Agua dormida

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Agua dormida de aquel pilón:
agua desierta;
agua contagiada del conventual
silencio de la huerta.

Agua que no te evaporas,
que no te viola la cántara,
y que no cantas, y que no lloras.
Tu oblongo cristal
es como el vidrio de una cámara fotográfica
que retrata un idéntico paisaje
de silencio y de paz.

Tus húmedos helechos,
un cielo siempre azul, y quizás
un celaje…
Tú, a la vida, jamás, jamás te asomas,
y te basta de un álamo el follaje,
y en las tardes, un vuelo de palomas…

Agua dormida,
agua que contrastas con mi vida,
agua desierta…
Pegado a la cancela de la huerta,
de sus rejas detrás,
¡qué de veces de lejos te he mirado!
y con hambre espiritual he suspirado:
¡si me dieras tu paz!

Francisco González León
(México, 1862-1945)

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