B et C: Proverbios 2:6-7

Estándar

Porque Jehová da la sabiduría, y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia. El provee de sana sabiduría a los rectos; es escudo a los que caminan rectamente. Proverbios 2:6-7

Nadie quiere ser insensato a los ojos de Dios, pero cuando ignoramos lo que dice y vivimos de la manera que queremos, terminamos siendo insensatos. La autosuficiencia nunca nos hará sabios. Si bien nuestra inteligencia, educación y destrezas pueden ser útiles, no son sustitutos del juicio piadoso. Si queremos la sabiduría divina, hemos de seguir sus instrucciones.

Pedirla: Clamar por inteligencia y prudencia. Dios provee discernimiento espiritual a quienes lo piden, lo cual implica que debemos estar dispuestos a esperar su respuesta. En momentos de necesidad deseamos tener discernimiento inmediato; sin embargo, crecer en sabiduría no es un proceso rápido.

Buscarla: La sabiduría es como un tesoro escondido. Si en verdad queremos encontrarlo, profundizaremos en la Palabra de Dios porque Él es la fuente de conocimiento e inteligencia. Si prestamos atención para conocer a Dios, entenderemos lo que desea y lo que aborrece.

Obedecer a Dios: Él reserva sabiduría para los rectos. Si conocemos los principios bíblicos, pero no los ponemos en práctica, no creceremos en sabiduría. En cambio, al obedecer con diligencia la Palabra de Dios, la sabiduría entrará en nuestros corazones, guardará nuestros caminos y nos protegerá del mal y el engaño.

¿Estamos dispuestos a hacer lo que se requiere para recibirla?

Alimentarnos a diario con la Palabra de Dios. O los afanes de esta vida y la búsqueda del éxito nos distraerán. Adquirir sabiduría requiere compromiso, tiempo, diligencia y búsqueda resuelta, pero bien vale la pena el esfuerzo. 

«Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.» (Santiago 1:5). 

Lee. Medita. Aplica.

B et C: Filipenses 2:12-13

Estándar

Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad. Filipenses 2:12-13.

Hay muchos libros que prometen una vida cristiana exitosa, pero ninguna técnica humana puede llevar a cabo la obra de Dios. Cualquier compromiso o rededicación basada en nuestro propio esfuerzo no durará; la verdadera transformación proviene solo del Espíritu Santo. Por eso el Señor quiere que dependamos de Él para tener fuerzas y ser perseverantes.

El pasaje nos recuerda verdades básicas en cuanto a la vida cristiana:

PARTICIPAMOS AL OCUPARNOS DE NUESTRA SALVACIÓN: No se refiere a nuestra conversión inicial a través de la fe en Cristo; más bien, es el proceso de santificación mediante el cual crecemos a semejanza de Cristo. Un estilo de vida obediente y santo es algo que hemos de escoger y buscar.

NECESITAMOS TENER UNA ACTITUD DE TEMOR Y TEMBLOR: No hay lugar para la frivolidad en nuestra vida, porque Dios es santo y un día tendremos que darle cuenta de lo que hayamos hecho.

DIOS OBRA EN NOSOTROS: Jesucristo señala que nada podemos hacer separados de Él. «Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.» (Juan 15:5).

El Salvador es quien nos capacita para vivir el proceso de santificación, semejantes a Su imagen.

Lee. Medita. Aplica.

B et C: 1 Pedro 1:13

Estándar

.

Esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado.

1 Pedro 1:13.

Seguramente ha oído sermones y ha visto muchos libros acerca del amor y de la fe, pero ¿ha escuchado alguna vez un mensaje o leído un libro acerca de la esperanza? Por alguna razón, a veces pasamos por alto la esperanza.

La esperanza es algo que falta en la experiencia cristiana de nuestra cultura. No vivimos con esperanza sobre todo porque nos concentramos demasiado en nuestras circunstancias actuales.

¿Qué es la esperanza?

Es la actitud del cristiano en cuanto al futuro. La esperanza en su naturaleza intrínseca es como la fe. Ambas tienen la confianza, o creencia en Dios, como su punto central, pero hay una diferencia entre ellas. Fe es creer en Dios en el presente, y esperanza es creer en Dios para el futuro. La fe cree en Dios por lo que ha hecho y hace, y la esperanza cree en Dios por lo que hará.

Ponga su esperanza en Él y viva esperando el glorioso cumplimiento de su promesa futura.

«Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo? Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos.» (Romanos 8:24-25).

Lee. Medita. Aplica.

B et C: Romanos 5:1-2

Estándar

Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. Romanos 5:1-2.

La Biblia pinta un cuadro sombrío de la humanidad. Estamos espiritualmente muertos en nuestros pecados, apartados de Dios y objetos de su ira. ¿Puede usted imaginar una situación más aterradora? Pero hay esperanza para nosotros por la fe en el Señor Jesucristo. Dios abre nuestros ojos para que reconozcamos nuestra condición y acudamos a su Hijo en arrepentimiento para ser salvos.

