Apuntes a Santiago

Estándar

TEMA 2. FE GENUINA Y PRUEBAS. 1:9-11

9Pero que el hermano de condición humilde se gloríe en su alta posición, 10y el rico en su humillación, pues él pasará como la flor de la hierba.
11Porque el sol sale con calor abrasador y seca la hierba, y su flor se cae y la hermosura de su apariencia perece; así también se marchitará el rico en medio de sus empresas.

Santiago introduce como de pasada un nuevo tema con paralelismo y contraste. Mmm, ¿por qué Santiago no utiliza la palabra “pobre”? Llama “hermano” al pobre pero no al rico… e, interesante, literalmente dice al hermano de condición humilde que se jacte, ¿cómo puede gloriarse un cristiano en deprivación económica?
Primero debe aprender a apreciar el significado de su estado, esto es, no depender de lo material sino desarrollar su vida en función de lo espiritual. Verse como hijo de Dios perteneciente a linaje real.
(Santiago 2:5 Hermanos míos amados, escuchad: ¿No escogió Dios a los pobres de este mundo para ser ricos en fe y herederos del reino que El prometió a los que le aman?).
Ahora bien, Santiago quiere que vean más allá de su estado y que se jacten en su elevada posición (Jeremías 9:23-24 Así dice el SEÑOR:No se gloríe el sabio de su sabiduría, ni se gloríe el poderoso de su poder, ni el rico se gloríe de su riqueza; mas el que se gloríe, gloríese de esto: de que me entiende y me conoce, pues yo soy el SEÑOR que hago misericordia, derecho y justicia en la tierra, porque en estas cosas me complazco– declara el SEÑOR). Es claro que gloriarse no es malo en sí mismo sino en qué te glorías o alabas. Un creyente podrá gloriarse siempre en su elevada posición o exaltación. Por fe pertenecemos al reino de los cielos aunque esperamos el día en que nuestros cuerpos de humillación sean transformados en cuerpos de gloria [el famoso ya, pero todavía no; Filipenses 3:20-21 Porque nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también ansiosamente esperamos a un Salvador, el Señor Jesucristo, el cual transformará el cuerpo de nuestro estado de humillación en conformidad al cuerpo de su gloria, por el ejercicio del poder que tiene aun para sujetar todas las cosas a sí mismo].
El punto de Santiago es que los creyentes hemos de aprender a ver más allá de la valoración que hace el mundo y entender quiénes somos y cómo nos mira Dios (Santiago 2:5).

Tenemos dos circunstancias aquí: a) no tener mucho, b) tener demasiado.
Ninguna es muy buena (Proverbios 30:8-9). Luego tenemos la simplista idea de que mientras más acumulemos entonces viviremos mejor, pero la verdad es que tener más resulta en un problema mayor.
Las pruebas son el gran compensador: ni la riqueza acerca más a Dios ni la pobreza lo aleja más; todos dependemos de El.

¿Quién es el hombre rico?
Observen que Santiago no le llama hermano (aunque algunas traducciones insertan la palabra), lo compara a una hierba que florece y se seca, no hay palabras de amonestación ni tampoco llamado al arrepentimiento, y en otras partes del libro tal parece que el rico no pertenece a la comunidad cristiana (2:6-9; 5:1-6); el escritor habla del hombre, no de sus riquezas: le preocupa la persona. Tal parece que este hombre no es un cristiano: ciego a lo espiritual, incapaz de ver su estado real (Isaías 40:6-7; Job 14:2; Salmo 105:15-16). La vida de este hombre rico es cortada de repente mientras anda ocupado en sus negocios y hacer dinero; sus riquezas son incapaces de prolongar su vida, parte y todo queda atrás.

