Coro Polifónico IEP, Chile
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TEMA VI. MELLIZOS Génesis 25:19 hasta Génesis 28
De nuevo confrontamos la verdad de que los escogidos de Dios son seres fragmentados, manchados, para que sepamos que nuestra salvación “no depende de voluntad humana, sino de Dios, quien tiene misericordia” (Romanos 9:16).
Notarán que pasamos mucho tiempo hablando de Abraham, pero no hay mucho qué decir sobre Isaac. De hecho un comentarista ha escrito que “Isaac fue el hijo ordinario de un gran padre, y el padre ordinario de un hijo extraordinario.”
¿Quién fue Isaac? ¿Cómo fue su vida familiar?
19Estas son las generaciones de Isaac, hijo de Abraham: Abraham engendró a Isaac.
Estas son las generaciones… Cada vez que leemos esta frase en Génesis indica que se abre una sección nueva. En el v.12 fue para notar la descendencia de Ismael, ahora se refiere a Isaac aunque el recuento histórico recae principalmente sobre Jacob.
20Tenía Isaac cuarenta años cuando tomó por mujer a Rebeca, hija de Betuel, arameo de Padán-aram, hermana de Labán arameo. 21Y oró Isaac al Señor en favor de su mujer, porque ella era estéril; y lo escuchó el Señor, y Rebeca su mujer concibió. 22Y los hijos luchaban dentro de ella; y ella dijo: Si esto es así, ¿para qué vivo yo? Y fue a consultar al Señor. 23Y el Señor le dijo:
Dos naciones hay en tu seno,
y dos pueblos se dividirán desde tus entrañas;
un pueblo será más fuerte que el otro,
y el mayor servirá al menor.
24Y cuando se cumplieron los días de dar a luz, he aquí, había mellizos en su seno. 25Salió el primero rojizo [pelirrojo], todo velludo como una pelliza, y lo llamaron Esaú. 26Y después salió su hermano, con su mano asida al talón de Esaú, y lo llamaron Jacob [el que toma por el talón, suplantador]. Isaac tenía sesenta años cuando ella los dio a luz.
El marco de la escena lo conforma la edad de Isaac: 40 a 60 años. Significa que se ha pasado veinte años orando por la infertilidad de su mujer, mientras que Ismael se reproducía como un conejo. Ups. “¿Se habrá olvidado de mí el Señor?” “¿Por qué estoy aquí, como si nada se mueve?”
Interesante, vean la noticia: Dios separa. Desde el mismo principio Dios da a conocer Su voluntad sobre el vientre abultado de Rebeca (¡un ultrasonido celestial!).
Isaac fue el único patriarca monógamo, no recurrió al concubinato, pero la mujer indicada es estéril, resaltando una vez más el poder de Dios para proveer descendencia. Cualquier pretensión de futuro asegurado por derecho o reclamación es un error.
Ahora bien, la soberanía de Dios está llena de misericordia (Romanos 9:10-15).
Esta generación tiene que aprender lecciones de fe (Juan 1:1-13; Gálatas 1:15; Santiago 1:18) y entender que su semilla no es natural, sino sobrenatural.
Los hijos pelean dentro del vientre materno, la rivalidad progresa desde el útero, el problemático nacimiento, sus diferentes ocupaciones, el favoritismo de sus padres.
27Los niños crecieron, y Esaú llegó a ser diestro cazador, hombre del campo; pero Jacob era hombre pacífico [íntegro, civilizado], que habitaba en tiendas. 28Y amaba Isaac a Esaú porque le gustaba lo que cazaba, pero Rebeca amaba a Jacob.
Uno era el tipo deportista, dirigido a lo inmediato; otro el tipo civilizado, con miras más largas. La caracterización sirve para exhibir lo inmerecido de uno sin exagerar el valor del otro.
En la Escritura, la frase “diestro cazador” no tiene buena reputación.