Por la gracia de Dios, hemos sido reconciliados con Él. En la cruz, Cristo soportó la ira del Padre por nuestros pecados para que pudiésemos ser perdonados y declarados justos.

Ahora, en lugar de enemigos, somos sus hijos amados. Él nos dio vida espiritual al darnos una nueva naturaleza creada en justicia y santidad. Ahora su amor ha sido derramado en nuestros corazones y tenemos la esperanza segura de la gloria del cielo.

Al darnos cuenta de lo sorprendente que es la gracia de Dios, mostremos gratitud, alabanza y devoción a Él de todo corazón. Además, el pasaje revela que hemos de gozarnos no solo en Dios y en nuestra esperanza de gloria, sino también en nuestros problemas. Pues Él utiliza de manera compasiva las dificultades para hacernos como Cristo y aumentar nuestra confianza en su amor.

«Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza;» (Romanos 5:3-4).

Lee. Medita. Aplica.

B et C: Salmo 119:14-16

Estándar

Me he gozado en el camino de tus testimonios más que de toda riqueza. En tus mandamientos meditaré; consideraré tus caminos. Me regocijaré en tus estatutos; no me olvidaré de tus palabras. Salmos 119:14-16.

En esta era tecnológica es difícil saber qué es lo más novedoso. Por ejemplo, algunas personas solo aprenden los conceptos básicos de cómo manejar un teléfono inteligente. Pero si aprendieran un poco más, encontrarían que dicho dispositivo es más útil de lo que se imaginan. Al poner un límite a su conocimiento, se pierden de los beneficios que ofrece el dispositivo para facilitar las tareas.

Luego tenemos el mismo problema en nuestra vida espiritual. La Biblia declara que cuando llegamos a la fe en Jesucristo, somos “nuevas criaturas». «De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es…» (2 Corintios 5:17). En su Palabra, Dios ha provisto todo lo que necesitamos para saber cómo vivir como nuevas creaciones, pero hemos de crecer en nuestro conocimiento de dicha vida nueva.

¿Está usted tratando de vivir con los conceptos básicos de la Palabra de Dios sin profundizar ni descubrir verdades y percepciones más ricas?

Si es así, está limitando su crecimiento espiritual y perdiendo los beneficios que otorga una mayor comprensión de Dios, sus caminos y sus deseos. Puede que esté sobreviviendo, pero no está prosperando como el Señor desea. Nunca es demasiado tarde para aprender más y comenzar a disfrutar de los beneficios de la nueva vida en Cristo.

Lee. Medita. Aplica.

B et C: Marcos 10:51-52

Estándar

L

Respondiendo Jesús, le dijo: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dijo: Maestro, que recobre la vista. Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Y en seguida recobró la vista, y seguía a Jesús en el camino. Marcos 10:51-52

La Biblia enseña que nuestro trino Dios es omnisciente, conoce todas las cosas. Ninguna acción o persona se oculta de su vista; y el pasado, el presente, y el futuro están delante de Él.

“Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.”  (Hebreos 4:13)

El Señor “…escudriña los corazones de todos, y entiende todo intento de los pensamientos…” (1 Cronicas 28.9). Nos conoce, y entiende lo que necesitamos. El amor y la preocupación de Dios por nosotros no cambian, aunque nuestro dolor sea el resultado de nuestras propias acciones pecaminosas.

Cristo demostró una y otra vez el amor y el cuidado de Dios por las personas. De hecho, gran parte de su ministerio consistió en aliviar el sufrimiento, junto con la enseñanza de cómo entrar en el reino de los cielos. Mientras viajaba a Jerusalén camino a la cruz, se encontró con un mendigo ciego que gritaba: “…¡Hijo de David, ten misericordia de mí!” (Marcos 10.48). Aunque la multitud le decía que callara, Cristo se detuvo para restaurar su vista y reconocer su fe.

Él también escuchará nuestros gritos de ayuda, porque su amor se extiende como un manto sobre nosotros. Cuando nuestras circunstancias nos tienten a dudarlo, recordemos nuestra perspectiva limitada y confiemos en la naturaleza de nuestro Dios. De manera que, acepte la invitación de Cristo de llevar sus cargas a Él, y encuentre descanso para su alma.

“Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;” Mateo 11:29.

Lee. Medita. Aplica.

B et C: Juan 15:16

Estándar

No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé. Juan 15:16

Pedir en el nombre de Cristo conlleva doble significado. Primero, los creyentes hemos de pedir por asuntos que armonicen con el plan de Dios. Necesitamos preguntarle si nuestras oraciones coinciden con su voluntad. Dios tiene varias formas de asegurarnos si estamos en el camino correcto; por ejemplo, puede aumentar los anhelos correctos o disminuir los incorrectos. Otra posibilidad es que usará su Palabra para redirigir nuestros pasos o confirmar que estamos yendo por el camino correcto. De cualquier manera, Dios creará una senda para que hagamos su voluntad.

