Santiago 1:22-25

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Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era. Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.

La diferencia entre escuchar y hacer parece obvia y, sin embargo, muchas personas no reconocen la diferencia, o el hecho de que ambas deberían estar más relacionadas. Por ejemplo, la relación entre padres e hijos. Los padres dan instrucciones y esperan que sus hijos las cumplan. Sin embargo, todos sabemos que esas instrucciones a menudo no se escuchan o se ignoran.

Piense en cómo se aplica esto a lo que nuestro Padre celestial nos dice. Él nos ha dado su Palabra no solo para que la escuchemos, sino también para que la obedezcamos. No obstante, ¿con qué frecuencia escuchamos sus instrucciones o advertencias, pero no hacemos lo que dice la Biblia? En algunos casos, se trata de que no nos importa lo suficiente como para obedecer; en otras ocasiones, nuestros propios intereses nos alejan de los mandamientos de Dios y nos llevan a nuestros propios deseos.

¿Se limita usted a oír la Palabra, o también hace lo que ella dice? El peligro es que, al no aplicar las palabras de sabiduría de Dios, podemos caer fácilmente en toda clase de búsquedas insensatas. «Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino…» (Isaías 53:6) este texto advierte que nuestra tendencia natural es volvernos a nuestro propio camino y extraviarnos como ovejas perdidas. Por eso es esencial escuchar y obedecer a nuestro Buen Pastor cuando nos guía con su Palabra.

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Apuntes a Mateo 5:9 (parte 1)

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9Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

Carácter exhibe el fruto de reconciliación.

¿Qué esperaban los discípulos? ¡Bien aventurados los que hacen guerra a nuestros enemigos! Una vez más nuestro Señor desbarata las expectativas de quienes estaban ahí y llama bienaventurados a los pacificadores. Observen que no habla de pacifistas, porque hay una gran diferencia. El 30 de Enero se celebra el Día Internacional de la Paz, en conmemoración por la muerte de Mahatma Gandhi, pero ese mismo día hubo toda clase de guerras y contiendas.

PACIFISMO: conjunto de doctrinas encaminadas a mantener la paz entre las naciones (Wikipedia). ¿Medios? la no violencia activa, la diplomacia, la desobediencia civil, el boicot, la objeción de conciencia, las campañas de divulgación y la educación por la paz.

PACIFICADOR: del latín pacificator -oris; que pacifica, restablece la paz alterada en un país, o que reconcilia a los que están enemistados.

En el primer caso, un pacifista o alguien que mantiene la paz, es alguien que evita conflictos al mantener todo lo más suave posible. En el segundo caso es alguien que activamente busca reconciliar una parte con otra.

El hombre tiene un gran deseo de paz, pero somos incapaces de llevarla a cabo. ¿Por qué? Porque el problema no es el sistema, sino el corazón del hombre. (Hebreos 12:14 Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor). Como señala nuestra BV anterior, los de limpio corazón verán a Dios. He aquí el mismo concepto: Nadie puede participar sin santidad. Pero la santidad no camina sola, el verso es contundente. Incluso la sabiduría de lo alto, primeramente pura, después pacífica. Santiago 3:17 Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía. La conexión de las bienaventuranzas es perfecta.

Los puros de corazón son necesariamente pacificadores. Los puros se evidencian porque son pacificadores.  (Proverbios 27:21 El crisol es para la plata y el horno para el oro, y al hombre se le prueba por la alabanza que recibe). Refinar el proceso es quitar impurezas; observen que la cantidad de oro permanece igual, pasiva, al refinarlo. Perseverancia es una cualidad que demanda admiración. No tiene nada en común con resignación. Algunos creen que, como son incapaces de evitar circunstancias, deben resignarse a ellas. “Lo que será, será.” Resignarse es un acto pasivo; termina en derrota. Perseverar es activo; termina en triunfo. El creyente persevera en el Señor Jesús, Autor y Consumador de la Fe (Hebreos 12:2 puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, quien por el gozo puesto delante de El soportó la cruz, menospreciando la vergüenza, y se ha sentado a la diestra del trono de Dios).

¿Pacificadores?

Recuerden que la intención primaria de las bienaventuranzas no es trazar una ruta, sino aprender a vernos en el espejo. Los puros de corazón son necesariamente pacificadores. Pureza que toca el centro de nuestra personalidad; para la cultura hebrea el centro es el corazón (mente, emociones, voluntad) (Prov 4:23 Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida). 