Observen la nota, ¿por qué amaba Rebeca a Jacob? Porque se parecía a ella: una mujer de ciudad, civilizada. En cambio Isaac se proyecta en la vida de Esaú: el hijo lleva la vida que al padre le hubiera gustado ser, observen que apela a sus sentidos físicos, le gustaba lo que cazaba.
Como padres, somos así. Y luego ni siquiera nos damos cuenta.
Un matrimonio hecho en los cielos puede terminar disfuncional cuando un esposo prioriza el gusto de los sentidos sobre la voz del corazón.
Esaú es el favorito de Isaac, el escogido por antonomasia, el primogénito. Noten el paralelo con Abraham e Ismael, quien en un momento dado hizo el mismo tipo de elección.
Abraham falleció cuando los muchachos tenían 15 años de edad, así que conocieron al abuelo. Es fácil imaginarlos sentados en sus rodillas contándoles las bendiciones de la familia así como las promesas divinas. Pero estos jóvenes tendrán que realizar sus propias elecciones y encarar sus propias pruebas.
29Un día, cuando Jacob había preparado un potaje, Esaú vino del campo, agotado; 30y Esaú dijo a Jacob: Te ruego que me des a comer un poco de ese guisado rojo, pues estoy agotado. Por eso lo llamaron Edom. 31Pero Jacob le dijo: Véndeme primero [hoy] tu primogenitura. 32Y Esaú dijo: He aquí, estoy a punto de morir; ¿de qué me sirve, pues, la primogenitura? 33Y Jacob dijo: Júramelo primero; y él se lo juró, y vendió su primogenitura a Jacob.
primogenitura
1. Dignidad, prerrogativa o derecho del primogénito.
Primogenitura implica honor y responsabilidad.
Vemos aquí cómo Jacob explota la miseria del hermano, lo considera presa fácil. Su falta de compasión y de hospitalidad es notable, ¡hasta comparado con Lot! En la traducción se pierde un poco el sentido, pero la forma como Jacob habla es la de un superior a un inferior, y además con sentido legal, un juramento.
La fealdad del carácter de Jacob es para recordarnos que gracia divina no es la recompensa de, sino la fuente, de rasgos nobles. Jacob necesita la gracia transformadora de Dios. Gracia que vence al pecado y transforma la naturaleza humana.
Primogenitura son los derechos del primer hijo (Exodo 4:22; Jeremías 2:3; 31:9). Tenía estatus privilegiado (Génesis 43:33; 49:3) y derecho sucesoral (2 Crónicas 21:3). Recibía doble porción de la herencia paterna (Deuteronomio 21:17); si, por ejemplo, habían 9 hijos, el primogénito recibía 2 y los otros 8 hijos se repartían 7 porciones. Si solo habían dos hijos, el primogénito heredaba todo.
La responsabilidad consistía en ser líder y protector de la familia.
La primogenitura era transferible; el hijo menor podía desplazar al mayor como en los casos de José/Judas y Rubén, Efraín/Manasés, Moisés/Aarón, David/sus 6 hermanos mayores, Salomón/Adonías.
En la familia de Abraham, quien poseyera el derecho de primogenitura heredaba el pacto de Abraham. Hebreos lo muestra como unidad (Hebreos 12:16-17).
34Entonces Jacob dio a Esaú pan y guisado de lentejas; y él comió y bebió, se levantó y se fue.
Así menospreció Esaú la primogenitura.
El staccato de los verbos representa la conducta de este hombre: tan cruda e irreflexiva como sus palabras. Sacrifica lo permanente en el altar de la satisfacción inmediata.
Ni siquiera las hijas de Lot merecieron un juicio como el que Moisés escribe aquí de Esaú (Malaquías 1:3; Hebreos 12:16-17).
El narrador de Génesis define la naturaleza del pueblo escogido, al contrastar entre Jacob y Esaú: los escogidos, aún con sus imperfecciones, se caracterizan por compromiso a ser herederos de Abraham, hombres y mujeres de fe.
