Apuntes a 1ra Pedro 4:1-6

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Habiendo examinado los gloriosos resultados del sufrimiento de Cristo, Pedro ahora dirige su atención hacia aspectos prácticos, o cómo aplicar el conocimiento de los sufrimientos de Cristo en nuestras vidas.

Inicia exhortando a permanecer firmes como creyentes en Cristo en relación a la sociedad en general (v.1-6) y después la relación de creyentes dentro de la comunidad cristiana (v.7-11).

1Por tanto, puesto que Cristo ha padecido en la carne [mientras vivía en el cuerpo], armaos también vosotros con el mismo propósito, pues quien ha padecido en la carne [mientras vivía en el cuerpo] ha terminado con el pecado,

Wilkin sustituye la frase para un mejor sentido de la expresión.

Por tanto… armaos con el mismo discernimiento o percepción de la naturaleza interior [insight]…una manera particular de pensar. Concepto que ya es familiar para nosotras, claramente relacionado con la imagen paulina de colocarse la armadura espiritual (Romanos 6:13; 2 Corintios 6:7; Efesios 6:11-17; 1 Tesalonicenses 5:8) con raíces en Isaías 59:17 (se puso la justicia como coraza, y el yelmo de salvación en su cabeza; como vestidura se puso ropas de venganza, y se envolvió de celo como de un manto) aún cuando en este pasaje es Dios mismo quien se arma.

Interesante, Pedro señala colocarse un concepto abstracto como armadura: una visión o forma particular de pensar que alineará acciones futuras de acuerdo a ese discernir.

En la vida cristiana, los cambios empiezan en la forma correcta de pensar que conduce a transformación de las pasiones de nuestra vida, por ende, de nuestros deseos, que finalmente se expresan en acciones.

Cerebro [entendimiento], corazón [voluntad], manos [acciones].

Pedro, ¿cuál comprensión o forma particular de pensar? Obviamente la misma de Cristo: preparado para sufrir hasta el punto mismo de morir.

El reto inmediato es saber si estoy dispuesta a sufrir incluso hasta el punto de morir, como Cristo. Por la gracia del Señor vivimos en áreas donde no hay persecución por causa de nuestra fe. Sin embargo cuando Pedro habla de pecado se refiere a actos concretos del mismo, no solo al poder del pecado sobre las personas.

Es decir Pedro llama a un cese de actos concretos.

Deriva un principio del ejemplo de Cristo: puesto que sufrió mientras vivía en el cuerpo, nunca más tendrá que lidiar con pecado otra vez; luego entonces lidiar con el pecado y vivir en la carne (en el cuerpo) son co-términos: la batalla tiene un punto final.

El punto es que al adoptar esta forma de pensar nos percataremos (del ejemplo de Cristo) que ahora vivimos para Dios (sufriendo en la carne y luchando contra el pecado) lo cual nos llevará a victoria final (cesar de pecar).

Lo menos que podemos hacer es morir cada día negándonos a nosotros mismos [la doctrina de la mortificación de la carne]. Seguir el ejemplo de Cristo y honrar el testimonio de personas creyentes en otras partes del mundo que encaran peligros de muerte cada día. Esta disposición a sufrir injustamente es seguir el ejemplo de Cristo.

Disposición que implica dar testimonio fiel y a la vez luchar contra lo malo, aunque conlleve sufrir.

Ahora bien, más sufrimiento no significa más santidad. Habrá ocasiones en que el sufrimiento provoque amargura, no mejores personas. Pedro asume que si dos personas siguen a Cristo, la que está en medio de sufrimientos lo hará haciendo elecciones que toman en cuenta los costos, cuyas elecciones moverán de manera decisiva a esa persona alejándola de “gracia barata” y “creyentismo” hacia pureza real.

Cristo vino a salvar pecadores, vino a destruir el pecado.

Ser discipuladas quiere decir que tú y yo estamos envueltas en esta batalla contra el pecado. No pequemos, pues Cristo es nuestro Salvador.

2para vivir el tiempo que le queda en la carne [mientras vive en el cuerpo], no ya para las pasiones humanas, sino para la voluntad de Dios.

