Apuntes a Hebreos 5:1-10

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Para pensar:

¿Te ha permitido Dios aprender obediencia mediante sufrimiento? ¿Qué o cuáles actitudes o conductas han cesado a través de la enseñanza del sufrimiento? ¿Qué o cuáles conductas o actitudes te ha permitido aprender a practicar en su lugar?

1Porque todo sumo sacerdote tomado de entre los hombres es constituido a favor de los hombres en las cosas que a Dios se refieren, para presentar ofrendas y sacrificios por los pecados; 2y puede [pudiendo] obrar con benignidad [compasión] para con los ignorantes y extraviados, puesto que él mismo está sujeto a flaquezas; 3y por esa causa está obligado a ofrecer sacrificios por los pecados, tanto por sí mismo como por el pueblo. 

Para cumplir deberes con dignidad, el Sumo Sacerdote no solo debe ejecutar con precisión la labor y detalles de cada ritual sino además mostrar sentimientos internos acordes a la obra que realiza. El verso 1 se toma como indicador de la historicidad de Hebreos, seguramente escrito antes del 70 DC, al especificar las funciones de alguien que todavía presta servicio en el Templo.

El Sumo Sacerdote es llamado a obrar con benignidad para con ignorantes y extraviados, en el sentido de ser sujeto a provocación y quien podría, si quisiera, responder con ira y severidad; pero un Sumo Sacerdote lleno de indignación y/o exasperado ¿cómo podría solicitar expiación por el pecado ajeno?

Observen que se ofrecen ofrendas y sacrificios por ignorantes y extraviados, o de extraviados por causa de ignorancia, no por cualquier persona (Números 15:28 y el sacerdote hará expiación delante del Señor por la persona que ha cometido error, cuando peca inadvertidamente, haciendo expiación por él, y será perdonado); el Sumo Sacerdote ha de considerar que él mismo es hombre sujeto a las mismas flaquezas (ejemplos de Josué hijo de Josadac, Aarón y la excusa pueril que dio a Moisés; Zacarías 3:3-9, Exodo 32:24).

Ahora bien, la Ley no hace esta provisión para quien peca con deliberación (Números 15:30-31).

Ahora pensemos en 1 Pedro, donde dice que todos somos “real sacerdocio.” Si el sacerdocio levítico era capaz de lidiar con gentileza para con ignorantes y extraviados, ¿cuánto más nosotros, seguidores del nuevo gran Sumo Sacerdote?

Nosotros, que contamos con la revelación total del evangelio… ¿Cómo respondemos a estas personas?

La respuesta común suele ser impaciencia, rechazo, indignación, hasta repulsa. “No te quiero cerca de mí” “No quiero saber lo que haces” etc. Pensemos bien.

¿Por qué el sacerdocio levítico podía simpatizar con ignorantes? Porque primero había ofrecido sacrificios por sí mismo delante de Dios, no podía ser ignorante de sus propias flaquezas (Aarón en Levítico 16:6).

Si una calificación del Sumo Sacerdote era su capacidad de simpatizar, otra no menos importante era ser llamado por Dios para este servicio. Nadie podía nombrarse a sí mismo ni alegar validez otorgada por autoridad terrenal alguna.

Aarón, el primer Sumo Sacerdote de Israel, así como herederos y sucesores posteriores, fue escogido por Dios (Exodo 28:1f; Levítico 8:1f;  Números 16:5; 17:5; Sal 105:26; Números 20:23-26; 25:10f). Otros Sumo Sacerdotes, no de descendencia aarónica, pero que ejercieron en momentos precisos, lo hicieron por llamado divino directo y especial (Samuel en 1 Samuel 7:3-17).

4Y nadie toma este honor para sí mismo, sino que lo recibe cuando es llamado por Dios, así como lo fue Aarón.

Mmm, el rol de sacerdote no era un cargo por elección. Ustedes saben lo que sucede cuando es por elecciones:

  1. yo voté por ti, por tanto haz lo que te pido;
  2. yo no voté por ti, no tengo qué obedecer

La naturaleza humana en su esplendor, en cualquiera de estas respuestas.

Cuando el Señor nos llama a formar parte del real sacerdocio no es porque somos “wow” o porque alguien más pensó en ello. Es únicamente por la gracia dispensada a través de Cristo. 

