Romanos 3:20

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Ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él (de Dios); porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado. (Romanos 3:20)

Mucha gente piensa que tener una vida recta les garantiza un boleto al cielo. “Soy una buena persona; no robo, no miento, no he matado a nadie, no engaño y no cometo adulterio, como otros hacen. Nunca he estado en prisión,  siempre trabajo duro y contribuyo a la sociedad. Entonces, ¿por qué no debería merecer ir al cielo?”

Observe que el enfoque está en “yo hago, yo no hago.”

En verdad, esta es una de las mejores mentiras del Enemigo para engañar a la gente. Porque Dios no acepta a nadie basándose en obras (lo que hace o deja de hacer), y la razón es sencilla: la salvación no depende de ninguna obra humana. Nada de lo que hagamos puede ganarla. “Porque la redención (salvación) de su vida es de gran precio, Y no se logrará jamás” (Salmos 49:8) 

Somos salvos únicamente gracias a lo que Cristo logró cuando murió en nuestro lugar para hacernos libres del poder del pecado y de la muerte. Si creemos esta gran verdad; haremos buenas obras como fruto de haber sido salvados. “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.” (Efesios 2:10)  De eso se trata la salvación.

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Anónimo

Marcos 10:51-52

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Respondiendo Jesús, le dijo: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dijo: Maestro, que recobre la vista. Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Y en seguida recobró la vista, y seguía a Jesús en el camino. (Marcos 10:51-52)

La Biblia enseña que nuestro Dios trino es omnisciente y conoce todas las cosas. Ninguna acción o persona se oculta de su vista;  el pasado, el presente y el futuro están delante de Él.

“Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.”  (Hebreos 4:13)

El Señor “…escudriña los corazones de todos, y entiende todo intento de los pensamientos…” (1 Crónicas 28.9). Por lo tanto, conoce y entiende lo que necesitamos. El amor y la preocupación de Dios por nosotros no cambian, aunque el dolor sea el resultado de nuestras propias acciones pecaminosas.

Cristo demostró una y otra vez el amor y el cuidado de Dios por las personas. De hecho, gran parte de su ministerio consistió en aliviar el sufrimiento, junto con la enseñanza de cómo entrar en el reino de los cielos. Mientras viajaba a Jerusalén camino a la cruz, se encontró con un mendigo ciego que gritaba: “…¡Hijo de David, ten misericordia de mí!” (Marcos 10.48). Aunque la multitud le decía que se callara, Cristo se detuvo para restaurar su vista y reconocer su fe.

Él también escuchará nuestros gritos de ayuda, porque su amor se extiende como un manto sobre nosotros. Cuando nuestras circunstancias nos tienten a dudar, debemos recordar nuestra perspectiva limitada y confiar en la naturaleza de nuestro Dios. De manera que, acepte la invitación de Cristo de llevar sus cargas a Él, y encuentre descanso para su alma.» “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas” (Mateo 11:29).

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Anónimo

Lucas 10:39-42

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Quizás conozca la historia de María y Marta, las dos hermanas que recibieron con alegría a Cristo en su hogar. Como muchos de nosotros, Marta se ocupó de que el Señor estuviera bien servido. Mientras tanto, María se sentó con el Señor y lo escuchó. Después de un rato, Jesús dijo a Marta: “…Afanada y turbada estás con muchas cosas; pero solo una cosa es necesaria…” (Lucas 10.41, 42).

Ninguna de las tareas que hacía Marta era mala o equivocada, pero el Señor le señaló con gentileza que sus tareas la estaban distrayendo de pasar tiempo con Él. De igual modo, el Señor no nos pide que abandonemos nuestras tareas. De hecho, mucho de lo que hacemos a diario es importante, pero debemos ser capaces de discernir lo bueno de lo mejor, saber también cuándo hemos permitido que otra cosa ocupe el lugar del Señor en el trono. Recuerde que nuestra relación con Él es lo más valioso que tenemos.

PIENSE EN ESTO:

• Reajustar las prioridades de nuestro corazón no es cosa de una sola vez. Pregúntele al Espíritu Santo qué puede estar desviando su atención del Señor.

• ¿Cómo se siente al saber que su atención plena honra a Dios?

Santiago 1:16

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Amados hermanos míos, no erréis. Santiago 1:16

¿En qué punto enfrenta usted al pecado? 

Esperamos que no en el punto de la conducta (la acción), porque entonces es demasiado tarde, sino en el momento del deseo. La persona que domina sus reacciones emocionales puede enfrentarse con el pecado cuando llegan las tentaciones. Cuando se le está bombardeando con reacciones emocionales negativas, la persona con una mente santificada puede desactivar los deseos antes que ellos sean activados por la voluntad. Pero una vez que dominan la voluntad, su nacimiento es inevitable. «Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.» (Santiago 1:15). 

Es vital enfrentar las emociones si quiere enfrentarse con éxito al pecado en su vida. Si expone sus emociones al anzuelo, puede quedar atrapado a menos que tome medidas inmediatas.

«La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz. Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia, sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne.» (Romanos 13:12-14). 

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Anónimo

Las mañanicas

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En las mañanicas del mes de mayo

cantan los ruiseñores.

Retumba el campo.

*

En las mañanicas,

como son frescas,

cubren ruiseñores las alamedas.

*

Ríense las fuentes tirando perlas

a las florecillas

que están más cerca.

*

Vístense las plantas de varias sedas,

que sacar colores poco les cuesta.

*

Los campos alegran tapetes varios,

cantan los ruiseñores

retumba el campo.

*

Sale el mayo hermoso

con los frescos vientos

que le ha dado marzo

de céfiros bellos.

*

Las lluvias de abril flores le trajeron:

púsose guirnaldas en los rojos cabellos.

*

Los que eran amantes amaron de nuevo

y los que no amaban a buscarlo fueron.

Y luego que vieron mañanas de mayo, 

cantas los ruiseñores,

retumba el campo.

*

Félix Lope de Vega y Carpio. España (1562-1635)

Juan 8:31-32

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Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. Juan 8:31-32

¿Se considera libre? 

La realidad es que la mayoría de las personas son esclavas, aunque no lo sepan. 

Cuando Cristo habló acerca del poder de la verdad para liberar a las personas, los fariseos se negaron a reconocer su propia condición pues pensaban que eran libres. Lo mismo ocurre con muchas personas hoy, no tienen idea de ser esclavas del pecado, el resultado de rechazar a Jesucristo.

La libertad proviene de creer lo que Dios ha dicho acerca de su Hijo, reconocer que somos pecadores sin esperanza y aceptar a Cristo como nuestro Salvador. En ese momento, somos liberados del castigo y del  dominio del pecado, para que cuando lleguemos al cielo, seamos liberados de la presencia del pecado y nunca más asediados por él.

Mientras vivamos en este mundo, el pecado nos rodeará, será algo con lo que debamos batallar. Sin embargo, Dios nos ha dado la manera para liberarnos poco a poco de su poder. Su solución es la misma que nos llevó a la salvación: la verdad, encarnada en Jesucristo. 

La clave es llenar cada día nuestra mente con la Palabra de Dios. A medida que modela nuestras emociones y dicta nuestras acciones, tendremos la victoria sobre los pensamientos, las actitudes y los hábitos pecaminosos. 

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Anónimo