Efesios 4:12-13

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A fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;

La Iglesia es un solo cuerpo, formado por todos los creyentes en el cielo y en la Tierra. Hay muchas denominaciones y enfoques teológicos, pero los cristianos estamos unidos por un mismo mensaje, misión y motivo.

El mensaje. La doctrina de la Iglesia tiene tres fundamentos. Primero, el hombre es pecador e incapaz de aliviar la pena del pecado. Segundo, Cristo murió en la cruz para pagar nuestra deuda, fue sepultado, pero resucitó y ascendió al cielo. Tercero, todo el mundo se presentará delante Dios y dará cuenta de su vida. En ese momento los creyentes asumiremos la responsabilidad de lo que hicimos con la verdad que conocimos, y los incrédulos rendirán cuentas por rechazar a Cristo.

La misión. La Iglesia también está unida por su objetivo de difundir el mensaje del evangelio y enseñar a los nuevos creyentes cómo crecer en la fe. Lo hacemos al testificar las experiencias que hemos tenido con Dios y su Palabra.

El motivo. La razón de la Iglesia es exaltar a Cristo y glorificar a Dios el Padre. Esto debe ser la fuerza impulsora detrás de todo lo que un cuerpo de creyentes se propone hacer. La Iglesia no es un lugar donde vayamos a escondernos del mundo —nuestra misión es difundir el evangelio para glorificar a Dios.

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Apuntes a Mateo 5. Introducción

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Mateo 5 es quizás una de las partes más conocidas de toda la escritura. El SM habla con poder extraordinario y relevancia al mundo de hoy, y enfatiza un punto crucial. Jesucristo se muestra como Salvador y Señor, como Redentor y Maestro. No es posible dividir y tomar solo la mitad. Es todo o nada. Desde el punto de vista cristológico, la “vida perdonada” y “vida santificada” son dos caras de la misma moneda.

Necesitamos recuperar esta visión, reconocer que en el reino de los cielos, lo que creemos y cómo vivimos son la misma cosa.

Además, hemos de aprender a desglosar la confusión. Por ejemplo, ¿qué significa tener un estilo de vida cristiano en el mundo postmodernista que nos ha tocado? ¿Hasta qué punto un cristiano es alguien diferente a otros? ¿Cómo vivir como “ciudad puesta en lo alto” que no puede ser escondida (Mateo 5:14)? ¿Es nuestra vida y fe cristiana evidente a otros?

Y quizás el punto crucial: ¿en qué consiste el carácter cristiano? ¿Qué lugar ocupa la ley de Dios en la vida cristiana? ¿Es importante la disciplina? ¿Cómo orar? ¿Cómo ser libres de ansiedad en un mundo gobernado por la ansiedad? ¿Dónde radica el error de un espíritu juzgador? ¿Por qué necesitamos discernimiento espiritual? ¿Y qué de las personas con “dones espirituales” pero que no son creyentes?

Cristo responde todas esas preguntas y más.

Es el manifiesto de Jesucristo: su declaración pública sobre las políticas del reino de Dios. Describe el estilo de vida de la realeza, el nuevo patrón de vida de quien ha entrado en el reino de los cielos.

Mateo 1:1 inicia diciendo “libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham.” ¿Qué nos quiere comunicar Mateo? 

De entrada establece el tono para el resto del libro: la doble declaración significa ESTE ES EL MESIAS. Este es aquel que fue prometido a Abraham y de la promesa a David que un hijo suyo reinaría por siempre. JC cumple las dos profecías mesiánicas más significativas de todo el Antiguo Testamento.

Así que primero la genealogía, luego el nacimiento del Señor Jesús, la historia de los magos y la huida a Egipto, entrada en escena del primo Juan el Bautista quien predica y bautiza, observen el resumen de su prédica: arrepiéntase porque el reino de los cielos se ha acercado (está a la mano, en otras versiones). Ojo: reino de los cielos ahora.

