1 Juan 1:5-6

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Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad;

El sacrificio de Cristo en la cruz pagó por todos nuestros pecados, pero seguimos siendo susceptibles a la tentación y la desobediencia. Por tanto, debemos entender qué hacer cuando cedemos a nuestros deseos pecaminosos. Dios conoce nuestra lucha, y nos ha dado por su gracia una manera de ser limpios, para que podamos seguir creciendo en santidad. Para ello, debemos…

VER EL PECADO COMO LO VE DIOS. Nuestro Padre celestial es puro y, para Él, cada pecado es una ofensa que viola su ley, entristece al Espíritu Santo y menosprecia el sacrificio de Cristo.

ASUMIR LA RESPONSABILIDAD POR UNO MISMO. Tratar de suavizar la naturaleza atroz del pecado llamándolo error, debilidad o defecto es inaceptable. Debemos reconocer nuestra culpa y desobediencia, en vez de poner excusas o culpar a otros.

CONFESARLO. Estar de acuerdo con Dios en cuanto a nuestro pecado es un privilegio bendito, por medio del cual Él nos limpia de la culpa. El Señor nos capacita para alejarnos del pecado en arrepentimiento, y así podamos andar de nuevo en santidad.

«Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.» (1 Juan 1:9)

Aunque Juan explicó cómo debemos lidiar con el pecado, su propósito principal era animarnos a dejar de pecar y vivir en obediencia a Dios. Cuanto más tiempo seamos cristianos, menos pecado debe caracterizar nuestra vida.

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La cuesta de la vida

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Si un día el camino 

que venía liviano,

se te vuelve oscuro 

y encima, empinado,

busca a tus amigos,

tómales sus manos,

apóyate en ellos para repecharlo.

*

No lo intentes solo,

no podrás lograrlo.

Y si lo lograras, será a un costo alto.

*

Con los que te queremos

se hará más liviano.

*

Cuando el cuerpo afloje,

te sientas cansado,

cuando la tristeza

a tu alma haya entrado,

busca a tus amigos,

busca a tus hermanos,

cuenta con nosotros

que para eso estamos.

*

Se conoce el dulce

probando lo amargo.

Tras subir la cuesta,

se disfruta el llano.

Así es nuestra vida,

te lo juro, hermano.

*

En los tiempos duros,

encontrarás manos

abiertas, tendidas,

de amigos, de hermanos,

ya para empujarte,

ya para un abrazo,

y al fin de la cuesta

disfruta del llano.

Federico García Lorca. España (1898-1936)

Juan 4:13-14

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Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.

¿Qué le proporciona sensación de satisfacción y propósito? ¿Su familia, trabajo, aficiones o relaciones con otras personas? Nada de ello está mal, pero pueden decepcionarle si buscar al Señor no es prioridad.

Mientras el Señor Jesús estaba sentado junto a un pozo en la región de Samaria, conoció a una mujer que buscaba en vano sentirse satisfecha. Se había casado cinco veces, y lo más probable es que cada relación rota la dejara sintiéndose menos amada.

«Jesús le dijo: Ve, llama a tu marido, y ven acá. Respondió la mujer y dijo: No tengo marido. Jesús le dijo: Bien has dicho: No tengo marido; porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad.» (Juan 4:16-18).

Mientras hablaban, el Señor le señaló su pecado al decirle que ella estaba viviendo ahora con un hombre que no era su esposo. Él no estaba siendo cruel, sino que la estaba ayudando a reconocer que necesitaba al Salvador. Todos los intentos anteriores de llenar su vida habían sido inútiles, y ahora Él le ofrecía la única solución que de verdad satisface: Él mismo. Ofreció darle el “agua viva”, que elimina la sed de quien de ella beba. 

¿Alguna vez se ha sentido como la mujer samaritana: insatisfecha de la vida y sedienta de amor, propósito o realización? Entréguese al Señor Jesucristo y permita que su vida y su amor fluyan a través de usted. Solo entonces experimentará la satisfacción que Él promete.

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1 Pedro 4:1

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Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento…

Una de las bendiciones de ser cristiano es nuestra identificación con Cristo y sus privilegios resultantes. Sin embargo, para que no demos por sentado esas bendiciones, suponiendo que resultarán en que seamos amados y respetados por el mundo, Dios también permite que suframos. En realidad, el apóstol Pedro en su primera epístola muestra con toda claridad que quienes son más bendecidos en la fe sufren más.