Los no escogidos carecen de este sentido de esperanza. Jacob se equivocó al crear esquemas contra su hermano, pero lo hizo porque creía, correctamente, que la primogenitura del linaje de Abraham e Isaac confería bendiciones y promesas tremendas. Con todas sus debilidades, Jacob mantuvo una visión de fe.
Isaac es el recipiente de la bendición familiar, poseedor de riquezas en ganados y tierras fértiles, de seguridad en medio de filisteos hostiles. Sin embargo la escena nos provee una visión íntima de los conceptos de primogenitura y bendición, nos enseña que el conflicto familiar no es la falta de bendición por parte del Señor, sino la falta de fe por parte de la familia de Isaac.
Dios siempre estará más preocupado con lo que hay dentro de nosotros, no con los sucesos a nuestro alrededor.
Saben, como ovejas de Su prado somos de las primicias de Sus criaturas (Santiago 1:18 En el ejercicio de su voluntad, El nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que fuéramos las primicias de sus criaturas), primogénitas del Señor. ¿Valoramos este conocimiento? ¿Llevamos el honor y la responsabilidad del cargo? ¿O vivimos para la gratificación instantánea?
Lee ahora Génesis 26:1-35
La fe se manifiesta de maneras diversas. Abraham exhibió fe al obedecer los mandatos del Señor. Isaac al tener disposición de aceptar “piedras” (hambruna) dentro de la voluntad de Dios en lugar de buscar pan fuera de la voluntad divina. Cristo haciendo ambos, obedeciendo y aceptando (Mateo 4:3-4).
Ningún patriarca es perfecto. Isaac comparte algunas de las debilidades paternas, pero al igual que Abraham, no permite que sus fallas dañen su fe de modo permanente (bueno, no hasta ahora). A veces somos fuertes, a veces somos débiles.
Los fieles celebran la gracia de Dios y no se dejan abrumar por sentidos de culpa o ser destruidos por autocompasión.
Dios habla directamente a Isaac y claramente le dice “no vayas a Egipto.” ¿Por qué? Porque Isaac estaba en camino, en la misma dirección que su padre tomó años atrás.
Tristemente comete después el mismo error de Abraham con el otro Abimelec (parece que este nombre es más bien un título, como Faraón), y de nuevo vemos a un rey pagano con una moralidad superior al hijo de la promesa.
Mas para sorpresa nuestra, a este Isaac desobediente, miedoso, mentiroso, engañador… ¡Dios lo bendice ricamente! ¡¿Cómo?!
¡Ah la soberanía de Dios! Dios bendice a quien El quiere bendecir. El hace caer la lluvia sobre justos e injustos. Si alguna vez llegamos a creer que El nos ha dado gracia porque de alguna manera la merecemos, estaremos profundamente equivocadas.
Dios bendice a quien El quiere bendecir.
Dios tiene misericordia de quien El quiera tener misericordia.
Isaac recibe las bendiciones de Dios, pero como veremos más adelante, las bendiciones no son suficientes. De hecho Isaac no permanece obediente a los planes de Dios (que conocía perfectamente), y el costo a pagar será muy alto. Para colmo, los filisteos andan muy nerviosos, llenos de envidia.
Vemos también, en este asunto de los pozos, cierta actitud de indiferencia o pasividad por parte de Isaac. Abre un pozo, lo corren, se va, abre otro pozo, lo corren… hasta que Abimelec se da cuenta que el hombre es “bendito del Señor” y viene a ofrecer un “tratado de paz.”
Abraham hizo un tratado, fue respetado por todos, hasta que murió. Su hijo hace una fiesta, en lugar de traer a la memoria el tratado anterior.
Tampoco vemos un Isaac preocupado en la provisión de su casa. ¿Con quién se casa Esaú? <{{{{<<
Cebolla,
luminosa redoma,
pétalo a pétalo
se formó tu hermosura,
escamas de cristal te acrecentaron
y en el secreto de la tierra oscura
se redondeó tu vientre de rocío.
Bajo la tierra
fue el milagro.