Luego leemos del bautizo del Señor Jesús, las tentaciones en el desierto, y el inicio del ministerio del Señor (4:12,17), enfatizando la profecía de Isaías 9:1-2, predicando a todos.

¡El reino de los cielos está siendo inaugurado en la persona y reino de Cristo!

Pero, ¿qué es el reino de los cielos?

¿Alguna realidad mágica alterna? No. El reino de los cielos es el gran tema del Sermón del Monte.

Mateo introduce el tema desde que JC inicia su ministerio (4:17-18).

17Desde entonces (desde ese momento, ahora; [cuando Juan el Bautista fue hecho prisionero 4:12]) comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. 18Andando Jesús junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores.

Mateo utiliza la frase “desde entonces…” en tres momentos, lo cual permite dividir el contexto general en tres secciones:

Mateo 1:1 a 4:16 establece la identidad de Jesús;

Mateo 4:17-16:20 o el cumplimiento de la autoridad de Cristo en el reino de Dios, en sus enseñanzas, sus obras de gracia y poder, y en sus exhortaciones a entrar en el reino de los cielos;

Mateo 16:21-28:20 el Rey que al ser ofrecido en sacrificio, conquista la muerte y envía sus mensajeros a todo reino y nación (28:18 toda autoridad le ha sido dada en los cielos como en la tierra).

El contexto general nos revela la persona misma de Cristo: Quién es, Qué dice, Qué hace. Por tanto, hemos de comprender el pasaje bajo este conocimiento. Relación correcta con Cristo y vivir el Sermón del Monte van juntos! Consistencia entre la persona y la enseñanza. Porque mi yugo es fácil y ligera la carga (11:28-30).

En Mateo 4:23 leemos que “recorrió Jesús toda Galilea…predicando…y sanando” (observen el cambio de estrategia, pues en 4:18 inicia búsqueda de discípulos pero en 4:24-25 lo sigue una multitud, luego de iniciar ministerio de sanidad).

A propósito, la palabra “discípulos” en Mateo 5:1 puede referirse tanto a los 12 como a cualquiera que en el momento fuera seguidor y estudiante.

La declaración es muy evidente: el reino de los cielos se ha acercado. Aquí, ahora. ¿Cómo es posible? Porque Jesús mismo es el Rey en el reino de Dios. Donde El reina, ahí se encuentra presente el reino de los cielos.

Llegaron las promesas del Antiguo Testamento, Isaías 52:7 [¡Cuán hermosos son, sobre los montes, los pies del que trae buenas nuevas, del que anuncia la paz, del que trae buenas nuevas del bien, del que anuncia la salvación, del que dice a Sion: “¡Tu Dios reina!] y Miqueas 4:7 [De la que cojea haré un remanente y de la agobiada haré una nación poderosa. Y el SEÑOR reinará sobre ellos en el monte Sion, desde ahora y para siempre] y esto explica la urgencia de su llamado al arrepentimiento.

La mayoría solemos pensar que la vida eterna empieza cuando nuestro cuerpo muere. Pero si el reino de los cielos, el reino de gracia, comienza aquí, ahora, quiere decir que la vida eterna inicia también aquí, ahora. ¿Por qué? Porque por gracia, Dios cambió mi corazón de piedra a uno de carne, porque por gracia me capacita a obedecer la ley que antes era maldición para mí. Para mí, que antes rechazaba a Dios, era desobediente x completo.

¿Me reconozco como ciudadana del reino de los cielos? 

Mateo se esfuerza en presentarnos una y otra vez en qué consiste el reino de los cielos: un tesoro escondido, una semilla de mostaza, un mercader que busca… nos reta a ver la importancia del tema y entender la realidad presente.