Segundo, invocar el nombre de Cristo significa que deseamos glorificarlo. Santiago hace esta advertencia: “Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites” (Santiago 4:3). Para entender eso, consideremos como ejemplos a los que oran para salir de un problema económico. ¿Quiere la persona salir de sus deudas para tener más dinero y salir de preocupaciones? ¿O para utilizar lo que tiene de maneras que honren al Señor? Los motivos son evidentes para Dios, y no favorecerá a quienes están arraigados en el pecado.

En el nombre de Jesucristo hay poder abundante. Sin embargo, invocarlo en oración no es un amuleto para obtener lo que queremos. Más bien, es una señal de que estamos dejando a un lado nuestros deseos personales y nuestra manera de hacer las cosas. Al hacerlo, nos comprometemos a seguir a Dios y honrarle con nuestros deseos y peticiones. 

Lee. Medita. Aplica.

Brevitas et Claritas: Salmo 51:2-4

Estándar

Lávame por completo de mi maldad, y límpiame de mi pecado. Porque yo reconozco mis transgresiones, y mi pecado está siempre delante de mí. Contra ti, contra ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos, de manera que eres justo cuando hablas, y sin reproche cuando juzgas. Salmo 51:2-4.

¿Quiere un mayor desarrollo espiritual en su vida? ¿Pecar menos cada vez? Entonces acepte su responsabilidad.

No le eche la culpa a sus circunstancias, a su cónyuge, a su novio o a su novia, a su jefe, a sus empleados o a su pastor. Ni siquiera le eche la culpa a Satanás. Su pecado es culpa suya. Sin duda que Satanás y el sistema del mundo pueden contribuir al problema, pero el pecado ocurre en definitiva como un acto de la voluntad; mi voluntad, usted es responsable. Lo dice la Biblia: «sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido.» (Santiago 1:14).

Tal vez uno de los mejores ejemplos de alguien que aprendió a aceptar su responsabilidad sea el del hijo pródigo. Cuando volvió a casa con su amoroso padre, dijo: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo” (Lucas 15:21). Estuvo incluso dispuesto a que se le tratara como a un modesto jornalero porque sabía que no merecía nada, «Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros.» (Lucas 15:19). He aquí la actitud de alguien que reconoce y confiesa su pecado. 

«Él que encubre sus pecados no prosperará, mas el que los confiesa y los abandona hallará misericordia.» (Proverbios 28:13).

Lee. Medita. Aplica.

Brevitas et Claritas: Santiago 1:2-3

Estándar

Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.

Nunca dude que las pruebas lograrán algo positivo. Están destinadas a producir “paciencia” o, mejor traducido, “resistencia” o “perseverancia”. Con cada prueba forjamos la tenacidad de espíritu que resiste bajo presión mientras esperamos con paciencia que Dios quite la prueba a su debido tiempo y entonces nos recompensa. Eso nos fortalece a medida que obtenemos más resistencia.

Dios nos edifica de la misma manera que un corredor va desarrollando poco a poco la capacidad de correr largas distancias. Comienza por lo más insignificante y va aumentando hasta la capacidad máxima. Dios permite mayores pruebas en nuestra vida a fin de aumentar nuestra resistencia para un mayor servicio y gozo, ya que cuanto más difícil la batalla, tanto más grata la victoria. Cuando usted sale de una prueba difícil, puede regocijarse por la liberación que Dios le ha dado. Eso prueba que se puede confiar en Él, y eso fortalece su fe.

Lee. Medita. Aplica.

Brevitas et Claritas: Proverbios 6:6-8

Estándar

Ve a la hormiga, oh perezoso, Mira sus caminos, y sé sabio; la cual no teniendo capitán, ni gobernador, ni señor, prepara en el verano su comida, y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento. 

A veces es difícil ver el pecado en nuestra propia vida, sobre todo si es algo que no parece malo.

Ese es el problema de la pereza: parece una debilidad aceptable en lugar de un pecado. A quienes son perezosos le es difícil ver lo que están haciendo mal, y sienten que las críticas son injustas, «En su propia opinión el perezoso es más sabio que siete que sepan aconsejar.» (Proverbios 26:16).

¿Quiere determinar si está siendo perezoso? Considere las siguientes características:

•Pone excusas para no hacer una tarea.

•Evita ocuparse de algo que le desagrada, aunque sea su responsabilidad.

•No considera las consecuencias de su falta de acción.

•Necesita presión externa para realizar las tareas.

Perezoso, ¿hasta cuándo has de dormir? ¿Cuándo te levantarás de tu sueño? Un poco de sueño, un poco de dormitar, y cruzar por un poco las manos para reposo; así vendrá tu necesidad como caminante, y tu pobreza como hombre armado. (Proverbios 6:9-11).

Las consecuencias de la pereza son serias. En el lugar de trabajo, existe la posibilidad de recibir críticas frecuentes, ser puesto a prueba o incluso ser despedido. En el hogar, la acumulación de frustración puede dar lugar a palabras hirientes, y los hijos pueden copiar los hábitos indeseables de sus padres y sufrir por ello.

«…vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne(Romanos 13:14).

Lee. Medita. Aplica.