotes-reyes, un ser vivo, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo.

Tanto en las declaraciones de Génesis como en los silencios del texto lo que vemos es una tipología de Cristo: Jesucristo no sigue el patrón de Melquisedec, es al revés: Melquisedec sigue el patrón del Hijo de Dios.

4Considerad, pues, la grandeza de este hombre a quien Abraham, el patriarca, dio el diezmo de lo mejor del botín. 

Es evidente la grandeza de este hombre: acepta diezmos de Abraham y además lo bendice. Su sacerdocio es mayor que el levítico, algo tremendo de aceptar para la mente hebrea.

5Y en verdad los de los hijos de Leví que reciben el oficio de sacerdote, tienen mandamiento en [según] la ley de recoger el diezmo del pueblo, es decir, de sus hermanos, aunque estos son descendientes de Abraham. 6Pero aquel cuya genealogía no viene de ellos, recibió el diezmo de Abraham y bendijo al que tenía las promesas. 7Y sin discusión alguna, el menor es bendecido por el mayor. 8Aquí, ciertamente hombres mortales reciben el diezmo, pero allí, los recibe uno de quien se da testimonio de que vive. 9Y, por decirlo así, por medio de Abraham aun Leví, que recibía diezmos, pagaba diezmos, 10porque aún estaba en los lomos de su padre cuando Melquisedec le salió al encuentro.

El diezmo entregado por Abraham equivalía al 10% de los despojos de guerra. En tiempos de Nehemías los levitas recibían los diezmos supervisados por los sacerdotes y traían el “diezmo de los diezmos” al templo (Nehemías 10:38). El punto del autor, sin embargo, no es la administración de los diezmos sino el hecho de que los miembros de la tribu de Leví al pagar diezmos a Melquisedec reconocieron la superioridad de éste como sacerdote y rey.

El mismo Abraham lo consigna al recibir la bendición: el hijo nunca es mayor que el padre.

11Ahora bien, si la perfección era por medio del sacerdocio levítico (pues sobre esa base recibió el pueblo la ley), ¿qué necesidad había de que se levantara otro sacerdote según el orden de Melquisedec, y no designado según el orden de Aarón? 12Porque cuando se cambia el sacerdocio, necesariamente ocurre también un cambio de la ley. 13Pues aquel de quien se dicen estas cosas, pertenece a otra tribu, de la cual nadie ha servido en el altar. 14Porque es evidente que nuestro Señor descendió de Judá, una tribu de la cual Moisés no dijo nada tocante a sacerdotes. 

Recordemos que el autor escribe a hebreos, es decir, a gentes conocedoras de las Escrituras. La objeción era inevitable: ¿otro sacerdote… descendiente de la tribu de Judá? ¡No hombre!

15Y esto es aún más evidente, si a semejanza de Melquisedec se levanta otro sacerdote, 16que ha llegado a serlo, no sobre la base de una ley de requisitos físicos, sino según el poder de una vida indestructible. 17Pues de Él se da testimonio:

Tú eres sacerdote para siempre

según el orden de Melquisedec.

18Porque ciertamente, queda anulado el mandamiento anterior por ser débil e inútil 19(pues la ley nada hizo perfecto), y se introduce una mejor esperanza, mediante la cual nos acercamos a Dios. 

¡La declaración anuncia la derogación de la ley anterior! “Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec (Salmo 110:4)” evidencia que el sacerdocio de Cristo no se basa en genealogía sino en vida indestructible, eterna.

El cambio debía suceder pues pese a la solemnidad del ritual y ministerio sacerdotal de la ley anterior, no se alcanzaba real paz de conciencia ni acceso inmediato a Dios. Lo sublime del evangelio de Cristo es que pone delante nuestro la esperanza, nos acerca a Dios, nos da libre acceso a la perfección que la ley no puede obtener.

El autor quiere que absorbamos la belleza del santuario, nos lleva desde la parte exterior hasta el santuario íntimo, hasta el Lugar Sagrado. Ojo. ¿Tendremos idea de cuán sorprendidos estuvieron los oyentes de la carta? ¿Cuántas personas podían acercarse a Dios en el Lugar Santísimo? Una.¿Cuán a menudo? Una vez al año.

