1 Corintios 9:26-27

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Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado.

La cultura actual está obsesionada con la diversión, los deportes, el materialismo y el placer emocional. En realidad, esas preocupaciones excesivas se han convertido en las características de nuestra superficial, amoral y a veces inmoral, sociedad.

Un antídoto seguro para semejante manera de vivir es la autodisciplina que se muestra en la vida cristiana genuina. Su dirección y poder espiritual vienen del Señor, pero necesita la autodisciplina si Él va a obrar con eficiencia por medio de usted.

Pablo le escribió a Timoteo: “Porque el ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera” (1 Timoteo 4:8). Pablo también dijo lo siguiente con relación a cualquier logro o mérito personal que pudiera tener; «Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo,» (Filipenses 3:7-8). Pídale a Dios de corazón que haga eso una realidad en su vida. 

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Mateo 14:22-24

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En seguida Jesús hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud. Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo. Y ya la barca estaba en medio del mar, azotada por las olas; porque el viento era contrario.

Cuando surgen dificultades, ¿se sorprende de que el Señor las permita? Tal pensamiento presupone que ser un creyente obediente nos exime de problemas. Considere el pasaje de hoy: los discípulos hicieron justo lo que Cristo dijo al entrar en la barca y zarpar hacia el otro lado. Sin embargo, en poco tiempo, se encontraron golpeados y sacudidos por una poderosa tormenta.

También están los creyentes que asumen de manera automática que si surgen dificultades, ellos son el problema. Aunque Dios usa de vez en cuando las pruebas para corregirnos, no todas las dificultades son el resultado de nuestros pecados y fracasos. Pero Él puede usar todas las situaciones para que maduremos y nos transformemos a la semejanza de Cristo.

Y eso es lo que estaba pasando en Mateo 14 con los discípulos. Cristo sabía lo que estaba por venir, y los estaba entrenando para el trabajo al que los estaba llamando. En este caso, los azotadores vientos crearon una situación que los ayudaría a aprender lecciones importantes acerca de la confianza, que serían de un valor incalculable para su futuro ministerio.

Dios usa una gran variedad de medios para ayudarnos a ser siervos fuertes y eficaces de Jesucristo. En lugar de agachar la cabeza ante las luchas de la vida, miremos al Señor y busquemos su poder y sus propósitos.

«Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.» (1 Pedro 5:6-7).

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Salmo 19:1,7-8

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[1]Los cielos cuentan la gloria de Dios,Y el firmamento anuncia la obra de sus manos.

[7]La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma;El testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo.

[8]Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón;El precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos.

El Señor es nuestro Dios, Rey del universo  y grandioso es todo lo que en el habita . Aquí estamos  amado Rendentor, alzando nuestras manos al cielo con corazones llenos de gozo, pues tú Señor eres el Dios de gloria y hoy visitaremos Tu casa de oración, Tu baluarte, reunidos exaltando y alabando con gran gozo y esperanza . Recibiremos tu palabra,  tu consejo de boca de tu siervo, esa es palabra  fiel y pura. Gracias Señor por tan gran privilegio!

Bendice a tu pueblo, a todos los pastores, dales claridad de pensamientos, denuedo al hablar, llénalos de tu Santo Espíritu y que tu palabra cause gran impacto en todo aquel que la escuche. Es nuestro ruego que muchos se arrepientan, vengan rendidos  a tus pies  y te reciban como su Señor y Salvador.

Perdona nuestros pecados , límpianos de toda maldad, santifícanos en Tu verdad. Haz que tu rostro resplandezca, que tu sola presencia sea manifiesta en todo lugar donde se predique tu palabra. Renueva nuestros corazones y que nuestra fe vaya en aumento día tras dia. Ayúdanos Señor, te lo suplicamos en el nombre de Jesucristo. Amén.

Mateo 7:25

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Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. 

La casa fundada sobre la roca representa la vida de obediencia espiritual. Es la vida que tiene una perspectiva bíblica de sí mismo y del mundo, como se describe en las Bienaventuranzas de Cristo en el Sermón del Monte en Mateo 5. Es la vida que se preocupa más por la justicia interna que por la forma externa. Es una vida de autenticidad y no de hipocresía, y de justicia de Dios en vez de justicia propia.

«no entres en juicio con tu siervo; porque no se justificará delante de ti ningún ser humano.» (Salmos 143:2).

La casa fundada sobre la roca describe la vida que se deshace del orgullo y de las buenas obras humanas y es humilde y contrita debida a su propio pecado. Tal vida procura, con la ayuda del Espíritu, entrar por la puerta estrecha de la salvación y ser fiel al camino angosto de Cristo y de su Palabra. La vida edificada sobre la roca confía en la voluntad de Dios y espera en su Palabra por encima de todo. ¡Hágase un auto examen! ¿Dónde descansa su esperanza y dónde radica su confianza?

«Alma mía, en Dios solamente reposa, Porque de él es mi esperanza. El solamente es mi roca y mi salvación. Es mi refugio, no resbalaré.» (Salmos 62:5-6).

