Romanos 4.5

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DIOS BUSCA UN SERVICIO VOLUNTARIO, RACIONAL Y ACTIVO

Texto: Romanos 6:20-23

Idea central: Hemos sido libertados del pecado, no para que vivamos desenfrenadamente, sino para que sirvamos a Aquel que nos libertó, a nuestro nuevo Señor.

Lecciones particulares:

Muy bien…Ya no sirvo al pecado. Pero, ¿por qué razón debo ser tan intencional a la hora de servir a la justicia?

  1. Porque tu realidad ha cambiado.
    Antes tú eras esclavo del pecado y, como miembro de su casa, te regías por sus reglas y no tenías ninguna responsabilidad para con la justicia (v.20). Sin embargo, Dios atacó, saqueó la casa del pecado (cf. Marcos 3:27) y te arrebató de su servidumbre, te hizo siervo suyo (v.22). Por tanto, tienes responsabilidad para con Dios.
  2. Porque ahora obtienes provecho cuando sirves a tu amo.
    Es cierto que antes no eras esclavo de Dios, pero ¿de qué te aprovechaba ser esclavo de tus malos deseos? (v.21a) Incluso si obtenías algún gozo aparente, el resultado de todo tu servicio y esfuerzo era muerte (v.21b). En cambio, ahora tu servicio da fruto inmediato: vas siendo transformado de modo que servir a Dios te es cada vez más natural (v.22b). Además, ahora
    tu servicio tiene como resultado final la vida eterna (v.22c). Por tanto, ahora sí vale la pena trabajar.
  3. Porque tienes certeza de que recibirás el bien.
    Ciertamente, la paga de tu viejo amo era segura: la muerte (v.23a). Pero Dios usa un sistema diferente. En Cristo Jesús, tu nuevo amo, recibes vida eterna, aunque no sirvas perfectamente, pues Dios no paga… Dios regala el bien (v.23b). Por tanto, tu servicio no es simplemente responsabilidad, es gratitud.

    Preguntas de introspección:

    ¿Cómo ves tu cristianismo? ¿Es una realidad en tu vida que Jesús no es solo tu Salvador, sino también tu Señor? ¿Eres consciente de que o sirves a Dios o sirves al pecado que mora en ti? ¿Mantienes viva en ti la motivación para un buen servicio a Dios? ¿Te das cuenta de que, aunque tus antiguos caminos pudieran parecer placenteros, la realidad es que no te traían ningún provecho? ¿Te das cuenta de que servir a Dios puede que sea más difícil, pero que se irá haciendo más fácil y más placentero? ¿Te das cuenta de que, incluso si sigues teniendo que esforzarte, el final habrá valido la pena? ¿Aprecias el cariño con el que Dios te trata? ¿Cultivas un corazón agradecido, noble?

    Historia sugerida: Parábola de los talentos (Mateo 25:14-29).

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