Amor que no cambia.1

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CONTEXTO DE LA PRIMERA SEMANA:

Dios declara Su amor inmutable en medio de la concesión de Su ley -¡vaya contexto!- al pueblo, al establecer su cultura, la manera de relacionarse unos con otros, y la manera de relacionarse con Dios.

Día 4.

Deuteronomio 7:13 Y te amará, te bendecirá y te multiplicará; también bendecirá el fruto de tu vientre y el fruto de tu tierra, tu cereal, tu mosto, tu aceite, el aumento de tu ganado y las crías de tu rebaño en la tierra que El juró a tus padres que te daría.

Deuteronomio 10:15 Sin embargo, el SEÑOR se agradó de tus padres, los amó, y escogió a su descendencia después de ellos, es decir, a vosotros, de entre todos los pueblos, como se ve hoy.

Reflexiona. Escribe.

Amor que no cambia. 1

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CONTEXTO DE LA PRIMERA SEMANA:

Dios declara Su amor inmutable en medio de la concesión de Su ley -¡vaya contexto!- al pueblo, al establecer su cultura, la manera de relacionarse unos con otros, y la manera de relacionarse con Dios.

Día 3.

Deuteronomio 5:10 pero que muestro misericordia [amor inmutable, ESV] a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.

Deuteronomio 7:8 mas porque el SEÑOR os amó y guardó el juramento que hizo a vuestros padres, el SEÑOR os sacó con mano fuerte y os redimió de casa de servidumbre, de la mano de Faraón, rey de Egipto.

Reflexiona. Escribe tus pensamientos.

Amor que no cambia. 1

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CONTEXTO DE LA PRIMERA SEMANA:

Dios declara Su amor inmutable en medio de la concesión de Su ley -¡vaya contexto!- al pueblo, al establecer su cultura, la manera de relacionarse unos con otros, y la manera de relacionarse con Dios.

Día 2. 

Exodo 34:6 Entonces pasó el SEÑOR por delante de él y proclamó: El SEÑOR, el SEÑOR, Dios compasivo y clemente, lento para la ira y abundante en misericordia [amor inmutable, ESV] y verdad.

Números 14:19 Perdona, te ruego, la iniquidad de este pueblo conforme a la grandeza de tu misericordia [amor inmutable, ESV], así como has perdonado a este pueblo desde Egipto hasta aquí.

Reflexiona. Y escribe tus pensamientos.

Amor que no cambia. 1

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Hablamos mucho del inmutable amor de Dios.

inmutable.
(Del lat. immutabĭlis).
1. No mudable, que no puede ni se puede cambiar.
2. Que no siente o no manifiesta alteración del ánimo.

Pero la verdad es que reflexionamos poco en ello. La propuesta es meditar los versos de la Escritura que, en específico, nos describen (y prescriben) el significado del inmutable amor de Dios. La idea proviene del blog The Gospel-Centered Woman, por si quieren visitarlo.

Cada semana, el contexto general. Cada día de esa semana, uno o dos versos para reflexionar y escribir lo aprendido.

CONTEXTO DE LA PRIMERA SEMANA:

Dios declara Su amor inmutable en medio de la concesión de Su ley -¡vaya contexto!- al pueblo, al establecer su cultura, la manera de relacionarse unos con otros, y la manera de relacionarse con Dios.

Día 1.

Exodo 15:13 En tu misericordia [amor inmutable, ESV] has guiado al pueblo que has redimido; con tu poder los has guiado a tu santa morada.

Exodo 20:6 y muestro misericordia [amor inmutable, ESV] a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.

ESV= English Standard Version. LBLA= La Biblia de las Américas.

La Tiranía de la Mayoría

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En sus giras electorales, Abraham Lincoln solía hacer la siguiente pregunta a su audiencia:

-«Si le llamo pierna a la cola del perro, ¿Cuántas patas tendría el perro?»

-«¡Cinco!» -era la invariable respuesta.

A lo cual Lincoln respondía con toda educación:

-«No. La respuesta correcta es cuatro. Llamar pata a la cola del perro no la convierte en pierna.»

🙂

No tires la cerca…

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…hasta que mínimo sepas por qué está ahí.

«En eso de reformar cosas, tan distinto a deformarlas, hay un principio sencillo y simple; un principio que hasta pudiera verse como paradoja.