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Romanos 12:14

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Bendecid a los que os persiguen; bendecid, y no maldigáis.

La Biblia nos ordena no solo a no aborrecer ni vengarnos de quienes puedan perjudicarnos, sino que nos dice que debemos ir más allá y bendecirlos. Eso es lo que les dijo Jesús a quienes oyeron su Sermón del Monte: “Pero a vosotros los que oís, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen; bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian”(Lucas 6:27-28).

Vemos muy claramente esta verdad en el plan de la salvación. Dios hizo provisión por medio de Jesucristo para reconciliarnos con Él, aún siendo nosotros sus enemigos y sin ninguna intención de buscarlo. «Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.» (Romanos 5:10).

Para amar verdaderamente a sus enemigos, debe tratarlos como si fueran sus amigos. 

«Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza. No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.» (Romanos 12:20-21).

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Hebreos 12:11

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[11] Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados.

Amado Dios y Padre Nuestro, bendito sea tu nombre, oh Jehová, Dios todopoderoso y de justicia. Grandes son tus obras y grande es también tu gracia  y misericordia, a lo cual nos acogemos cada día..  He aquí,  estamos ante ti con corazones rendidos y humillados ante tanta grandeza y plenitud.

Eres nuestro Dios  y Rey. Te adoramos por siempre.

Nada es comparado a Ti, tu majestad y poder son infinitos y tu santa voluntad es incuestionable,  haces lo que quieres, siempre con un propósito., exaltar Tu gloria. Damos gracias por este nuevo amanecer y por todo lo que has permitido y haz hecho en la vida de cada uno de tus hijos, nos acogemos a tu bendita y santa voluntad. Enséñanos a ser obedientes y humildes de corazón, a confiar plena y totalmente  en tu plan perfecto. Llévanos de la mano, pues solo en Ti estamos seguras. Ayúdanos a ver y discernir tu verdad, tu camino, y a ser valientes para defender tu verdad. 

Agradecidas  también por nuestras familias, por proteger y guardalas de todo mal. Perdona sus culpas y las nuestras también,  y no permitas que el enemigo nos tiente a hacer lo malo. Queremos hacer el bien y agradable en todas las cosas. Es nuestro anhelo y oración, estar siempre contigo  y seguir trillando ese camino hasta llegar a parecernos a ti en santidad.  Gracias por Jesucristo nuestro abogado e intercesor ante Ti y nuestro redentor, en su nombre oramos, Amén.

Mateo 7:26-27

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Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.

La casa edificada sobre la arena simboliza la vida espiritual edificada sobre el fundamento de las opiniones, las actitudes y las voluntades humanas, siempre cambiantes e inestables. Si edifica su vida sobre ese fundamento, la está edificando sobre la obstinación, la autosuficiencia, la justicia propia, los propósitos egoístas y la realización de los propios deseos. Si escoge cimientos arenosos, su vida se fundamentará en falsas enseñanzas y no alcanzará la salvación; “…siempre están aprendiendo, y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad” (2 Timoteo 3:7).

No sea como el que superficial y descuidadamente escoge una sección de la arena del mundo para edificar sobre ella su esperanza. Más bien preocúpese por la profundidad de la recompensa espiritual que resulta de considerar sabiamente y escoger con cuidado el sólido cimiento de Dios, a través de Jesucristo.

«Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca.» (Mateo 7:24-25).

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Hebreos 12:7-8

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Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos.

Para obtener una comprensión más profunda de la naturaleza amorosa de la disciplina de Dios, trate de recordar su propia infancia. Tal vez usted escuchó decir a uno de sus padres: “Esto me duele más a mí que a ti”. En ese entonces, es posible que no apreciara ni creyera esas palabras. Ni comprendiera el verdadero significado hasta que se convirtió en adulto. La disciplina es dolorosa, tanto para el destinatario como para el administrador, pero los beneficios superan al sufrimiento.

Los buenos padres aman a sus hijos lo suficiente como para mirar más allá de su comodidad inmediata y trabajar en función de una meta más beneficiosa a largo plazo: la transformación de jóvenes necios y egocéntricos en adultos sabios y amorosos. El Padre celestial trabaja de la misma manera para ayudar a sus hijos a madurar. La disciplina divina es una parte necesaria del proceso, y una expresión de su amor y bondad.

Aunque Dios conoce los medios más efectivos para disciplinarnos, el resultado es influenciado por nuestras actitudes. Podemos elegir someternos y ser capacitados por Él, o rebelarnos y desperdiciar la oportunidad de crecer en semejanza a Cristo. Dios siempre busca nuestro bien, pero cuando elegimos nuestro propio camino, rechazamos lo mejor y entristecemos su corazón.

Si usted no alinea sus pensamientos con la verdad de las Sagradas Escrituras, el dolor y el sufrimiento de la disciplina divina pueden producir el fruto de una actitud amarga, un corazón airado y una visión distorsionada de Dios. De manera que, confíe en la voluntad perfecta del Padre celestial y dispóngase a aprender. Él producirá el fruto de la justicia en su vida.

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