La vida cristiana es un llamado a la gloria a través del sufrimiento. Eso es porque quienes están en Cristo están inevitablemente en pugna (oposición) con su cultura y su sociedad. Todos los sistemas estimulados por Satanás están en pugna con las cosas de Cristo. El apóstol Juan dijo que una persona no puede amar a Dios y al mundo al mismo tiempo, «No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.» (1 Juan 2:15-16). Y Santiago dijo: «¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.» (Santiago 4:4)

«Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.» (1 Juan 2:17)

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Extasis

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Cada rosa gentil ayer nacida,

cada aurora que apunta entre sonrojos,

dejan mi alma en el éxtasis sumida

¡Nunca se cansan de mirar mis ojos

el perpetuo milagro de la vida!

*

Años ha que contemplo las estrellas

en las diáfanas noches españolas

y las encuentro más bellas.

*

Años ha que en el mar, conmigo a solas,

de las olas escucho las querellas,

y aún me pasma el prodigio de las olas!

*

Cada vez hallo la Naturaleza

más sobrenatural, más pura y santa,

para mí, en rededor, todo es belleza;

y con la misma plenitud me encanta

la boca de la madre cuando reza

que la boca del niño cuando canta.

*

Quiero ser inmortal, con sed intensa,

porque es maravilloso el panorama

con que nos brinda la creación inmensa;

porque cada lucero me reclama

diciéndome, al brillar: “aquí se piensa,

también aquí se lucha, aquí se ama.”

Amado Nervo. México (1870-1919)

Daniel 6:9-11

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Firmó, pues, el rey Darío el edicto y la prohibición. Cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado, entró en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como lo solía hacer antes. Entonces se juntaron aquellos hombres, y hallaron a Daniel orando y rogando en presencia de su Dios.

Vivimos en un mundo que rehúye la perseverancia, un mundo en el cual la capacidad de seguir adelante en la adversidad es poco frecuente. Por ejemplo, si un trabajo es difícil o aburrido es muy común que las personas renuncien y busquen otro. O cuando un matrimonio se vuelve estresante e infeliz, a menudo parece más fácil darse por vencido.

Lamentablemente, esta falta de compromiso es evidente incluso entre los creyentes. A muchos no les resulta fácil mantener un tiempo de quietud con el Señor. El agotamiento, las ocupaciones y las prioridades incorrectas hacen que dejen pasar ese tiempo.

Daniel era un hombre de lealtad firme. Incluso la amenaza de muerte no interfirió con su práctica de orar tres veces al día. Sátrapas y comisionados celosos vieron esta devoción constante a Dios como una oportunidad para tenderle una trampa. Pero las palabras del rey muestran que él creía que esa sería la clave para la salvación de Daniel: «Entonces el rey mandó, y trajeron a Daniel, y le echaron en el foso de los leones. Y el rey dijo a Daniel: El Dios tuyo, a quien tú continuamente sirves, él te libre.» (Daniel 6:16).

Las descripciones de Daniel que leemos en la Biblia son impresionantes: influyó en naciones y líderes poderosos. Pero ¿ha considerado que Dios utilizó a Daniel gracias a su inquebrantable obediencia y adoración? Si usted se compromete con Dios, imagínese lo que Dios hará por medio de su vida.

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Apuntes a Mateo 5:9 (parte 2)

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Ahora bien, ¿cómo se hace la paz?

¿Paz? en la Escritura la palabra es usada de dos maneras: 

  1. describe una condición interna del individuo [estado tranquilo del alma que está segura de su salvación por medio de Cristo y por tanto no teme nada que pueda venir de parte de Dios, y al mismo tiempo está contenta con su porción terrenal]. (Juan 14:27 La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo) lo opuesto a un corazón ansioso, temeroso; paz de alguien que canta con convicción “estoy bien con mi Dios.” 
  2. describir una condición de armonía y unidad entre dos personas o grupos de personas. Ejemplo: dos naciones. Mateo 10:34-35 Cristo contrapone la palabra paz con lo opuesto a ella, no paz, sino espada, porque la simiente de Dios es contraria a la del Enemigo. Cristo trae paz al corazón del hombre, de sus discípulos, porque he venido a traer tensión entre padres e hijos, vecinos, etc. ¿Será que el cristiano vive metido en problemas? No, sino un pacificador es alguien que se encuentra activamente involucrado en remover aquellos factores que producen enemistad o animosidad entre dos personas o grupos de personas. 

¿Quién es un pacificador? Alguien reconciliado con Dios. Remueve todo aquello que alimente fuegos y contiendas! No le echa más leña al fuego! (Hebreos 13:20, Isaias 9:6, Colosenses 1:19-21 por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz. Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado, Romanos 5:1).