Ahora bien, si el hombre rico es un creyente, Santiago alienta a que tal persona se gloríe en su baja condición, a no jactarse de sus riquezas o su elevada posición social sino en su identidad con Cristo y con su pueblo, es decir “humillación” a los ojos del mundo.
Si el hombre rico es un incrédulo, Santiago ironiza para demostrar su condenación: habrá humillación escatológica para ti (Mateo 23:12 Y cualquiera que se ensalce, será humillado, y cualquiera que se humille, será ensalzado; cf. Lucas 14:11; 18:14).

11Porque el sol sale con calor abrasador y seca la hierba, y su flor se cae y la hermosura de su apariencia perece; así también se marchitará el rico en medio de sus empresas.

Un recordatorio de lo transitorio de toda riqueza y estatus (Isaías 40:6b-8; Salmo 103:15-16; Salmo 49:16-17) abandona la metáfora y va directo al corazón: No temas cuando alguno se enriquece, cuando la gloria de su casa aumenta; porque nada se llevará cuando muera, ni su gloria descenderá con él.

En resumen, Santiago se dirige a dos clases de personas cristianas: unas pobres, otras ricas. Exhorta a cada una a evaluar su identidad espiritual como la medida de su significado último, a autoevaluarse por estándares espirituales y no materiales. Si la iglesia ha de ofrecer un tipo de sociedad “contra cultural” es crucial establecer y propagar esta perspectiva: que el cristiano exhiba integridad y consistencia espiritual, evitando actitudes de dualidad de alma típicas de muchos que se proclaman seguidores de Cristo.

El contexto de estos versos es “tribulaciones.” Un tema que volverá a tocar más adelante. Podría decirse que el autor quiere que consideremos pobreza y riqueza como LA prueba mayor de nuestro cristianismo. El dinero, y lo que se puede comprar con dinero son anzuelos poderosos que comprometen la totalidad del corazón en su compromiso con Dios.
De modo que el pensamiento de Santiago se mueve con fluidez de la necesidad de acercase a Dios con fe invariable y consistente hacia la principal amenaza para este tipo de fe. Porque “nadie puede servir a dos señores -Mateo 7:24.”

12Bienaventurado [makarios] el hombre que persevera bajo la prueba, porque una vez que ha sido aprobado, recibirá la corona de la vida que el Señor ha prometido a los que le aman

¡Oh la recompensa de la perseverancia! Con este verso Santiago regresa al tema del párrafo inicial: tribulaciones.
La bendición formulada era bien conocida (Salmo 1:1; Mateo5:3-12).

NOTA: algunas versiones dicen “feliz” en lugar de “bienaventurado” pero es muy real que no son sinónimos. Nuestro estado emocional varía con las circunstancias de la vida pero podemos estar seguros que, no importa la circunstancia, si la soportamos con fe y comprometidos con Dios, recibiremos Su favor.

Luego tenemos tribulaciones que “nos caen” en el regazo; pero estos judíos cristianos estaban en tribulación porque eran seguidores de Cristo y escogieron Su verdad. Es decir que hay una clase de perseverancia en el caso de una prueba que nos llega, y otro tipo de perseverancia que se mantiene sabiendo que lo único que hay que hacer para librarse es renegar la fe.
(Salmo 15:1-5 SEÑOR, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu santo monte? El que anda en integridad y obra justicia, que habla verdad en su corazón. El que no calumnia con su lengua, no hace mal a su prójimo, ni toma reproche contra su amigo; en cuyos ojos el perverso es menospreciado, pero honra a los que temen al SEÑOR; el que aun jurando en perjuicio propio, no cambia; el que su dinero no da a interés, ni acepta soborno contra el inocente. El que hace estas cosas permanecerá firme).

Bienaventurado es mucho más que la simple felicidad de una vida sin preocupaciones, escasos conflictos, cero problemas. Makarios (bienaventurado) es la misma palabra con que inicia el Señor Jesús las Bienaventuranzas de Mateo 5.
Gozo y satisfacción interior profundo, que solo Dios puede proveer a quienes, por causa de El y de Su poder, soportan y conquistan con fidelidad y paciencia las pruebas.

bienaventurado, da
Del part. de bienaventurar.
1. Que goza de Dios en el cielo
2. afortunado
3. Dicho de una persona: Demasiado sencilla o cándida.

