La trinitaria
con gracia regalada
borda el paisaje.
Rosaura Bretón, Rep. Dominicana (1955- ). “Agua Mansa” Ed. Letra Erguida
La trinitaria
con gracia regalada
borda el paisaje.
Rosaura Bretón, Rep. Dominicana (1955- ). “Agua Mansa” Ed. Letra Erguida
Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.
¿A quién no le encanta un hermoso ramo de flores? Son una delicia para los ojos y llenan la habitación de fragancia. Pero la verdad es que están muertas porque han sido desconectadas de la planta. Aunque puedan parecer vivas por un tiempo, terminarán marchitándose.
Esto es lo que estaba aseverando (afirmando) el Señor cuando utilizó una vid y sus ramas como ilustración de la vida de un creyente en Cristo. Una vez que somos salvos, nos convertimos en ramas de Cristo; el fruto se produce a medida que su vida fluye a través de nosotros, en cumplimiento de lo que el Señor oró por nosotros, «para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.» (Juan 17:21.)
Nuestro Padre celestial nos ha dado esta relación permanente, pero a veces actuamos como si fuéramos la vid y Cristo existiera para cumplir nuestras órdenes. Fuimos diseñados para ser las ramas, y la única manera en que seremos fructíferos es permaneciendo en unión y sumisión a la fuente de nuestra vida, Jesucristo mismo.
Lee, Medita y Aplica!
Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente, de parte de ellos, él es blasfemado, pero por vosotros es glorificado.
Nadie puede vivir para la gloria de Dios y sentirse totalmente cómodo en este mundo. Usted no debe ser aborrecible ni tratar de ser un inadaptado, pero si su vida es cristiana, sufrirá algunos de los vituperios que soportó Él.
Vivimos en una época en la que muchos quieren hacer el cristianismo fácil, pero la Biblia dice que es difícil. Muchos quieren hacer a los cristianos encantadores, pero Dios dice que serán detestados. El cristianismo debe confrontar el sistema siendo diferente de él. Debe exponer el pecado antes de que pueda mostrar el remedio.
Asegúrese de que su vida refleje su devoción a Cristo. Eso es lo que distinguirá a usted del mundo.
«No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.» (1 Juan 2:15-17).
Lee, Medita y Aplica!
Canta el calcalí
contemplando el silencio
con suave arpegio.
Rosaura Bretón, Rep. Dominicana (1955- ). “Agua Mansa” Ed. Letra Erguida.
Nota: el calcalí es un sapito cantante, 🙂
Desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación,
Para ser más semejantes a Cristo hay que conocer la Palabra de Dios. Hay que saber cómo Cristo vivió cuando estuvo en la tierra, el único lugar donde aprender es en las Escrituras, que son la revelación de Cristo. El Antiguo Testamento prepara la escena para Él, crea la necesidad de Él y predice su venida. Los Evangelios relatan su llegada. El libro de Hechos describe el inmediato efecto de su ministerio. Las epístolas describen la importancia a largo plazo de su vida y ministerio. Y Apocalipsis da detalles de su futura venida y de su juicio de la tierra.
Cristo es el punto central de toda la Biblia, y hay que estudiarla para saber cómo es Él. Muy a menudo estudiamos la Biblia en busca de argumentos teológicos o para responder preguntas. Esas cosas son importantes, pero lo más importante del estudio bíblico es saber más de Cristo para que podamos ser como Él.
«hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;» (Efesios 4:13).
Lee, Medita y Aplica!
8Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.
¿Quienes son los limpios, puros, de corazón?
A primera vista parece tratarse de personas cuyo corazón es moralmente inmaculado. La bienaventuranza recuerda a Ezequiel 36:25-26 (Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré. Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne), pero esta pureza no es asunto de mera limpieza sino compromiso del corazón y la voluntad hacia Dios.
Observen que Jesucristo confiere bendición especial a los puros de corazón, no a los sabios intelectuales, no a los piadositos emocionales. Para los hebreos, hablar del corazón significa hablar del centro de la personalidad…
Noten que el Señor es muy concreto sobre qué debe estar limpio: no habla de la conciencia ni de estar en paz con una misma. Es cierto que Dios nos ha provisto de una conciencia, quien dice no tener ley revela que es ley para sí misma pues bien que sabe cuando algo anda bien o anda mal. Pero no podemos confiar 100% en esta conciencia, pues se encuentra dañada por el efecto del pecado, aparte de que se va cauterizando con la repetición de lo mal hecho y, sin embargo, mostrarse muy campante y tranquila. Conciencia tranquila no es sinónimo de corazón limpio.