¿Será que Pedro no entiende que vivimos en un mundo terrenal? ¿Por qué dice esto?

Observen que cuando Pablo habla de “la carne” denota la naturaleza pecaminosa del ser humano (Romanos 7,8); sin embargo el concepto judío corriente se refiere a “la carne” como la existencia humana débil, caída, y por tanto sujeta a dolores y muerte. Pedro no tiene problema para escribir que Cristo ‘vivió en la carne’ por esa razón.

Sin embargo, dado que la carne es débil, es el modo de existencia donde operan los impulsos malvados en el ser humano. El creyente tiene dos opciones: (1) vivir el tiempo restante para las pasiones humanas o (2) vivir el tiempo restante para la voluntad de Dios. Escoger entre el camino de menor resistencia a los deseos naturales o comprometerse a seguir la voluntad de Dios aunque haya sufrimiento de por medio.

¿Qué es aquello que estoy dispuesta a abandonar, a morir a ello? ¿Mi deseo de aprobación por otros? ¿Mi necesidad de control? ¿Cuáles son aquellos pecados que tolero en mí misma?

3Porque el tiempo ya pasado os es suficiente para haber hecho lo que agrada a los gentiles, habiendo andado en sensualidad, lujurias, borracheras, orgías, embriagueces y abominables [e ilícitas] idolatrías.

Oponerse a la voluntad de Dios es exhibir otra voluntad. ¿Cuál? La que tenías antes, y aquí Pedro señala un catálogo de vicios similar a Pablo (Romanos 13:13; Gálatas 5:19-21). Hay tres términos de connotación sexual (sensualidad, lujurias, orgías), dos concernientes al alcohol (borracheras y embriagueces) y el último es un vicio y además contexto para los otros (idolatrías). 

Celebraciones familiares religiosas, fiestas de mercaderes, días festivos, etc., solían efectuarse en los templos de las diferentes divinidades. Los judíos no participaban, se les consideraba una colonia de migrantes dentro de las ciudades griegas y se les permitía seguir sus leyes y costumbres. Los gentiles creyentes, sin embargo, habían sido parte de esa cultura, de tal modo que su ausencia o no participación era un evidente cambio de conducta muy llamativo.

4Y en todo esto, se sorprenden de que no corráis con ellos en el mismo desenfreno de disolución, y os ultrajan;

El vecindario de estos cristianos no judíos rápidamente darían cuenta del cambio y no lo comprenderían. En especial la molestia era que los creyentes se abstuvieran de participar.

Pedro señala dos reacciones específicas: 

  1. Sorpresa, por una parte. ¿Por qué? Porque la persona pecadora suele engañarse a sí misma diciendo “no soy tan mala.” Suelen pasar balance y siempre encuentran razones para justificarse porque es lo único que poseen. Y cuando el creyente amenaza sus conceptos, primero se sorprenden, pero de inmediato:
  2. Calumnias, porque las acciones del creyente representan un juicio silente para la conciencia ajena.

5pero ellos darán cuenta a aquel que está preparado para juzgar a los vivos y a los muertos.

Pedro alienta a sus lectores una vez más: tu trabajo no es ir y reprender a tus vecinos, quizás haya tiempo para eso, tu trabajo es confiar en el Justo Juez. Vive tú de acuerdo a lo que has aprendido. El punto no es quien juzgará sino que incluso los muertos no escaparán al juicio que ha de venir.

Noten la frase, el juez está preparado (1 Corintios 15:51-52; Apocalipsis 20:11-15). Ellos -los perseguidores- darán cuenta.

6Porque con este fin fue predicado [anunciado] el evangelio aun a los muertos, para que aunque sean juzgados en la carne como hombres, vivan en el espíritu conforme a la voluntad de Dios.

Hay vindicación. La muerte del creyente no es ninguna tragedia. Lo que cuenta es la respuesta al evangelio mientras viven, resultará en salvación y vida eterna aún cuando mueran antes del juicio final; o en separación y muerte eterna. 