Santiago nos enfoca en la recompensa: corona de vida, una promesa directa de Dios (Apocalipsis 2:10c Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida). Algunos objetan las recompensas diciendo que nuestra obediencia debiera ser pura y desinteresada, fuera de cualquier motivación. Es entendible, y es real, que muchos mantienen una mentalidad calculadora y egoísta en su servicio al Señor, preguntando “¿qué hay para mí?” Pero encontramos la contemplación de las recompensas celestiales en todo el Nuevo testamento como estímulo a nuestra fidelidad en circunstancias difíciles. Mantener la vista en el premio puede motivarnos a integridad espiritual al encarar tentaciones y sufrimientos. Por otra parte, se trata de recompensas que solo puede apreciar un cristiano.

¿El opuesto de bendición?
Deuteronomio 27:16-26…
“Maldito el que desprecie a su padre o a su madre.” Y todo el pueblo dirá:”Amén.”
“Maldito el que cambie el lindero de su vecino.” Y todo el pueblo dirá:”Amén.”
“Maldito el que haga errar al ciego en el camino.” Y todo el pueblo dirá:”Amén.”
“Maldito el que pervierta el derecho del forastero, del huérfano y de la viuda.” Y todo el pueblo dirá: “Amén.”
“Maldito el que se acueste con la mujer de su padre, porque ha descubierto la vestidura de su padre.” Y todo el pueblo dirá: “Amén.”
“Maldito el que se eche con cualquier animal.” Y todo el pueblo dirá:”Amén.”
“Maldito el que se acueste con su hermana, la hija de su padre o de su madre.” Y todo el pueblo dirá: “Amén.”
“Maldito el que se acueste con su suegra.” Y todo el pueblo dirá:”Amén.”
“Maldito el que hiera a su vecino secretamente.” Y todo el pueblo dirá:”Amén.”
“Maldito el que acepte soborno para quitar la vida a un inocente.” Y todo el pueblo dirá:”Amén.”
“Maldito el que no confirme las palabras de esta ley, poniéndolas por obra.” Y todo el pueblo dirá: Amén”
¿Lo ven? Si desobediencia, maldición. (¿Recuerdan la historia del hombre ciego? El concepto de conducta y juicio estaba tan compenetrado en la psiquis Judía que preguntan “¿quien pecó, este o sus padres?”). Pero las primeras palabras de nuestro Señor Jesús son bendiciones si hay obediencia. La bendición divina reposando sobre uno por causa de El ocupar nuestro lugar en la cruz.(Gálatas 3:13 Cristo nos redimió de la maldición de la ley, habiéndose hecho maldición por nosotros (porque escrito está: MALDITO TODO EL QUE CUELGA DE UN MADERO).

Santiago nos recuerda que recibiremos corona de vida, futura, pero luego en nuestra comodidad queremos coronas aquí y ahora. Nuestro Señor fue coronado con espinas, ¿quién somos para decir que merecer otra clase de corona en esta vida?

El plan de Dios es que crezcamos en madurez, perfectos y completos, sin que nada nos falte. Y El ejecutará Su plan porque Su Hijo tomó nuestro lugar allá en la cruz, y que seamos benditos en El.

resumen
¿MEDIOS que Dios emplea para perfeccionar el carácter cristiano?
– Actitud de gozo (v.2)
– Mente conocedora (v.3)
– Voluntad dócil (v.4)
– Corazón creyente (v.6)
– Humildad de espíritu (v.9)
<{{{{<<

Contemplo una flor

Estándar

Por fin lo comprende mi corazón:
escucho un canto,
contemplo una flor.
¡Ojalá no se marchiten!

