Mes: mayo 2022
B et C, Juan 3:18-19
EstándarEl que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Juan 3:18-19.
Muchos piensan que rechazar a Cristo es una decisión que no acarrea consecuencias. Aunque no les importa que otros sigan al Señor, ellas parecen estar bien sin Él. No consideran las consecuencias tanto presentes como eternas de su incredulidad.
Ya que el juicio de Dios es visto a menudo como un evento futuro, se descuida la urgencia de la salvación por quienes desean disfrutar placeres de la vida terrenal ajenos a la necesidad de un Salvador. Pero Cristo dice que quienes no creen en Él ya han sido condenados, porque aman las tinieblas y no quieren que sus pecados sean expuestos por su luz. En otras palabras, aman su pecado y no están dispuestos a apartarse de él. Vivir de esa manera les parece bien y les permite actuar de acuerdo con sus deseos.
También hay quienes afirman creer en Cristo, aunque siguen amando sus pecados y tratando de esconderlos. Pero los intentos de tener ambas cosas no funcionarán, y tales personas permanecen en la oscuridad.
Los placeres del pecado son temporales. «Escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado,» (Hebreos 11:25). Los sabios son los que de verdad creen y anhelan venir a la luz; no quieren envolverse en un estilo de vida impío. Recuerde que nunca es demasiado tarde para acudir al Señor.
» …He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación.» (2 Corintios 6:2)
Mimos
EstándarRespira. Serás madre toda tu vida.
Enséñale las cosas importantes, las de verdad:
a saltar en los charcos, a observar los bichitos, a dar
besitos de mariposa y abrazos muy fuertes.
(No olvides esos abrazos
y no los niegues nunca).
Puede que dentro de unos años, los abrazos
que añores sean los que no le diste.
Dile cuánto le quieres siempre que lo pienses.
Déjale imaginar.
Imagina con él. Imagina con ella.
Déjale llorar. Llora con ellos.
Las paredes se pueden volver a pintar,
los objetos se rompen y se reemplazan de continuo
(los gritos de mamá duelen para siempre).
Puedes fregar los platos más tarde: mientras tú limpias ellos crecen.
No necesitan tantos juguetes: trabaja menos y quiere más.
Y, sobre todo, respira.
Serás madre toda tu vida.
El sólo será niño una vez.
-Anónimo-
PD: si cambias madre por abuela (o abuelo)…
1 Pedro 1:22
EstándarHabiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido (1 Pedro 1:22).
Los cristianos tenemos la gran responsabilidad de amar a los demás, pero ¿cómo hacerlo? Comprendiendo nuestro recurso.
El amor está a nuestro alcance, es culpa nuestra si no aprovechamos el recurso necesario. En sumisión al Espíritu aprender a amar. Purificar mente y corazón confesando nuestro pecado y comprender la urgencia de atraer a otros a Cristo mediante nuestro amor. Tenemos que tomar una decisión consciente de amar a los demás, tener comunión con otros creyentes, pensar en los demás y no en nosotros mismos. Y considerar el efecto de amar a otros. El amor que se da inevitablemente regresa.
Cuando Dios nos salvó, nos hizo nuevas criaturas con la capacidad de cumplir la deuda del amor. La fuente del amor es inagotable porque es Dios mismo. Usted tiene el privilegio de representar a Dios en el mundo amando a los demás como Él los amó y recibir amor a cambio.
«No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley.» (Romanos 13:8).
Lee. Medita. Aplica.
Anónimo