El Día de Juicio Final será el tiempo de vindicación para el creyente, como Cristo, Dios tendrá la palabra final, viviendo el espíritu conforme a Su voluntad.

vindicar 

Del lat. vindicāre.

1. vengar. 2. Defender, especialmente por escrito, a quien se halla injuriado, calumniado o injustamente notado. 3. Dicho de una persona: Recuperar lo que le pertenece.

vengar 

Del lat. vindicāre. 1. Tomar satisfacción de un agravio o daño. 

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S,H,C espirituales

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Tened por sumo gozo, hermanos míos, el que os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia, y que la paciencia ha de tener su perfecto resultado, para que seáis perfectos y completos, sin que os falte nada.

Santiago 1:2-4

Nada es secular

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La Iglesia debe estimular a los cristianos a no ser meros consumidores de cultura, sino hacedores de cultura. 

La Iglesia necesita preparar cristianos que sean artistas, músicos, novelistas, directores de películas, periodistas, abogados, maestros, científicos, ejecutivos de negocios, etcétera, enseñando al pueblo de Dios que cada vocación secular es una esfera de ministerio cristiano, un modo de servir a Dios y al vecino asentado en la verdad divina.

El pueblo de Dios debe ser estimulado a ser líder en sus diferentes campos, en lugar de seguidores que buscan agradar a otros, trabajando, obrando, desde la óptica de la cosmovisión bíblica, no de los clichés de la cultura que los rodea.

J. Gresham Machen

Apuntes a 1ra Pedro 3:7-22

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7Y vosotros, maridos, igualmente, convivid de manera comprensiva [con conocimiento, sabiamente] con vuestras mujeres, como con un vaso más frágil, puesto que es mujer, dándole honor como a coheredera de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no sean estorbadas.

Noten que Pedro no piensa en la posibilidad de un esposo casado con una mujer inconversa, por la sencilla razón de que el pater familia, como cabeza del clan -domus- establecería la norma y se espera que todos, esposa, sirvientes, niños, todos, la sigan sin excepción. 

Sin embargo Pedro no exonera al pater familia de su deber de sumisión. Algo tremendamente inusual para la época.  De hecho deja caer una bomba revolucionaria aquí.

  1. Han de vivir de manera comprensiva, considerada, con sus esposas. En ninguna parte del Código Doméstico romano uno encuentra semejante mandato, todo lo contrario: “haz que tu mujer te obedezca.” Pedro señala vivir con conocimiento, sabiamente: no es un mandato al marido a someter a nadie. Ni siquiera a una mujer inconversa.
  2. Puesto que es mujer, vaso más frágil: ¿frágil cómo? La expresión de honrar verbalmente y en obras, de mostrar respeto y deferencia a la persona que se honra. No se trata de fragilidad mental o moral, tampoco debilidad de conciencia, sino de fragilidad física y por tanto más vulnerable.

Pedro ofrece 2 razones para este mandato: primero reconoce algo que la sociedad no hacía: que delante de Dios ambos -esposo y esposa- son iguales, coherederos de la gracia de vida eterna (Gálatas 3:28 no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer; porque todos sois uno en Cristo Jesús). Segundo, la falla en mantener esta relación amorosa con tu esposa estorbará tu relación con Dios, incluyendo tus oraciones (Mateo 5:23; 6:12, 14-15; 1 Corintios 11:33-34; Santiago 4:3).

Honor como a coheredera de la gracia, Génesis 1-3, portadoras de la imagen de Dios. He aquí la bomba de Pedro: ustedes varones, y ellas, son iguales. Ama a tu esposa porque ambos son portadores de la imago Dei. Recuerden que la cultura romana no consideraba siquiera el amor a la esposa como una necesidad; ¿iguales? ¡por favor!

Pedro tiene un nuevo orden in mente, mientras la mujer cristiana muestra sumisión a esposos no creyentes, parejas creyentes deben ser el modelo de la vida en el reino, el vivir en amor y respeto de uno hacia el otro, de tal manera que cuando un esposo no creyente se acercara, viera la imagen de Cristo reflejado en el espejo de la pareja.

Una revolución en el orden familiar.

