Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, …comprobando lo que es agradable al Señor.
…comprobando lo que es agradable al Señor.
Es inconcebible creer que se puede llevar una vida cristiana fiel y abundante simplemente con buenas intenciones y sentimientos afectuosos. La vida cristiana es una vida responsable, basada en normas y principios específicos. Se fundamenta en los valores y las creencias revelados divinamente que Dios quiere que obedezcamos y sigamos cada uno de nosotros.
Una vez un joven me preguntó: “¿Cómo se puede saber si verdaderamente uno es cristiano? ¿Cómo se puede saber si la decisión de aceptar a Cristo no fue más que una experiencia emotiva?” Le respondí: “La única forma de saber si hemos experimentado la justificación, si estamos en armonía con Él y somos parte de su familia, es observando nuestro corazón y nuestra vida. Si Cristo es nuestro Salvador y Señor, el deseo más profundo de nuestro corazón será servirle y agradarle, y ese deseo se expresará en un anhelo de santidad y una conducta de vida recta.
«Así que, por sus frutos los conoceréis.” (Mateo 7:20).
Lee, Medita y Aplica!