Amadas, la paz que Dios nos provee en el evangelio no es meramente vertical, también es horizontal -con los hombres. (Efesios 6:15 y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz). 

¿Cómo éramos antes? (Tito 3:3 Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros) Ay! Vivimos en un mundo de lobos, ¿raíz? el egoísmo y egocentrismo natural del hombre. Todos aspiramos a ser el sol del universo y que el resto gire a nuestro alrededor. ¿se imaginan si cada planeta fuera independiente y se rebelara contra su órbita?

Eso éramos… Pero por mera gracia de nuestro Señor hemos sido transformadas.

¿Cómo puedo saber si soy pacificadora? ¿Manifestaciones tangibles?

  1. quietud interna, como resultado de saber que han sido reconciliados con Dios. Espíritu quieto y reposado que le permite mantener una actitud calmada en medio de los problemas que se puedan presentar. Salmo 27:3 Saben que Dios los defiende y no se afanan en defenderse a sí mismos. 
  2. no pierde a Dios de vista, no responde con amargura o agresividad; pero hay diferencias: el creyente percibe en su interior la gracia que lo mueve a actuar con mansedumbre, el cristianos lucha porque prevalezca esta tendencia de gracia (el incrédulo se gloría de su belicosidad -yo no soy fácil), si es vencido por el pecado, el cristiano experimenta pesar, y en arrepentimiento pide perdón a Dios y a todos los que ha ofendido. 
  3. cuidado al hablar y al escuchar. Recuerden la estrecha conexión entre pleitos y lengua. (Santiago 3:6 Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno)la rueda de la creación vendría a ser el ciclo completo de la vida de una persona, desde la cuna hasta la tumba. Hemos de vigilar siempre ese pequeño miembro, lleno de veneno mortal como medio de expresión de la abundancia del corazón. 

¿Cómo ser pacificadoras, en lo práctico? 

Piensa en tus relaciones clave, ¿cómo ser una hija que aparte la ofensas? ¿Cómo ser hermana, amiga, madre?

  1. cuida de propagar sin necesidad los defectos, errores y pecados ajenos. Pocas cosas son tan mortíferas como el chisme, y pocas cosas son tan efectivas también para crear problemas. (Prov 16:28 El hombre perverso levanta contienda, y el chismoso aparta a los mejores amigos) Póngalo en femenino: la chismosa es una perversa y viceversa; sus palabras procuran levantar contienda, al punto de enemistar a los mejores amigos. Evita escuchar reportes negativos de otros. ¿Que es un chisme? Un chisme es un comentario negativo de otra persona, dicho a quien no se debe decir. (Prov 11:13 El que anda en chismes descubre el secreto; mas el de espíritu fiel lo guarda todo; 20:19 El que anda en chismes descubre el secreto; no te entremetas, pues, con el suelto de lengua) Y tan chismoso es el que habla como el que escucha. El pacificador amonesta primero al chismoso y luego exhorta a que resuelva con la persona en cuestión. ¿y si el otro no responde? da un tiempo prudente a que resuelva, y si no es así, decirle al tercero que el segundo tiene un problema con él (consejo pastoral en ocasiones). 
  2. cuida de lo que hables en sentido general, en especial en medio de un conflicto. (Colosenses 4:6, 3-4 Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno; orando también al mismo tiempo por nosotros, para que el Señor nos abra puerta para la palabra, a fin de dar a conocer el misterio de Cristo, por el cual también estoy preso, para que lo manifieste como debo hablar) contenido y forma al hablar en todo momento. ¿Manto de gracia? lenguaje resultado de la obra de la gracia de Dios en el corazón. No abusivo, no vengativo, siguiendo el ejemplo de Cristo quien al ser injuriado nunca respondió con maldición; lenguaje veraz y lleno de amor Efesios 4:15. Sin sacrificar el amor por la verdad, ni la verdad por el amor.
  3. no ser insípidos, desabridas al hablar. El hablar cristiano no corrompe al oyente sino que edifica, preserva igual que la sal. (Efesios 4:29 Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes
  4. ¿hablaste demás? Si nuestras palabras no fueron vehículo de la gracia de Dios, entonces hablamos demás. Palabra sazonada con sal estimula a pensar, no es pérdida de tiempo, no es lenguaje que repugna o cae mal, sino que atrae y tiene canto espiritual.
  5. Hablar con gracia, sazonado con sal, en lo ordinario, nos será de práctica para hacerlo en medio de conflictos. Tiende a pacificar, reconciliar, no a enchinchar. El pacificador mide sus palabra porque sabe cómo responder a cada uno. No usa palabras hirientes, irónicas, se esfuerza para que el otro comprenda lo dicho y evitar malos entendidos. (Salmo 141:3 Pon guarda a mi boca, oh Jehová; guarda la puerta de mis labios; Prov 10:32 Los labios del justo saben hablar lo que agrada; mas la boca de los impíos habla perversidades; 16:23-24 El corazón del sabio hace prudente su boca, y añade gracia a sus labios. Panal de miel son los dichos suaves; suavidad al alma y medicina para los huesos);  guarda a sus labios (¿es sabio lo que voy a decir, edifica?), hablar lo que agrada, suavidad para el alma y medicina a los huesos, pero el rencilloso… Prov 18:6 Los labios del necio traen contienda; y su boca los azotes llama; 12:18 Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada; mas la lengua de los sabios es medicina) es verdad que hay momentos para amonestar, reprender, la misma voz de Dios como una espada (Hebreos 4:12) pero Dios hiere para arrepentimiento, no para enchinchar. 
  6. El Espíritu Santo trae la palabra de Dios para traer cordura: no tengo justificación alguna.