Y cuando apareció tu torpe tallo verde,
y nacieron
tus hojas como espadas en el huerto,
la tierra acumuló su poderío
mostrando tu desnuda transparencia,
y como en Afrodita el mar remoto
duplicó la magnolia
levantando sus senos,
la tierra así te hizo,
cebolla,
clara como un planeta,
y destinada a relucir,
constelación constante,
redonda rosa de agua,
sobre
la mesa
de las pobres gentes.
Generosa
deshaces
tu globo de frescura
en la consumación
ferviente de la olla,
y el jirón de cristal
al calor entendido del aceite
se transforma en rizada pluma de oro.
También
recordaré cómo fecunda
tu influencia el amor de la ensalada,
y parece que el cielo contribuye
dándole fina forma de granizo
al celebrar tu claridad
picada
sobre los hemisferios del tomate.
Pero al alcance
de las manos del pueblo,
regada con aceite,
espolvoreada
con un poco de sal,
matas el hambre
del jornalero en el duro camino.
Estrella de los pobres,
hada madrina envuelta en delicado papel,
sales del suelo,
eterna, intacta, pura
como semilla de astro,
y al cortarte
el cuchillo en la cocina
sube la única lágrima
sin pena.
Nos hiciste llorar sin afligirnos.
Yo cuanto existe celebré, cebolla,
pero para mí eres
más hermosa que un ave
de plumas cegadoras,
eres para mis ojos
globo celeste, copa de platino,
baile inmóvil de anémona nevada
y vive la fragancia de la tierra
en tu naturaleza cristalina.
Pablo Neruda
Chile (1904-1973)
La traducción es anónima. Letra de Jeremiah E. Rankin (1828-1904)
TEMA V. EL HIJO LARGAMENTE ESPERADO.
ISAAC Y REBECA. MUERTE DE ABRAHAM. Génesis 24:28-67 y 25:1-11
Notarán el contraste entre el reporte temprano hecho por el narrador de la oración del sirviente, donde éste ora fervientemente a su Dios (v.12-14), y el reporte menos enfático que hace el mismo sirviente de dicha oración (v.45).
28La joven corrió y contó estas cosas a los de la casa de su madre. 29Y Rebeca tenía un hermano que se llamaba Labán; y Labán salió corriendo hacia el hombre, afuera, a la fuente. 30Y sucedió que cuando él vio el anillo y los brazaletes en las manos de su hermana, y cuando oyó las palabras de su hermana Rebeca, diciendo: Esto es lo que el hombre me dijo, Labán fue al hombre; y he aquí que estaba con los camellos junto a la fuente.
Rebeca regresa a la casa de su madre, no se menciona a Betuel, lo cual sugiere que había muerto o estaba incapacitado. Si vive todavía, llama la atención que Labán es quien sale, lo cual sugiere otra vez que él es la cabeza de la familia, no Betuel. Sin embargo es posible que se trate de asunto cultural, donde la relación primaria de una hija sea con la madre (Ruth 1:8; Cantares 3:4; 8:2).
El verso es muy preciso: las joyas deslumbran a Labán, quizás no estaba acostumbrado a ver a su hermana enjoyada. ¿Codicia, o simple sorpresa?
Labán significa “blanco” posible indicación de la conexión familiar al culto lunar pues la palabra también se usaba en referencia a la Luna (Isaías 24:23).
31Y le dijo: Entra, bendito del Señor. ¿Por qué estás fuera? Yo he preparado la casa y un lugar para los camellos. 32Entonces el hombre entró en la casa, y Labán descargó los camellos y les dio paja y forraje, y agua para lavar los pies de él y los pies de los hombres que estaban con él.
¡Qué interesante! Labán utiliza el nombre Jehová. Quienquiera que sea el extraño, es evidente que no es un vagabundo. Labán muestra liberalidad en su hospitalidad, al igual que su hermana.
33Pero cuando la comida fue puesta delante de él para que comiera, dijo: No comeré hasta que haya dicho el propósito [mi asunto] de mi viaje. Y Labán le dijo: Habla.