El tema de Pedro no es mera sumisión, su llamado al honor mutuo es más difícil y poderoso, trascendente, el sacrificio de uno por el otro y el deseo de alentar, elevar, honrar, respetar, de darse uno al otro es mucho más que simple sumisión. Es lo que, en última instancia, atraería romanos y no creyentes de hoy, a Cristo.

Ojo: el matrimonio no es un requisito para alcanzar madurez cristiana. Muchos escritores, al hablar del matrimonio, masculinidad y feminidad, pretenden definir lo que es un hombre y una mujer a partir de versos que se refieren al matrimonio, enviando un mensaje equivocado sobre la madurez cristiana.

Ser mujer creyente es ser conformada a imagen de Cristo. Ser hombre creyente es ser conformado a imagen de Cristo.

Necesitamos aprender a tratarnos, hombres y mujeres, con dignidad y honra, como portadores de la imagen de Cristo, preciosos para El. Necesitamos aprender a tratar a otros como queremos que ellos nos traten. Necesitamos desaprender enseñar estereotipos como si estuvieran basados en las Escrituras. Significa que  seguir a Cristo y mantener prioridades espirituales es de mayor estima que conformarse a normas culturales, incluso cuando dicha cultura sea la esquina cristiana. Necesitamos crear participación de hombres y mujeres, en lugar de segregar.*

A manera de ejemplo, la modestia en los hombres tiene giros peculiares, está ahí pero es diferente a la mujer: no tanto corbatas y ropa, sino tecnología, carros, instrumentos, y por el estilo.

Finalmente, Pedro se mueve a la esfera final de sus recomendaciones, ha exhortado a los esposos a no utilizar las armas naturales comunes a las amenazas percibidas sino buscar la manera de vivir en armonía y honor de uno al otro.

Ahora entra en la discusión de cómo nosotros como cuerpos de creyentes hemos de expresar sumisión mutua -no sumisión basada en autoridad. Pedro encapsula el resumen en cinco imperativos artísticamente entrelazados con la palabra philadelphoi, el amor entre sí imperante en una comunidad cristiana en el centro.

8En conclusión [finalmente], sed todos de un mismo sentir [tened todos armonía], compasivos, fraternales, misericordiosos y de espíritu humilde; 9no devolviendo mal por mal, o insulto por insulto, sino más bien bendiciendo, porque fuisteis llamados con el propósito de heredar bendición.

10Pues El que quiere amar la vida y ver días buenos, refrene su lengua del mal y sus labios no hablen engaño.

11 Apártese del mal y haga el bien; busque la paz y sígala.

12 Porque los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos atentos a sus oraciones; pero el rostro del Señor esta contra los que hacen el mal.

El primero y el último señalan cómo piensa uno, el segundo y el cuarto cómo siente uno.
Todos de un mismo sentir” y “compasivos” son expresiones únicas en la literatura bíblica, pero comunes en la ética griega. Pablo argumenta repetidamente sobre la unidad de mente y corazón como algo crítico para la comunidad cristiana (Romanos 15:5; 2 Corintios 13:11; Gálatas 5:10; Filipenses 2:2; 4:2). No se trata de la unidad que proviene de una imposición, por ejemplo de una declaración doctrinal, sino de unidad que proviene del diálogo amoroso y especialmente del enfoque común en el Señor Jesús.

Es compartir la misma mente y espíritu de Cristo (1 Corintios 2:16; Filipenses 2:5-11) y por tanto acceso a una unidad que se experimenta. Si la humildad era la marca de Jesús (Mateo 11:29), la unidad girará sobre el ser “humildes” (Efesios 4:2): poner los intereses ajenos primero, la disposición de tomar el lugar más bajo, realizar el trabajo más duro o menos visible, etc.

Para tener unidad, uno “se alegra con los que ríen, y llora con los que lloran” (Romanos 12:15), por ello es compasivo, empático (capaz de entrar en los sentimientos de otros). Precisamente lo que Cristo hizo con nosotros y lo que podemos hacer por otros (Hebreos 4:15; 10:34).