  1. ser pacificador no es negociar verdades. Una cosa es ser amables con todos, otra cosa es ser indiferentes a sus pecados o asociarse en intimidad. Josafat y Acab (2 Crónicas 19:1-2 Josafat rey de Judá volvió en paz a su casa en Jerusalén.Y le salió al encuentro el vidente Jehú hijo de Hanani, y dijo al rey Josafat: ¿Al impío das ayuda, y amas a los que aborrecen a Jehová? Pues ha salido de la presencia de Jehová ira contra ti por esto). Ser pacificador no significa comunión íntima con cualquier persona, no es negociar lo que sea, hasta lo que no se puede, con tal de mantener la paz.
  2. no es sacrificar la verdad en aras de la paz. (Prov 23:23 Compra la verdad, y no la vendas; La sabiduría, la enseñanza y la inteligencia).
  3. no es saber que se ha hecho algo digno de reprensión y no hacer nada al respecto, por el supuesto deseo de mantener la paz.

18Y la semilla cuyo fruto es la justicia se siembra en paz por aquellos que hacen la paz.

¿Perciben la diferencia? Santiago 4:18 no dice los que mantienen la paz sino los que hacen la paz. Somos llamadas a hacer la paz entre Dios y los hombres al compartir el evangelio y entre hombres y hombres como señal de ese mismo evangelio. Reconciliación vertical y reconciliación horizontal.

¿Cuál es la diferencia entre uno y otro?

Los que mantienen la paz son como la ONU, evitan confrontaciones, conflictos, etc., a toda costa. No van a la raíz de los problemas, se quedan en la superficie. Mantienen la paz. Soluciones a corto plazo de conflictos prolongados. Es el camino de la menor resistencia. El producto de una visión centrada en mí persona.

En casa, por ejemplo, lo fácil que es apartar los niños y mandarlos a cuartos separados…mantiene la paz, se hace el silencio, pero el problema sigue ahí. Hacer la paz es mantenerlos juntos, confesar, buscar perdón y reconciliación de modo que se honre a Dios y se honren unos a otros; claro que es más difícil y toma tiempo! El producto de una visión centrada en Dios y en otros.

Mantener la paz es tener una visión corta; vivir el momento. Es algo pasivo, evitar explosión y punto.

Hacer la paz es tener visión a largo plazo. Es activo, busca restauración de relaciones. El sendero del discipulado. ¿Qué haces con tus hijos? ¿Eres de las que usan la TV-nana? 

Aplacar la guerra no es traer paz. Aplazar el conflicto no es solucionarlo. Un pacificador mitiga el conflicto, apaga fuegos, es mucho más que una gente pacífica o que un pacifista.

Pacificador, gr: un paz-hacedor.

(2 Corintios 5:20 Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios) embajadores…reconciliaos con Dios.

(Romanos 5:10 Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida) reconciliados Somos embajadores, evangelistas, responsables de vivir vidas y hablar palabras que conduzcan a otros a reconciliarse con Dios. La persona pacificadora:

  1. controla su lengua. (Prov 16:28 El hombre perverso levanta contienda,Y el chismoso aparta a los mejores amigos) un cristiano va apagando fuegos, verbales y digitales. Ojo con la lengua digital.
  2. abunda en amabilidad. (Filipenses 4:5 Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca
  3. paz interior. Hemos de vivir esa serenidad incomprensible, (Salmo 27:3 Aunque un ejército acampe contra mí, No temerá mi corazón;Aunque contra mí se levante guerra,Yo estaré confiado). Sé que Dios es soberano. (Números 16:4 Cuando oyó esto Moisés, se postró sobre su rostro) el motín de Coré, Moisés no levanta ningún ejército sino que se postra en tierra y ora al Señor.

CONVICCION: Idea religiosa, ética o política a la que se está fuertemente adherido. Del latín convictio, es el convencimiento que se tiene sobre algo. Persuasión consciente, como dijo la hermana Ercilia.

Salmo 145:18-19

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Cercano está Jehová a todos los que le invocan, A todos los que le invocan de veras. Cumplirá el deseo de los que le temen; Oirá asimismo el clamor de ellos, y los salvará.

Si usted pudiera tener cualquier cosa que quisiera, ¿qué sería? La respuesta revelará mucho acerca de quién es usted. El salmista escribe: “Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón” (Salmos 37.4). No hay nada malo en tener anhelos; ellos nos motivan a lograr grandes cosas. Pero no todos nuestros deseos proceden de Dios. 