Y en este tenor es que el autor de Hebreos procede a presentar las calificaciones de Cristo:

5De la misma manera, Cristo no se glorificó a sí mismo para hacerse Sumo Sacerdote, sino que lo glorificó el que le dijo:

Hijo mío eres tú, Yo te he engendrado hoy;

6como también dice en otro pasaje:

Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec.

Cita el Salmo 2:7 que enlaza con el Salmo 110:4 para establecer que no hay dos Mesías, sino uno solo, rey y sacerdote según el orden de Melquisedec. Melqui aparece en la Escritura por primera vez en Génesis 14:18 como rey de Salem (tradicionalmente identificada como Jerusalén) y sacerdote del Dios Altísimo (El Elyon), del cual hablaremos después.

Observen que el autor invierte el orden de las calificaciones: (1) su llamado, incluso Cristo Hijo de Dios no asume por iniciativa propia; fue llamado por Dios mismo (Salmo 2:7). (2) simpatía con su pueblo.

7Cristo, en los días de su carne, habiendo ofrecido oraciones y súplicas con gran clamor y lágrimas al que podía librarle de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente;

El énfasis no es tanto la oración, sino la necesidad de ser oído: la ayuda celestial para beber de la copa futura. Lo que da realidad al sacerdocio es que no se trata de un oficio externo, heredado, usurpado, u otorgado por favores, sino que trata de vocación y calificaciones internas en experiencia y carácter. Cristo reconoció el camino de la voluntad del Padre y lo siguió hasta el final, de ahí la expresión “temor reverente” o sumisión humilde.

Reverencia = postura de confianza y sumisión.

 8y aunque era Hijo, aprendió obediencia por lo que padeció;

Lo natural para un hijo es que aprenda obediencia mediante sufrimiento. 

¿En qué sentido el Hijo de Dios aprendió obediencia por lo que padeció? ¿Significa que era desobediente y tuvo que aprender? No. Porque El era sin pecado.

¿Entonces? Que desde el principio estableció el camino de obediencia a Dios, aprendió obediencia al experimentar en el camino las consecuencias de dicha obediencia en la vida práctica cotidiana terrenal

El Señor Dios me ha dado lengua de discípulo, para que yo sepa sostener con una palabra al fatigado.  Mañana tras mañana me despierta, despierta mi oído para escuchar como los discípulos. El Señor Dios me ha abierto el oído; y no fui desobediente, ni me volví atrás. Di mis espaldas a los que me herían, y mis mejillas a los que me arrancaban la barba; no escondí mi rostro de injurias y esputos. 

El Señor Dios me ayuda, por eso no soy humillado, por eso como pedernal he puesto mi rostro, y sé que no seré avergonzado. Cercano está el que me justifica; ¿quién contenderá conmigo? Comparezcamos juntos; ¿quién es el enemigo de mi causa? Que se acerque a mí. He aquí, el Señor Dios me ayuda; ¿quién es el que me condena? He aquí, todos ellos como un vestido se gastarán, la polilla se los comerá. Isaías 50:4-9 

Jesús, en su humanidad, tuvo que aprender a caminar, a hablar, a comer, a ponerse la ropa, lavarse, a leer, a martillar un clavo, etc. Aprendió. Jesús el hombre tuvo que aprender de primera mano lo que Jesucristo, Dios, ya sabía. Quienes fueron bautizados por Juan en el Jordán hubieron de confesar sus pecados, pero no fue así con Cristo: El fue bautizado con la resolución de colocarse sin reservas a disposición de Dios Padre para el cumplimiento de su propósito de salvación. La carrera de obediencia pública inaugurada en el primer bautismo fue coronada en el segundo (Marcos 10:38; Lucas 12:50 pero de un bautismo tengo que ser bautizado, y ¡cómo me angustio hasta que se cumpla!), en el cumplimiento de toda justicia.

La audiencia de Hebreos se da cuenta ahora que mantener su fe los expone a persecusión y sufrimiento, de lo cual cual podrían escapar si renuncian a esa fe. ¿Qué harán, volver atrás y perder lo alcanzado, o caminar a la perfección?

