Mi vida es un erial.
Flor que toco se deshoja,
que en mi camino fatal
alguien va sembrando el mal
para que yo lo recoja.
Gustavo Adolfo Becquer. España, (1836-1870)
Mi vida es un erial.
Flor que toco se deshoja,
que en mi camino fatal
alguien va sembrando el mal
para que yo lo recoja.
Gustavo Adolfo Becquer. España, (1836-1870)
El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor.
La clave para obedecer la ley de Dios es el amor. Cuando amamos a los demás, automáticamente obedecemos la ley. Usted no cometerá adulterio si ama a alguien. Es porque el amor no corrompe a otros ni roba su pureza. Solamente la lujuria y el egoísmo hacen eso.
Si usted ama a alguien, su amor hace inservible el mandamiento de no matar. No necesito que se me recuerde que no mate a las personas si las amo. Cuando usted ama a alguien, tampoco le robará. Por lo tanto, no necesita que se le diga que no robe. Ni codiciará lo que es de otro cuando lo ama.
«Porque: No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.» (Romanos 13:9).
El amor no substituye la ley; cumple la ley. Mediante el amor, usted puede cumplir el amor de Dios.
Lee, Medita y Aplica!
Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca…
El poder de las palabras es doble: construir o destruir. El consejo del apóstol Pablo hoy es que; «ninguna palabra corrupta salga de nuestras bocas». Las palabras no son otra cosa sino la expresión de tus sentimientos, si éstos han sido heridos por las circunstancias, lo más probable es que tus palabras expresen la condición de tu corazón herido. «…Porque de la abundancia del corazón habla la boca.» (Mateo 12:34).
¿Existe algun remedio para este mal? Sí, el remedio se llama nuestro Señor Jesucristo. El vino para sanarnos; puedes depositar sobre El tus ansiedades, tristezas y aflicciones. El colocará su ungüento sanador en las llagas más profundas de tu corazón, calmará tus dolores y dará vida a tu espíritu, «echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.» (1 Pedro 5:7). Entonces, la fuente de tu corazón será un manantial de agua pura y tus palabras un instrumento de edificación para todos.
«El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas. Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.» (Mateo 12:35-37).
Lee, Medita y Aplica!
En las noches claras,
resuelvo el problema de la soledad del ser.
Invito a la luna y con mi sombra somos tres.
Gloria Fuertes. España, (1908-1998)
Hay la historia de un misionero anciano que volvía a su país desde África. Iba en el mismo barco en el que viajaba el Presidente Teddy Roosevelt, que había estado en África de cacería. Cuando atracó el barco en Nueva York, las multitudes saludaban al presidente, pero el anciano misionero y su esposa bajaron del barco sin que nadie los notara.
“Eso no parece justo”, le dijo el misionero a su esposa en un tono más bien amargado. “Entregamos nuestra vida en África a fin de ganar almas para Cristo, y cuando llegamos a nuestro país, no hay recompensa alguna ni nadie va a recibirnos. El presidente mató algunos animales y recibe la bienvenida de un rey”. Mientras oraban antes de acostarse, el misionero sintió que el Señor le estaba diciendo: “¿Sabes por qué no has recibido todavía tu recompensa? Porque no estás en el cielo”.
Eso es lo que Pablo tenía en mente en su servicio espiritual. No quería recibir aclamación superficial o temporal. Estuvo dispuesto a esperar hasta llegar al cielo, su hogar definitivo, para recibir lo que Dios le había prometido. ¿Está usted dispuesto a esperar?
«Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía. Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca.»(Santiago 5:7-8).
Lee, Medita y Aplica!
5“Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.
Los mansos. Ummm…
¿En qué consiste ser manso, mansa?
Solemos ver esa característica como una debilidad. Tomas Watson escribe que se trata de la “gracia que nos capacita por el Espíritu Santo para moderar nuestras pasiones.” Constituye una fortaleza de carácter, poder bajo control. Alguien que sabe dominarse y se somete voluntariamente bajo el gobierno de otro. Voluntariamente coloca las necesidades ajenas por encima de las propias, hace a un lado su agenda y su voluntad.
Ahora bien, no se trata de cobardía, tampoco es indolencia (insensibilidad, que no se afecta o conmueve). Y tampoco confundir con “buena educación.”
Mansedumbre es parte del fruto del Espíritu. Observen que en las bienaventuranzas hay una progresión: alguien con pobreza de espíritu se lamentará de su pecado y lo expresará siendo mansa. No se trata de algo aprendido, ni es natural. Ser mansas es el producto de un nuevo entendimiento, una visión adecuada de lo que somos delante de Dios (Mateo 7:26-30 …Respondiendo él, dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos. Y ella dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos.Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora).
Somos llamadas a ser mansas delante de Dios y delante de los hombres.