Netzahualcóyotl
(México, 1402-1472)
Traducción del náhuatl al español
de Miguel León Portilla.

Apuntes a Génesis II

Estándar

TEMA 6. MELLIZOS. Génesis 28:10-22

Aparentemente Isaac quiere enderezar el barco. Pienso que la mayoría nos podemos reconocer en este Isaac, cuando servimos por motivos impuros o intenciones mal dirigidas, pero ejercitamos fe y Dios cumple Su buena obra, mientras nos disciplina en el camino.

He aquí una familia de fe y de fallas para llevar a cabo los planes de Dios.
– Isaac, dependiente de sus sentidos y falta de resolución.
– Rebeca, quien actúa mediante dominación y decepción.
– Jacob, quien engaña y blasfema al mentir.
Y sin embargo hay aquí un mensaje de esperanza para todos: la entrada al Reino de Dios en última instancia depende de la gracia soberana de Dios, no de la fidelidad humana.

La divina promesa de esperanza sobrepasa todas estas fallas. El escritor de Génesis muestra las debilidades humanas, es cierto, pero destacando la gracia de Dios. La salvación es por completo obra de Su misericordia.

Ahora, si bien se imparte la bendición de acuerdo a la buena voluntad divina, también se pronuncia veredicto sobre las egoístas acciones de la familia. Hemos de aprender que Dios nos usa a pesar de nuestras fallas, y hemos de reconocer que hay consecuencias reales secundarias a nuestro pecado y arrogancia.

10Y salió Jacob de Beerseba, y fue para Harán.
El hijo favorito de Mami, fuera de casa. La acción marca el principio del peregrinaje de Jacob como patriarca de cuño propio. Lleva en mente encontrar esposa, lo que no sabe es que primero encontrará a Dios.
De Beerseba hasta Harán son más de 800 km, un largo viaje, pero la narración se enfoca en solo 2 días y en un solo lugar.

11Y llegó a cierto lugar y pasó la noche allí, porque el sol se había puesto; tomó una de las piedras del lugar, la puso de cabecera y se acostó en aquel lugar. 12Y tuvo un sueño, y he aquí, había una escalera apoyada en la tierra cuyo extremo superior alcanzaba hasta el cielo; y he aquí, los ángeles de Dios subían y bajaban por ella.
Donde le cogió la noche, como dirían nuestros campesinos, imposible viajar en la oscuridad. Lo que parece ordinario, un cierto lugar y una piedra cualquiera. Jacob está en medio de la nada, no sabe dónde está; es Dios quien toma la iniciativa y lo sorprende.
El sueño contiene una escalera, la palabra es de controversia porque en una escalera no hay modo de subir y bajar al mismo tiempo (¿por qué necesitarían escalera los ángeles?) así que otros sugieren se trataría de una rampa o algo así.

En el original se lee “escalera dirigida a la tierra.” Viene a la mente la historia de Babel,  allí los rebeldes construyen hacia los cielos pero aquí la construcción no es producto de ilusiones humanas grandiosas: es el modo como Dios se da a conocer a Jacob. No es orgullo lo que sube y baja, son mensajeros -ángeles de Dios- espíritus ministradores enviados a servir por causa de los que heredarán salvación (Hebreos 1:14).

13Y he aquí, el Señor estaba sobre ella, y dijo: Yo soy el Señor, el Dios de tu padre Abraham y el Dios de Isaac. La tierra en la que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia. 14También tu descendencia será como el polvo de la tierra, y te extenderás hacia el occidente y hacia el oriente, hacia el norte y hacia el sur; y en ti y en tu simiente serán bendecidas todas las familias de la tierra. 15He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que vayas y te haré volver a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he prometido.