El sirviente sigue mostrando lo que significa fidelidad y respeto, abandona su comodidad, su necesidad física es secundaria. Esto le permite controlar la situación y evitar cualquier sentido de obligación con sus anfitriones.
Luego tenemos la descripción de quién es, de dónde proviene, y observen con qué maestría ha hecho el perfil de Labán: lo primero que menciona es la riqueza de Abraham, lo segundo que Isaac es único heredero.
34Entonces dijo: Soy siervo de Abraham. 35Y el Señor ha bendecido en gran manera a mi señor, que se ha enriquecido, y le ha dado ovejas y vacas, plata y oro, siervos y siervas, camellos y asnos. 36Y Sara, la mujer de mi señor, le dio a luz un hijo a mi señor en su vejez; y mi señor le ha dado a él todo lo que posee.
37Mi señor me hizo jurar, diciendo: “No tomarás mujer para mi hijo de entre las hijas de los cananeos, en cuya tierra habito; 38sino que irás a la casa de mi padre y a mis parientes, y tomarás mujer para mi hijo.”
Cuando menciona el juramento es para significar seguridad ¡a la descendencia de Rebeca!
Cuando menciona la vejez de Sara significa que Isaac es hombre joven. ¿Ven el cuidado con que escoge sus palabras? La mención de canaanitas explica por qué no se ha casado. No dice nada de la salida de Abraham del seno familiar sino que enfatiza el compromiso de buscarle pareja dentro de su parentela…
El hombre no identifica a Isaac por su nombre, lo vuelve un candidato agradable, como si quisiera despertar la curiosidad de la familia.
Pero el sirviente atribuye todo el éxito de Abraham a Dios; no es un hombre rico independiente. El sirviente desarrolla su exposición siempre denotando la fuente real de las circunstancias: El Señor ha bendecido a mi señor…le ha dado todo cuanto tiene…
39Y dije a mi señor: “Tal vez la mujer no quiera seguirme.” 40Y él me respondió: “El Señor, delante de quien he andado, enviará su ángel contigo para dar éxito a tu viaje, y tomarás mujer para mi hijo de entre mis parientes y de la casa de mi padre; 41entonces cuando llegues a mis parientes quedarás libre de mi juramento; y si ellos no te la dan, también quedarás libre de mi juramento.”
42Y llegué hoy a la fuente, y dije: “Oh Señor, Dios de mi señor Abraham, si ahora quieres dar éxito a mi viaje en el cual ando, 43he aquí, estoy parado junto a la fuente de agua; que la doncella que salga a sacar agua, y a quien yo diga: ‘Te ruego que me des de beber un poco de agua de tu cántaro’, 44y ella me diga, ‘Bebe, y también sacaré para tus camellos’, que sea ella la mujer que el Señor ha designado para el hijo de mi señor.” 45Antes de que yo hubiera terminado de hablar en mi corazón, he aquí, Rebeca salió con su cántaro al hombro, y bajó a la fuente y sacó agua, y yo le dije: “Te ruego que me des de beber.” 46Y ella enseguida bajó el cántaro de su hombro, y dijo: “Bebe, y daré de beber también a tus camellos”; de modo que bebí, y ella dio de beber también a los camellos. 47Entonces le pregunté: “¿De quién eres hija?” Y ella contestó: “Hija de Betuel, hijo de Nacor, que le dio a luz Milca”; y puse el anillo en su nariz, y los brazaletes en sus manos. 48Y me postré y adoré al Señor, y bendije al Señor, Dios de mi señor Abraham, que me había guiado por camino verdadero para tomar la hija del pariente de mi señor para su hijo.
Descubre por completo el propósito de su viaje, pero al hacerlo notamos una repetición y una supresión en el discurso:
1) la repetición: extraño que repita palabra por palabra la objeción que le presentó a Abraham; quizás para persuadir a que la familia reconozca la mano de Dios en el asunto. Detalla la fe de Abraham, sus propias oraciones, y su encuentro providencial con Rebeca. Reta al que escucha a reconocer la aprobación de Dios a este matrimonio.