El autor exhorta a mirar a Cristo y continuar adelante, hecho perfecto a través del sufrimiento, a perseverar y no desmayar sabiendo que cuentan con un gran Sumo Sacerdote abundante en benignidad y simpatía. 

Y nosotras, ¿aprenderemos obediencia del sufrimiento?

Físicamente es sencillo, si no tomo café en la mañana me duele la cabeza el resto del día. Pero luego con el corazón y los pensamientos el tema se pone difícil, y más cuando interviene la escuela del sufrimiento, pues debiéramos ser buenas estudiantes.

9y habiendo sido hecho perfecto [completo], vino a ser fuente [autor] de eterna salvación para todos los que le obedecen, 10siendo constituido por Dios sumo sacerdote según el orden de Melquisedec.

La esencia de perfección que el autor tiene en mente consiste en el doble hecho de que por su muerte y sufrimiento Cristo (1) vino a ser fuente de eterna salvación y (2) aclamado por Dios sumo sacerdote según el orden de Melquisedec. ¿A quiénes? A quienes le obedecen.

Una vez más el autor nos exhorta a perseverar en lealtad a Cristo, autor de eterna salvación. La lógica del argumento sería investigar ahora en qué consiste ser sacerdote según el orden de Melquisedec, pero…

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Los inmigrantes

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Aún no se ha escrito la historia de su congoja.

Su viejo dolor unido unido al nuestro.

 

 

No tuvieron tiempo -de niños- para asir entre sus dedos

los múltiples colores de las mariposas.

Atar en la mirada los paisajes del archipiélago.

Conocer el canto húmedo de los ríos.

No tuvieron tiempo de decir:

-Esta tierra es nuestra.

Juntaremos colores.

Haremos bandera.

La defenderemos.

Hubo un tiempo

-no lo conocí-

en que la caña

los millones

y la provincia de nombre indígena

de salobre y húmedo apellido

tenían música propia

y desde los más remotos lugares

llegaban los danzantes.

Por la caña.

Por la mar.

Por el raíl ondulante y frío

muchos quedaron atrapados.

Tras la alegre fuga de otros

quedó el simple sonido del apellido adulterado

difícil de pronunciar.

La vetusta ciudad.

El polvoriento barrio

cayéndose sin ruido.

La pereza lastimosa del caballo de coche.

El apaleado joven

requiriendo la tibieza de su patria verdadera.

Los que quedan. Estos.

Los de borrosa sonrisa.

Lengua perezosa

para hilvanar los sonidos de nuestro idioma

son la segunda raíz de mi estirpe.

Vieja roca

donde crece y arde furioso

el odio antiguo a la corona.

A la mar.

A esta horrible oscuridad

plagada de monstruos.

Oyeme viejo Willy cochero

fiel enamorado de la masonería.

Oyeme tú George Jones

ciclista infatigable.

John Thomas predicador.

Winston Brodie maestro.

Prudy Ferdinand trompetista.

Cyril Chalanger ferrocarrilero

Aubrey James químico.

Violeta Stephen soprano.

Chico Conton pelotero.

Vengo con todos los viejos tambores

arcos y flechas

espadas y hachas de madera

pintadas a todo color ataviado

de la multicolor vestimenta de “Primo”

el Guloya enfermero.

Vengo a escribir vuestros nombres

junto al de los sencillos.

Ofrendaros

esta Patria mía y vuestra

porque os la ganáis

junto a nosotros

en la brega diaria

por el pan y la paz.

Por la luz y el amor.

Porque cada día que pasa

cada día que cae

sobre vuestra fatigada sal de obreros

construimos 

la luz que nos deseáis.

Aseguramos

la posibilidad del canto

para todos.

Norberto James Rawlings. República Dominicana (1945-2021)

S,H,C espirituales

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Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.

Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento.

Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.

Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días.

Salmo 23:1-6

El encuentro

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Le he encontrado en el sendero.

No turbó su ensueño el agua

ni se abrieron más las rosas.

Abrió el asombro mi alma.

¡Y una pobre mujer tiene

su cara llena de lágrimas!

Llevaba un canto ligero

en la boca descuidada,

y al mirarme se le ha vuelto

grave el canto que entonaba.

Miré la senda, la hallé

extraña y como soñada.

¡Y en el alba de diamante

tuve mi cara con lágrimas!