En el hebreo se lee que Jehová estaba parado al lado de Jacob, cerca, por tanto habla en lugar de llamar. ¿Qué dice el Señor?
Para sorpresa nuestra, no hay una sola palabra de amonestación por la conducta de Jacob contra su padre y su hermano. En lugar de fulminarlo, Dios expresa una cadena de promesas ¡incondicionales! (Jacob se integra al club, con Abraham e Isaac, de estar libres de censura por parte de Dios a pesar de conducta escandalosa patente. Esta ausencia de amonestación contrasta con los primeros capítulos de Génesis -Adán y Eva, Caín, Noé y contemporáneos, etc.; en la época de los patriarcas la amonestación cae sobre no israelitas -Faraón, Abimelec).

Pero parece haber censura indirecta. Dios se revela como el Dios de tu padre y de tu abuelo, de la primera y de la segunda generación, ¿lo será de la tercera?
La frase Dios de Isaac debe haber retiñido en los oídos de Jacob, porque ahora está frente al mismo Dios: Yo Soy Dios de quien tú engañaste y tomaste ventaja. ¿Me engañarás también a Mí?

Previo el énfasis ha sido la “obtención” de la bendición por parte de Jacob. Ahora el énfasis cambia a “ser” la bendición -en ti y en tu simiente serán bendecidas todas las familias de la tierra. “Yo Soy… Te protegeré…Te extenderás… Te haré regresar…No te abandonaré…” Seis veces el sujeto es Dios y el objeto es Jacob. Es la quinta ocasión que Génesis se refiere al patriarca y/o su descendencia como medio de bendición mundial. Quizás ahora es más dramática: Abraham estaba casado pero sin hijos, Jacob ni siquiera tiene esposa.

Yo estoy contigo… Constituye la primera de 3 promesas personales hechas a Jacob: de intimidad, de preservación y protección, de volverlo a casa.
No te dejaré… Dios no está limitado a un sitio particular.

16Despertó Jacob de su sueño y dijo: Ciertamente el Señor está en este lugar y yo no lo sabía. 17Y tuvo miedo y dijo: ¡Cuán imponente es este lugar! Esto no es más que la casa de Dios, y esta es la puerta del cielo.
Jacob se da cuenta de inmediato que no se trata de un sueño cualquiera. Descubre con total asombro la realidad de la divina presencia a su lado y se reprocha a sí mismo no haberse percatado antes, él creía ser dueño de su espacio.
Interesante, comparen la respuesta de Jacob con la de Sansón: el primero no se dio cuenta de la presencia de Dios con él, el segundo no se dio cuenta que Dios no estaba con él (Jueces 16:20).
Resulta inexcusable la ignorancia o la presunción de la presencia de Dios.
La reacción de Jacob va de la sorpresa al asombro al temor, lo cual prepara el terreno para la acción siguiente.

18Y se levantó Jacob muy de mañana, y tomó la piedra que había puesto de cabecera, la erigió por señal y derramó aceite por encima. 19Y a aquel lugar le puso el nombre de Betel [casa de Dios], aunque anteriormente el nombre de la ciudad había sido Luz. 20Entonces hizo Jacob un voto, diciendo: Si Dios está conmigo y me guarda en este camino en que voy, y me da alimento para comer y ropa para vestir, 21y vuelvo sano y salvo a casa de mi padre, entonces el Señor será mi Dios. 22Y esta piedra que he puesto por señal será casa de Dios; y de todo lo que me des, te daré el diezmo.

En los días de los patriarcas fue lícito erigir piedras como pilares (Génesis 31:13,45; 35:14; Exodo 24:4). Tales pilares servirían como (1) recordatorio de encuentro con Dios o símbolo visible e Su presencia, (2) establecer un límite y ser de testimonio, (3) servir de monumento en la tumba de un ser amado (Génesis 35:20).
Pero tiempo después tal práctica se consideró ilícita. ¿Por qué? Porque eran parte del culto canaanita que había de ser destruído (Exodo 23:24; 34:13; Deuteronomio 7:5). Además, levantar pilares formó parte de las caídas en el paganismo y sincretismo religioso del pueblo de Dios (1 Reyes 14:23; 2 Reyes 17:10). Es probable que la razón última para que algo lícito se tornara ilícito es que la piedra misma fuese vista como ídolo, no como símbolo.