Si el Señor no da una respuesta afirmativa a sus oraciones, pida que los deseos suyos sean conformes a la voluntad de Él. No haga nada por su propia cuenta tratando de lograr lo que quiere. Siempre hay un alto precio que pagar por rebelarse contra Dios. «Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.» (Santiago 4:3).

Dios cuida de nosotros generosamente, pero eso no significa que podamos esperar que nos dé todo lo que queramos. Solo cuando nuestros sueños se alinean con su plan, Él los realiza.» 

Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. (1 Juan 5:14).

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Proverbios 3:1-3

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Hijo mío, no te olvides de mi ley, Y tu corazón guarde mis mandamientos; Porque largura de días y años de vida Y paz te aumentarán. Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; Atalas a tu cuello, Escríbelas en la tabla de tu corazón;

Jesús dijo a sus discípulos: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.» (Juan 15:5).

A medida que llevemos a cabo los planes de Dios por medio del poder de su Espíritu, nuestra vida tendrá significado y sentido.

Cuando valoramos algo, pensamos en ello a menudo, lo estudiamos con regularidad y aprendemos lo más que podemos del mismo. Al estudiar la Biblia aprendemos muchas cosas importantes acerca de nuestro Dios, entre ellas su identidad, su plan y sus promesas. La meditación habitual en las Sagradas Escrituras desarrolla nuestra capacidad de pensar bíblicamente, y profundiza nuestra relación con el Señor. 

Una de las señales de que atesoramos su Palabra es un cambio de conducta; nuestras decisiones serán guiadas cada vez más por sus preceptos, y nuestras acciones reflejarán el fruto del Espíritu, «Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.» (Gálatas 5:22-23).

El cristianismo genuino y verdadero, no sólo se basa en teoría (conocimiento), más bien se refleja en la práctica, de modo que su vida es coherente con lo que dice ser. 

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Isaías 6:8

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Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí.

Dios quiere un corazón dispuesto en el momento y en el lugar señalado que escuche sus órdenes. También quiere un corazón lleno de verdadera adoración. Todo el afecto y el pensamiento del creyente deben ponerse en Cristo. Todas sus metas, propósitos y proyectos se dirigen a Él. Él es suyo en definitiva.

«Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.» (1 Corintios 10:31).

¿Está dispuesto? ¿Es un adorador? ¿Es su propósito en la vida concentrarse en la persona de Cristo? ¿Es Él causa de su deleite? El tener esa actitud significa estar controlado por el Espíritu Santo, que es el único que puede hacer que usted llame a Jesús Señor; «…Nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo.» (1 Corintios 12:3). Todos sus bienes y recursos, todo su tiempo, toda su energía, todo su talento y todos sus dones deben estar controlados por Él, y centrados en Él.

Eso también significa estar concentrado en la Palabra (la Biblia) porque es en la Palabra donde se ve a Cristo. Se mira su Gloria en la Palabra. Así como Cristo vino al mundo para dar su vida a fin de atraer a las personas hacia sí mismo, usted debe hacer lo mismo.

¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero? ¿O quién le dio a él primero, para que le fuese recompensado? Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.» (Romanos 11:33-36).

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Un médico

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Naturalmente, fue mal estudiante.

De Hipócrates prestado el juramento,

se vino a esta ciudad lo más contento,

bajo el brazo su título flamante.

Puso una enorme chapa deslumbrante,

adoptó un aire grave de juramento,

e hizo un maravilloso casamiento

con la hija de un vasco rozagante.

Ahora, pasada ya cuarentena,

rotundo abdomen, colosal cadena,

de arriba abajo en riguroso negro,

está jugando un dominó imponente

con un rábula, un cura y un teniente

Baldomero Fernández Moreno. Argentina (1886-1950) 

*rábula: abogado ignorante y charlatán

Romanos 12:17-18

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No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres. Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres.

Por definición, una relación apacible no tiene un solo lado. Usted debe hacer su parte para cerciorarse de que su lado es correcto. Su deseo interior, con la ayuda de Dios, debe estar en paz con todo el mundo, aun con las personas más pecadoras y con quienes es más difícil llevarse bien.

«No devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición.» (1 Pedro 3:9).

Sin comprometer la Palabra de Dios, usted debe extenderse hasta edificar puentes de paz hacia quienes lo persiguen y lo odian. Si usted pone a un lado toda murmuración o cualquier amargura y con sinceridad de corazón perdona a sus enemigos, puede buscar sinceramente la reconciliación con ellos, para poder abordarlos con la verdad del Evangelio.

«Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos…»  (Mateo 5:44-45).

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