Pan, pan, pan

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Don Domingo Arenas hacía pan.
Pan de dulce y pan de sal,
rosquillas para los niños que lo veían amasar.
Pan de nubes con azúcar,
polvorones de canela, para remojar,
cuernos de luna
y a veces galletitas para saborear.

-Don Domingo, ¿ya está el pan?
preguntaba el coro sin cesar.
-Lo estoy poniendo a dorar,
era la respuesta casual.

Don Domingo Arenas hacía pan.
Pan de dulce y pan de sal,
rosquillas para los niños que lo veían
hacer pan…

Anónimo
(Coplas mexicanas de la infancia)

El terror del mar…

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El terror del mar
era Paco Rata,
el pirata,
el pirata ratonero,
el terror del mar entero.

Como casi todos los piratas
tenía una barba bárbara,
una pata de palo,
un ojo de cristal,
un diente de oro
y una sola oreja
con un pendiente oxidado.

(Mirando con sus catalejos,
a lo lejos).

-¡Barco blanco se avecina, tocad tambor y bocina!
¡Le arrastran las altas olas!
¡Se acerca!
¡Sacad los arcos y flechas!

-No es un barco, jefe,
es un tiburón como un camión.

(Mirando con sus catalejos,
a lo lejos).

-Ni un barco,
ni tiburón,
ni merluza,
ni camión.
¡Es un cetáceo enorme!

La ballena lanzó un sonido
que parecía la sirena
de un barco o un triste chirrido
de máquina rota o un ulular
de fantasma en alta mar
o un tenebroso alarido…
Y era que la ballena
no había comido.

-¡Ballena a la vista!
-gritó el pirata Paco Rata-
¡Qué mala suerte!
¡Qué mala pata!

La ballena abrió la bocaza
y se tragó el barco, de proa a popa,
como si fuera una taza
de sopa.
La ballena Gordinflas
se puso enferma,
empachada;
le dio una arcada,
nadó hacia la playa
y devolvió al barco pirata sin digerir.

El barco quedó descuajeringado,
el pirata medio muerto y medio tuerto
salió de la ballena…
Los otros marineros piratas no fueron “devueltos.”
El pirata Paco Rata les buscó por todas partes.
La playa estaba desierta.

La ballena Gordinflas lo pasó mal,
pero acabó con Paco Rata, el terror del mar.

Esta vez el feroz pirata
tuvo buena suerte,
no tuvo mala pata.
¡Dejó de ser pirata!
(a la fuerza).
La isla estaba desierta.

El pirata
no tenía a quién castigar,
no tenía a quién robar:
la isla estaba desierta.
El pirata dejó de ser malo,
porque vivió toda su vida solo,
con su pata de palo.

Gloria Fuerte
(España, 1908-1998)

Tengo una muñeca

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Tengo una muñeca vestida de azul,
con su vestidito y su canesú.
La saqué a paseo y se me constipó.
Llegando a la casa la niña enfermó.

En la mañanita, me dijo el doctor,
que le dé jarabe con un tenedor.

Dos y dos son cuatro,
cuatro y dos son seis,
seis y dos son ocho y ocho dieciséis,
brinca la tablita, yo ya la brinqué,
bríncala de nuevo,
¡yo ya me cansé!

[anónimo]

Cucú, cucú

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Cucú, cucú, cantaba la rana,
cucú, cucú, debajo del agua.

Cucú, cucú, pasó un caballero,
cucú, cucú, con capa y sombrero.

Cucú, cucú, pasó un marinero,
cucú, cucú, llevando romero.

Cucú, cucú, pasó una muchacha,
cucú. cucú, llevando ensalada.

Cucú, cucú, pasó una señora,
cucú, cucú, llevando unas moras.

Cucú, cucú, le pedí un poquito,
cucú, cucú, no me quiso dar.
cucú. cucú, me puse a llorar.

[anónimo]

Por los cañaverales

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Por los cañaverales,
dicen los grillos
la lección de la tarde:
“¡Gri, gri, gri, gri!”

Entre el cantueso,
tejen las arañitas
su traje nuevo:
“¡Ya, ya, ya!”

Por la mañana,
cantan los labradores,
saltan las cabras:
“¡Tras, tras, tras!”

Las amapolas
bailan entre los trigos
unas con otras:
“¡Din, don, din!”

Y hay una oveja,
que del abecedario
sabe una letra:
“¡Be, be, be!”

Y hay un chorlito
que le esconde al pastor
su sombrerito.
“¡Ja, ja, ja!”

Gloria Fuerte
(España, 1908-1998)

Avería en el mar

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El mar se acaba en el mar,
en su tejado de olas
que tienen forma de tejas
y forma de caracolas.

En los tejados del mar,
adivinanza adivina,
las brujas son los delfines
y los gatos las sardinas.

En los tejados del mar
cuando se rompe una teja,
se sale el mar como loco
y se asusten las sirenas;
a esto lo llamo avería,
otros lo llaman galerna.

Y Dios es el albañil
que baja a arreglar las tejas.

Gloria Fuerte
(España, 1908-1998)