Mansedumbre hacia otros significa que somos enseñables, que sobrellevamos insultos, ofensas y malos tratos (Mateo 11:29 llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas). Porque recordamos quiénes somos delante de Dios, y porque sabemos que no se devuelve mal por mal.
La mansedumbre hace el bien incluso a quienes lo aborrecen (Mateo 5:43-48 Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles? Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.) Pero además, porque entendemos que hemos pecado contra el Dios santo, ¡no tenemos derechos! Este concepto es difícil de aceptar, pues somos ciudadanas de los cielos porque somos hijas de Dios a causa del evangelio, ¿no es así?
Es decir que una persona mansa no se victimiza, no cae en la autocompasión o autoconmiseración [compasión que se tiene del mal de alguien].
¿Acaso no tengo derecho a ser libre, gozar la vida, acumular cosas, perseguir la felicidad?
Mmm, ¿perseguir felicidad? La felicidad suele estar ligada a las circunstancias, que cambian a cada momento. Muy diferente al contentamiento, el cual se encuentra ligado a Dios, y Dios no cambia.
¿Se dan cuenta que tener derechos nos hace sentir bien?
Luchamos contra el tema de mansedumbre porque lo sentimos extraño a nuestra naturaleza, sin embargo, hay una realidad presente: los mansos heredarán la tierra en tiempo futuro, pero ahora, quien niega sus derechos hereda la tierra ahora. ¿Por qué? ¡Porque es la única persona con real contentamiento!
Porque mi fe está anclada en el carácter de Dios, no en mis circunstancias. Mientras el resto del mundo anda persiguiendo felicidad, la mujer mansa está en paz, contenta cualquiera sea su situación (Salmo 37:16 Mejor es lo poco del justo, que las riquezas de muchos pecadores.; Proverbios 15:16 Mejor es lo poco con el temor de Jehová, que el gran tesoro donde hay turbación).
Tener carácter es negarse a uno mismo. Es ser sumisas a la voluntad de Dios (Salmo 39:9 Enmudecí, no abrí mi boca, porque tú lo hiciste) y a las necesidades de otros. Ser mansas es ser flexibles a las enseñanzas de la Escritura, una mujer que procura conformar su mente a la mente de Dios (Santiago 1:21 Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas).
Está dispuesta a perdonar y a pedir perdón cuando el caso lo requiere.
Perdón real, no un simulacro, o sea no volver a tocar el tema ni de chiste, rechazar incluso la tentación de re-pensar el asunto. El perdón que otorga es total y es constante (Salmo 103:1-5; Santiago 3:2 …Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, este es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo).
Nuevamente la progresión, características del carácter:
Carácter confiesa necesidad. Forma profunda de arrepentimiento.
Carácter es dolerse del pecado propio.
Ahora agregamos carácter es negarse a una misma. El producto de un nuevo entendimiento: al conocer a Cristo y su salvación, nos vaciamos de nosotras mismas, vemos nuestra pobreza espiritual y lloramos por lo terrible de nuestro pecado, de donde se desprende que amemos la voluntad de nuestro Dios.
¿Ven por qué Mateo presenta el reino de los cielos como quien encuentra una perla de gran precio?
La mansedumbre es una joya que completa nuestra vestimenta real (Colosenses 3:12 Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia), un verdadero adorno que atrae a los demás. Considera la tranquilidad de un espíritu afable y apacible, de gran estima delante de Dios!
Mateo 11:29 llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas.
¿Como aprender mansedumbre?
Meditando a menudo en la persona de Cristo y aprender de ello (Mateo 11:28-30 …Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga). (Jeremias 6:16 Así dijo Jehová: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma. Mas dijeron: No andaremos).
¿Por qué algunos son mansos mientras que otros no? Sencillamente porque los unos están más cerca de Cristo (Filipenses 2:5 haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo), continuamente transformados. Dice Sugel Michelén que meditar es el aparato digestivo del alma.
Orando a diario que el Espíritu Santo nos supla de la gracia necesaria para controlar nuestras pasiones.
Considerando a menudo quiénes somos delante de Dios. La raíz de la mansedumbre empieza en la pobreza de espíritu.
Cultivando contentamiento cristiano. Ser mansas y estar contentas son gracias paralelas (Filipenses4:11 No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación). El árbol de la mansedumbre crece en el terreno del contentamiento.
Ponte en guardia ante las primeras manifestaciones de ira (un pequeño fuego en la cocina). Aplica de inmediato principios escriturales (Efesios 4:26 Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo. Proverbios 17:14 El que comienza la discordia es como quien suelta las aguas;Deja, pues, la contienda, antes que se enrede).
