Oración de hoy

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Salmo 16:1-3

[1]Guárdame, oh Dios, porque en ti he confiado.

[2]Oh alma mía, dijiste a Jehová:Tú eres mi Señor;No hay para mí bien fuera de ti.

[3]Para los santos que están en la tierra,Y para los íntegros, es toda mi complacencia.

Alabanzas,  honor  y toda la gloria al Dios Todopoderoso. Te exaltamos con corazones que rebosan en amor y gratitud hacia Ti , al único y verdadero Dios, Jehová  de los ejércitos, Rey del universo. Nos presentamos en este tu día Santo, en cual tenemos el gran privilegio de estar en tu templo, reunido tu pueblo y juntos a una sola voz alabarte, postrarnos con humildad y gran gozo, sentir tu Santa presencia, escuchar tu palabra a través de tu siervo y pastor a quien le has hablado en lo secreto y tu pueblo escucha con gran atención todo tu consejo, tu aliento, toda tu verdad Señor. Bendice a nuestros pastores, dales paz y denuedo al hablar tu palabra y que esa palabra impacte , estremezca los corazones y muchos vengan rendidos y arrepentidos, reconociendo que solo tú eres Dios y en ti esta  la vida y vida en abundancia. Prepara nuestros corazones, nuestra actitud de atención, que nada nos distraiga. Háblanos tu verdad! Agradecidas  por esta nueva oportunidad de estar en pie, en los méritos de Jesucristo te oramos, amén.

Josefina Genao

Hebreos 7:22-25

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Por tanto, Jesús es hecho fiador de un mejor pacto. Y los otros sacerdotes llegaron a ser muchos, debido a que por la muerte no podían continuar; mas éste, por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable; por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.

La oración es un privilegio admirable, sin duda, y debemos tratarla como tal. ¿Alguna vez se ha detenido a considerar por qué el Dios santo se digna escuchar nuestras peticiones y, además, responderlas? El Señor es tan perfecto que el más mínimo indicio de pecado es incompatible con su presencia. Los seres humanos, en cambio, son inherentemente pecaminosos. Sin embargo, Dios quiere tener comunión con nosotros, por lo que creó un medio para que eso fuera posible.

Antes de la muerte y resurrección de Cristo, los sacerdotes ofrecían una y otra vez sacrificios para cubrir las transgresiones del pueblo. No obstante, la sangre animal nunca eliminaba el pecado de forma permanente. Por eso, Dios envió a su Hijo para ser el sacrificio expiatorio perfecto “una vez para siempre” para todos los que han puesto su fe en el Salvador, «… porque esto lo hizo una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo.» (Hebreos 7:27). Debido a que Jesucristo pagó toda nuestra deuda con su preciosa sangre, ahora podemos entrar en la santa presencia de Dios.

No subestimes la importancia de poder hablar con el Señor. Por el hecho de haber sido perdonados de todo pecado, ahora somos bienvenidos a acercarnos al Padre en oración, porque su Hijo es nuestro sumo sacerdote que nos cubre para siempre con el velo de su justicia.

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Mateo 13:44-46

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Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo. También el reino de los cielos es semejante a un mercader que busca buenas perlas, que habiendo hallado una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró.

El apóstol Pablo tuvo una vida compleja antes de ser cristiano, «Aunque yo tengo también de qué confiar en la carne. Si alguno piensa que tiene de qué confiar en la carne, yo más: circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible.» (Filipenses 3:4-6).

Trató de cumplir todas las leyes y tradiciones del judaísmo. Trató de hacer varias obras que esperaba se le acreditaran a su cuenta. Pero en todas sus búsquedas, buscaba algo que no podía encontrar. Entonces un día, en el camino hacia Damasco, fue confrontado por el Cristo vivo y comprendió que Él era todo lo que Pablo había estado buscando.

Pablo describe el cambio que hizo: «Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe;» (Filipenses 3:7-9).

Cuando Pablo conoció a Cristo, comprendió que todo lo que estaba en su balance como activo era en realidad pasivo. Halló que Cristo era todo lo que necesitaba. Haga un autoexamen a su propia vida y evalúe, ¿es Jesucristo su tesoro más preciado?

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Salmo 118:27-29

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[27]Jehová es Dios, y nos ha dado luz; atad víctimas con cuerdas a los cuernos del altar.

[28]Mi Dios eres tú, y te alabaré; Dios mío, te exaltaré.

[29]Alabad a Jehová, porque él es bueno; porque para siempre es su misericordia.

Padre Bueno Santo, Santo, Santo eres, gran Señor y Dios bendito entre tú  pueblo. A ti traemos nuestra alabanza y gratitud por todo lo que eres, has sido en todo tiempo. Siempre estás ahí atento a nuestras súplicas,  nuestras necesidades, nuestro clamor. Podemos venir con toda confianza, pues sabemos que escuchas nuestros ruegos y que en tu tiempo nos darás la respuesta adecuada .

Señor ayúdanos a entender tus tiempos, que nuestra fe y esperanza nunca falten, que nuestra mirada no se aparte, que siempre estemos enfocadas y aferradas a tus promesas, a tu palabra fiel. Danos de tu sabiduría celestial en cada situación que nos encontramos y que por nada estemos afanosa, temerosas, desalentadas. Tú eres nuestro sostén y fuerza, eres bueno y eres nuestro Padre. Bendice y cuida de nuestras familias, llévalas por camino de bien y libralas de tentaciones. Perdona sus pecados y los nuestros también. En el nombre de Jesucristo  te oramos, amén.