Observen que el verso no habla de asuntos doctrinales, es decir podrán existir diferencias en asuntos no esenciales a las doctrinas de la fe, pero unidad de mente y humildad de mente van juntas!

En el v.9 Pedro utiliza el mismo lenguaje que cuando habló de siervos y amos, pero ahora amplía la idea a todos nosotros: todos hemos de servirnos unos a otros de esa manera. Y Pedro está pensando en relaciones peligrosas: relaciones fuera del ámbito del círculo de creyentes. En lugar de tomar venganza, en lugar de atacar e insultar, bendecir a quienes nos persiguen. Como sacerdotes, bendecir es una forma concreta de perdonar a quienes nos han ofendido y de hacerles bien, como Dios hace. Precisamente éste es el argumento de Pedro. 

Termina citando otra vez el Salmo 34:13-17. Restringir la lengua y hacer el bien constituyen la esencia del contexto que hemos visto (instrucciones a los esclavos, las esposas, el mandato a bendecir). Pedro cuida amorosamente de su audiencia, vivir como exiliados en medio de un ambiente hostil pero de un modo que lleve honor y gloria a Cristo. Pedro, el mismo que al menor signo de oposición salió corriendo, tiernamente ahora enseña a sus lectores a perseverar y permanecer firmes en la fe en Jesucristo.

¿Recuerdan el tema central de la carta de Pedro?

  1. Sufrimiento, de Cristo mismo y de sus seguidores, y de cómo se relacionan ambos. Específicamente, la carta trata el tema del sufrimiento debido a persecusión.
  2. Nuestra identidad como creyentes.
  3. Juicio Venidero.
  4. Sumisión, a Dios, a otros.
  5. La importancia de imitar a Cristo, y cómo luce en la práctica.

Pedro continúa haciendo énfasis en la necesidad que tenemos de servirnos unos a otros en unidad y humildad de mente, internamente en nuestra comunidad cristiana y especialmente hacia afuera, en nuestras relaciones fuera del círculo de creyentes.

Si sumisión es sujetarnos a la autoridad o voluntad de otros, es importante tener claridad bíblica del concepto, de lo que es y de lo que no es.

La sumisión bíblica siempre será voluntaria, no compulsiva, porque es el producto de un corazón agradecido dispuesto a operar donde Dios quiera. Es colocar voluntariamente nuestros deseos o necesidades para honrar los deseos y/o necesidades de otros, viviendo en sobriedad de mente, escogiendo palabras con cuidado, etc., de tal modo que nuestras acciones hagan brillar el evangelio.

El primer paso para formar una visión cristiana del mundo es reconocer la existencia hoy en día de una división entre “corazón” y “cerebro.” Esto es importantísimo, pues si ignoramos su existencia no percibiremos que no hay diferencia entre lo sagrado y lo secular. La Biblia no distingue entre lo sagrado y lo secular por la sencilla razón de que el evangelio abarca la totalidad de la existencia. Si aceptamos la división, limitaremos la adoración y personalidad moral a lo sagrado y creeremos que lo secular incluye ciencia, política, economía, matemáticas, etc. 

¿Ven ahora por qué mucha gente de muy buena intención asiste y adora los domingos mientras vive “secularmente” de lunes a sábado?

Decía Spurgeon que “el evangelio es como un león enjaulado. No necesita ser defendido, lo único necesario es sacarlo de la jaula.” 

Pedro nos está enseñando cómo. Desde el principio de la carta señala nuestra identidad, el tipo de herencia que recibimos, por causa de Quién participamos del nuevo Israel, y nos dice una y otra vez las características de conducta que hemos de imitar, en unidad y humildad de mente. Recordemos que toda la carta se halla en el contexto del sufrimiento y/o persecución de la Iglesia temprana. 

En ese contexto llega la pregunta del v.13.

13¿Y quién os podrá hacer daño si demostráis tener celo por lo bueno?

Pareciera una pregunta retórica, pero sabemos que existe el sufrir por hacer lo bueno. Es muy real que alguien de buena conducta despierta la conciencia ajena y se convierte en blanco fácil de burlas, porque ahora los otros no salen muy bien parados que digamos.

