The crocus’s soliloquy

Estándar

Down in my solitude under the snow,

where nothing cheering can reach me; 

here, without light to see how to grow,

I’ll trust to nature to teach me. 

*

I will not despair, nor be idle, nor frown,

Lock’d in so gloomy a dwelling;

my leaves shall run up, and my roots shall run down,

while the bud in my bosom is swelling.

*

Soon as the frost will get out of my bed,

from this cold dungeon to free me,

I will peer up with my little bright head;

all will be joyful to see me.

*

Then from my heart will young petals diverge,

as rays of the sun from their focus;

I from the darkness of earth will emerge,

a happy and beautiful crocus.

*

Gaily array’d in my yellow and green,

when to their view I have risen,

will they not wonder that one so serene

came from so dismal a prison?

*

Many, perhaps, from so simple a flower

his little lesson may borrow —

patient to-day, through its gloomiest hour, 

we come out the brighter tomorrow.

Hannah Flagg Gould.  EEUU (1789-1865)

Filipenses 1:20-21

Estándar

conforme a mi anhelo y esperanza de que en nada seré avergonzado; antes bien con toda confianza, como siempre, ahora también será magnificado Cristo en mi cuerpo, o por vida o por muerte. Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.

El versículo recuerda la promesa de Cristo en Mateo 10:32: “A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos”. El que reconoce a Cristo como Señor en la vida o en la muerte, si fuera necesario, es a quien el Señor reconocerá delante de Dios como suyo.

El apóstol Pablo podía regocijarse en esa verdad. Sabía que nunca sería avergonzado ante el mundo, ante el tribunal del César ni ante Dios mismo porque sabía que Dios sería glorificado en su vida. El Antiguo Testamento afirma que los justos nunca serán avergonzados, mientras que los injustos sí lo serán.

Ser avergonzado quiere decir desalentado, desilusionado o desacreditado. Pablo sabía que eso nunca le sucedería gracias a la promesa de Dios a los justos. Pudiera haber tenido en mente Isaías 49:23: “…No se avergonzarán los que esperan en mí”. Sea usted uno de los que no se avergonzarán.

Lee, Medita y Aplica!

Hebreos 3:7-8

Estándar

Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones…

Dios habla a todos. La manera en que reaccionamos depende de la condición de nuestro corazón. Al escuchar la voz del Señor, algunos creyentes se sienten motivados a mejorar su relación con Dios y a obedecerlo, mientras que otros lo rechazan debido a que sus corazones se han endurecido.

Un cambio de receptividad puede ser difícil de reconocer, pues ocurre poco a poco y a menudo se justifica o excusa. ¿Cómo reacciona usted cuando el Espíritu Santo le habla? Considere las siguientes características de un endurecimiento en desarrollo:

° Insensibilidad a lo que Dios dice

° Resistencia la a autoridad de Dios

° Desobediencia a lo que el Señor le pide que haga

° Justificación de la conducta pecaminosa

° Rechazo de la reprensión por parte de otros

° Obsesión por las cosas mundanas

° Poco interés en asuntos espirituales

° Poco interés por la lectura de la Biblia y la oración

° Negligencia para reunirse con otros creyentes para adorar

Se ha identificado con alguna de dichas conductas, no es demasiado tarde; pídale al Señor que moldee su corazón, «Ahora pues, Jehová, tú eres nuestro padre; nosotros barro, y tú el que nos formaste; así que obra de tus manos somos todos nosotros.» (Isaías 64:8) «Y les daré corazón para que me conozcan que yo soy Jehová; y me serán por pueblo, y yo les seré a ellos por Dios; porque se volverán a mí de todo su corazón.» (Jeremías 24:7). Recuerde que Él se especializa en hacer nuevas todas las cosas, «De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.» (2 Corintios 5:17) y se deleita cuando lo buscamos. 

«Cercano está Jehová a todos los que le invocan, A todos los que le invocan de veras.» (Salmos 145:18).

Lee, Medita y Aplica!

The fly’s revenge

Estándar

“So” -said a fly, as he paused and thought

how he had just been brushed about,

“they think, no doubt, I am next to nought 

put into life but to be put out!”

*

“Just as if, when our Maker planned

his mighty scheme, he had quite forgot

to grant the work of his skillful hand,

the peaceful fly, an biding spot!”

*

“they grudge me even a breath of air,

a speck of earth and a ray of sun!

This is more than a fly can bear;

now I’ll pay them for what they’ve done!”

*

First he lit on the idle thumb

of a poet; and «now for your thoughts” -said he,

“wherever they soar, I”ll make them come

down, from their towering flight, to me.”

He went and tickled the nasal tip

of a scholar, and over his brain let slip

a chain of gems, that had just been strung.

*

Off to a crowded church he flew,

and over the faces boldly stepped;

pointing out to the pastor’s view,

how many sheep in the pasture slept;

he buzzed about a lady’s ear,

just as a youth, with piteous sigh,

popped the question she would not hear,

and only answered, “a saucy fly!”

*

He washed his feet in the worthless tear

a belle at the theatre chanced to weep;

“rouge in the bath” -he cried, “my dear,

your cheek has a blush that is not skin deep!”

*

On the astronomer’s pointed glass

he leisurely stood and stretched his wing;

for here, he knew, he was sure to pass

for quite a great and important thing.

*

“Now is the time -said he- my man,

to measure the fly from head to heel!

Number the miles, and, if you can,

name the planets that I conceal”

“What do you call the twinkling star

over the spot that you see me tread,

and the beatiful cluster of lights afar,

ranged in the heavens above my head?”