En adversidad u oposición, que sean pocas tus palabras. Prudencia es pensar antes de hablar (Proverbios 10:19 en las muchas palabras no falta pecado, mas el que refrena sus labios es prudente. Amós 5:13 por tanto, el prudente en el mal tiempo calla, porque el tiempo es malo).
¡Es obvio que lo vital es contar con un corazón regenerado para aplicar tales principios!
El proceso no termina aquí, pues se repite en nuestra santificación: hacer lo que es justo.
Pero Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.
Dios es el único que ofrece amor incondicional. Ninguna otra persona en la tierra puede dar amor libremente, es decir, un amor que no es una respuesta a lo que percibe, sino que funciona independientemente del objeto al que otorga su amor.
Piénsalo por un momento, ¿cuál es la “elección de amor” menos egoísta que has hecho (o harás) en tu vida? Si lo piensas un poco, notarás que es el mismo para todos: elegir con quién te quieres casar. No hay otra decisión de amar que exija más “libertad” para elegir que ésta. Sin embargo, ni siquiera el acto de elegir a quién amar fue (o será) hecho enteramente por amor desenfrenado. ¿Por qué? Porque al elegir seguías esclavizado por tus deseos. Porque al tomar tu decisión lo hiciste en base a lo que percibiste. Porque cuando elegiste a la persona, lo hiciste a la luz de lo que tenía para ofrecer.
¿Quién en su sano juicio elige pasar el resto de su vida con una persona que considera poco atractiva, orgullosa, egoísta, caprichosa, terca, infiel y egocéntrica? ¡Nadie! Tú y yo elegimos a la persona con la que queríamos casarnos a la luz de lo que podía ofrecer. Tú y yo elegimos a nuestro cónyuge filtrando nuestra decisión en base a aquellas cualidades que consideramos valiosas (belleza, carácter, madurez espiritual, etc.).
¿Puedes verlo? La elección no se hizo libremente; fue hecha “en esclavitud” a tus ambiciones. Fuiste incapaz de escapar de ti mismo, de tus esperanzas, de tus pasiones, de tus anhelos más profundos; en fin, fuiste incapaz de acabar con tu amor egoísta.
Ahora, medita en esta verdad: ¡Dios no es así! Como alguien dijo una vez, él es “completamente otro”; él es “totalmente distinto”; él es el polo opuesto a mí. En una palabra, es santo. (Es decir, “apartado”.) Después de todo, ¿qué significa ser santo sino ser diferente de TODOS LOS DEMÁS? El amor incondicional de Dios se basa eternamente en dos grandes pilares; por un lado, se basa en su carácter inmutable y, por otro lado, se basa en su obra inmutable: la cruz.
El pasaje que consideramos hoy hace una declaración que verifica y confirma el concepto: cuando Dios busca derramar su amor “único”, no se acerca a personas “únicas.” Va tras los «pecadores», los «enfermos», los «pobres de espíritu» y los «leprosos». Más aún, como dice Romanos 5:10, se acerca a los “enemigos”; es decir, va tras aquellos a quienes tú y yo nunca buscaríamos amar.
De hecho, ¡nuestros enemigos son personas a las que nunca podríamos amar! ¡Ese es el punto! Dios tiene una habilidad que a nosotros nos falta. ¡Él es libre para amar porque puede amar según su propio carácter!
Ahora vuelve a leer Romanos 5:8. ¿Cómo se “demuestra” (muestra) que el amor de Dios es “distinto”, “santo” e “inigualable”? “Pero Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” ¿Viste eso? La evidencia de que el amor de Dios es distinto de todos los demás tipos de amor es que Cristo no murió por personas atractivas, buenas o espirituales; ¡La evidencia de que el amor de Dios es distinto es que Él, en su plena libertad, decidió morir por aquellos que no lo merecían! ¡Por sus enemigos! ¡Por los pecadores! Ese amor, el amor “santo” y “distinto” de Dios, es el único amor en el universo que es capaz de darse sin tener en cuenta las virtudes del otro.
¿Por qué? Porque no es la persona que recibe amor la que es virtuosa, sino el carácter de la Persona que lo da.
Orar y meditar a lo largo del día:
La cruz es la máxima expresión de un amor distinto y diferente de todos los demás, es la entrega voluntaria del “mayor tesoro del universo” (Cristo) por el menos merecedor de tal acto. (a mí).
UN AÑO DE CAMBIOS: Un devocional centrado en disfrutar a Dios. Nicolás Emilio Tranchini. Cortesía del Hno. Hans Olivares.
Todavía tengo casi todos mis dientes
casi todos mis cabellos y poquísimas canas,
puedo hacer y deshacer el amor
trepar una escalera de dos en dos
y correr cuarenta metros detrás del ómnibus,
o sea que no debería sentirme viejo
pero el grave problema es que antes
no me fijaba en esos detalles.
Mario Benedetti. Uruguay (1920-2009)