Romanos 4.10

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SIETE VECES CAE EL JUSTO… Y SIETE VECES SE LEVANTA

Texto: Romanos 7:14-25

Idea central: Nuestra vida diaria es testimonio fiel de nuestra imperfección y de la influencia del pecado sobre nosotros. Sin embargo, ¡en Jesús hay esperanza! ¡No te rindas! ¡Álzate otra vez!

Lecciones particulares: Si nuestro corazón está en hacer lo bueno, nuetras malas acciones no nos definen. Pero…

—  Aunque nuestras intenciones y nuestro ser interior sean espirituales y amen a Dios, la realidad es que en nuestro interior continúa existiendo un agente “pecado” (vv.17,20).

—  De hecho, por buenas que sean nuestras intenciones, el pecado continúa siendo pecado, y Dios lo considera así (vv.15,16,19).

—  Nuestra incapacidad para poner la voluntad de Dios (i.e. la ley) en práctica en nuestras vidas diarias, para hacerlo nuestro modus vivendi, revela que el bien no está en nosotros mismos (vv.18,21). Podemos amar la ley de Dios (v.22), pero al tratar de vivirla nuestros impulsos se levantan y hacen guerra (v.23a), y, si es por nuestras fuerzas, triunfan y nos atan al pecado (v.23b).

—  Esta es la agonía de todo cristiano, ¡es una vida miserable, infeliz! Conocemos el buen camino, lo anhelamos… y no podemos tomarlo. Vemos a nuestro amor…del otro lado del cristal. Tan cerca y, al mismo tiempo, tan lejos (v.24).

—  Sin embargo, ¡gracias sean dadas a Dios! ¡Jesús es! (v.25a). Por tanto, ¡no desfallezcamos! Aunque nuestros impulsos prácticamente nos obliguen a continuamente caer prisioneros del mal, alcemos la cabeza y vivamos sirviendo la ley de Dios, deleitándonos en Él, siempre luchando, nunca rindiéndonos, poniendo la mente en las cosas del Espíritu, vivos a la justicia (v.25; cf. Ro. 8:5,10). Hay esperanza (cf. Ro. 8:11).

Preguntas de introspección:

¿Cómo juzgas la bondad o maldad de una acción? ¿Te das cuenta de que una acción pecaminosa continúa siéndolo aunque te sientas mal por haberla cometido? ¿En qué áreas de tu vida tiene más actividad el agente “pecado” que mora en ti? ¿En qué ambitos y relaciones se levantan más fácilmente tus impulsos y sentimientos pecaminosos? ¿En qué decisiones, acciones y actitudes le es más fácil al pecado hacerte prisionero de tus viejos caminos? ¿Sientes tu miserable incapacidad de vivir bien? ¿Sientes cómo está justo al alcance de tu mano, pero siempre intocable? ¿Brota en ti agradecimiento sabiendo que hay esperanza en Jesús, de que no será siempre así? ¿Luchas contra tu pecado con fuerzas renovadas, siempre levantándote a pesar de que la carne te traicione?

Historia sugerida: Historia de Pedro y la traición (Mateo 26:31-35,69-75; Juan 21:15-19).

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