¿Cómo puedo saber si soy pacificadora? ¿Ven el reto ahora? Tenemos una doble lengua. Porque nuestras palabras tienen poder (Proverbios 18:21 Muerte y vida están en poder de la lengua, y los que la aman comerán su fruto) (¿notan la doble lengua aquí?). Un verso escalofriante y al mismo tiempo de esperanza porque si la muerte y la vida están en la lengua luego entonces quizás pueda yo escoger palabras de vida y comer ese fruto. Nuestras palabras tienen poder, un doble poder: el poder de crear y el poder de destruir.

Chisme. Chisme y calumnia destruye el carácter. No hay vía más rápida. La gente cree las cosas que digamos de otros. ¿Por qué lo hacemos? Porque nuestros corazones no siguen la ley real, porque no elevamos al otro por encima de nosotros sino que nos elevamos a nosotros mismos.

Crítica. Crítica destruye relaciones. Destruye la confianza de otros, si creciste con padres criticones sabes exactamente lo que estoy diciendo.

Sarcasmo. Sarcasmo destruye confianza. El otro nunca sabe que terreno pisa, si lo que tú dices va en serio o es broma. Si escarbas un poco, te darás cuenta que la persona sarcástica en lo secreto se cree más lista que los demás, que su humor es un poco más sutil, etc. Las personas se sienten inseguras a su alrededor, porque no saben si habla en serio o no. No es difícil ser sarcástica, es mucho más difícil aprender gentileza.

Elevar la voz destruye comunicación. 

¿Se dan cuenta que cualquiera de estas cosas me eleva por encima de otros o pone a los demás en situaciones débiles? ¿Los pone en desventaja de modo que yo tenga ascendencia? En conflicto directo con la ley real.

Pero hay buenas noticias. Nuestras palabras también tienen poder para crear.

Honestidad. Hablar con honestidad crea confianza. Di lo que tengas que decir de manera no amenazadora. Desarrolla un lugar seguro: podrás dar cualquier opinión y será escuchada, sin retribuciones ni amenazas de unos contra otros. Aprende a escuchar, especialmente a personas de opiniones contrarias; nos moldea, nos conforma cuando oímos cómo razonan otros; bríndales un lugar seguro para hablar y decir lo que piensan, date oportunidad de escuchar, de ser lenta para hablar y no airarte.

Perdonar. Hablar de perdón crea sanidad. ¡Cuánto poder tienen nuestras palabras! Poder decir a otra persona que una está equivocada tiene poder. Y cuán difícil es admitir esas palabras. Y cuán fácil es hablar aquellas otras palabras que debilitan y rompen relaciones!

Alentar. Hablar de estímulo crea confianza. ¿Conoces a alguien que siempre tiene palabras de aliento? Tales personas son un ejemplo maravilloso, don del cielo. Una rareza, reconocemos que son verdaderas y nos atraviesan con su don.

Amadas, el pecado es impetuoso, la gracia es delicada y gentil. ¿Qué hace un pacificador? Se esfuerza en refrenar el ímpetu de primeros pensamientos y pasar los segundos por el filtro de las verdades bíblicas. Romanos 12:21 vence con el bien el mal; 

El pacificador no responde al necio, no se deja arrastrar a lo mismo. (Prov 10:19 En las muchas palabras no falta pecado, mas el que refrena sus labios es prudente; 3:3 Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; átalas a tu cuello, escríbelas en la tabla de tu corazón; 20:15 Hay oro y multitud de piedras preciosas; mas los labios prudentes son joya preciosa.) Joya escasa y preciosa. Un corazón puro hablará cosas puras, porque de la abundancia del corazón habla la boca, (y pensará cosas puras). (Santiago 1:26 Si alguno se cree religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino que engaña su corazón, la religión del tal es vana) y no refrena su lengua… tus labios son el departamento de publicidad de tu corazón. 