En toda la enseñanza, Jesucristo contraste el reino terrenal (especialmente el religioso) con el reino de Dios. A menudo se nos insta a no ser negativos, pero este es un mal consejo, la verdad, porque en el reino de los cielos ser positivo implica ser negativo! Pertenecer al reino de los cielos significa rechazar clamores y características terrenales. Significa sentir que no pertenecemos a este mundo, que somos extranjeras y peregrinas (1Pedro 1:1…expatriados). El Sermón del Monte es la vida en el reino de Dios en un mundo caído.

¿Qué significa vivir bajo la gracia de Dios, en su reino? 

Esto es lo que Cristo mismo enseñará. Las normas de Dios particularmente sobre los creyentes, súbditos de un rey celestial. El reino de los cielos establecido en la Primera Venida de Cristo, se consumará en la Segunda Venida,

Piensen, ¿cuál sería el concepto que tenían los que escuchaban?

*

Bibliografía (para todo lo que viene):

  1. Commentary on the New Testament, Volume I. Robert H. Gundry.
  2. The Sermon on the Mount. Kingdom life in a fallen world. Sinclair B. Ferguson.
  3. Jesus’s sermon on the mount and his confrontation with the world. D.A. Carson.
  4. The Sermon on the Mount, audio. Jenn Wilkin.
  5. Las Bienaventuranzas, audio. Sugel Michelén.

Malaquías 3:10

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Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.

La abundancia de versículos bíblicos que hablan sobre el dinero demuestra que Dios se preocupa por nuestra economía personal. Debido a que es un elemento esencial de nuestra vida, el dinero puede capacitarnos para ser mejores mayordomos -administradores-, enseñarnos autocontrol y fortalecer nuestra obediencia al Señor.

Tal vez el aspecto más grande de obediencia involucre nuestra voluntad de dar. La ley del Antiguo Testamento ordenaba contribuciones financieras para el mantenimiento del templo y el apoyo de los levitas que servían allí.  Y el Nuevo Testamento muestra que los creyentes apartaban con regularidad una porción de sus ingresos para la obra y la expansión del reino de Dios. 

«Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo…» (1 Corintios 16:2). 

Haga usted lo mismo, ya que es parte de la adoración que un verdadero creyente ofrece a Dios. 

«Hay quienes reparten, y les es añadido más; Y hay quienes retienen más de lo que es justo, pero vienen a pobreza. El alma generosa será prosperada; Y el que saciare, él también será saciado.» (Proverbios 11:24-25). 

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Noche serena

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(fragmento)

Cuando contemplo el cielo

de innumerables luces adornado,

y miro hacia el suelo,

de noche rodeado,

en sueño y en olvido sepultado,

el amor y la pena

despiertan en mi pecho un ansia ardiente;

despiden larga vena

los ojos hechos fuente,

Loarte, y digo al fin con voz doliente:

-Morada de grandeza,

templo de claridad y de hermosura:

mi alma que a tu alteza

nació, ¿qué desventura

la tiene en esta cárcel, baja, oscura?

***

¿Quién es el que esto mira,

y precia la bajeza de la tierra,

y no gime y suspira

por romper lo que encierra

el alma, y de estos bienes la destierra?

***

Aquí vive el contento,

aquí reina la paz; aquí, asentado

en rico y alto asiento

está el Amor sagrado,

de glorias y deleites rodeado.

Inmensa hermosura

aquí se muestra toda, y resplandece

clarísima luz pura

que jamás anochece:

eterna primavera aquí florece.

***

¡Oh, campos verdaderos!

¡Oh, prados con verdad frescos y amenos!

¡Riquísimos mineros!

¡Oh, deleitosos senos!

¡Repuestos valles, de mil bienes llenos!

Fray Luis de Leon. España (1527-1591)

Colosenses 1:15-17

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El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten

Jesucristo es la personalidad incomparable de toda la historia humana.

Sócrates enseñó cuarenta años, Platón cincuenta y Aristóteles cuarenta. El ministerio público de Jesús duró menos de tres años, pero la influencia de su vida es mucho más importante que los ciento treinta años combinados de los tres filósofos más grandes de toda la antigüedad.