*

“Ah! It is station that swell us all,

at once, to a size that were else unknown!

And now, if ever I hear you call

my race and order beneath your own,

I’ll tell the world of this comic scene

and how will they laugh to hear that I,

small as you think of me, can stand between

you and your views of the spacious sky!”

Hannah Flagg Gould.  EEUU (1789-1865)

Salmo 103:14-16

Estándar

Porque él conoce nuestra condición; Se acuerda de que somos polvo. El hombre, como la hierba son sus días; Florece como la flor del campo, Que pasó el viento por ella, y pereció,Y su lugar no la conocerá más. 

Nuestra cultura trata de posponer la muerte a toda costa, desesperadamente. Sin embargo, las vitaminas, el ejercicio y las dietas saludables acabarán siendo inútiles porque, como dice Santiago 4.14 «Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece.» Todos moriremos, pero los creyentes no tienen por qué temer. De hecho, el apóstol Pablo nos asegura que, lejos de ser un cambio terrible, la muerte física, en realidad, lleva a los creyentes a casa para estar con el Señor para siempre, «pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor.»  (2 Corintios 5:8).

«Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.» (Filipenses 1:21).

En última instancia, ninguno de nosotros tiene control sobre la duración de nuestra vida, porque todos los días ordenados para nosotros ya han sido escritos en el libro de Dios, «Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación;» (Hechos 17:26). Por tanto, lo importante es cómo usamos los días que Él nos ha asignado. Al compartir el amor del Señor de cerca y de lejos, debemos recordar que nuestra ciudadanía está en el cielo, «Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;» (Filipenses 3:20); estamos de paso en esta vida terrenal como viajeros. Si nos volvemos demasiado cómodos aquí o buscamos encontrar nuestra seguridad y valor en el éxito mundano, no será posible mantener una perspectiva eterna.

¿Se ha distraído usted de lo eterno al vivir para disfrutar de lo temporal? La manera de cambiar su enfoque hacia el cielo es conocer y amar a Aquel que mora allí.

«Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo…» (Efesios 5:15-16).

Lee, Medita y Aplica!

Salmo 63:1-2

Estándar

Dios, Dios mío eres tú; De madrugada te buscaré; Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, En tierra seca y árida donde no hay aguas, Para ver tu poder y tu gloria, Así como te he mirado en el santuario.

Probablemente ha oído decir que la comida más importante del día es el desayuno. Un concepto parecido se aplica a nuestro corazón y a nuestra mente. El combustible que les damos cada mañana afecta en gran medida el resto del día.

David comenzaba su día con Dios. En el Salmo 63, dice que buscaba al Señor de madrugada (encarecidamente). Se despertaba con hambre de su Creador, y después de llenar su anhelante alma con la plenitud de Dios, exclamaba alabanzas y acciones de gracias al Señor. Incluso, al llegar la noche, en su cama, seguía pensando en su Padre celestial.

Imagine lo que es tener un día así, lleno de gozo y de gratitud a Dios, desde temprano hasta tarde por la noche. Esto es posible cuando apartamos el comienzo del día para pasarlo con el Señor, escuchando cómo nos habla a través de su Palabra, a la vez que nosotros le abrimos nuestro corazón en oración.

¿Le resulta difícil a usted pasar tiempo con el Señor cada mañana? Los hábitos que duran toda una vida comienzan con pasos pequeños, no grandes, y con resoluciones determinantes. Comience hoy, apartando al menos quince minutos en la mañana, especialmente antes de llenarse de una lista larga de compromisos. Hágalo durante varios días, y verá como el Señor empieza a satisfacer su alma y a aumentar su hambre de Él. 

«¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación.» (Salmos 119:97).

Lee, Medita y Aplica!

Aged

Estándar

Aged man, with locks so hoary,

high estate dost thou possess!

They appear thy crown of glory

in the way of righteousness.

*

Jewels, not of man’s preparing,

form the shining diadem,

thou art from thy sovereign wearing:

God’s own finger silvered them.

*

Thine are honors, proved and heightened

by the gift of lengthened years;

in afliction’s furnace brightened,

tried by cares, and washed with tears.

*

Like thy Master, meek and lowly,

thou a thorny earth hast trod;

with thy breast a high and holy

temple of the living God.

*

Aged saint, thy form is bending,

sere and withered, to the tomb;

but thy spirit, upward tending,

budded for immortal bloom.

Hannah Flagg Gould.  EEUU (1789-1865)

Lucas 14:33

Estándar

Cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.

Pocos en la iglesia actual están consagrados a Jesucristo como lo estuvo el apóstol Pablo. Pablo ejemplifica lo que hablaba Cristo cuando dijo: “…Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame” (Lucas 9:23).

Pablo vivía tan entregado a nuestro Señor que no le importaba si vivía o moría. Esa es una actitud que prácticamente no se oye en nuestra época materialista y ególatra. La mayoría de las personas hoy viven para todo menos para lo que Pablo vivía.

Pablo seguía sintiendo gozo siempre que su Señor fuera glorificado, aun cuando fuera él mismo amenazado de muerte. Lo único que le importaba era que se siguiera difundiendo el evangelio, que se predicara a Cristo y que se exaltara al Señor. La fuente de su gozo estaba totalmente relacionada con el reino de Dios. 

Hágase un auto análisis, ¿se puede decir lo mismo de usted?

«Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.» (1 Corintios 10:31).

Lee, Medita y Aplica!