20Y por cuanto no fue sin juramento, 21pues en verdad ellos llegaron a ser sacerdotes sin juramento, pero Él por un juramento del que le dijo:

El Señor ha jurado

y no cambiará [no se arrepentirá]:

«Tú eres sacerdote para siempre»,

22por eso, Jesús ha venido a ser fiador [garantía] de un mejor pacto. 

23Los sacerdotes anteriores eran más numerosos porque la muerte les impedía continuar, 24pero Él conserva su sacerdocio inmutable [intransferible] puesto que permanece para siempre. 25Por lo cual Él también es poderoso para salvar para siempre [completamente] a los que por medio de Él se acercan a Dios, puesto que vive perpetuamente para interceder por ellos.

26Porque convenía que tuviéramos tal Sumo Sacerdote: santo, inocente, inmaculado, apartado de los pecadores y exaltado más allá de los cielos, 27que no necesita, como aquellos sumos sacerdotes, ofrecer sacrificios diariamente, primero por sus propios pecados y después por los pecados del pueblo; porque esto lo hizo una vez para siempre, cuando se ofreció a sí mismo. 28Porque la ley designa como sumos sacerdotes a hombres débiles, pero la palabra del juramento, que vino después de la ley, designa al Hijo, hecho perfecto para siempre.

El nuevo sacerdocio es mejor porque el sacerdote es Cristo. Cristo, quien soportó tentaciones terrenales. Cristo, quien derramó su corazón en oración ferviente a Dios. Cristo, quien aprendió en el sufrimiento cuán duro es el camino de la obediencia. Cristo, quien intercedió por sus discípulos para que su fe no faltara cuando llegara la hora de la prueba. Cristo, quien ofreció su vida a Dios como ofrenda por el pecado -el mismo Cristo, sumo sacerdote e intercesor de cuantos vienen a Dios por medio de El.

Aunque vino al mundo “en semejanza de carne”, vivió entre pecadores, recibió pecadores, comió entre pecadores, fue conocido como amigo de pecadores, sin embargo él mismo nunca pecó y ahora es exaltado sobre todos los cielos, a la diestra del trono de Dios.

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Won’t you celebrate with me?

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Won’t you celebrate with me

what I have shaped into

a kind of life? I had no model.

Born in Babylon

both nonwhite and woman

what did I see to be except myself?

I made it up

here on this bridge between

starshine and clay,

my one hand holding tight

my other hand; come celebrate

with me that everyday

something has tried to kill me

and has failed

Lucille Clifton. Estados Unidos (1936-2010)

Con tal que te duermas

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La rosa colorada

cogida ayer;

el fuego y la canela

que llaman clavel;

el pan horneado

de anís con miel,

y el pez de la redoma

que la hace arder:

todito tuyo

hijito de mujer,

con tal que quieras

dormirte de una vez.

La rosa, digo:

digo el clavel.

La fruta, digo,

y digo que la miel;

y el pez de luces

y más y más también,

¡con tal que duermas

hasta el amanecer!

Gabriela Mistral. Chile (1889-1957)

S,H,C espirituales

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Aclamad a Dios con alegría, toda la tierra.

Cantad la gloria de su nombre, poned gloria en su alabanza. Decid a Dios:

¡Cuán asombrosas son tus obras!

Porque tú nos probaste, oh Dios, nos ensayaste como se afina la plata. Nos metiste en la red; pusiste sobre nuestros lomos pesada carga. Hiciste cabalgar hombres sobre nuestra cabeza; pasamos por el fuego y por el agua, y nos sacaste a abundancia.

Entraré en tu casa con holocaustos; te pagaré mis votos, que pronunciaron mis labios y habló mi boca, cuando estaba angustiado. Holocaustos de animales engordados te ofreceré, con sahumerio de carneros; te oreceré en sacrificio bueyes y machos cabríos.

Venid, oíd todos los que teméis a Dios, y contaré lo que ha hecho a mi alma. A él clamé con mi boca, y fue exaltado con mi lengua. Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado.
Mas ciertamente me escuchó Dios; atendió a la voz de mi súplica.