2) la supresión: la insistencia de Abraham de no llevar su hijo a la tierra de Aram;
En lugar de ello, el sirviente inserta la nota de Abraham como alguien que camina delante de Dios. El sirviente vira el énfasis de las riquezas a la conducta de Abraham. ¡Astuto como serpiente, manso como paloma!
49Ahora pues, si habéis de mostrar bondad y sinceridad con mi señor, decídmelo; y si no, decídmelo también, para que vaya yo a la mano derecha o a la izquierda.
La pelota está en el campo contrario. ¿Extenderá Labán hesed a Abraham, como Dios lo ha hecho? ¿O será todo en vano?
50Labán y Betuel respondieron, y dijeron: Del Señor ha salido esto; no podemos decirte que está mal ni que está bien.51He aquí, Rebeca está delante de ti, tómala y vete, y que sea ella la mujer del hijo de tu señor, como el Señor ha dicho.
Puesto que Jehová ha hecho decisión (Rebeca es para Isaac), dejémoslo así. Lo que el texto no dice es si la declaración de Labán proviene de convicción religiosa verdadera o es mera cortesía. En su honor, no menciona ni la riqueza del suegro ni su conexión familiar. Hasta los de Mesopotamia entienden o descubren el proceso del gobierno de Dios sobre el mundo.
52Y sucedió que cuando el siervo de Abraham escuchó sus palabras, se postró en tierra delante del Señor.
La tercera vez que el hombre adora a Dios; hay una progresión: primero bajó la cabeza, ahora baja todo el cuerpo. Si hubo ansiedad, ahora todo es adoración. Observen que no agradece a Labán, el fiel sirviente otorga crédito y gratitud 100% a Dios.
53Y el siervo sacó objetos de plata, objetos de oro y vestidos, y se los dio a Rebeca; dio también cosas preciosas a su hermano y a su madre.
Probablemente se trate de la dote, el pago por la pérdida de los servicios de la novia y de su descendencia. Noten que el regalo es presentado después que Labán acepta liberar a Rebeca. Si hubiera sucedido antes, la motivación sería codicia; si hubiera sucedido antes de la oración, habría parecido una transacción comercial.
54Después él y los hombres que estaban con él comieron y bebieron y pasaron la noche. Cuando se levantaron por la mañana, él dijo: Enviadme a mi señor. 55Pero el hermano y la madre de ella dijeron: Permite que se quede la joven con nosotros unos días, quizá diez; después se irá. 56Y él les dijo: No me detengáis, puesto que el Señor ha dado éxito a mi viaje; enviadme para que vaya a mi señor.57Y ellos dijeron: Llamaremos a la joven y le preguntaremos cuáles son sus deseos [preguntemos a su boca]. 58Entonces llamaron a Rebeca y le dijeron: ¿Te irás con este hombre? Y ella dijo: Me iré. 59Y enviaron a su hermana Rebeca y a su nodriza con el siervo de Abraham y sus hombres. 60Y bendijeron a Rebeca y le dijeron:
Que tú, hermana nuestra,
te conviertas en millares de miríadas,
y posean tus descendientes
la puerta de los que los aborrecen.
61Y se levantó Rebeca con sus doncellas y, montadas en los camellos, siguieron al hombre. El siervo, pues, tomó a Rebeca y partió.
Hay controversia con el tiempo, la palabra hebrea puede significar días o años (¡!). El sirviente advierte con sutileza que detenerlo sería ir en contra de la Providencia…
La pregunta de Labán, aparentemente preocupado por e sentir de Rebeca, en realidad es una falta de ética, porque ya había consentido al matrimonio. He aquí una nota discreta sobre el carácter sin escrúpulos y la ambición de este hombre, quien más tarde hará que Jacob pague.