La historia está llena de incidentes transformados. Una piedra convertida en pilar. Un cierto lugar en Bethel (casa de Dios). Un hombre que huye de su casa ahora corre hacia Dios. El mismo hombre será convertido de Jacob a Israel. Ahora, el Dios de Beth-El se convierte en el Dios personal de Jacob.
Piedad verdadera es mucho más que lindos sentimientos espirituales. La piedad encuentra expresión en actos de adoración tangibles, públicos, corporativos: altares, circuncisión, ahora pilares y diezmos.

El turno ahora es de Jacob, quien pronuncia el voto más largo del Antiguo Testamento. Toma lo inmediato de las promesas divinas y revela su dependencia total en Dios. El mismo que antes manipuló a su antojo su padre y su hermano ahora es visualizado como uno huérfano de todo recurso, a merced de otro. Es evidente que no puede manipular a Dios.
Los votos no eran contratos o acuerdos limitados, eran rendiciones que reorientan vida; compromisos de relaciones continuas con Dios incluso después de haber sido librados de adversidad. Ahora bien, una vez hechos había que mantenerlos (Deuteronomio 23:21-23; Proverbios 20:25; Eclesiastés 5:4-5): honestidad de intención y de ejecución.
Ojo: la Escritura no da preceptos ni prácticas para que el cristiano haga votos conectados a peticiones personales. El voto nazareo expresaba separación de influencias corruptas para dedicación al Señor (Hechos 18:18; 21:23).

Para Jacob, este voto reorienta su jornada; un viaje que empezó como huida y en busca de esposa se convierte en un peregrinaje lleno de contenido teológico.
Jacob se arroja a la misericordia divina, no está calculando si acepta o no acepta a Dios.

Interesante, en los pactos con Abraham e Isaac el Señor establece condiciones: el cumplimiento de promesas según la obediencia de los patriarcas. Ahora es al revés: Jacob condiciona adoración a que el Señor cumpla Sus promesas!

La promesa de diezmar es un momento importante. No es más el que recibe, ahora es el que da. Y la intención es diezmar con regularidad, en aumento, no una mera ofrenda de una sola vez.

y de todo lo que me des, te daré el diezmo… Tú eres mi Dios. Ofrece diezmar como símbolo de su relación: se compromete y por otro lado reconoce Quién es la fuente de toda provisión.
Sobre el diezmo, desde tiempos antiguos se reconoce lo apropiado de dar a Dios al menos el 10% del ingreso. Disminuir el % es robar a Dios (Malaquías 3:6-12). Los apóstoles enuncian un estándar mayor para diezmar: el creyente se da a Dios primero (Romanos 12:1-2; 2 Corintios 8:5); después regresa bendiciones materiales a quienes traen bendiciones espirituales (1 Corintios 9:6-18; Gálatas 6:6) y ofrendas a los necesitados (Romanos 15:25-28; 1 Corintios 16:1-3; Efesios 4:28). Ahora el principio es “quien siembra escasamente, escasamente también segara; quien siembra abundantemente…así segará” (2 Corintios 9:6-7). Como creyentes, diezmar con entusiasmo, generosa y alegremente, la cantidad según el nivel de prosperidad de cada quien.

Nuestra práctica debiera reflejar la abundante generosidad a que somos llamados en el Nuevo Testamento. Los apóstoles no imponen obligación de diezmar, ni instruyen o motivan bajo ese argumento.