Bendito sea Dios, que no echó de sí mi oración, ni de mí su misericordia.

Salmo 66:1-3, 10-20

Apuntes a Hebreos 6:9-20

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9Pero en cuanto a vosotros, amados, aunque hablemos de esta manera, estamos persuadidos de las cosas que son mejores y que pertenecen a la salvación.

El autor rápidamente quiere reanimar la audiencia: tranquilos, no creo que hayan apóstatas entre ustedes, ¡ni siquiera potenciales! ¡Los frutos de justicia son visibles en vuestras vidas! Y son resultado de la salvación obtenida. Pero no son resultados automáticos, ojo, así que nos dirige a ser diligentes.

He aquí el único verso de la carta donde les llama “amados”, “mis queridos amigos” y la nota sobresale porque recién los describió como “tardos para oír”, “bebés de leche” y peor: “campos que beben la lluvia y no producen fruto.” ¡Oh amadas! Que la Escritura moldee nuestra visión y nos permita aceptar reprensiones con humildad, ser rápidas para escuchar, lentas para hablar, lentas para la ira, bendecir si nos maldicen, soportar persecusión, ser conciliadoras (Santiago 1:19; 1 Corintios 4:12-13). Ser vulnerables por amor.

Observen que el autor exuda confianza en este verso: estamos persuadidos. ¿Por qué?

10Porque Dios no es injusto como para olvidarse de vuestra obra y del amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido, y sirviendo aún, a los santos.

Actos de servicio realizados a otros creyentes. El punto central es que Dios no olvida: todo servicio de amor hecho al pueblo de Dios, lo considera como hecho a El mismo. El verso denota la justicia de Dios: toma nota de cada quien [por decirlo así] y El entonces obra a nuestro favor, derramando perseverancia en el hacer. Salvos por gracia mediante fe en la obra de Cristo, no en nuestras obras. No te confundas. La justicia de Dios provee seguridad porque vindica a quienes glorifican a Dios por encima de todo (Su nombre).

11Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para alcanzar la plena seguridad de la esperanza, 12a fin de que no seáis perezosos, sino imitadores de los que mediante la fe y la paciencia heredan las promesas.

Aparece otra vez la gracia de la perseverancia. Diligentes, no perezosas, pues la obra de santificación -de crecer en la perfección- es trabajo duro, pero es buen trabajo. 

¿Por qué la insistencia en ser fieles imitadores? 

Porque alguien también nos estará imitando. Analiza.

El autor advierte sobre el peligro de considerar la esperanza como no alcanzable, noten que llama a pelear con solicitud, ser firmes. ¿Por qué? Porque a través de fe y paciencia se heredan las promesas. Y fe es la certeza de lo que se espera. Por tanto mantén esa certeza -esa fe- con diligencia.

Luego no vemos el fruto de nuestra labor, sé amable contigo misma, observa el ejemplo de aquellos santos del pasado que creyeron en Dios y perseveraron en esperanza. El autor anticipa los argumentos del Capítulo 11 y la referencia es clara en las palabras siguientes:

13Pues cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por uno mayor, juró por sí mismo, 14diciendo: Ciertamente te bendeciré y ciertamente te multiplicare. 15Y así, habiendo esperado con paciencia, obtuvo la promesa. 

Para el autor, Abraham fue una figura significativa por su fe en la promesa de Dios y por la parte que tiene en la historia de Melquisedec. 

16Porque los hombres juran por uno mayor que ellos mismos, y para ellos un juramento dado como confirmación es el fin de toda discusión. 17Por lo cual [por tanto] Dios, deseando mostrar más plenamente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su propósito, interpuso [garantizó] un juramento, 

Nuestro autor enfatiza que cuando Dios repitió la promesa a Abraham luego del episodio de Isaac como ofrenda, confirmó la misma con un juramento. El ser humano suele utilizar juramentos para subrayar la certeza o solemnidad de sus palabras En Israel, el juramento supremo era decir “tan cierto como Jehová vive.” 