¿Recuerdan el imperativo? “Sed santos porque Yo soy santo.” He ahí el grado de celo que debiéramos tener por lo bueno, y si hemos de sufrir por ello, pues así sea.

14Pero aun si sufrís por causa de la justicia, dichosos sois. Y no os amedrentéis por temor a ellos ni os turbéis,

Algunas personas son tan perversas que perseguirán a otras precisamente porque son justas. No se trata de fatalismo, sino conocimiento de la naturaleza humana. Sufrimiento o abuso de maestros no cristianos, esposos, vecinos… Pedro se hace eco de Mateo 5:10 (bienaventurados cuando os persiguen por causa de la justicia, pues de ellos es el reino de los cielos). Y cita Isaías 8:12-13 (no digáis “es conspiración” a todo lo que este pueblo llama conspiración, ni temáis lo que ellos temen, ni os aterroricéis), recordando también lo dicho a las esposas “no os amedrentéis” en el contexto de Mateo 10:28 (y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; más bien temed a aquel que puede hacer perecer tanto el alma como el cuerpo en el infierno).

fatalismo

De fatal e -ismo. 1. Creencia según la cual todo sucede por ineludible predeterminación o destino. 2. Actitud resignada de la persona que no ve posibilidad de cambiar el curso de los acontecimientos adversos.

15sino santificad a Cristo como Señor en vuestros corazones, estando siempre preparados para presentar defensa ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros, pero hacedlo con mansedumbre y reverencia;

En tu corazón honra a Cristo como Señor (que no haya lugar para ninguna otra cosa). Para Pedro, el corazón es el asiento de la voluntad y de las emociones. No es que hagamos más santo a Cristo (¿nosotros?) sino que le tratemos así, que haya compromiso profundo y no mero asentimiento, que el Señor sea santificado al glorificarle en la obediencia a sus mandamientos y preparemos Su venida.  Cristo ha de ser honrado, reverenciado y obedecido como Señor.

Interesante, Pedro plantea cuál es la respuesta apropiada a no creyentes (incluso a perseguidores) basada en el señorío de Cristo. En lugar de miedo a los no creyentes alrededor, una debe estar preparada para responder con gentileza cualquier pregunta hostil que hagan sobre la fe de una.

Noten que no dice “pasar a la ofensiva”, sino “preparados para presentar defensa.” Hay también una gran diferencia entre presentar defensa y estar a la defensiva.

Como hijos de Dios, como seguidores de Cristo, seremos cuestionadas de la “esperanza que hay en nosotros,” si alguien viene en contra nuestra no lo tomemos de modo personal. Nuestra esperanza es la marca de la fe que triunfa sobre toda circunstancia.

Algo más. Pedro señala la manera de hacerlo: con mansedumbre y reverencia. 

16teniendo buena conciencia, para que en aquello en que sois calumniados, sean avergonzados los que difaman vuestra buena conducta en Cristo.

No basta dar la respuesta, importa cómo se da la respuesta y sobre todo la vida que hay detrás de la respuesta. La mansedumbre se refiere a la actitud hacia el oponente, la disposición a no establecer mi propia justicia a no defenderme a mí misma, a no atacar al otro, sino más bien encomendar mi causa al Señor.

El respeto es una actitud hace Dios; el creyente puede responder con gentileza o mansedumbre por causa de su temor o respeto hacia Dios.

Pero los cristianos necesitamos además mantener una “buena conciencia” que resulte en una “buena conducta en Cristo.” Conciencia de saber lo que es moral (Hechos 23:1; Romanos 2:15; 9:1; 2 Corintios 1:12; 5:11; 1 Timoteo 1:5,19, 3:9; Hebreos 13:18). Una buena conciencia (1) te pone en evidencia o (2) te confirma, por tanto una conciencia enraizada en la Escritura hablará verdad a nuestra mente y nos advertirá de nuestra sinrazón. ¡Cuánto necesitamos alimentarnos con la leche pura de la palabra! Construir una masa sólida de conocimiento entendido sobre lo que dice la palabra de Dios.

