We pray for those who do not pray

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We pray for those who do not pray!
Who waste away salvation’s day;
For those we love who love not Thee—
Our grief, their danger, pitying see
Those for whom many tears are shed
And blessings breathed upon their head,
The children of thy people save
From godless life and hopeless grave.
Hear fathers, mothers, as they pray
For sons, for daughters, far away—
Brother for brother, friend for friend—
Hear all our prayers that upward blend.
We pray for those who long have heard
But still neglect Thy gracious Word;
Soften the hearts obdurate made
By calls unheeded; vows delayed.
Release the drunkard from his chain,
Bare those beguiled by pleasure vain,
Set free the slaves of lust, and bring
Back to their home the wandering.
The hopeless cheer; guide those who doubt;
Restore the lost; cast no one out;
For all that are far off we pray,
Since we were once far off as they.

Christopher Newman Hall. England (1806-1902)

Brevitas et Claritas: Salmo 51:2-4

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Lávame por completo de mi maldad, y límpiame de mi pecado. Porque yo reconozco mis transgresiones, y mi pecado está siempre delante de mí. Contra ti, contra ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos, de manera que eres justo cuando hablas, y sin reproche cuando juzgas. Salmo 51:2-4.

¿Quiere un mayor desarrollo espiritual en su vida? ¿Pecar menos cada vez? Entonces acepte su responsabilidad.

No le eche la culpa a sus circunstancias, a su cónyuge, a su novio o a su novia, a su jefe, a sus empleados o a su pastor. Ni siquiera le eche la culpa a Satanás. Su pecado es culpa suya. Sin duda que Satanás y el sistema del mundo pueden contribuir al problema, pero el pecado ocurre en definitiva como un acto de la voluntad; mi voluntad, usted es responsable. Lo dice la Biblia: «sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido.» (Santiago 1:14).

Tal vez uno de los mejores ejemplos de alguien que aprendió a aceptar su responsabilidad sea el del hijo pródigo. Cuando volvió a casa con su amoroso padre, dijo: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo” (Lucas 15:21). Estuvo incluso dispuesto a que se le tratara como a un modesto jornalero porque sabía que no merecía nada, «Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros.» (Lucas 15:19). He aquí la actitud de alguien que reconoce y confiesa su pecado. 

«Él que encubre sus pecados no prosperará, mas el que los confiesa y los abandona hallará misericordia.» (Proverbios 28:13).

Lee. Medita. Aplica.

Alma llanera

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Yo nací en esta ribera del Arauca vibrador.

Soy hermano de la espuma,

de las garzas y las rosas,

y del sol.

Me arrulló la viva diana de la brisa en el palmar,

y por eso tengo el alma

como el alma primorosa

del cristal.

Amo, lloro, canto, sueño,

con claveles de pasión.

Y adoro rubia crines

del potro que quiero yo.

Rafael Bolívar Coronado. Venezuela (1884-1924)

Pedro Elías Gutiérrez. Venezuela (1870-1954)

Brevitas et Claritas: Santiago 1:2-3

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Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.

Nunca dude que las pruebas lograrán algo positivo. Están destinadas a producir “paciencia” o, mejor traducido, “resistencia” o “perseverancia”. Con cada prueba forjamos la tenacidad de espíritu que resiste bajo presión mientras esperamos con paciencia que Dios quite la prueba a su debido tiempo y entonces nos recompensa. Eso nos fortalece a medida que obtenemos más resistencia.

Dios nos edifica de la misma manera que un corredor va desarrollando poco a poco la capacidad de correr largas distancias. Comienza por lo más insignificante y va aumentando hasta la capacidad máxima. Dios permite mayores pruebas en nuestra vida a fin de aumentar nuestra resistencia para un mayor servicio y gozo, ya que cuanto más difícil la batalla, tanto más grata la victoria. Cuando usted sale de una prueba difícil, puede regocijarse por la liberación que Dios le ha dado. Eso prueba que se puede confiar en Él, y eso fortalece su fe.