Un último punto:

cuidado con las subjetividades del corazón. Se esfuerzan por no guiarse por subjetividades del corazón. ¿Subjetividades? Todos aquellos factores internos que solo pueden ser conocidos por el individuo que los posee, los cuales constituyen la base de sus acciones y conductas. Pensamientos privados, intuiciones, impresiones, sentimientos, emociones… factores internos. Contrastan con los factores objetivos los cuales pueden ser definidos, evaluados, por otros. ¿Un factor objetivo? Hace calor, por ejemplo. 

El subjetivo termina fabricando en su interior la información que no tiene y forma prejuicio, de tal modo que empieza a examinar detalles de otros que ni siquiera saben que están en la mesa de picoteo. El expediente irá creciendo, cada vez más grueso. 

El pacificador procura confirmar objetivamente sus sospechas. También tiene sentimientos, impresiones, intuiciones, pero no se deja dominar por ellos, sabe que no son factores infalibles y de hecho sabe que la escritura prohíbe dejarse guiar por tales factores, Juan 7:24… no juzguéis según las apariencias. 1 Samuel 16:6 Samuel y Eliab, al verlo. 

Una persona subjetiva no es pacificadora, imposible. Ojo: las escrituras no prohíben hacer juicio sobre actuaciones ajenas, ¿cómo podríamos amonestar entonces? Aun en tal caso, cuidarse de no realizar conjeturas apresuradas. 1Corintios 4:5 seamos objetivos, no querer ver lo que está fuera de nuestro alcance. Isaías 11:2-3 visión profética del Mesías, y hemos de imitarle!

Las palabras tienen poder para crear y poder para destruir. Oh Dios, bendito seas porque a medida que te conocemos Tú cambias nuestro hablar más y más en palabras de vida, palabras que edifiquen y den fruto (Colosenses 4:5-6 Andad sabiamente para con los de afuera, aprovechando bien el tiempo. Que vuestra conversación sea siempre con gracia, sazonada como con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada persona).

¿la recompensa de la bienaventuranza?

Ser reconocidas por Dios mismo como hijas de Dios. Y por todos alrededor. Cristo, el primero de muchos hermanos, el príncipe de paz, nos hace co-herederos de su gracia. Seremos llamadas hijas de Dios.

¿Cómo te conocen tus compañeros, hermanos, colegas, profesores, etc.? ¿Cuál es el retrato mental que otros tienen de ti?

Ni sensible, susceptible, o estar a la defensiva (M.Lloyd Jones). 

¿Cómo reaccionas cuando las cosas no salen como tú quieres? 

Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. Filipenses 4:5-7

Salmo 37:7

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Guarda silencio ante Jehová, y espera en él. No te alteres…

¿Alguna vez ha escuchado la frase “Dios dice: Ayúdate que yo te ayudaré?”. Esta suena responsable y admirable, y la mayoría de los cristianos creen que se encuentra en la Biblia, pero no lo está. Con demasiada frecuencia, ya sea que expresemos esa creencia o no, actuamos como si el Todopoderoso necesitara nuestra ayuda.

En realidad, esta afirmación es contraria a lo que nos dice la Biblia: «Estad quietos, y conoced que yo soy Dios…» (Salmos 46:10). «Jehová de los ejércitos está con nosotros; Nuestro refugio es el Dios de Jacob.» (Salmos 46:11) El Padre sabe que no podemos ayudarnos a nosotros mismos. Esa es la razón por la que envió a su Hijo a morir por nosotros, ya que estábamos indefensos del todo para mejorar nuestra condición pecaminosa, «Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.» (Romanos 5:8).

La voluntad del Señor para nosotros incluye su llamado fundamental a la quietud. Cuando nos quedamos quietos en su presencia, nos volvemos más fáciles de enseñar, pues así podemos discernir su Espíritu mejor.

¿Está demasiado ocupado para escuchar a Dios? Recuerde que Él puede lograr mucho más a través de un espíritu rendido, que nosotros en veinticuatro horas de actividad frenética, incluso cuando nuestros esfuerzos estén destinados a contribuir al bien del reino de Dios. Reconozca su dependencia del Señor, y descanse. Lo que descubrirá en la quietud es a un Salvador que promete ser el único al que necesitamos. 

«…Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.» (Juan 6:68)

Lee, Medita y Aplica!