Jesús nunca pintó un cuadro, pero algunas de las mejores pinturas de Rafael, Miguel Ángel, Da Vinci y de muchos otros artistas encontraron en Él su inspiración.

Jesús no escribió poesía, pero Dante, Milton y muchos de los más grandes poetas del mundo han sido inspirados por Él como ningún otro. Ralph Waldo Emerson dijo que el nombre de Cristo “más que escribirse se ha grabado en la historia de este mundo”.

Jesús no compuso música, pero Haydn, Händel, Beethoven, Bach, Mendelssohn y muchos otros alcanzaron la más elevada perfección de melodía en composiciones acerca de Él. 

«Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.» (Romanos 11:36).

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1 Pedro 1:16

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Escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.

¿Sabe que no puede servir a Dios a menos que sea apartado? En la Biblia, esa palabra se refiere a ser apartado para una tarea o un propósito específico.

El Señor le dijo a Moisés: “De lo primero que amaséis, ofreceréis una torta en ofrenda…” (Números 15:20). Dios quería que los primeros frutos de la tierra fueran separados para honrarlo.

El Señor también dijo: “Habéis, pues, de serme santos, porque yo Jehová soy santo, y os he apartado de los pueblos para que seáis míos.» (Levítico 20:26). Dios tomó a la nación de Israel y la apartó de todas las demás naciones para su gloria.

En cada uno de estos pasajes en la Septuaginta (la versión griega del Antiguo Testamento), la palabra se refiere a la separación de la manera más completa. El apóstol Pablo sabía que una vez que fue llamado como apóstol, fue desconectado de su pasado. Cuando Pablo era el más ferviente fariseo, fue apartado o separado, de las tradiciones del pueblo judío, «Aunque yo tengo también de qué confiar en la carne. Si alguno piensa que tiene de qué confiar en la carne, yo más: circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo;» (Filipenses 3:4-5). Ahora podía afirmar que era un fariseo apartado para el evangelio de Dios. Su conclusión fue la siguiente;

«Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo,» (Filipenses 3:7-8).

¿Está apartado usted de su vida anterior?»

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Soneto a Cristo crucificado

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No me mueve, mi Dios, para quererte,

el cielo que me tienes prometido;

ni me mueve el infierno tan temido

para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor; muéveme el verte

clavado en una cruz y escarnecido;

muéveme el ver tu cuerpo tan herido;

muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, en tal manera

que aunque no hubiera cielo, yo te amara,

y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera;

porque aunque lo que espero no esperara

lo mismo que te quiero te quisiera.

Fray Miguel de Guevara. México (1585-1646)

Mateo 4:18-20

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Andando Jesús junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores. Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres. Ellos entonces, dejando al instante las redes, le siguieron.

Podríamos pensar que para los discípulos era más fácil seguir a Cristo que para nosotros en el presente. Después de todo, ellos pudieron experimentar su presencia física y aprender de su ejemplo, mientras que nosotros no.

Pero el Señor proveyó lo que necesitaríamos para seguirlo después de partir: un Ayudador que nunca nos dejaría, un Ayudador que viviría en nosotros, «Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.» (Juan 14:16-17).

Hoy seguimos al Señor escuchando y prestando atención a su Espíritu Santo que mora en nosotros. De hecho, no hay mejor manera de recibir orientación personal. Tal como hizo el Señor Jesús con sus discípulos, el Espíritu nos guía en cada paso del camino y nos enseña las verdades de Dios. Pero su obra va más allá. El Espíritu Santo nos transforma de dentro hacia fuera, y nos capacita para servir y obedecer al Señor. Nos ayuda a descubrir la voluntad de Dios para nuestra vida, y nos muestra cómo andar en sus caminos. Lo único que tenemos que hacer es obedecerlo.

Un requisito fundamental para seguir a Cristo es la sensibilidad a la voz del Espíritu Santo. Cuanto más rendidos estamos a su guía, más agudo se volverá nuestro oído espiritual.

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