Siguió su marcha cantando

y se llevó mis miradas

Detrás de él no fueron más

azules y altas las salvias.

¡No importa! Quedó en el aire

estremecida mi alma.

¡Y aunque ninguno me ha herido

tengo la cara con lágrimas!

Esta noche no ha velado

como yo junto a la lámpara;

como él ignora, no punza

su pecho de nardo mi ansia;

pero tal vez por su sueño

pase un olor de retamas,

¡porque una pobre mujer

tiene su cara con lágrimas!

Iba sola y no temía;

con hambre y sed y no lloraba;

desde que lo vi cruzar,

mi Dios me vistió de llagas.

Mi madre en su lecho reza

por mí su oración confiada.

¡Pero yo tal vez por siempre

tendré mi cara con lágrimas!

Gabriela Mistral. Chile (1889-1957)

S, H,C espirituales

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Tal como soy, de pecador, sin más confianza que tu amor, ya que me llamas, acudí; Cordero de Dios, heme aquí.

Tal como soy, buscando paz en mi desgracia y mal tenaz, conflicto grande siento en mí; Cordero de Dios, heme aquí.

Tal como soy, me acogerás; perdón, alivio, me darás; pues tu promesa ya creí; Cordero de Dios, heme aquí.

Tal como soy, to compasión vencido ha toda oposición, ya pertenezco solo a Ti; Cordero de Dios, heme aquí.

Carlota Elliot.

 

Apuntes a Hebreos 4:14-16

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Para pensar:

En 4:14 la idea de retener ocurre igual que en dos versos anteriores. Aparecerá dos veces más en Hebreos. Completa las ideas por favor:

3:6 retengamos nuestra _________ y nuestra _________

3:14 retenemos el _______________ firme hasta el fin

4:14 retengamos nuestra ________ (ver también 1 Juan 4:15)

6:18 retengamos la _____________

10:23 mantengamos firme ____________________ sin vacilar;

Así que, de acuerdo a la comparación, ¿qué hemos de retener?

14Teniendo, pues, un gran Sumo Sacerdote que trascendió [pasó a través de] los cielos, Jesús, el Hijo de Dios, retengamos nuestra fe. 15Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino uno que ha sido tentado en todo como nosotros, pero sin pecado.

¿Qué hacía el Sumo Sacerdote levita? Entraba al santuario externo, el interno, el lugar santo, y una vez al año al Lugar Santísimo para acceder al propiciatorio o sillín de la misericordia. He aquí a Jesucristo pasando a través de los cielos, llevándonos a la habitación del Trono donde alcanzamos misericordia y gracia.

el Hijo de Dios… ¿se dan cuenta? ¿Cómo pensamos de Cristo? Hay un patrón aquí.

Hablar solo de Jesús se refiere solo a la persona histórica, al hombre; una referencia a su humanidad. Pero Jesús el Hijo de Dios, combina tanto su humanidad como su divinidad, una doctrina importantísima que luego no entendemos, pues tendemos a inclinarnos en uno u otro sentido cuando en realidad Jesucristo es ambas cosas al mismo tiempo, y sentado a la diestra de Dios el Padre, sigue siendo ambas cosas. Su trascendencia no hace diferente su humanidad.

¿Por qué es importante? Porque si es totalmente humano no sería nuestro substituto; a menos que sea totalmente Dios. 

16Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna.

¿Por qué? Porque tenemos un sumo sacerdote que puede compadecerse, mostrar simpatía, de nuestras debilidades o flaquezas. ¿Cuáles debilidades? ¿Aquellas donde podríamos caer en tentación? No.

Jesucristo humano experimentó hambre, sed, frío, cansancio, la gama completa de emociones, tristeza, y todo lo que se les ocurra. El es capaz de relacionarse y entender las debilidades de nuestra carne y también de nuestro espíritu, aunque permaneció sin pecar. Fue tentado en todo como nosotros, pero no pecó. Pensemos en esto.

trascender:

Tb. transcender. Del lat. transcendĕre ‘pasar de una cosa a otra’, ‘traspasar’.

