Santiago 1:17
EstándarToda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto… Santiago 1:17
Lo que viene de Dios es bueno y es perfecto. Dios nunca producirá lo malo porque su naturaleza es buena. Mientras que nosotros tenemos una naturaleza que da origen al pecado, Dios no es así.
¿Por qué trataríamos de satisfacernos con malos deseos que dan por resultado la muerte cuando Dios está derramando todo lo que pudiéramos desear para nuestra satisfacción?
Solo un necio sería atraído con semejante trampa cuando tiene a su disposición toda la bondad de Dios por su misericordia. De igual modo puede compararse nuestra carne con un pozo de aguas estancadas. Es absurdo creer que pudiéramos satisfacernos bebiendo de él cuando podemos acudir a la fuente de agua viva misma que nos da toda buena dádiva y todo don perfecto.
«Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre.» (Eclesiastés 12:13).
Lee. Medita. Aplica.
1 Tesalonicenses 5:18
EstándarDad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.
1 Tesalonicenses 5:18.
Un corazón agradecido es esencial para el servicio espiritual. Si trata de servir al Señor, sin gratitud en su corazón por lo que El ha hecho por usted, entonces está sirviendo en la carne con motivos incorrectos. Alguien que es agradecido comprende que Dios tiene una razón para todo lo que ocurre. Alguien que sirve de forma externa, legalista o ritual no hallará muchas cosas por las cuales estar agradecido en su vida, porque no es agradecido por las cosas que Dios ya ha hecho por él.
¿Tiene usted un corazón agradecido? ¿Se siente entusiasmado con acción de gracias por lo que Dios ha hecho? Si es así, entonces no sentirá amargura ni resentimiento hacia Dios ni hacia nadie más, aún cuando esté pasando por un período de aflicción.
Hay mucho de qué estar agradecido. A menudo Satanás nos tienta diciéndonos: “Mereces algo mejor que eso. No tienes por qué estar agradecido”. Pero cuando lo haga, cerciórese de recordar por cuántas cosas tiene que estar agradecido.
«Gracia y paz sean a vosotros, de Dios el Padre y de nuestro Señor Jesucristo, el cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre, a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.» (Gálatas 1:3-5).
Lee. Medita. Aplica.
S,H,C espirituales
Estándar1 Timoteo 1:18-19
EstándarEste mandamiento, hijo Timoteo, te encargo, para que conforme a las profecías que se hicieron antes en cuanto a ti, milites por ellas la buena milicia, manteniendo la fe y buena conciencia, desechando la cual algunos naufragaron en cuanto a la fe (1 Timoteo 1:18-19).
Dios nos dio el regalo de la conciencia como brújula moral, si la ignoramos, naufragamos o iremos a la deriva. Al escribir a Timoteo, Pablo le encargó al joven que guardara las verdades de la fe y una buena conciencia. Ignorar cualquiera de ambos consejos pondría en peligro a Timoteo.
La conciencia es un monitor interno que juzga nuestras acciones como correctas o incorrectas, pero ella está alterada y necesita ser redimida. Dependiendo de cómo haya sido programada, nuestra brújula moral tiene incluso el potencial de empujarnos en la dirección equivocada.
Pablo mismo es una ilustración de ello. Su educación formal como fariseo le había enseñado que los cristianos eran una amenaza para Dios y la fe judía. Su conciencia había sido programada para pensar que matarlos sería un servicio al Señor. Persiguió ferozmente a los creyentes sin una pizca de sentimiento de culpa. Solo después de que Cristo literalmente chocara con Pablo en el camino a Damasco, su sentido interno del bien y del mal fue transformado, y el rumbo de su vida cambió.
Necesitamos que las verdades de la fe moldeen y modulen nuestra conciencia para poder confiar en que ella nos guíe en la dirección correcta (evitar una conciencia sinceramente equivocada). Tome un momento para preguntarle al Señor si hay algo que está nublando sus señales internas, examínese y confíe en las promesas de Cristo.
«Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas.» (Proverbios 3:5-6).
Lee. Medita. Aplica.
-Anónimo-
Mateo 5:14
EstándarVosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder (Mateo 5:14).
