Juan 4:13-14

Estándar

Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.

¿Qué le proporciona sensación de satisfacción y propósito? ¿Su familia, trabajo, aficiones o relaciones con otras personas? Nada de esto está mal, pero pueden decepcionarle si no ha hecho el buscar al Señor su prioridad.

Mientras el Señor Jesús estaba sentado junto a un pozo en la región de Samaria, conoció a una mujer que buscaba en vano sentirse satisfecha. Se había casado cinco veces, y lo más probable es que cada relación rota la dejara sintiéndose menos amada.

«Jesús le dijo: Ve, llama a tu marido, y ven acá. Respondió la mujer y dijo: No tengo marido. Jesús le dijo: Bien has dicho: No tengo marido; porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad.» (Juan 4:16-18).

Mientras hablaban, el Señor le señaló su pecado al decirle que ella estaba viviendo ahora con un hombre que no era su esposo. Él no estaba siendo cruel, sino que la estaba ayudando a reconocer que necesitaba al Salvador. Todos los intentos anteriores de llenar su vida habían sido inútiles, y ahora Él le ofrecía la única solución que de verdad satisface: Él mismo. Ofreció darle el “agua viva”, que elimina la sed de quien de ella beba. 

¿Alguna vez se ha sentido como la mujer samaritana: insatisfecha de la vida y sedienta de amor, propósito o realización? Entréguese al Señor Jesucristo y permita que su vida y su amor fluyan a través de usted. Solo entonces experimentará la satisfacción que Él promete.

Lee, Medita y Aplica!

Propicio

Estándar

Quiero ser como el maná,

alimento para cuerpo y fe.

O como leve rocío para la sed de la flor.

Ser polen suelto al viento.

Mas recuerda, Señor,

estoy hecho de polvo,

con un corazón de barro

que Tú mismo amaste.

Y atado estoy a estas cosas terrenas.

*

Corta por mí las amarras

y permíteme el vuelo.

¡Hazme polvo en tu viento!

Que el tiempo ahora es propicio

para volar contigo.

Eduardo Gautreau de Windt. República Dominicana.

Susurros de la lux.

Juan 8:32

Estándar

Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.

Hoy en día, somos bombardeados por fuertes mensajes sobre la libertad y cómo lograrla. Ya sea que estemos viendo televisión, escuchando radio, navegando las redes sociales o leyendo noticias, el mensaje es persistente: la esencia de la libertad consiste en hacer lo que nos guste, y vivir bajo nuestros propios términos, y sin restricciones.

Pero, para ser libres como el mundo lo entiende, tuviéramos que dirigir nuestra vida. Sin embargo, el gran problema con esto es que somos humanos. Y en nuestra humanidad, nuestra visión está nublada por prejuicios, deseos y orgullo.

El Señor nos dice que para ser libres de verdad, debemos someternos a Él; que si le entregamos nuestra vida, encontraremos la libertad y la plenitud que siempre anhelamos experimentar. Una libertad que durará para siempre. «Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.» (Juan 8:36)

PIENSE EN ESTO:

¿Cómo ha impactado su vida la manera que tiene el mundo de definir la libertad? ¿Puede ver influencia del mundo en sus decisiones?

¿Qué aspectos de la vida se esfuerza usted más por controlar? Pídale al Espíritu Santo que le indique cualquier cosa que usted tema entregarle a Dios.» 

«Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala.» (Eclesiastés 12:13-14).

Lee, Medita y Aplica!

Daniel 6:9-11

Estándar

Firmó, pues, el rey Darío el edicto y la prohibición. Cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado, entró en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como lo solía hacer antes. Entonces se juntaron aquellos hombres, y hallaron a Daniel orando y rogando en presencia de su Dios.

Vivimos en un mundo que rehúye la perseverancia, y en el que la capacidad de seguir adelante en la adversidad es poco frecuente. Por ejemplo, si un trabajo es difícil o aburrido es muy común que las personas renuncien y busquen otro. O cuando un matrimonio se vuelve estresante e infeliz, a menudo parece más fácil darse por vencido.

Lamentablemente, esta falta de compromiso es evidente incluso entre los creyentes. A muchos no les resulta fácil mantener un tiempo de quietud con el Señor. El agotamiento, las ocupaciones y las prioridades incorrectas hacen que dejen pasar ese tiempo.