1. Exhalar olor tan vivo y subido, que penetra y se extiende a gran distancia.

2. Dicho de algo que estaba oculto: Empezar a ser conocido o sabido.

3. Dicho de los efectos de algunas cosas: Extenderse o comunicarse a otras, produciendo consecuencias.

4. Estar o ir más allá de algo.

5. En el sistema kantiano, traspasar los límites de la experiencia posible.

7. Penetrar, comprender, averiguar algo que está oculto.

simpatía:

Del lat. sympathīa, y este del gr. συμπάθεια sympátheia ‘comunidad de sentimientos’.

1. Inclinación afectiva entre personas, generalmente espontánea y mutua.

2. Inclinación afectiva hacia animales o cosas, y la que se supone en algunos animales.

3. Modo de ser y carácter de una persona que la hacen atractiva o agradable a las demás.

4. Relación de actividad fisiopatológica entre órganos sin conexión directa.

5. Relación entre dos cuerpos o sistemas por la que la acción de uno induce el mismo comportamiento en el otro.

empatía:

A partir del gr. ἐμπάθεια empátheia.

1. Sentimiento de identificación con algo o alguien.

2. Capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos.

¿Qué hacemos o cómo respondemos cuando algo nos tienta, o vemos algo tentador? Racionalizamos. Calculamos opciones. Quizás… Pero lo que no hacemos es salir corriendo. Consideramos, nos recreamos, jugamos con la idea, absorbemos la tentación… “quizás no es como Dios dice...”

¿Y Cristo? Para empezar, no interioriza o internaliza la tentación (Mateo 4, o el uso de la Escritura para responder a tentaciones). No se pone a considerar pros y contras de la tentación. Tiene un mejor reposo que el nuestro. Pasó 33 años de su vida siendo tentado igual que tú y que yo, y respondiendo “no mi voluntad Padre, sino la tuya sea hecha.” Pero no olvidemos que sintió tentaciones, por ello se compadece, tiene simpatía (sympateko en el original).

Luego perdemos el punto. 

Pensamos que a Cristo le fue fácil evadir tentaciones porque era Dios. Piensa, ¿qué es más fácil? ¿entregarse o evadir el pecado? ¿miles de veces al día cada día durante 33 años? ¿Podremos entender esta clase de sufrimiento?

¿Te resulta difícil creer que Jesucristo fue tentado en todo como nosotros?

Queremos responder “sí” porque luego pensamos que nuestras tentaciones son mayores.

“Esto es nuevo” decimos, como para justificar por qué caímos. 1 Corintios 10:13 (no os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea común a los hombres; y fiel es Dios que no permitirá que vosotros seáis tentados más allá de lo que podéis soportar, sino que con la tentación proveerá también la vía de escape, a fin de que podáis resistirla).

Amadas, si es una tentación común a todos los hombres, luego entonces tiene la misma solución que cualquier otra tentación. ¡Oremos al Señor que nos provea la vía de escape! (y sepamos discernirla)

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¿Que cuántos años tengo?

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¿Que cuántos años tengo? 

¡Qué importa eso!

¡Tengo la edad que quiero y siento!

La edad en que puedo gritar sin miedo lo que pienso.

Hacer lo que deseo, sin miedo al fracaso o lo desconocido…

 

Pues tengo la experiencia de los años vividos

y la fuerza de la convicción de mis deseos.

¡Qué importa cuántos años tengo! 

¡No quiero pensar en ello!

Pues unos dicen que ya soy viejo

otros que “estoy en el apogeo.”

Pero no es la edad que tengo,

ni lo que la gente dice,

sino lo que mi corazón siente y mi cerebro dicte.

Tengo los años necesarios para gritar lo que pienso,

para hacer lo que quiero,

para reconocer yerros viejos,

rectificar caminos y atesorar éxitos.

Ahora no tienen por qué decir: 

¡estás muy joven, no lo lograrás!

¡estás muy viejo, ya no podrás!

 

Tengo la edad en que las cosas se miran con más calma,

pero con el interés de seguir creciendo.

Tengo los años en que los sueños,

se empiezan a acariciar con los dedos,

las ilusiones se convierten en esperanza.

Tengo los años en que el amor, 

a veces es una loca llamarada,

ansiosa de consumirse en el fuego de una pasión deseada, 

y otras, es un remanso de paz, como el atardecer en la playa.