Si Rebeca y el sirviente hubieran permanecido, habrían perdido dote y casorio.
“Yo iré…” La más decisiva declaración de todo el episodio. En contra de los deseos familiares, Rebeca se alínea a la dirección del Señor, compartiendo la fe de Abraham de salir de su tierra, su casa y su parentela. ¿Y tú? Decir «yo iré» es dejar atrás tierra, familiares, posesiones, y todo cuanto signifique atadura al pasado. Date cuenta.
Débora, nodriza de Rebeca (35:8); madre de crianza, con otras doncellas, acompañan a Rebeca en su nueva vida.
61Y se levantó Rebeca con sus doncellas y, montadas en los camellos, siguieron al hombre. El siervo, pues, tomó a Rebeca y partió. 62Isaac había venido a Beer-lajai-roi [pozo del Viviente que me ve], pues habitaba en la tierra del Neguev. 63Y por la tarde Isaac salió a meditar [pasear] al campo; y alzó los ojos y miró, y he aquí, venían unos camellos. 64Rebeca alzó los ojos, y cuando vio a Isaac, bajó del camello, 65y dijo al siervo: ¿Quién es ese hombre que camina por el campo a nuestro encuentro? Y el siervo dijo: Es mi señor. Y ella tomó el velo y se cubrió. 66Y el siervo contó a Isaac todo lo que había hecho. 67Entonces Isaac la trajo a la tienda de su madre Sara, y tomó a Rebeca y ella fue su mujer, y la amó. Así se consoló Isaac después de la muerte de su madre.
Ni señal de Abraham en el párrafo. Si Abraham tenía 137 años cuando murió Sara, y era 10 años mayor que ella, quiere decir que vivió 38 años después de la muerte de Sara. E Isaac estaría grandemente afectado puesto que no se había consolado de la muerte de su madre.
La historia refleja el cumplimiento de la promesa hecha a Abraham, mediante su fe y compromiso (24:12,14,27), mediante la divina presencia del ángel del Señor, mediante oración y prudencia del sirviente anónimo, mediante la providencia de Dios, y mediante la disposición de Rebeca de abandonar su tierra para unirse a la familia de la promesa.
El sirviente anónimo es la primera persona de la Escritura que ora pidiendo guía directa a través de signos providenciales; pero en el Nuevo Testamento no hay un paralelo donde el orar sin cesar y con acciones de gracias permita solicitar signos o señales.
La Providencia del Señor incluye lo ordinario y los extraordinario. En fe, Abraham orientó su vida entera, incluso hasta su muerte, hacia las promesas divinas. Actuó basado en las promesas, pero no presumió de ellas: el sirviente estaría libre del juramento si el Señor no hubiera prosperado su misión.
Una vida comprometida en la búsqueda del reino de Dios experimentará Su bondad (Mateo 6:33). Por favor noten la imagen de propiciación que nos da la historia:
1) Isaac, el profetizado y largamente esperado hijo. En el cumplimiento de los tiempos nace como resultado de un milagro. Recibe sentencia de muerte, al tercer día es devuelto a la vida. Abraham como padre, quien no exime a su propio hijo.
2) El padre envía un sirviente a buscar una novia radiante para su hijo. El sirviente, como imagen del Espíritu Santo, quien busca a Rebeca -la iglesia, la Esposa- He aquí la Trinidad completa así como la Iglesia.
NOTA: El matrimonio de Isaac y Rebeca habrá sido hecho en los cielos, pero esto no es signo seguro de que sea infalible. Un buen matrimonio no solo requiere un buen comienzo, sino liderazgo continuo, buen carácter, y santidad.
25 1Abraham volvió a tomar mujer, y su nombre era Cetura. 2Y ella le dio a luz a Zimram, a Jocsán, a Medán, a Madián, a Isbac y a Súa. 3Jocsán engendró a Seba y a Dedán. Y los hijos de Dedán fueron Asurim, Letusim y Leumim. 4Y los hijos de Madián fueron Efa, Efer, Hanoc, Abida y Elda. Todos estos fueron los hijos de Cetura. 5Abraham dio a Isaac todo lo que poseía; 6y a los hijos de sus concubinas Abraham les dio regalos, viviendo aún él, y los envió lejos de su hijo Isaac hacia el este, a la tierra del oriente.