Daniel era un hombre de lealtad firme. Incluso la amenaza de muerte no interfirió con su práctica de orar tres veces al día. Sátrapas y comisionados celosos vieron esta devoción constante a Dios como una oportunidad para tenderle una trampa. Pero las palabras del rey muestran que él creía que esa sería la clave para la salvación de Daniel: «Entonces el rey mandó, y trajeron a Daniel, y le echaron en el foso de los leones. Y el rey dijo a Daniel: El Dios tuyo, a quien tú continuamente sirves, él te libre.» (Daniel 6:16).

Las descripciones de Daniel que leemos en la Biblia son impresionantes: influyó en naciones y líderes poderosos. Pero ¿ha considerado usted que Dios utilizó a Daniel gracias a su inquebrantable obediencia y adoración? Si usted se compromete con Dios, imagínese lo que Dios hará por medio de su vida.

Lee, Medita y Aplica!

Hágase la luz

Estándar

Hágase la luz, Señor,

como al principio

y sus destellos iluminen las conciencias.

Pues hay tantas tinieblas,

que ciegos caminamos

perdidos en esta senda

de postmodernidad.

*

Las cotidianas umbras

ejercen su poder,

y la ley del mercado

arroja tanta sombra

sobre el prójimo hambriento,

que desnudo malvive,

con un poco de pan 

para su humilde ser.

*

¡Hágase la luz como al principio!

Hágase la luz en las conciencias

y apártanos, Señor,

de este valle de sombras.

Eduardo Gautreau de Windt. República Dominicana.

Juan 5:24-25

Estándar

 De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida. De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán.

Dejar todo para después tiene serias consecuencias en muchas áreas de la vida, en especial cuando se trata de asuntos espirituales. Verá, cada persona pasará la eternidad en algún lugar, y el destino final está determinado por una elección en esta vida, aquí y ahora: cada uno de nosotros debe aceptar o rechazar el perdón de los pecados que ofrece Cristo. Hay quienes piensan que pueden retrasar esta decisión hasta que la muerte esté cerca.

Sin embargo, hay varios problemas con este razonamiento. En primer lugar, no hay garantía de que usted reciba una advertencia antes de la muerte. En segundo lugar, al pasar toda la vida rechazando el ofrecimiento de Cristo, corre el riesgo de desarrollar un corazón endurecido. Rechazar a Dios una y otra vez puede resultar en la imposibilidad de aceptarlo cuando la muerte llame a la puerta. De hecho, es posible que ya no esté interesado en la oferta de Cristo. Entonces se enfrentará a la realidad del juicio, al presentarse ante Dios sin un Salvador, «Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios.» (Hebreos 10:26-27).

Al posponer la decisión por Cristo, no solo pierde las bendiciones inmediatas de una relación personal con Dios; también corre el riesgo de la separación definitiva de Él por toda la eternidad. 

¡No lo deje para después! Ponga su fe en Cristo hoy mismo. Reconozca su pecado, pida perdón a Cristo y confíe en Él como su Salvador y Señor.

«Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar.» (Isaías 55:7).

Lee, Medita y Aplica!

Efesios 4:1

Estándar

..Que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados.

¿Tiene idea de cuán supremo llamamiento es servir a Cristo?

Pablo dijo: “…Somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para hacer buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” (Efesios 2:10). También dijo: “Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados” (Efesios 4:1).

En los tiempos antiguos, a un vencedor en los juegos olímpicos se le preguntó una vez: “Espartano, ¿qué ganarás con esta victoria?” A lo que respondió: “Señor, tendré el honor de luchar en la línea del frente para mi rey”. ¿Y nosotros? ¿Cómo respondemos?

Lee, Medita y Aplica!

Libertad bajo palabra

Estándar

Viento.

Cantan las hojas,

bailan las peras en el peral;

gira la rosa,

rosa del viento, no del rosal.

*

Nubes y nubes

flotan dormidas, algas del aire;

todo el espacio

gira con ellas, fuerza de nadie.

*

Todo es espacio.

Vibra la vara de la amapola

y una desnuda

vuela en el viento lomo de ola.

*

Nada soy yo,

cuerpo que flota, luz, oleaje.

Todo es del viento

y el viento es aire

siempre de viaje.

Octavio Paz. México (1914-1998)