El apóstol Pablo observó al mundo pagano y llegó a la conclusión de que su manera egoísta e inútil de pensar lleva al entendimiento entenebrecido y a un corazón endurecido. Esto, a su vez, conduce a insensibilidad al pecado y a la conducta sin pudor, que entonces lleva a la obscenidad desvergonzada.
«Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido.» (Romanos 1:21).
Y no es en muy diferente a la actualidad.
Los creyentes ni siquiera hemos de tener el mínimo interés en alguna de las malvadas características de los incrédulos. Debemos ser una luz sobre un monte, separados del mal que nos rodea. Hemos de ser diferentes. No puede esconderse una ciudad sobre un monte. Debemos levantarnos como sal y luz. Pero si somos corrompidos por el sistema, somos inservibles.
Nuestro bendito Señor Jesucristo nos compró a costa de su propia vida. Nos dio una nueva naturaleza que es santa, sin mancha y santificada para siempre. Solo nos pide que vivamos conforme a lo que nos ha dado, abandonando nuestra vieja manera de vivir y adoptando la nueva.
«Vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.» (Efesios 4:24).
Lee. Medita. Aplica.
-Anónimo-
S,H,C espirituales
EstándarMateo 23:12
EstándarPorque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido (Mateo 23:12).
El orgullo es engañoso. De hecho, la persona orgullosa suele ser la última en darse cuenta de la condición de su corazón. Este fue el caso de los escribas y fariseos a quienes el Señor confrontó. Se consideraban buenas personas que guardaban la ley de Dios, no veían su deseo de prominencia y respeto como evidencia de orgullo.
Lo mismo ocurre hoy: nuestra búsqueda de reconocimiento y validación sigue fluyendo del orgullo. Quizás queremos que alguien nos agradezca por el trabajo que hemos hecho, y si no lo hace, nos resentimos o comenzamos a sentir lástima de nosotros mismos. O tal vez nuestro orgullo se manifieste con una actitud de superioridad, y en secreto nos consideramos mejores que los que nos rodean. Podemos incluso optar por asociarnos con personas notables y respetadas, mientras ignoramos a aquellos que no lo son.
Sin embargo, mientras perseguimos la admiración, nuestro espíritu se marchita porque nos hemos vuelto orgullosos. La única solución es volver a Dios y humillarnos ante Él, confesando nuestro pecado y reconociendo los aspectos de nuestra vida que han sido afectados por el orgullo. Luego debemos pedirle al Señor que nos ayude a mantenernos alertas ante cualquier actitud de exaltación personal que aparezca, para que podamos arrepentirnos y caminar en obediencia otra vez.
Una de las maneras más efectivas de vencer el orgullo es mirar el ejemplo de Cristo. No había nada en nosotros que justificara su amor y salvación. Solo éramos dignos del infierno, pero se humilló para convertirse en hombre, morir en nuestro lugar y ofrecernos salvación eterna. ¡A Él sea la gloria por siempre!
«Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.» (Filipenses 2:5-8).
Lee. Medita. Aplica.
-Anónimo-
Mateo 6:19-21
EstándarNo os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el moho destruyen, y donde ladrones entran y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el moho destruyen, y donde ladrones no entran ni hurtan, porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón (Mateo 6:19-21).
Piense en algún tiempo en el que le apasionó la búsqueda de un trabajo, un proyecto o incluso una relación. Una vez alcanzado el objetivo, ¿fue tal cual lo había imaginado? ¿O perdió su brillo con el tiempo, y ahora es un problema?
Eso es lo que sucede cuando nuestro enfoque está en lo temporal en vez de lo eterno. Es la razón por la que Pablo escribió: “Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra” (Colosenses 3.1, 2).
Podemos vivir en el mundo, pero, como cristianos, no pertenecemos a él. Ahora bien, cuando nuestra perspectiva está bien ordenada, somos libres para experimentar con alegría lo bueno que ofrece este mundo. Al mismo tiempo, debemos cuidar de no permitir que ocupen el lugar de Dios en nuestra vida; eso requiere confiar en el Espíritu Santo para que nos ayude a establecer prioridades. Hagamos a Dios la siguiente petición:
«Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno.» (Salmos 139:23-24).
PIENSE EN ESTO:
¿Está usted aferrándose a algo con demasiada fuerza? ¿Cómo ceder el control y mantener intereses en la perspectiva correcta?
Lee. Medita. Aplica.
-Anónimo-