Digamos que alguien ha construido una cerca que atraviesa un camino. El tipo humano moderno, reformador, ve la cerca y dice «no veo cuál sea la utilidad de esta cerca, venga, quitémosla de ahí.» Pero el tipo reformador más inteligente responderá «espera, si no ves la utilidad no quites la cerca, ve y piensa; luego, cuando regreses, me dirás si es útil o no, entonces te permitiré destruirla

La paradoja reside en el más elemental sentido común. La cerca no creció sola. Tampoco la puso algún sonámbulo; de hecho es altamente improbable que haya sido colocada ahí por algún lunático. Alguien tuvo alguna razón para pensar que sería bueno ponerla ahí. Y hasta que no sepamos la razón, no podemos juzgar si la razón es razonable o es irracional. Lo más seguro es que hayamos pasado por alto algún aspecto del asunto, si algo erigido por seres humanos como nosotros parece ser misterioso y sin sentido.»

«Hay reformadores que intentan solucionar estos enigmas proponiendo que todos sus padres fueron necios; pero si eso fuera verdad, lo único que podríamos decir sería que la necedad es hereditaria.»

«La verdad es que nadie tiene por qué destruir una institución social hasta que la haya visto realmente como una institución histórica. Si tal persona supiera cómo surgió, a qué propósito se supone está destinada, pudiera ser capaz de decir que el propósito es malo, o que se ha convertido en un mal propósito, o que ya no sirve a los propósitos que se concibieron.

Pero si lo único que hace es mirar la cosa como si fuera una monstruosidad sin sentido que de alguna manera surgió en el camino, tal reformador es quien sufre alucinaciones, no la persona tradicional.»

G.K. Chesterton (citado en stand to reason blog).

Tres fantasmas femeninos. 3 y final

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Cada objetivo fantasmal es arruinar la capacidad de hombres y mujeres de ministrarse unos a otros.

Es posible que usted no siempre perciba el vuelo de estos aparecidos, pero las mujeres con las que se relaciona detectarán el movimiento.

3. La Infantil

Este fantasma gana terreno cuando las mujeres son vistas intelectual o emocionalmente como más débiles que los hombres.

¿Cómo darse cuenta si este fantasma le persigue? Considere si usted adopta alguna de las siguientes conductas al interactuar con mujeres, en especial si son jóvenes:

– les habla en términos más simples que los usados con hombres de la misma edad.

– su tono de voz adopta el «modo pastoral» al dirigirse a ella.

– al responderle, usted tiende a enfocar las emociones más que a los pensamientos

– al reunirse, siente que tiene más sabiduría para ofrecerle y poca ganancia a cambio; usted toma muy pocas notas, o ninguna.

– menosprecia su desacuerdo porque «probablemente ella no capta toda la imagen.»

– se siente obligado a sonreír beatíficamente y poner «cara de atención» durante su interacción con ella.

– la dirige a recursos menos académicos que los recomendados a un hombre.

                            -o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Los tres fantasmas revisados no solo persiguen a los hombres. También persiguen a las mujeres, moldean nuestra selección de palabras, tono de voz, vestimenta, actitud.

Cuando el miedo gobierna las interacciones, ambos géneros derivamos a un juego de roles que corroe nuestra capacidad de interactuar como iguales.

En una iglesia sin fantasmas, donde el amor ha echado fuera el temor, la mujer será vista (y se verán a sí mismas) como aliadas, no como antagonistas, como hermanas y no como seductoras, como co-laboradoras y no como niñas.

Seguro, Jesús modeló esta iglesia para nosotros. Estudia el caso de Martha y María de Betania. Estudia el caso de la mujer seductora arrepentida y su frasco de alabastro. Estudia el caso de la mujer cuya fe infantil le sanó del flujo de sangre. ¿Le aconsejarías al Señor a equivocarse del lado de la precaución con estas mujeres?

Nuestro Señor respondió sin temor, aun cuando cada una de ellas llenaba un claro estereotipo. Si de modo consistente erramos en nombre de la precaución, no es ninguna sorpresa que nos equivoquemos también consistentemente.

¿Usurpan autoridad algunas mujeres? Sí. ¿Seducen otras? Sí. ¿Carecen algunas de madurez emocional o intelectual? Sí.

Pero debemos movernos de un paradigma de sospecha a uno de confianza, cambiar las etiquetas de usurpadora, seductora e infantil por las de aliada, hermana, colaboradora. Solo entonces hombres y mujeres podremos compartir el privilegio y la carga de ministrar como se supone.

Jen Wilkin. 3 Female ghosts that haunt the church. [The Gospel Coalition].

Tres fantasmas femeninos. 2

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Hay tres fantasmas femeninos que rondan en la mayoría de las iglesias. Revolotean donde se enseña teología. Subsisten en reuniones de oración donde los más débiles dan voz a heridas. Constriñen de miedo el corazón de hombres y mujeres, y peor, respiran miedo entre sus interacciones.