Prov 21:2 Todo camino del hombre es recto en su propia opinión; pero Jehová pesa los corazones.
Había una tradición Rubenita que lidiaba con el tema de la limpieza, más de 200 páginas en 11 diferentes tratados (tratado: discusión de un tópico) sobre asuntos como el lavado ceremonial de vasos, lavado ceremonial de tiendas, cisternas, el lavado de manos y etc. Pero no había una sola página para la limpieza de corazón. De modo que las palabras del Señor son nuevas e inesperadas hasta para nuestros queridos discípulos, acostumbrados a las enseñanzas de escribas y fariseos.
PUREZA: del latín purus = puro, y el sufijo -eza = cualidad. Así, pureza es la cualidad de puro (aquel o aquello que está libre y exento de toda mezcla de otra cosa, que no incluye ninguna condición, excepción o restricción ni plazo o que está exento de imperfecciones morales). Por ejemplo, la pureza del agua; la pureza del oro de 24 quilates.
La identidad del creyente es reconocer la suciedad de su corazón y la necesidad de ser limpios, puros, lavados en el Señor Jesucristo. Limpio es quien sabe que está sucio y hace lo que tiene qué hacer: acudir a la cruz de Cristo.
La bienaventuranza no se refiere al aspecto, no dice bienaventurados los que parecen limpios. Es muy fácil vigilar nuestra limpieza exterior, lo que otros ven, un curriculum impecable. Pero sabemos que Dios ve lo profundo del corazón, aun cuando seamos expertas en tejer hojas de higuera espirituales. (Proverbios 4:23 Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida). Por si lo ignoramos, el corazón siempre nos acompaña; donde quiera que vayamos el corazón afectará lo que somos: relaciones personales, vivencias… de tal modo que cualquier cambio verdadero debe empezar por el corazón; transformación de dentro hacia afuera, en pocas palabras.
Dejemos de buscar excusas: ay si mi marido, ay si la política, ay si tuviera tal cosa, ay si me quitaran tal cosa, ay si… etc. Pero el problema es mi corazón, lo único que es necesario cambiar. En el Edén, Adán culpó a Eva; Eva, a la serpiente. Y nosotras, a la política, a los padres, a la economía, a la educación, al coronavirus, a la crisis, y un largo etc. La bienaventuranza señala el corazón. Mi corazón. Tu corazón.
En la Escritura el corazón es el asiento de las decisiones. Mucho más que emociones, sentimientos. Es la semilla de los deseos, que no son precisamente buenos, que es necesario purificar. Y esto es lo que sucede con las tribulaciones o cuando enfrentamos las consecuencias de nuestro pecado. Y, de repente, aquello que deseamos ahora se ve diferente. Hemos sido cambiados. El Señor es fiel, usa lo necesario para cambiar los deseos de nuestro corazón. (Salmo 37:4 Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón; del 1-11 realmente). Significa que nos dará nuevos deseos en un nuevo corazón.
¿Cómo entender la expresión ‘un corazón limpio’?
Recordemos que todas las bienaventuranzas citan virtudes del carácter cristiano, el ADN de quienes SOMOS, ciudadanas del reino de los cielos. Pobres en espíritu, los que lloran, los mansos, los de hambre y sed de justicia, los misericordiosos, en la misma línea ocurre este atributo: limpieza de corazón. Salmo 24:3-6 ¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo? El limpio de manos y puro de corazón; el que no ha elevado su alma a cosas vanas, ni jurado con engaño. Él recibirá bendición de Jehová, y justicia del Dios de salvación.Tal es la generación de los que le buscan, de los que buscan tu rostro, oh Dios de Jacob. Selah…
¿Quien tiene el privilegio de entrar en la presencia de Dios? ¿Recibido en audiencia por el Rey de gloria?
Un carácter humilde, sencillo, fiel, noble, sincero, sin hipocresías, sin doblez, puro, delante de Dios, y que le ama por encima de todas las cosas.
Ok, pensarán ustedes en mujeres superhéroes, superpoderosas…
Pero la Escritura nos ofrece el ejemplo de David y Betsabé. David fue atrapado y al descubrirse el horror de su pecado clama a Dios abrumado: ¡crea en mí un corazón limpio!
La Escritura no presenta superhéroes perfectos, son hombres y mujeres pecadores, arrepentidos, levantados por la gracia de Dios, para que aprendamos que Dios hace lo mismo cada día con nosotras. Ahora bien, ¿basta la sinceridad? Luego decimos “la intención es lo que cuenta” “lo importante es que lo hacen con fe” Mentira. Los profetas de Baal (1 Reyes 18) clamaron a su dios, una fe sincera pero completamente falsa. Porque es importante en quién ponemos la fe.