Pero Dios no tiene a nadie mayor que Dios mismo por quien jurar, de modo que al jurar por Sí mismo, el autor prepara a la audiencia ante la significancia de la promesa de Dios sobre el sacerdocio de Melquisedec confirmado por un juramento (Salmo 110:4):

18a fin de que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, los que hemos buscado refugio seamos grandemente animados para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros, 19la cual tenemos como ancla del alma, una esperanza segura y firme, y que penetra hasta detrás [dentro] del velo, 20donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho, según el orden de Melquisedec, Sumo Sacerdote para siempre.

¡Qué verso! Refugiados, seguros, firmes, grandemente animados, asidos de la esperanza puesta delante de nosotros, confiemos plenamente en Cristo como nuestro Sumo Sacerdote. Esperanza puesta como ancla del alma porque se trata de realidad objetiva basada en las inmutables promesas de Dios, porque es imposible que Dios mienta. El ancla es firme, cierta y segura. 

¿Puedes ver el ancla que mantiene un barco en su sitio? No. ¿Por qué no? Porque está oculta en la profundidad del mar. Pero uno sabe que está ahí puesto que el barco permanece en su sitio. 

Exactamente lo que Abraham tenía: anclado a la palabra de Dios aunque las promesas no se cumplieran en su tiempo (ver su descendencia tan numerosa como la arena del mar o las estrellas de los cielos). Murió sin ver las promesas cumplidas, pero se aferró a ellas toda su vida con esperanza segura y firme.

Dios es verdad. Dios es La Verdad. Es imposible que Dios mienta. Con todo, puesto que sabe que nosotros no sabemos, entonces nos ofrece doble confirmación, dos cosas inmutables para asirnos de la esperanza anclada en la Roca del carácter de Dios mismo.

Roca de la eternidad, fuiste abierta Tú por mí;

sé mi escondedero fiel, solo encuentro paz en Ti;

rico, limpio, manantial, en el cual lavado fui.

Anclados a un objeto inamovible, el trono de Dios mismo, establecido en el Lugar Santísimo celestial. Nuestra esperanza fija porque Cristo está ahí, sentado a la diestra de la majestad divina. Abraham creyó en esperanzan. Nosotros tenemos el cumplimiento de la promesa en la exaltación de Cristo. ¡Nuestra esperanza es más que segura y firme!

Cristo entró como precursor a “preparar lugar para nosotros” y todavía más: proclamar la obra completa de redención y los futuros frutos de la cosecha (si es precursor significa que hay una secuencia).

Pero luego asentimos muy intelectualmente a la verdad de que “todas las cosas obran para bien.” Porque cuando vemos las olas de tormenta, sentimos como que el barco está por hundirse (con todo y ancla). Sin embargo el ancla es real, aunque esté oculta. ¿A quién oímos en medio de problemas, caos? ¿A la palabra de Dios o a nuestros sentimientos?

Y preguntamos ¿por qué el escritor alienta a asirse de la esperanza, si ésta ya fue asegurada por la sangre de Cristo? Porque esto es el evangelio, decir al pecador aquello que solo Cristo puede hacer, esperar en Dios: “no que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús” (Filipenses 3:12).

Es muy necesario que nuestra fe se apoye en hechos, no en sentimientos. 

Oh Padre ayúdanos a esconder tu Palabra en nuestros corazones y movernos de los rudimentos a la perfección, esto es, a Cristo mismo. 

Cristo es el precursor de su pueblo, la seguridad de admisión al lugar donde mora la presencia de Dios. Cristo está presente ahí, como Sumo Sacerdote perpetuo según el orden de Melquisedec.

Y con estas palabras, el autor de Hebreos vuelve a esta figura, Melquisedec, para decir lo que tiene que decir y educar a su audiencia en madurez de fe y vida.

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Que el clavel y la rosa

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Que el clavel y la rosa,

¿cuál era más hermosa?

El clavel, lindo en color,

y la rosa, todo amor;

el jazmín de honesto olor,

la azucena religiosa,

¿cuál es la más hermosa?

La violeta enamorada,

la retama encaramada,

la madreselva mezclada,

la flor de lino celosa.

¿Cuál es la más hermosa?

Que el clavel y la rosa,

¿cuál era más hermosa?

Tirso de Molina. España (1579-1648)