 

¿Que cuántos años tengo?

No necesito marcarlos con un número,

pues mis anhelos alcanzados,

mis triunfos obtenidos,

las lágrimas que por el camino derramé

al ver mis ilusiones truncadas

¡valen mucho más que eso!

¡Qué importa si cumplo cincuenta, sesenta o más!

Pues lo que importa ¡es la edad que siento!

Tengo los años que necesito para vivir libre y sin miedos.

Para seguir sin temor por el sendero,

pues llevo conmigo la experiencia adquirida

y la fuerza de mis anhelos.

¿Que cuántos años tengo?

¡Eso! ¿A quién le importa?

¡Tengo los años necesarios para perder ya el miedo

y hacer lo que quiero y siento!

Qué importa cuántos años tengo

o cuántos espero,

si con los años que tengo

¡aprendí a querer lo necesario

y a tomar, solo lo bueno!

José Saramago. Portugal (1922-2010)

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(les ruego ir a YouTube como solicita el video)

Jehová habló a Moisés, diciendo: Habla a Aarón y a sus hijos, y diles, así bendeciréis a los hijos de Israel, diciéndoles:

Jehová te bendiga, y te guarde.

Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia.

Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz.

Y pondrán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré.

Números 6:2422-27

Amor de ciudad grande

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¡De gorja son y rapidez los tiempos!

Corre cual luz la voz; en alta aguja,

cual nave despeñada en sirte horrenda,

húndese el rayo, y en ligera barca

el hombre, como alado, el aire hiende.

 

¡Así el amor, sin pompa ni misterio

muere, apenas nacido, de saciado!

¡Jaula es la villa de palomas muertas

y ávidos cazadores!

Si los pechos se rompen de los hombres,

y las carnes rotas por tierra ruedan,

¡no han de verse dentro más que

frutillas estrujadas!

 

¡De gorja son y rapidez los tiempos!

Se ama de pie, en las calles, entre el polvo

de los salones y plazas; muere

la flor el día en que nace.

Aquella virgen trémula que antes a la muerte daba

la mano pura que a ignorado mozo;

el goce de temer, aquel salirse del pecho el corazón; el inefable placer de merecer;

el grato susto de caminar de prisa en derechura

del hogar de la amada, y a sus puertas

como un niño feliz romper en llanto.

 

Y aquel mirar, de nuestro amor al fuego,

irse tiñendo de color las rosas.

 

¡Ea, que son patrañas! Pues ¿quién tiene

tiempo de ser hidalgo? ¡Bien que se sienta,

cual áureo vaso o lienzo suntuoso,

dama gentil en casa de magnate!

¡O si se tiene sed, se alarga el brazo

y a la copa que pasa se la apura!

Luego, la copa turbia al polvo rueda

¡y el hábil catador -manchado el pecho

de una sangre invisible- sigue alegre,

coronado de mirtos, su camino!

No son los cuerpos ya sino deshechos,

y fosas. y jirones. Y las almas

no son como en el árbol, fruta rica

en cuya blanda piel la almíbar dulce

en su sazón de madurez rebosa,

sino fruta de plaza que a brutales

golpes el rudo labrador madura.

¡La edad es ésta de los labios secos!

¡De las noches sin sueño! 

¡De la vida estrujada en agraz!

¿Qué es lo que falta que la ventura falta?

Como liebre azorada, el espíritu se esconde,

trémulo huyendo al cazador que ríe,

cual en soto selvoso, en nuestro pecho.

Y el deseo, del brazo de la fiebre,

cual rico cazador recorre el soto.

¡Me espanta la ciudad!

¡Toda está llena de copas por vaciar, o huecas copas!

Tengo miedo !ay de mí! de que este vino

tósigo sea, y en mis venas luego

cual duende vengador los dientes clave.

¡Tengo sed, mas de un vino que en la tierra

no se sabe beber! 

No he padecido bastante aún, para romper el muro

que me aparta ¡oh dolor! de mi viñedo.

¡Tomad vosotros, catadores ruines

de vinillos humanos, esos vasos

donde el jugo de lirio a grandes sorbos

sin compasión y sin temor se bebe!

¡Tomad!

¡Yo soy honrado, y tengo miedo!

José Martí. Cuba (1853-1895)