Bienaventurados los de limpio corazón porque ellos verán a Dios. El error es quitar a Dios de la frase. Corazón limpio, pureza, es respecto a Dios, no a otra cosa ni a cualquier líder religioso.
¿Cómo se evidencia la pureza de corazón?
a) Por la existencia de verdadera inclinación a la santidad de pensamientos, de motivaciones, de actitudes, de conducta.
b) Cuando tenemos conciencia y carga por las impureza que todavía permanecen en el corazón, pero confiadas en que Dios obra (Filipenses 1:6 estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo) y como hijas de Dios le veremos tal como es él (1 Juan 3:2 Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es). Quien es pura de corazón conoce sus corrupciones internas y lucha a cada momento esa tendencia a rebelarse contra la voluntad de Dios.
c) Por la preocupación de hacer uso de los medios de gracia y crecer en santidad.
¿Meta? Ser igual a Cristo en todo.
¿Cuál es el significado de ver a Dios, la promesa contenida?
Solo con un corazón limpio puedo ver a Dios, y solo Dios puede hacernos de corazón limpio.
(Isaías 1:18 Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana). (Apocalipsis 22:14 Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad).
¿Qué es ver a Dios?
En un sentido es la más extraordinaria y profunda promesa de toda la Escritura. Esta capacidad de ver a Dios es el motor para mayor purificación! ¿Y cómo le vemos, si Dios es espíritu?
Ciertamente Dios es espíritu, por tanto, invisible. Sin embargo no hay contradicción.
De modo que vemos a Dios a diario, en sentido presente y cotidiano. El limpio de corazón ve la mano de Dios: cómo le protege, suple necesidades, cómo le guía, ve la presencia del Señor en la reunión de los santos… el creyente puede decir “Dios me ha dado la sabiduría necesaria, me ha consolado” “Dios ha intervenido en esta prueba.”
Cuando nuestros deseos cambian, se aclara nuestra visión de Dios. ¿Por qué? Porque ya no hacemos lo mismo, hacemos a un lado aquellas cosas que creíamos nos daban satisfacción y ahora buscamos hacer la voluntad de Dios.
¿Será una coincidencia que Cristo tenía una visión muy clara del Padre? De ninguna manera, fue que se pasó 33 años sin pecar, de tal modo que soportó las tentaciones en el desierto.
Tú y yo pecamos 75 veces antes del desayuno, y nos maravillamos de la lucha que enfrentamos para establecer comunión con Dios.
En un sentido final, también veremos a Dios tal como él es (1 Juan 3:2-3 Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro).
Carácter exhibe fruto de purificación. Carácter anhela santidad.
Derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo, y estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta.
Cualquier buen jardinero le dirá lo importante que es amarrar las plantas a palos o cañas. Brindan apoyo y ayudan a que las plantas crezcan rectas y altas. Al enseñarnos acerca de la obediencia, el Señor redirige de manera similar nuestras inclinaciones naturales, para que podamos crecer en dirección a Él.
A medida que maduramos en la fe, vemos que el Señor nos enseña a someternos a Él. Sin embargo, nunca nos obliga a obedecer. Eso significa que la obediencia no es pasiva; es una decisión que tomamos una y otra vez. Recuerde que incluso Cristo practicó la sumisión, y como siempre, Él sirve como nuestro modelo, «Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen;» (Hebreos 5:8-9).
Al igual que Él, hemos de decidir vivir en obediencia, incluso cuando sea difícil o doloroso. Esta disposición a escuchar y obedecer, sin importar el costo, glorifica a Dios y nos transforma, «pues por la experiencia de esta ministración glorifican a Dios por la obediencia que profesáis al evangelio de Cristo…» (2 Corintios 9:13).
PIENSE EN ESTO:
¿Ha estado tratando de ir en contra de la dirección del Señor? ¿Ha estado justificando algún pecado para salirse con la suya? ¿Cómo puede comenzar a tomar una mejor decisión y crecer en obediencia a Él?»
«No dejes que se incline mi corazón a cosa mala, A hacer obras impías Con los que hacen iniquidad; Y no coma yo de sus deleites.» (Salmos 141:4).
Lee, Medita y Aplica!
Haiku, poema de 17 sílabas, suele estar compuesto de tres versos con una estructura de 5-7-5 sílabas. Su brevedad, sin embargo, contrasta con la profundidad y el alcance que pretende quien escribe el haiku, como destellos de lucidez para evocar imágenes.
Palabras suben
en la escala del alma
tejen sus nidos.
Rosaura Bretón, Rep. Dominicana (1955- . “Agua Mansa” Ed. Letra Erguida