Cada objetivo fantasmal es arruinar la capacidad de hombres y mujeres de ministrarse unos a otros.

Es posible que usted no siempre perciba el vuelo de tales aparecidos, pero las mujeres con las que se relaciona detectarán el movimiento.

2. La Seductora

Este fantasma aparece cuando la preocupación por evitar tentación o estar por encima de todo reproche se transforma en temor a la mujer como depredadora sexual. Algunas veces este aparecido gana permanencia debido a la falla moral de un líder, ya sea dentro de la iglesia o dentro de la subcultura cristiana más amplia.

¿Cómo darse cuenta si este fantasma le persigue? Considere si usted adopta alguna de las siguientes conductas, en especial al interactuar con alguna mujer atractiva:

– se esfuerza hasta el infinito para que su conducta no comunique ninguna idea de ser atraído en lo emocional o en empatía, por miedo a ser mal interpretado como coqueteo.

– evita contacto visual prolongado.

– se pregunta en silencio si la vestimenta que ella escogió fue para llamar atención sobre su figura.

– escucha con gran atención si hay alguna insinuación en las palabras o gestos de ella.

– se hace acompañar de un colega o asistente en cada encuentro con esta mujer, incluso cuando el medio en que se lleva a cabo la reunión no da lugar a malas construcciones.

– jamás ofrece contacto físico alguno, incluso (¿en especial?) si ella está en crisis.

– de manera consciente, limita su interacción con ella, por temor a ser considerado más familiar de la cuenta.

– se siente impulsado a incluir frases «seguras» o formales («di a tu esposo que le mando saludos» o «bendiciones para tu familia y tu ministerio»).

– hace copia a un colega (o al esposo) de toda correspondencia con ella.

– en silencio, se pregunta si la tranquilidad que ella exhibe al conversar con otros hombres pudiera ser signo de disponibilidad sexual.

Jen Wilkin. 3 Female ghosts that haunt the church. [The Gospel Coalition].

Tres fantasmas femeninos. 1

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Amado hermano en algún papel de liderazgo eclesiástico, le ruego considerar lo siguiente.

No, no creo ni por un segundo que usted odie a la mujer o a las mujeres. Pienso que hay razones válidas para tener un enfoque mesurado de cómo interactuar con nosotras en asuntos ministeriales. Quiero que sea sabio, pero no quiero que sea visitado por aparecidos.

Hay tres fantasmas femeninos que rondan en la mayoría de las iglesias. Revolotean donde se enseña teología. Subsisten en reuniones de oración donde los más débiles dan voz a heridas. Constriñen de miedo el corazón de hombres y mujeres, y peor, respiran miedo en sus interacciones. Cada objetivo fantasmal es arruinar la capacidad de hombres y mujeres de ministrarse unos a otros.

Es posible que usted no siempre perciba el vuelo de estos fantasmas, pero las mujeres con las que se relaciona detectarán el movimiento.

Los tres fantasmas son la Usurpadora, la Tentadora o Seductora y la Infantil.

1. La Usurpadora

Este fantasma suele aparecer cuando las mujeres son vistas como ladronas de autoridad. Los hombres que han sido enseñados a que la mujer anda buscando la manera de apoderarse de lo que pertenece a ellos son muy susceptibles al miedo que instila este fantasma.

¿Cómo darse cuenta si este fantasma le persigue? Considere si usted adopta alguna de las siguientes conductas, en especial al interactuar con alguna mujer fuerte:

– aun si ella escoge palabras suaves para expresarse, usted encuentra sus pensamientos u opiniones como vagamente amenazadores.

– especula sobre el carácter del esposo (ha de ser un débil), o sobre su soltería (ha de ser su fuerte personalidad).

– le preocupa que si le da un centímetro, tomará un kilómetro.

– evita incluirla en aquellas reuniones donde piensa que una fuerte perspectiva femenina hundirá el barco o arruinará lo masculino.

– usted percibe que el nivel educativo de ella, o lo largo de su cabellera, o su profesionalidad, son banderas rojas indicadoras que de alguna manera ella querrá controlarlo.

– en lugar de diálogo respetuoso, sus conversaciones son más bien encuentros de boxeo; usted duda si preguntar algo, y tiende a escuchar las de ella como asaltos velados en lugar de preguntas honestas.

– en silencio, usted se pregunta si la tranquilidad que ella exhibe al conversar con otros hombres será signo de menosprecio al rol de género.

Jen Wilkin. 3 Female ghosts that haunt the church. The Gospel Coalition.