7Estos fueron los años de la vida de Abraham: ciento setenta y cinco años.
8Abraham expiró, y murió en buena vejez, anciano y lleno de días, y fue reunido a su pueblo.
9Y sus hijos Isaac e Ismael lo sepultaron en la cueva de Macpela, en el campo de Efrón, hijo de Zohar hitita, que está frente a Mamre, 10el campo que Abraham compró a los hijos de Het; allí fue sepultado Abraham con Sara su mujer.
11Y sucedió que después de la muerte de Abraham, Dios bendijo a su hijo Isaac. Y habitó Isaac junto a Beer-lajai-roi.
La importancia de establecer derechos de herencia. De nuevo vemos a Dios separando -Abraham entiende que debe enviar lejos a estos hijos, no son parte de la herencia de Isaac.
Recuerden a quién escribe el narrador, la audiencia israelita, que al escuchar nombres sepan de dónde provienen los descendientes de Isaac, de Ismael, de las concubinas, vean los nombres de sus enemigos, etc.
Por último Abraham muere. El padre de la fe. Sin embargo fue hombre de carne y hueso, igual que nosotros, imagen de fe y de falta de fe, de creer y de incredulidad, de tropiezo y de ir bien, pero en todo momento el Señor es consistente y perseverante en Su amor por Abraham, al igual que lo es con cada una de nosotras.
Peregrino, vivió en tiendas toda su vida, no echó raíces en el mundo. Al morir, su única propiedad era un pedazo de tierra donde había un sepulcro.
Abraham no vió cumplidas las promesas de Dios. Pero creyó que algún día lo serían (Hebreos 11:8-13).
Vivimos en tiendas, algún día iremos a alguna parte. Extranjeros y peregrinos, esperamos la ciudad que tiene cimientos, cuyo arquitecto y constructor es Dios. ¿Saben por qué buscamos tanto estar o sentirnos cómodos? Porque en nuestro interior sabemos que hay algo más.
Los amigos de Abraham sabían que él no pertenecía a ellos. Se veía diferente, probablemente vestía diferente, tenía acento al hablar, diferentes costumbres y prácticas. Era diferente.
¿Y nosotras?
¿O hemos convertido la tienda de nuestro cuerpo en morada permanente? ¿Quizás hemos absorbido esta vida y su cultura y sus creencias más de lo que pensamos? ¿Vivimos como habitando en tiendas temporales?
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Biografía de Abraham |
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evento |
edad de Abraham, años |
Génesis |
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Sale de Harán, entra a Canaán |
75 |
12:4-5 |
|
Ismael |
85-86 |
16:3-4 |
|
Isaac |
100 |
21:5 |
|
Muerte de Sarah |
137 |
23:1 |
|
Casamiento con Rebeca |
140 |
25:20 |
|
Muerte de Abraham |
175 |
25:7 |
| esvbible.org Abraham’s timeline | ||
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Descendencia de Abraham |
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Descendencia |
Explicación |
Ejemplo |
| Natural, física | Descendientes físicos | Ismael, Isaac, los hijos de Cetura (y por extensión Esaú, Jacob, etc.) |
| Natural, especial | Descendientes físicos ligados en particular al propósito electivo y salvífico de Dios | Isaac (y por extensión Jacob y la nación de Israel) |
| Prometida | La verdadera y única descendencia de Abraham | Linaje distintivo, desde Set, Noé, Abraham, Isaac, Israel, David, culminando en Jesucristo (Gálatas 3:16) |
| Espiritual | Los unidos a Cristo (la descendencia de la promesa) | Judíos y gentiles quienes confían en el Mesías |
| esvbible.org Four kinds of Abraham’s offspring | ||
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