17Pues es mejor padecer por hacer el bien, si así es la voluntad de Dios, que por hacer el mal. 

Pedro asume que habrá sufrimiento. Muchas veces el sufrimiento simplemente llega a nuestras vidas. Luego sufrimos por habernos equivocado. O sufrimos por hacer lo bueno, como señala Pedro. O simplemente sufrimos.

Lo interesante es que Pedro no habla de tirar la toalla, de retirarse a vivir lejos del mundanal mundo, libre de toda contaminación… No. Nos llama a vivir una vida de piedad, de santidad, en medio de un mundo hostil, preparadas para ofrecer defensa y/o soportar dificultades porque si realmente somos seguidoras de Cristo, no nos vamos a conformar a este mundo, ni nos vamos a entremezclar en él. ¿Se dan cuenta del alcance?

Y la razón que nos da para padecer haciendo el bien es Cristo mismo:

18Porque también Cristo murió [sufrió] por los pecados una sola vez, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, muerto en la carne pero vivificado en el espíritu [Espíritu]; 19en el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados, 20quienes en otro tiempo fueron desobedientes cuando la paciencia de Dios esperaba en los días de Noé, durante la construcción del arca, en la cual unos pocos, es decir, ocho personas, fueron salvadas por medio del agua.

Pedro crea una nueva metáfora, una imagen activa de Cristo llevándonos a Dios. La concepción usual de Pedro de la vida cristiana siguiendo muy de cerca las huellas del Señor. Muy amadas, quien escribe no entrará en controversias sobre estos versos, baste lo siguiente:

Al morir, Cristo atraviesa el golfo entre Dios y la humanidad para tomar nuestra mano y hacernos cruzar el territorio del enemigo hasta la presencia del Padre que nos ha llamado. Somos hechos justos por la obra justificadora de Cristo, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios. Los versos son la proclamación de la victoria de Cristo luego de Su resurrección, cuando El ascendió a los cielos y ahora está a la diestra de Dios el Padre.

Esta proclamación de juicio a espíritus encarcelados, ángeles caídos, sella su destino. Cristo triunfa sobre la muerte y el pecado y el infierno, redimiendo seres humanos.

21Y correspondiendo a esto, el bautismo ahora os salva (no quitando la suciedad de la carne, sino como una petición a Dios de una buena conciencia) mediante la resurrección de Jesucristo, 22quien está a la diestra de Dios, habiendo subido al cielo después de que le habían sido sometidos ángeles, autoridades y potestades.

Es precisamente este contraste entre espíritus y seres humanos lo que ocupa el siguiente argumento. Los ángeles fueron desobedientes a Dios. Pero Dios fue paciente, transcurrieron 10 generaciones desde Abraham hasta Noé a pesar de que todas las generaciones le provocaron de continuo, hasta que trajo el Diluvio. E incluso cuando ya había decidido juicio, Dios fue paciente durante el tiempo que duró la construcción del Arca (2 Pedro 2:5 agrega que Noé predicó durante este tiempo).

Pedro no dice que el bautismo trae salvación. Presenta el bautismo como imagen del acto mismo de la salvación que Cristo efectúa al predicar: el Arca de mi cuerpo carga muchos hijos e hijas y los presenta al Padre, luego de pasar las aguas de Su juicio. 

El aspecto salvífico del bautismo surge de la pureza de corazón hacia Dios; la petición de una buena conciencia, por muy sincera que sea, no será eficaz sin la resurrección de Cristo, el medio de salvación.

Jesús reina (Salmo 110:1; Romanos 8:34). Ascendió a los cielos (Hechos 1:10). Sumisión de ángeles, autoridades y potestades (Salmo 110:1, 8:6).

Noten la continuación de la idea de sumisión: todo está/estará sujeto a Jesucristo, quien ahora reina sentado a la diestra de Dios el Padre.

Ningún sufrimiento está fuera del ojo de Dios. Ningún sufrimiento está fuera del control de Dios. 

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* “Biblical womanhood” What is a woman? https://kaleoscope.org/2018/03/13/biblical-womanhood-what-is-a-woman/