Volviendo a Jacob, he aquí el inicio de la transformación del carácter de este hombre.
El sitio de descanso ahora es santuario, el axis entre cielos y tierra. Bethel fue reemplazado por el Tabernáculo, luego por un Templo de piedra y cedros. Pero estos tipos de templo encuentran su cumplimiento en Cristo (Juan 2:19-22) y Su iglesia (Juan 7:37-39; I Corintios 3:16-17; 6:19; Apocalipsis 21:22).
A menudo, la iglesia parece insignificante (1 Corintios 1:26-31), nuestras vidas oscuras y difíciles hasta que Dios abre nuestros ojos para ver Su presencia transformándonos en el punto de enlace entre cielos y tierra.
La presencia de Dios proporciona dignidad eterna y significado a nuestra identidad, pero además transforma nuestro viaje de expedición turística en peregrinaje sacro (Hebreos 11:13; 1 Pedro 1:17; 2:11; Hebreos 12:22-24).

La vida consiste de tiempo cronos (horarios) y tiempo crisis (momentos definitorios). La regularidad de cronos confirma el carácter y prepara para momentos decisivos. Tiempos de crisis cambian la forma del tiempo cronos.
Encuentros con Dios son momentos de decisiones que cambian vida.
Responder a las crisis en fe lleva las marcas de frutos de virtud y significado eterno.
Responder en incredulidad lleva las marcas de vicios y una existencia insignificante.

Si Dios recompensara la virtud aliviando de inmediato el sufrimiento, confundiríamos moralidad con placer. Usaríamos a Dios para indulgencias privadas; una ética basada en hacer bien para obtener lo bueno, no en agradar a Dios sirviendo a la comunidad.
Al retrasar recompensas, Dios nos permite desarrollar gracias espirituales como fe, perseverancia, carácter, esperanza. He aquí la razón o una de las razones del por qué nos gloriamos en las tribulaciones (Romanos 5:3; 1Pedro 2:20-23; 3:8-22).
<{{{{<<

El ciudadano

Estándar

Entré en las ferreterías
con mi corazón inocente
a comprar un simple martillo
o unas tijeras abstractas:
nunca debiera haberlo hecho,
desde entonces y sin reposo
dedico mi tiempo al acero,
a las más vagas herramientas:
los azadones me someten,
me avasallan las herraduras.

Me inquieto toda la semana
buscando nubes de aluminio,
tornillos atormentados,
barras de níquel taciturno,
innecesarios aldabones,
y ya las ferreterías
conocen mi deslumbramiento:
me ven entrar con ojos locos
de maniático en su caverna
y se ve que acaricio cosas
tan enigmáticas y ahumadas
que nadie podría comprar
y que sólo miro y admiro.

Porque en el sueño del injusto
surgen flores inoxidables,
innúmeras palas de hierro,
cuentagotas para el aceite,
fluviales cucharas de zinc,
serruchos de estirpe marina.

Es como el interior de una estrella
la luz de las ferreterías:
allí con sus propios fulgores
están los clavos esenciales,
los invencibles picaportes,
la burbuja de los niveles
y los enredos del alambre.

Tienen corazón de ballena
las ferreterías del puerto:
se tragaron todos los mares,
todos los huesos del navío.
Allí se reúnen las olas,
la antigüedad de las mareas,
y depositan en su estómago
barriles que rodaron mucho,
cuerdas como arterias de oro,
anclas de peso planetario,
largas cadenas complicadas
como intestinos de la Bestia
y arpones que tragó nadando
al este del Golfo de Penas.

Cuando entré ya no salí más,
ya nunca dejé de volver
y nunca me dejó de envolver
un olor de ferreterías:
me llama como mi provincia,
me aconseja inútiles cosas,
me cubre como la nostalgia.

¡Qué voy a hacerle! Hay hombres solos
de hotel, de habitación soltera,
hay otros con patria y tambor,
hay infinitos aviadores
que suben y bajan del aire.

Estoy perdido para ustedes.
Yo soy ciudadano profundo,
patriota de ferreterías.

Pablo Neruda
Chile (1904-1973)