1 Juan 2:16-17

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Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

Muchas personas pueden parecer estar bien, pero si pudiéramos mirar bajo la superficie, veríamos otra cosa: lugares en sus almas que han tratado de llenar con éxito mundano, posesiones o popularidad. Pero la verdad es que esas cosas nunca satisfacen. Solo Dios puede darnos satisfacción y paz genuinas. «Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.» (Juan 6:35).

Ahora bien, esto no significa que la vida siempre será perfecta u ordenada a nuestro gusto. De hecho, el Señor Jesús nos dijo que en este mundo tendremos dificultades, «Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.» (Juan 16:33). Si estamos en Él, experimentaremos una sensación de plenitud que nunca podrá ser quitada. Es posible que sigamos deseando otras cosas, pero debido a que estamos completos en Cristo, esos deseos no ejercerán una atracción tan fuerte sobre nosotros. Ya sea que se nos presenten o no, podemos permanecer verdaderamente satisfechos con Aquel que nos llama sus hijos amados, 

«Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él.» (1 Juan 3:1). Podemos descansar en la suficiencia de su amor y en el gozo de la vida en Él.

PIENSE EN ESTO;

¿Siente usted alguna carencia en su interior? ¿Cómo ha tratado de llenarla a lo largo de los años? ¿Todavía sigue sin lograrlo?»

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1 Corintios 4:16

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Por tanto, os ruego que me imitéis.

Como todos los cristianos son imperfectos, necesitamos el ejemplo de alguien que también sea imperfecto, pero que sepa cómo resolver la imperfección. Tal vez sirva esta ilustración. Supongamos que decido participar en una peligrosa expedición de alpinismo. Un helicóptero deja caer a un guía en la cumbre de la montaña, y este mira hacia abajo y me dice: “Esta es la cumbre. Sube hasta aquí; este es el lugar donde quieres estar”. Este guía no sería de tanta ayuda como alguien que vaya subiendo delante de mí y me diga: “Sígueme. Conozco el camino hacia la cumbre”.

Cristo nos muestra la meta que debemos alcanzar, pero también necesitamos a alguien que sea ejemplo del proceso de alcanzar la meta. Solo venciendo el pecado podemos ser más semejantes a Cristo, de modo que necesitamos hallar a otro cristiano que también esté luchando para vencer el pecado. Un ejemplo humano y espiritual puede mostrarle cómo afrontar todas las consecuencias de nuestra condición pecaminosa. Comience a buscar y a seguir a un guía espiritual.

«Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo.» (1 Corintios 11:1).

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Salmo 117:1-2

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[1]Alabad a Jehová, naciones todas; pueblos todos, alabadle.

[2]Porque ha engrandecido sobre nosotros su misericordia, y la fidelidad de Jehová es para siempre. Aleluya.

Amado padre celestial, soberano Dios, alabado seas en todo tiempo,  exaltado sea tu nombre, oh Jehová. Grandes son tus misericordias y tu amor es infinito. Aquí estamos, en este nuevo despertar, postradas ante tu Santa presencia y agradecidas por todos tus favores y por tu gran cuidado.  Señor , gracias  por ser tan bueno, no lo merecemos,pero a ti te plació escoger y amarnos con tan grande amor, que cada día nos asombrados más y más y solo nos queda agradecer, levantar nuestros ojos hacia Ti y rendirnos a tus pies. Oh Señor, nunca nos dejes ni desampares, necesitamos más y más de tu presencia, de tu consejo, de tu sabiduría sin igual. Te suplicamos nos ayudes a trillar el camino de la obediencia, ser humildes y mansos de corazón. Que nada perturbe nuestra paz, que  solo Tú llenes nuestros corazones y se rebosen de amor hacia ti y hacia nuestros semejantes.

Ten piedad de nosotros y de nuestras familias. Perdona nuestras culpas . Apártanos de caminos malos y tenebrosos. Ayúdanos a hacer lo bueno y a estar enfocados  en las cosas que a ti pertenecen. Ayúdanos a difundir tu palabra y ser luz y sal en donde estemos. Sé propicio a nosotras , te lo suplicamos en el nombre de Jesucristo,  Amén.

Salmo 97:10-12

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Los que amáis a Jehová, aborreced el mal; El guarda las almas de sus santos; De mano de los impíos los libra. Luz está sembrada para el justo, y alegría para los rectos de corazón. Alegraos, justos, en Jehová, y alabad la memoria de su santidad.

Puede ser que usted sea reacio o se resista a usar la palabra odiar en alguna situación, pero hay momentos en que es apropiado. Como hijos de Dios, debemos amar lo que Él ama y odiar lo que Él odia. Por eso el versículo 10 del pasaje de hoy nos dice: “Los que amáis a Jehová, aborreced el mal”.

Pero muchos cristianos no adoptan esta actitud con regularidad. En vez de eso, a menudo hay la tendencia a jugar con el mal, manteniéndolo cerca para divertirse e incluso inventando excusas por su presencia. Algunos pueden decir: “¡Bueno, no puedo escapar del mal, ya que está a mi alrededor. Así que lo mejor que puedo hacer es tratar de manejarlo de manera adecuada!”.

¡Qué engaño es este! No podemos manejar el mal, «Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí.» (Romanos 7:19-21). Tan pronto como tengamos un solo pensamiento malo, ya hemos pecado. El Salmo 37.27 dice: “Apártate del mal y haz el bien…” En otras palabras, la rectitud requiere un cambio radical completo para que nos dirijamos en la dirección opuesta al mal.

Vivimos en un mundo que está impregnado de pecado, que es imposible evitarlo por completo. Pero podemos alejarnos de situaciones particularmente tentadoras. Pídale al Señor hoy la sabiduría para reconocer las trampas pecaminosas y la resistencia para hacer lo correcto.

«.…Aborreced lo malo, seguid lo bueno.» (Romanos 12:9).

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