Lee. Medita. Aplica.

At the funeral of a young people

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When blooming youth is snatched away

by death’s resistless hand,

our hearts the mournful tribute pay

which pity must demand.

While pity prompts the rising sigh,

o may this truth, impress’d

with awful power,

-“I too must die”

sink deep in every breast.

Let this vain world engage no more;

behold the gaping tomb!

It bids us seize the present hour,

tomorrow death may come.

The voice of this alarming scene,

may every heart obey;

nor be the heavenly warning vain,

which calls to watch and pray.

Oh, let us fly -to Jesus fly,

whose powerful arm can save;

then shall our hopes ascend on high,

and triumph o’er the grave.

Great God!

Thy sovereign grace impart,

with cleansing, healing power;

this only can prepare the heart

for death’s surprising hour.

Ann Steele. England (1717-1778)

Brevitas et Claritas: Proverbios 6:6-8

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Ve a la hormiga, oh perezoso, Mira sus caminos, y sé sabio; la cual no teniendo capitán, ni gobernador, ni señor, prepara en el verano su comida, y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento. 

A veces es difícil ver el pecado en nuestra propia vida, sobre todo si es algo que no parece malo.

Ese es el problema de la pereza: parece una debilidad aceptable en lugar de un pecado. A quienes son perezosos le es difícil ver lo que están haciendo mal, y sienten que las críticas son injustas, «En su propia opinión el perezoso es más sabio que siete que sepan aconsejar.» (Proverbios 26:16).

¿Quiere determinar si está siendo perezoso? Considere las siguientes características:

•Pone excusas para no hacer una tarea.

•Evita ocuparse de algo que le desagrada, aunque sea su responsabilidad.

•No considera las consecuencias de su falta de acción.

•Necesita presión externa para realizar las tareas.

Perezoso, ¿hasta cuándo has de dormir? ¿Cuándo te levantarás de tu sueño? Un poco de sueño, un poco de dormitar, y cruzar por un poco las manos para reposo; así vendrá tu necesidad como caminante, y tu pobreza como hombre armado. (Proverbios 6:9-11).

Las consecuencias de la pereza son serias. En el lugar de trabajo, existe la posibilidad de recibir críticas frecuentes, ser puesto a prueba o incluso ser despedido. En el hogar, la acumulación de frustración puede dar lugar a palabras hirientes, y los hijos pueden copiar los hábitos indeseables de sus padres y sufrir por ello.

«…vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne(Romanos 13:14).

Lee. Medita. Aplica.

Noche serena

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(fragmento)

Cuando contemplo el cielo

de innumerables luces adornado,

y miro hacia el suelo,

de noche rodeado,

en sueño y en olvido sepultado,

el amor y la pena

despiertan en mi pecho un ansia ardiente;

despiden larga vena

los ojos hechos fuente,

Loarte, y digo al fin con voz doliente:

-Morada de grandeza,

templo de claridad y de hermosura:

mi alma que a tu alteza

nació, ¿qué desventura

la tiene en esta cárcel, baja, oscura?

***

¿Quién es el que esto mira,

y precia la bajeza de la tierra,

y no gime y suspira

por romper lo que encierra

el alma, y de estos bienes la destierra?

Aquí vive el contento,

aquí reina la paz; aquí, asentado

en rico y alto asiento

está el Amor sagrado,

de glorias y deleites rodeado.

Inmensa hermosura

aquí se muestra toda, y resplandece

clarísima luz pura

que jamás anochece:

eterna primavera aquí florece.

¡Oh, campos verdaderos!

¡Oh, prados con verdad frescos y amenos!

¡Riquísimos mineros!

¡Oh, deleitosos senos!

¡Repuestos valles, de mil bienes llenos!

Fray Luis de Leon. España (1527-1591)